La falsa crisis de las pensiones

Publicado: 5 agosto 2015 en Uncategorized

Dicen que la, Seguridad Social está en crisis, que las pensiones son insostenibles. Incluso el gobierno de Rajoy-Montoro pone como objetivo de ajuste prioritario al sistema de pensiones, después de haber “ajustado” (ajusticiado) el mercado de trabajo. Nada más falso que la supuesta crisis del sistema público de pensiones. Por varias razones:

1) La contabilidad arroja un déficit equivalente al 1’1% del PIB, pues los gastos en pensiones son superiores a los ingresos (126.280 millones de gasto sobre 119.702 millones de ingresos. Pero la deuda es relativa, pues aún quedan miles de millones en el Fondo de Reserva de la Seguridad, que Hacienda están usando para cubrir el déficit (45.828 millones ha utilizado ya de los 70.000 que existían al principio de la crisis, más o menos); luego hay déficit, pero todavía no hay deuda de la Seguridad Social.

2) El déficit depende de las malas políticas respecto de los ingresos de la Seguridad Social:

  • la reforma del empleo ha sustituido empleos que cotizan dignamente por empleos basura –contratos a tiempo parcial, por horas- y en consecuencia los cotizantes suben un 3’4% mientras que lo recaudado sube solo un 0’77%.
  • Pero es que estructuralmente hay pocos inspectores para garantizar que todos los empresarios coticen por sus trabajadores; a ello contribuye la política de reducir los empleados públicos (tasa de sustitución o reposición limitada al 10%).
  • El subsidio por desempleo cotiza según la tarifa mínima, pues el SEPE está pagando a los que acaban l prestación por desempleo no en función de lo que cotizaron cuando trabajaban, sino por la tarifa mínima que les subsidian.
  • La reducción de la tarifa de cotización de los autónomos (tarifa plana) y de los contratos indefinidos, reduce también los ingresos de la Tesorería de la Seguridad Social. Todos estos gastos se financian con cargo a la. Seguridad Social .(salario diferido de los trabajadores) cuando deberían ser financiados por la Hacienda pública con cargo al Presupuesto del Estado (PGE)3) También los gastos injustificados que paga la Seguridad Social cuando debería pagarlas Hacienda contribuyen al déficit:
  • Se pagan a las Mutualidades millonadas injustificadas, que sé ahorrarían en parte si lo gestionase la misma Seguridad Social; y ni siquiera se recuperan las sobran de los presupuestos de dichas mutualidades.
  • La Seguridad Social paga las pensiones no contributivas y los complementos a mínimos, que son políticas o prestaciones no contributivas que deben ser financiadas por Hacienda.
  • El Fondo de Reserva son también cotizaciones, no son aportaciones del Estado, por más que las “ponga” Hacienda. Es muy importante distinguir entre cotizaciones (salario diferido de los trabajadores) de impuestos (contribución al Estado de todos los ciudadanos). El gobierno de derechas (y el de la supuesta izquierda del PSOE también) ha creado a propósito la confusión de entre ambos, pues como la Seguridad Social es un organismo del Estado, todo sale del Estado. Pero no es así: supongamos que un día desaparece el sistema de reparto de la Seguridad Social –Dios no lo quiera-, y que cada trabajador en solitario tiene que pagarse su pensión; entonces el empresario deberá pagar al trabajador el salario neto que ahora le paga, más lo que cotiza por él a la Seguridad Social, pues ambos conceptos son salario, uno directo y otro diferido. No es el Estado el dueño de ese dinero, ni los ciudadanos en general, sino los trabajadores cotizantes en particular.              Por otro lado hay que denunciar que el objetivo de la publicitación de esta falsa crisis de la Seguridad Social es incrementar el negocio de los bancos y las aseguradoras privadas en las pensiones complementarias, los planes de empleo, o pensiones privadas.             Por todo lo dicho, la Seguridad Social no está en crisis. Lo que está en crisis son las políticas del gobierno de Rajoy y del PSOE en el pasado, las políticas neoliberales. Es el mercado de trabajo el que requiere una cualificación. La solución al déficit de la Seguridad Social requiere una reforma, sí, pero fundamentalmente del sistema que se asienta sobre la concentración del capital que se produce por el incremento de la desigualdad entre las rentas de los ricos –que crecen- y de los trabajadores y los pobres –que han disminuido un 20%-. Eso es lo que ay que erradicar. Y en cuanto los salarios y los contratos vuelvan a ser lo que fueron, a costa del incesante incremento de los beneficios de las grandes empresas y los bancos, entonces y solo entonces podrá haber un sistema de la Seguridad Social sostenible y unas pensiones dignas.
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Si la sociedad es plural y el poder está repartido en micropoderes como teorizó Foucault, las alianzas son imprescindibles, pues el sujeto del cambio también lo es. El cambio también es plural en la medida en que puede tener varios objetivos sectoriales (educativos, económicos, sociales, tecnológicos, regeneracionistas, …). Las alianzas no deben estar supeditadas exclusivamente a copar el espacio institucional, salvo que éste sea determinante para consolidar hegemonía en espacios importantes para acumular fuerzas y poder emplearlo en el cambio sustantivo o de contenidos. Y el papel de la organización es decisivo. Así como Marx cooperó en la creación de la Liga de los Comunistas y la Asociación Internacional de los Trabajadores y después propició su ruptura, hay que estar dispuestos a romper el instrumento del cambio y crear otros más adecuados al objetivo y al momento. Pero como Lenin y Trotsky se debe consolidar la organización bajo el único criterio de avanzar hacia el objetivo de unir a la clase (a la ciudadanía, al pueblo, como quiera que llamemos al sujeto del cambio) en torno a sus objetivos (el fin de la explotación, la apropiación de los medios de producción y reproducción, al menos de los estratégicos para conseguir una sociedad libre, justa e igualitaria.

Por eso me asusta tanto el lenguaje de algunos políticos emergentes o tradicionales que hacen acuerdos antinatura y lo justifican como los cambios de gobierno de comunidades autónomas o ayuntamientos que la gente había votado. El cambio por el cambio, el cambio sin contenidos o con contenidos meramente simbólicos, regeneracionistas, o de mero detalle ético o estético. La pedagogía que debe conllevar toda praxis política del partido u organización del impulso hacia el cambio profundo (huyo por pudor de llamarle “revolución”), queda relegada por el mero tacticismo.

¿Qué organización? De masas y participativa, plural y unitaria, laicista, progresista y de izquierdas, ecologista y defensora del desarrollo sostenible, igualitarista y defensora de los derechos civiles, económicos, sociales, laborales y políticos.

– De masas porque integre todo el que acepte su programa y estatutos;

– participativa porque propicie y practique la democracia participativa, mediante las técnicas más abiertas (asamblearismo, agrupaciones territoriales y sectoriales, dirección rotatoria, etc.) y a la carta (según la disponibilidad personal y colectiva), de forma que pueda existir diferentes niveles de militancia y simpatizantes, con igualdad de derechos;

– plural porque admita corrientes de opinión en su seno;

– unitaria porque en ella puedan integrarse organizaciones diversas que converjan en programa, ideario y objetivos;

– Laicista porque tiene claro tanto el respeto a las creencias religiosas de los ciudadanos, como la separación del Estado y sus instituciones respecto de la Iglesia Católica y las demás confesiones religiosas;

– progresista porque entienda la política de una perspectiva de defensa de los derechos humanos y los avances sociales, más allá de la adscripción de la clase de donde proceda;

– de izquierdas, no porque necesariamente se confiese ideológicamente de izquierdas (mejor es que sea el electorado de izquierdas quien así lo reconozca, mientras que los de sean de centro-izquierda o de centro liberal no tengan motivos para sentirse descartados de la convergencia que la unidad suponga), sino porque también integre a personas o grupos y partidos que se definan en función de su ideología o pertenencia a la clase obrera o segmentos sociales de las capas sociales más desfavorecidas;

– ecologista porque defienda un programa de defensa del equilibrio entre los avances tecnológicos, el desarrollo sostenible y el respeto a la naturaleza;

– igualitarista porque aporte en sus principios y programa la igualdad entre hombres y mujeres, así como la defensa de los derechos que defiende el feminismo;

– defensora de los derechos civiles, entre ellos el de una administración de justicia independiente, suficientemente dotada, y que imparta justicia gratuita a los menos pudientes, la libre expresión, reunión, manifestación, sin leyes mordaza o restricciones autoritarias, la libre orientación sexual, la emigración e inmigración, etc.;

– defensora de los derechos económicos como la democracia económica, un sistema fiscal progresivo, la planificación, la expropiación o reapropiación por interés general, la redistribución de la riqueza, la existencia de un sector público que garantice los derechos mínimos de los ciudadanos y el abastecimiento de los bienes y servicios básicos;

– defensora de los derechos sociales conquistados por los trabajadores y los ciudadanos en materias como la salud, la educación, la atención a menores, mayores, discapacitados, personas maltratadas;

– defensora de los derechos laborales de sindicación, de huelga, de consulta y codecisión institucional en materias  económicas y sociales, al salario mínimo, etc.;

– defensora de los derechos políticos a la elección de los representantes políticos y a la participación política más directa y amplia.

Un ideario como este puede dar lugar a una convergencia de muchos hombres, mujeres, jóvenes y mayores, de tendencias progresistas, de izquierda, de centro-izquierda, de centro-liberal incluso que elabore y apruebe democrática y participativamente un programa común, y dé lugar a la constitución de una organización común cuyo nombre seríá el que quieran entre todos y todas, pero que en la Chile de Salvador Allende y en otros países latinoamericanos ha sido llamada Unidad Popular. A eso me apuntaría yo y creo que muchos millones de personas más en España. Es una demanda popular. Es el momento propicio para el cambio. Pero para esto hace falta voluntad por parte de quienes hoy se organizan en los distintos partidos que tienen idearios y principios próximos a los descritos, tanto si son tradicionales (IU, ICV, CHA, CLIAS, Compromís, Anova, NaBai, Equo) como emergentes (Podemos). En los momentos en que esto escribo Podemos le ha respondido a IU que no quiere saber nada de unidad popular ni convergencia para las elecciones generales. Pablo Iglesias ha llamado a IU “cenizos”, y le dice que se retiren, como si la política fuese una cuestión de suerte. Para nombrar generales a sus soldados más destacados, Napoleón les preguntaba si tenían buena suerte. Coincidencias.

En este sentido caben dos alternativas: o que IU siga insistiendo al Podemos de Iglesias con esa propuesta, o que sean todo ese bloque de fuerzas las que constituyan esa convergencia o unidad popular. Puede que entre todos no saquen tantos votos como Podemos. Pero ¿podrá Podemos ganar sin los demás? Es muy difícil, yo diría que imposible. ¿PodRemos superar entre todos esta situación de división en que vamos a meter al pueblo en este momento propicio que hay que atrapar? El tren de la historia está a punto para Sali de la estación. Y si se pierde esta oportunidad histórica por culpa del cálculo erróneo de la dirección Iglesias de Podemos, ¿de quién será la responsabilidad de dejar pasar el momento de enterrar el bipartidismo, dar el sorpasso al PSOE e instalar una alternativa a la injusticia y la desigualad? Las elecciones municipales y autonómicas han demostrado las posibilidades de unos y otros. Si Pablo Iglesias no se ha dado cuenta de que en solitario no va a conseguir los objetivos de Podemos, serán sus votantes los que se lo dirán clarito en noviembre de 2015. Lástima. Pero, más allá del ámbito electoral, ¿cómo seguir la lucha social contra ese poderoso poder que es la banca y las multinacionales, la Iglesia y la carcundia hispana que seguirá incrustada en la sociedad española? Tanto si Podemos es presidente del futuro gobierno como si no, ¿se podrán recomponer las relaciones entre esa fuerza popular dividida y con un claro responsable? Y si se recompone, ¿seguirá el pueblo derrotado creyendo en unos partidos que le han hecho morder de nuevo el polvo?

(este artículo es el epílogo del libro que estoy escribiendo y que publicaré en su día con el título de “¿PodRemos?”. Te lo ofrezco con sumo gusto, pues es ahora –principios de las vacaciones de verano de 2015- cuando merece la pena reflexionar con algunas de estas ideas de coyuntura política)

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Los representantes de la troika están hartos de presionar a Grecia sin avances significativos hacia las posiciones que ellos consideran necesarias. El eurogrupo y el BCE empiezan a ver inviable su intento de que el gobierno griego en manos de Syriza acepte un tercer rescate a cambio de medidas de ajuste fiscal. El nerviosismo ha estallado en la reunión de los ministros de finanzas, y se ha manifestado especialmente en las declaraciones del ministro de finanzas alemán Wolfgang Schäuble para el que el camino del acuerdo se está cerrando cada vez más: “No vamos en la dirección correcta; vamos por el camino equivocado. No me imagino cómo podemos alcanzar un acuerdo”. No olvidemos que la actitud alemana es decisiva para llegar a un acuerdo en el que sin duda Alemania tendrá que aportar más financiación que nadie. Y fiel a las consignas alemanas, Draghi ha amenazado en público y por tercera vez al negociador griego Varoufakis con cerrarle el grifo de la liquidez que aporta el BCE para el día a día del gasto heleno. El resumen que hizo de la reunión del eurogrupo su presidente Jeroen Dijssembloem es que los socios están que trinan con la postura griega.

Es normal. Todos los países de la eurozona han asumido como carneros dispuestos al sacrificio, poner el cuello de sus finanzas al servicio de la estrategia de reducir el déficit público a costa del bienestar de las capas populares. Así, en Irlanda, Portugal, España, Italia y la Grecia anterior a Syriza, sus gobiernos han aceptado recortar el gasto a costa de reducir los salarios, el poder de negociación sindical, las pensiones y los servicios públicos básicos de sanidad, educación y atención social a las personas en riesgo de exclusión, en eso que los tecnócratas han denominado “reformas estructurales”. Todo a cambio de endeudarse más aún con los bancos y otros agentes que compran en los mercados financieros la deuda soberna de esos países a intereses exorbitados. En esta tesitura ¿cómo quedarían los gobernantes de esos países que han pasado por el aro si los gobernantes griegos de Syriza consiguen un acuerdo en el que la oligarquía político-financiera antes llamada troika acepta las reformas propuestas por Tsypras y Varoufakis?

La soberbia de los neoliberales les hace ver visiones. Sueñan que la economía es la economía, la única posible. Los políticos neoliberales tienen por misión liberar del mercado los idealismos de los intervencionistas. Como Don Quijote, los neoliberales, adarga en ristre, arremeten contra socialistas, comunistas, populistas y todo aquel que anteponga los principios de la economía humanista (a lo José Luis Sampedro) al pragmatismo de la economía sin ideologías (a lo Fukuyama).

Los ministros de la eurozona se irritaron con Varoufakis, y han provocado que Tsipras le relegue a un segundo plano de la negociación, después de que el ministro utilizara Twitter para desahogarse, de forma inadecuada (hay que reconocerlo). Se han anotado un punto. Pero el problema de fondo subsiste. Los ministros económicos de la eurozona no comprenden que la izquierda griega de Syriza quiera hacer de Europa una unidad política donde la economía esté al servicio de las personas; y, en consecuencia, cuando a un país o segmento territorial de esa unidad europea le faltan ingresos para que sus ciudadanos accedan a los bienes elementales del empleo, la vivienda, la alimentación, el vestido, la sanidad, la educación, la cultura, etc., las instituciones europeas deban ejercer un papel de cohesión elemental; y por tanto, acudan a socializar parte de la riqueza mediante una fiscalidad comunitaria y un incremento presupuestario que permitan que quienes más tengan pongan más para cubrir los déficits de quienes no tienen lo elemental. Así debería ser, ¿no?

Pues no. Para los soñadores neoliberales, se debe respetar el sagrado principio de la “libertad” del mercado dentro de la Unión Europea garantizando la estabilidad del euro en base al incremento de las desigualdades entre unos países y otros; es decir, que los países que quieran forrarse a costa de la debilidad de otros, puedan hacerlo impunemente, protegidos por la férrea ley del único dogma económico posible (la ley de hierro del capitalismo, el incremento incesante del margen de beneficios del capital), por la única política posible (dejar la economía para las grandes corporaciones y los bancos, sin que los políticos intervengan). No se dan cuenta de que si los griegos no tienen liquidez para pagar a sus funcionarios y pensionistas, tampoco tendrán posibilidades de implementar sus ingresos presupuestarios por la vía del incremento de la demanda interna, o al menos del consumo. Lo que Xavier Vidal-Folch llama “el corsé de Alexis Tsipras” (El País, 150507) consiste precisamente en ese círculo vicioso en que la política de austeridad sume a Grecia. Ojo: el 4% de superávit primario previsto se ha convertido en un 1’5% de déficit, los depósitos bancarios han decaído en unos 20.000 millones, y la deuda pública ha aumentado del 177% al 180% del PIB, como destaca el columnista referido. El problema de la economía griega es real y se está incrementando. Pero ¿no está ligado a los desequilibrios territoriales de la UE y a los déficits estructurales de esta organización regional del capitalismo globalizado? Dicen que Alemania ya tiene previsto un plan B ante el inminente fracaso de la negociación de Grecia y el grupo de Bruselas. Pero si Grecia finalmente es conminada a salir del euro el fracaso no será solo del gobierno de Tsipras, sino de quien insiste en derribar los molinos de viento que los capitalistas confunden con monstruosos enemigos.

No, al atribuir la locura de Don Quijote a los capitalistas globales no me he confundido con la metáfora. Son ellos los que están en las nubes. Es verdad que en Grecia tiene que producirse un cambio de modelo económico, que incluya entre otras cosas un reajuste de la ineficiencia el gasto público; pero ese no es el dato prioritario. ¡Y lo sabes, eurogrupo!

La deuda griega no es solo la pública, sino la bancaria y la privada, tanto de los hogares como de las empresas. Javier Navascués[1] cree que un gobierno de unidad popular no está obligado a optar entre el impago de la deuda o la salida del euro. Navascués propone medidas alterntivas: Hace falta una reforma de la ley hipotecaria que acomode los pagos máximos por vivienda habitual a los ingresos, y que excepcionalmente, en casos de emergencia, establezca la expropiación forzosa del uso de la vivienda; para reestructurar la deuda pública, propone un impuesto sobre la riqueza, iniciando se está en los 250.000 euros/año, con un tipo del 20%, que afectaría a un 15% de la población, y con el que se encausarían 250.000 millones de euros; y para aminorar las deudas de las empresas, facilitarles los créditos suficientes para incentivar su producción, (pymes sobre todo), creación de la banca pública.

El gobierno griego de Syriza ha propuesto medidas de reforma: lo primero, luchar contra la corrupción y la evasión de impuestos, para así incrementar los ingresos públicos (ya han conseguido una lista de 24.000 investigados por la justicia, según Yiannis Bournous[2]); ley contra la crisis humanitaria para las familias en condiciones de extrema pobreza, que incluye la electricidad gratuita hasta 300 Kwh/mes; subsidios para viviendas de alquiler para 30.000 hogares (70 euros/persona o 220 euros/familia al mes); subsidios de alimentación a los ciudadanos en extrema necesidad; ley para reestructurar las deudas de los hogares sobreendeudados y de las pymes con el Estado; acceso universal a la sanidad, reducción de los costes de medicamentos, transporte público gratuitos para los parados de larga duración, reducción de impuestos sobre combustibles para calefacción, y medidas de reforma laboral para restablece la negociación colectiva, recuperar el empleo, establecer gradualmente u  salario  mínimo de 751 euros; recuperar las licencias ilegalmente utilizadas por los medios privados desde 1989; comisión parlamentaria para evaluar la deuda ilegítima; y otra comisión para reclamar a Alemania las reparaciones derivadas de la guerra y ocupación nazi de Grecia.

El eurogrupo se niega a entrar en el estudio de estas medidas, aunque prevé una partida para las ayudas sociales a los grupos en estados de mayor necesidad, siempre a cambio de que el gobierno griego acepte las “reformas estructurales” impuestas. Estamos ante un chantaje, no ante una negociación leal y equilibrada, entre iguales solidarios: por eso Tsipras tendrá que aflojar en sus exigencias, pues el gasto público griego necesita liquidez y existen plazos perentorios para el pago de los “rescates” anteriores, sean justos, injustos, o mitad y mitad. Pero el eurogrupo tiene que caerse del burro de una vez por todas y ser consecuente con ese giro económico que dice haber dado en el sentido de propiciar el crecimiento. ¿Grecia excluida? Los mercados financieros están inquietos, y volvemos a hablar del aumento de la prima de riesgos.

Syriza ha presentado a los griegos su programa. Lo ha hecho con honestidad, con un programa de izquierdas. Pero, una vez ganadas las elecciones, lógicamente ha de aplicarlo en la medida en que pueda, pues en democracia el pueblo manda; y el pueblo griego no le ha dado a Syriza la mayoría absoluta; incluso si lo hubiera hecho, el aliado europeo trabaja para el enemigo de clase, para los monopolios y la banca, y por tanto, para conseguir avanzar en el programa de Syriza, Tsipras debe negociar: ni claudicar ni imponer, simplemente negociar con toda la fuerza posible. Algunos columnistas en España afirman que Syriza ha calculado mal su fuerza. Syriza tiene el apoyo del pueblo griego y el respaldo de la izquierda europea. Ni más ni menos. A Syriza no se le puede pedir que sacrifique al pueblo griego sacándole del euro. Habrá que juzgarle no con la vara del cumplimiento de su programa electoral, sino con la del esfuerzo realizado para acercarse a ese objetivo y de la medida en que haya conseguido doblarle el pulso al neoliberalismo gobernante en la eurozona.

Negociar no es renunciar a los principios. Todos tendremos que aprender esto. Porque el futuro mapa político así lo exige, ya que no van a existir mayorías absolutas, los partidos tendrán que aprender a consensuar medidas, y nuestro pueblo tendrá que aprender a no creer en demagogos o salvadores carismáticos.

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[1] Javier Navascués: “Más allá del impago y la salida del euro”,  Mundo Obrero núm.284,  mayo 2015 pág.18.

[2] Yiannis Bournous: “Nuestra lucha en Grecia es la lucha de todos los pueblos de Europa”, Mundo Obrero núm.284,  mayo 2015 pág.22. El autor es miembro del Secretariado Político de Syriza y del Comité Ejecutivo del PIE.

22-M, el volver a empezar de IU

Publicado: 23 marzo 2015 en Uncategorized

22-M, el volver a empezar de IU

Las elecciones al Parlamento de Andalucía han resultado muy clarificadoras no solo del futuro mapa de la política andaluza, sino del futuro panorama de la política española. Los resultados han sido sorprendentes: 47 diputados PSOE, 33 PP, 15 Podemos, 9 Ciudadanos y 5 IULVCA. Bajo mi desapasionado y siempre leal punto de vista estos resultados manifiestan lo siguiente:

1º) Susana Díaz ha culminado con éxito sus expectativas, y con creces. Esos 47 diputados (35’43% cuando el 2012 obtuvo un 39’5%) igualan el resultado de Griñan en 2012, aunque con una pérdida importante de votos (-125.000). Va a poder gobernar en solitario, sin ceder un ápice a su izquierda, pues para ella ese es el peligro real para su estrategia: gobernar al dictado y con el apoyo de los bancos y las multinacionales, a cambio de orientar las migajas de sus inversiones hacia Andalucía. Y con ello prepara su futuro político de cara a ganar la batalla que se librará en el PSOE nacional posiblemente después de las generales, donde se puede augurar una relativa derrota de Pedro Sánchez, pese a que en las elecciones autonómicas y municipales el PSOE se recuperará relativamente de su distancia con el PP, incluso aunque ambos pierdan votos para dejar espacio a los partidos emergentes, Podemos y Ciudadanos, y aunque los resultados andaluces no son extrapolables al resto de España, pese a influir en cierto grado.

2º) La esperada caída del PP (33 diputados, 26’76% desde el 40’6% en 2012, -503.000 votos) significa un claro rechazo a las políticas austericidas de Rajoy. La estrategia de Susana Díaz de arremeter contra Rajoy directamente ninguneando al candidato andaluz, ha acertado plenamente.

El PSOE-A ha conseguido esquivar en gran medida el rechazo de los indignados (125.000 votos perdidos frente a los 503.000 del PP así lo demuestran). La posible razón de esta diferencia en el desequilibrado reparto de responsabilidades de las políticas antipopulares por parte del electorado, se ha debido en buena parte por la contribución de IULVCA a tapizar la acción política del precedente cogobierno con un importante escoramiento hacia las políticas sociales, que el PSOE-A ha capitalizado, por supuesto mucho más que IU, que ha pagado su justa política con una caída del 40% de sus votos. Este barniz de falso izquierdismo gestual ha sido coherente con la estrategia de Pedro Sánchez de evitar concretar pactos de estado con el PP. Con estos elementos, Susana Díaz se ha permitido el lujo de practicar un populismo barriobajero de un falso centro-izquierda, engañando así a muchos electores andaluces y galvanizar la euforia de sus afiliados y seguidores.

3º) El poder de los medios de comunicación se ha demostrado claramente, pues las encuestas han marcado tendencia desde hace meses, y por eso, pese a las espléndidas campañas electorales realizadas tanto por el candidato del PP Juanma Moreno y de IULVCA Antonio Maíllo, han sido estos partidos los que más han bajado. Y por contra, la nefasta campaña de Susana no ha hecho descarrilar los pronósticos de las encuestas.

4º) La potente emergencia de Podemos por primera vez en Andalucía (y en España) era esperada por las encuestas, que le auguraban más diputados y porcentaje que el que ha obtenido (15 diputados, 14’84%). Incluso se esperaba que su irrupción en Andalucía fuera inferior a la que tendrá Podemos a nivel estatal en las elecciones generales de noviembre.

Los potentes 15 diputados no consiguen romper el bipartidismo, ni siquiera sumando los votos del resto de los partidos que se reconocen de centro-izquierda (Ciudadanos) o que tienen un extracto claramente alternativo (Podemos) con los de IULVCA, pues sumando los votos de PSOE y PP dan un 62’19% del total de los votos. Podemos no puede fardar de romper el bipartidismo, ni de inaugurar en Andalucía una nueva etapa política. Tendrá que reflexionar sobre su tozudo rechazo a la política de convergencia para constituir una candidatura de unidad popular que IU le ha reclamado durante meses. Sí ha conseguido desplazar 170.000 votos desde una IULVCA que se merecía capitalizar su veterana política alternativa y anticapitalista, a los 590.000 que ha sacado Podemos.

Cuando nació IU, consiguió 21 diputados en el Parlamento de Andalucía. Por tanto Podemos no ha conseguido superar la marca que Anguita consiguió para las políticas de izquierda en Andalucía. La emergencia de Podemos en Andalucía mantiene la incógnita de qué nivel de implantación obtendrá el Podemos de Pablo Iglesias a nivel estatal, pues el 14’84% de los votos andaluces no son bastantes para asentar un triunfo arrollador como se espera.

5º) Pese a que la formación de Albert Rivera se defina como de centro-izquierda, su extensión desde Cataluña al resto del estado suscita la sospecha sobre el origen real de este repentino auge en las conciencias de los ciudadanos, y sobre todo de Andalucía. Los 369.000 inmerecidos votos andaluces (9’2%) demuestran que quien haya urdido la implantación de C’s en el Parlamento andaluz ha conseguido que la caída del voto PP haya tenido una cómoda alhomadilla, pues C’s ha recogido el 73’36% de los 503.000 que ha perdido el PP. Buena jugada de la derecha. Mala opción para los intereses de Andalucía.

No obstante hay que reconocerle a C’s el acierto de proponer la regeneración de la política, tan necesaria en una Andalucía gobernada durante 35 años por el PSOE. Y pese a que durante los casi 3 años de cogobierno IULVCA ha conseguido frenar la tendencia del PSOE a practicar el clientelismo y las corruptelas o corrupciones que han minado su credibilidad y la de la política andaluza en general, la aspiración popular a erradicar esas prácticas y fomentar la transparencia y participación son un fuerte y justificado reclamo electoral.

6º) IUVCA ha sido injustamente tratada por el electorado andaluz. Con la elegancia que le caracteriza, Maíllo ha dicho que no cree que el electorado se haya equivocado, sino que ha sido IU quien debe hacer autocrítica. Alberto Garzón también ha reclamado la necesidad de una autocrítica de IULVCA. Razones no faltan a esas autorizadas voces. Lo cierto es que el PSOE-A se ha mantenido electoralmente, ha remontado parcialmente la crisis de identidad encontrando en el populismo centroizquierdista social-liberal de Susana Díaz una orientación a la que el PSOE está acostumbrado, desde Felipe González, a Zapatero, y ahora Susana Díaz (Pedro Sánchez puede ser una adecuada transición). En cambio IULVCA pagaba ante los ojos de un 37’32% de sus pasados apoyos electorales la culpa de haber participado de un gobierno cuyo mensaje no ha sido bien digerido por los ciudadanos, y sobre todo de los indignados de izquierdas, del 15-M, de las mareas, de las marchas por la dignidad. Dicho en plata: IULVCA ha salvado de la quema al PSOE-A, convirtiéndose en el chivo expiatorio de la indignación que han provocado en la gente las políticas económicas, sociales y frente a los derechos civiles por parte de los partidos del bipartidismo.

Se impone una profunda reflexión. No es el momento, pues hay que aprestarse a cubrir dignamente las elecciones municipales. Pero quiero anticipar algunos elementos, aunque no sea más que para desahogo personal. En todo caso, será un semianálisis de emergencia.

Los resultados serán injustos, pero son así para IULVCA. Y aunque sepamos que ni los comunistas del PCA ni los independientes de IULVCA van a dejar que esa fuerza ideológica, organizativa e institucional se pierda, lo cierto es que la estrategia diseñada hace tres años de participar en el gobierno andaluz con el PSOE-A, ha fracasado. Los que apostamos por ella ¿nos hemos equivocado? En nuestro descargo tengo que recordar que mucha gente nos pedía apoyar a Griñán contra el vencedor Arenas. Había miedo a que entrara el PP a gobernar en Andalucía. Pero no supimos valorar a tiempo el alcance desbordante de la reacción antisistema, ni la estrategia de lo que hoy es Podemos (e incluso en  cierto modo C’s) de meternos a todos en la “casta” o en “lo viejo”. El tsunami nos ha alcanzado. Podríamos habernos mantenido al margen, apoyar la investidura de Griñán frente al PP, y mantenernos como oposición crítica, pero a favor de los intereses de determinados colectivos movilizados frente a las tijeras de Rajoy (y de Griñán o Susana). Así podríamos haber consolidado nuestra imagen de fuerza alternativa, haber impedido el resurgimiento impune del PSOE, y quizá podríamos haber compartido el ascenso de Podemos. Preferimos priorizar los intereses concretos de la gente, y consideramos que era más útil para los andaluces cogobernar y forzar al PSOE a hacer políticas sociales, de mantenimiento del sistema público del bienestar, a la vez que se demostraba que IULVCA podía mantener su postura alternativa y al tiempo gestionar con solvencia el gobierno del día a día.

Uno de cada tres votantes de IULVCA no ha entendido esta postura. Ha calado en ese tercio (largo) el mensaje de Podemos: es una contradicción -nos han dicho por boca de Teresa Rodríguez- luchar contra el bipartidismo y a la vez ser socio de uno de los partidos del bipartidismo. Mensaje simplista. Pero la demagogia cala profundo, y nos ha pillado el chaparrón.

Pero ojo con caer en estrategias utópicas: la política debe ser compatible con la ética; pero el análisis de las políticas es algo objetivo, nada tiene que ver con idealismos eticistas. Por mucho que prediquemos “unidad popular, unidad…”, si a Podemos no le interesa, no habrá unidad popular; y menos ahora, cuando su estrategia ha conseguido copar mayoritariamente el espacio político que ambos compartimos, reduciéndonos a la mínima expresión en nuestro bastión, Andalucía.

A partir de aquí hay que cuestionarse muchas más cosas: el “relato” o discurso, las alianzas, las propuestas… Si IU huele a rancio, hay que buscar por qué. Pero no es el objetivo de estos primeros apuntes. Tiempo habrá.

PVP150323

Sigue la ofensiva del gobierno español contra la negociación de Grecia. Este fin de semana Rajoy aremetía contra Tsipras contestándole que él no es culpable de las promesas incumplidas. Se refería a las incumplidas por Syriza en su campaña electoral, porque obviamente no puede decir de que él no es responsable de las promesas incumplidas en España, de las que se incluían en su programa electoral de 2011. No podría   decir tal cosa sin sonrojarse. Rajoy es el gran incumplidor.

Por cierto que quien primero ha denunciado las presiones del gobierno de España y Portugal no han sido ni Tsipras ni Varoufakis, sino James Galbraith, asesor del ministro de economía griego, que ha sido testigo privilegiado de las presiones que Guindos y Rajoy han realizado contra la marcha de las negociaciones.

Este fin de semana el gobierno griego lo ha dedicado a elaborar sus propuestas de reformas. Ayer lunes las presentaría a los negociadores de la troika, y Guindos ha afirmado que el Eurogrupo lo está negociando es un tercer rescate para Grecia, que podría suponer unos 30.000 a 50.000 millones de euros adicionales (que se sumarán a los 240.000 que van hasta ahora).

España se muestra celosa de Grecia, pues la estrategia de Rajoy en su día (2012) fue la contraria que la griega actual: Rajoy hizo la genuflexión ante Merkel, Draghi y Lagarde (la divina troika), y asumió el memorándum que le obligaba a acabar con las cajas de ahorro, a recortar las pensiones, los salarios, la sanidad, a cambio del rescate bancario. La troika consintió en que el rescate fuera “solo” bancario, primero porque lo urgente (para ellos) era salvar a la banca; segundo, porque a Rajoy le venía bien decir que no había habido rescate (incumplidor y mentiroso además) y porque también a la UE le interesa no crear el precedente de un rescate a un país que representa bastante más que Grecia (ésta es un 2% del PIB europeo).

Con cierta elegancia diplomática, Guindos ha dicho que España está dispuesta a poner los 7.000 que ese tercer rescate le supondría en el reparto. No es una muestra de generosidad, sino un cierto reproche mezclado con un tanto de llanto a la troika de “este pobre hermano cumplidor al que encima se le pide el sacrificio de poner tanto dinero”. Ya antes Rajoy ha exhibidolo la cifra de 26.000 millones que España ha tenido que ponerle a los anteriores rescates a Grecia. Antes se quejaba menos. Los gobiernos a los que se les prestaba dinero eran de derechas. Ahora con Syriza, todo son pegas.

Pero habría que descontar lo que el turismo español se ha beneficiado de la caída de calidad del turismo griego. Y habría que escudriñar otros sectores donde España y Grecia somos competidores directos. ¿No se cuantifican esas magnitudes? Quizá no serían cifras comparables, pero puestos a hacer números, cuentan. Como cuentan los intereses a los que Grecia está castigada (un 10% en los bonos a diez años mientras que a España se le compran a un 1’24%, y a otros países a menos). Eso es lo que tiene que cambiar. Lo que pasa es que hay una distorsión: el dinero para los rescates los pone el dinero público (BCE) y en cambio los que cobran intereses son los inversores privados (bancos, corporaciones, fondos buitres…).

Guindos ha sentenciado que “para Grecia no hay alternativa a la solidaridad europea”. Pero son bravuconadas, pues  es verdad que la UE y el euro necesitan a Grecia, tanto como. Grecia necesita a Europa; pero los más listos de los gobernantes europeos saben que Rusia, China y otros estarían encantados de meter baza y distorsionar la unidad de la UE y la fortaleza del euro Así que Guindos puede guardarse sus bravuconadas.

A todo esto, ¿es verdad lo que dice Guindos de que Grecia ha pedido un tercer rescate? Tsipras lo niega una y otra vez; sobre todo si ello implica someterse a nuevas condiciones lesivas a los intereses de los griegos. El Eurogrupo y la Comisión Europea han desmentido lo que Guindos afirmaba: Tsipras no ha pedido un tercer rescate. El Gobierno griego ha puesto por testigo las declaraciones de una portavoz de Jeroen Dijsselbloem, presidente del Eurogrupo; según ella, ni es cierto que haya apertura de negociaciones sobre un nuevo rescate, ni en consecuencia la cifra es cierta..

Al final la especulación de Guindos podría ser cierta o no, pues es cierto que la estructura económica griega, por sí sola, no puede pagar la deuda; y es de suponer que, descartada por ahora la quita que quería Grecia, una tercera ayuda financiera se presenta como una posibilidad a contemplar, pues los mercados son reticentes a echar una mano. Depende de las condiciones. Y estas deberán ser recíprocas: Grecia también pondrá las líneas rojas o los corolarios de su prioridad social. Tsipras podría tomar la vía de prorrogar el segundo rescate como salida para crear un “nuevo contrato para el crecimiento” de Grecia, del que ya se habla.

¿Qué razón puede llevar a Rajoy y Guindos a explicitar de esta forma su enfado por el rumbo negociador que tanto la UE como Syriza han adoptado? Ciertamente la posición española ha alarmado a los mercados, con consecuencias negativas para todos los europeos, para el euro, e incluso el crédito de España en el contexto europeo e internacional. ¿Por qué esa estéril guerra? No es que a Rajoy o Guindos les haya entrado un enfado de chicos chicos, o que tengan una rabieta infantil. No. Es que estamos en año electoral.

En realidad el Gobierno español no se mete con Syriza, sino con Podemos e IU. Ese es el enemigo a batir. Al PP le preocupa el posible vuelco electoral de las elecciones de noviembre de 2015, con su anticipo de las de andaluzas del 22-M, y las municipales y autonómicas de mayo de este año. Estamos en campaña electoral, o en precampaña, que es lo mismo. Las encuestas anuncian que Rajoy solo podría gobernar en un pacto con un derrotado PSOE (cosa improbable, bajo mi punto de vista) o con un crecido Ciudadanos más una estancada UPyD. Por eso el PP, utilizando la poderosa herramienta del Gobierno que debería ser de todos y no solo suyo, intenta que al menos esta posibilidad de prórroga (parcial) de la apropiación del PP no se vea desbordada por una victoria electoral de Podemos, y la composición de un gobierno de progreso de esta fuerza emergente con la Izquierda Plural.

En el futuro se verá con nitidez la marcha de las negociaciones de Grecia con la troika. Pero todos los pasos que Rajoy y cía den durante este período hay que verlos con la claridad que este punto de vista aporta.

Al pan. pan, y al vino, vino.

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El blog de Periodismo Alternativo (25/2/2015) se pregunta si Syriza ha engañado al pueblo griego. En este blog se afirma que el documento presentado por el ministro de finanzas griego Yanis Varoufakis para llegar al acuerdo entre la UE y Grecia ha sido en realidad escrito por un asesor del Ecofin, Declan Costello, que es un economista Jefe de Unidad del departamento de la «Coordinación de reformas estructurales y del servicio económico” de la Dirección General de Asuntos Económicos y Financieros de la Comisión Europea. Según lo descubierto por el investigador Yannis Koutsomitis, el ministro Varoufakis no sería el autor de los compromisos, condiciones y limitaciones previstas en el acuerdo Grecia/UE, sino que sería un acuerdo redactado por la UE.

Este blog entiende que el descubrimiento periodístico descrito demuestra que el acuerdo es “una gran estafa y un vergonzoso engaño al pueblo europeo y particularmente al pueblo griego”. Pero yo creo que debemos matizar. No hay que extrañarse de que un técnico de la UE traslade al papel lo acordado previamente por los interlocutores, y que sea la parte que más debe explicarse ante la opinión pública –en este caso, el gobierno griego que había ganado con un programa de máximos- lo acordado. Puede que ese “gran descubrimiento” no tenga más significado. Pensando bien, desde la izquierda.

¿Maquinaciones de la vieja política? Cuando se negocia, se hace siempre entre dos que tienen distintas opiniones y distintos modos de actuar. Y no se debe imputar a Syriza una cuestión de formas, que a lo mejor responde simplemente a una forma de organizar las cosas que acorte el tiempo y dé confianza a los interlocutores. Y no olvidemos, que aunque en las negociaciones se haya conseguido por parte del gobierno heleno “obviar la intervención de la troika”, la troika sigue existiendo. Y la tozudez de Alemania y Schäuble, también. Detrás de cada paso que se dé en las negociaciones de lo que ellos consideran “su dinero”, sus intereses, estará la sombra del capital organizado en la troika. ¿O algún votante o simple simpatizante de Syriza, griego, europeo o no, pensaba que el programa de Syriza implicaba gobernar Grecia sin contemplar la realidad de mantener la financiación del día a día de la economía griega, crónica, o la contraída hasta ahora? El empoderamiento del pueblo griego obtenido a través de la gran victoria de Tsipras y su formación plural de la izquierda, no es fuerza suficiente para enfrentarse al poder. ¿O creemos todavía en los Reyes Magos?

Para juzgar razonablemente el acuerdo, hay que entrar a fondo en los contenidos:

  • Syriza ha conseguido 4 meses  más de margen para resolver la premura del plazo para pagar una deuda de 7.000 millones para los que no tenía posibilidades de pagar. “Al cabo de estos cuatro meses, plantearemos la cuestión de la deuda” pública, ha afirmado Katrougalos. En efecto, el nuevo gobierno ha conseguido el compromiso de reestructurar el pago de la deuda de unos 320.000 millones de euros (equivalente a un 175% de su PIB).
  • Al margen de la negociación, el jefe del nuevo gobierno griego ha presentado un paquete de medidas para: a) afrontar los problemas de primera necesidad o crisis; b) proteger la vivienda de desahucios (hasta 300.000 euros); c) reapertura de la TV pública, sin costes para el presupuesto y sin el clientelismo que la lastró hasta el cierre que decidido por Samarás.
  • Las contrapartidas se desconocen aún, pero de las que ya se han puesto encima de la mesa, algunas son de cajón: entre las medidas, se propone hacer un reforma contra la evasión fiscal y la corrupción para que los impuestos se distribuyan de una manera más justa en términos sociales. Más que una contrapartida impuesta por la troika es una medida profiláctica para la economía griega. Y hay líneas rojas a las que no se piensa renunciar: nada de la bajada de pensiones y de salarios de funcionarios que la troika pedía
  • La imagen que se nos ha vendido en el resto de la UE es que Tsipras ha tenido que ceder y retirar algunas líneas rojas con las que se presentó Varoufakis ante sus socios europeos, a cambio de garantizar la asistencia financiera del país. Ciertamente en toda negociación se tienen cartas con que obtener los objetivo principales. Y el principal objetivo de Grecia es mantenerse en el euro (fuera hace mucho frío), pero reestructurando la deuda y consiguiendo credibilidad ante los mercados mundiales. Para ello Varoufakis ha jugado con la posibilidad de obtener financiación en Rusia o China. Pero ¿era esa alternativa conveniente? El ministro de Finanzas está auscultando a los mercados internacionales para ver si las medidas que el gobierno griego va a elaborar este domingo, 1 de marzo, son aceptables por la troika.
  • Por eso, es pronto para juzgar a fondo sus contenidos. El lunes empieza la negociación a fondo. De momento Tsipras considera un éxito haber arrancado el compromiso, y que el Parlamento alemán lo haya aprobado
    • Lo que sí sé es que la lucha contra la política austericidio no es cosa de un día, ni de un solo país, y que lo que pase en Grecia afecta al futuro inmediato del voto a la izquierda española, se llame IU o Podemos (aunque ellos no se quieran reconocer como tal). Más les valdría a España y Portugal hacer un frente común con Grecia y otros estados para rectificar la apolítica austericida practicada por la UE hasta ahora. Que así sea.

Pero eso es algo que habrá que hacer a partir de noviembre de 2015, cuando el PP de Rajoy pierda las elecciones y un frente de izquierdas pacte un programa dé gobierno progresista,

Tsipras ha acusados a España y Portugal ese hacer un frente contra la reestructuración de la de deuda que se proponen realizar Grecia y la UE (en realidad, la troika). España y Portugal han reaccionado contra estas declaraciones. Es natural que quienes han pagado y están haciendo pagar a sus respectivos pueblos los términos de los rescates pactados protesten ahora porque a ellos ni se les ocurrió plantarse ante la Merkel y decir que no. El caso de España es el mismo, pues pese a que Rajoy se empeña en convencernos de que no ha habido rescate para la economía española, no es verdad. Ha sido un rescate de los bancos, pero al final es el Estado quién se ha responsabilizado del pago. ¿En qué se diferencian unos rescates y otros, si ambos conllevan un memorándum de compromisos de recortes y reformas estructurales que hay que cumplir

Más les valdría a España y Portugal hacer un frente común con Grecia y otros estados para rectificar la apolítica austericida practicada por la UE hasta ahora.

Pero eso es algo que habrá que hacer a partir de noviembre de 2015, cuando el PP de Rajoy pierda las elecciones y un frente de izquierdas pacte un programa dé gobierno progresista.

Que así sea.

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Pablo Iglesias se ha pasado cuatro pueblos… andaluces

Cuando Rajoy habla de la herencia del PSOE como causa de la ruina económica de España, me recuerda aquella frase de Goucho Marx que afirma que “partiendo de la nada hemos alcanzado las más altas cotas de miseria. Ni el ingenio de la frase es mía, ni el recuerdo de lo apropiado de citar de Marx (Groucho, por supuesto) lo he puesto yo en la actualidad informativa; quien ha dado pie a ello ha sido Pablo Iglesias, a quién Cayo Lara acusaba de utilizar otra frase del mismo cómico, la muy conocida “estos son mis principios; si no le gustan tengo otros“.

Algunos dirán que Cayo Lara debería haber tenido la “elegancia” de no meterse con el líder de Podemos, que si se quiere converger antes, después ó en medio, hay que ser prudentes y evitar choques dialécticos con los posibles aliados. Pero es que Pablo Iglesias se ha pasado: liberado de la azarosa y ambigua situación de tener a su compañera Tania Sánchez como candidata de IU a presidenta de la comunidad de Madrid, justo al día siguiente de haberse ido de la IU que la ha mimado, que le ha proporcionado la experiencia municipalista que hoy patrimonializa para venderla allá donde quiera incorporar su acervo político, encumbrada a la fama por ser la portavoz y comunicadora en La Sexta (“La Quinta Columna”) y otros medios nacionales de comunicación, justo cuando todas encuestas le dan palo a IU y zanahoria a Podemos, al segundo Pablo Iglesias que la historia de España le da al progresismo español se le ocurre arremeter contra IU con dos argumentos:

1º) “Se vive muy cómodo en el 12% siendo un partido bisagra del PSOE”.

2º) “Siendo fiel a tus principios sabiendo que vas a ser minoritario”.

Pablo Iglesias se equivoca en las dos afirmaciones.

Primero es muy injusto y se equivoca, en su doble vertiente: cuando dice que es cómodo ser bisagra del PSOE; no me puedo creer que don Pablo se crea que el PSOE-A nos pone a IU LV-CA cómoda la situación en un gobierno donde IU ha tenido que pelear su coherencia hasta tener que negociar en un fin de semana la restitución en su cargo a una consejera que defendía contra la banca unos desahucios que dejaban a los vecinos de La Corrala (Sevilla) en la calle, literalmente; un socio que ha sido desleal hasta dejarnos sin los suficientes datos para conocer a fondo el Sector Público, pese a haber constituido una comisión bipartita para llegar a acordar una propuesta consensuada al Parlamento, como estaba previsto en el Pacto por Andalucía; a IU no le ha sabido a caramelo tener que exigir día a día la aceleración de los procedimientos  parlamentarios para llegar a tiempo y cumplir el compromiso de hacer 28 leyes necesarias para los andaluces y andaluzas, que es lo que nos interesa. Las pataditas en las espinillas del socio mayoritario las conocemos en Andalucía, provincia a provincia, pueblo a pueblo, o de una a otra decisión parlamentaria o del consejo de gobierno.

Ni puedo creerme que Pablo Iglesias se crea que IU se ha conformado alguna vez en su historia con tener el 12% en alguna votación. Algunos nos hemos dejado la salud y otros la vida misma por ganar las elecciones y acabar con este sistema político y socioeconómico que la oligarquía político-financiera nos impone. Negarlo no sólo es injusto, sino una auténtica memez. ¿Por qué no nos señalas, apreciado Pablo, cuáles han sido nuestros fallos para que los electores no nos voten en número suficiente como para gobernar? La existencia misma de Podemos, el prestigio del mismo Pablo Iglesias, su perspectiva electoral, nos están indicando a IU que algo hemos debido hacer mal para merecernos esto (o tal vez estamos tan acertados que prefieren ignorarnos… habrá que hablar más a fondo sobre eso algún día).

¿Cree Pablo que IU LV-CA no ha tomado nota de ello? Podremos equivocarnos de nuevo, pero decir que hemos estado cómodos en nuestros errores, no es propio de alguien de quién se espera que sea el líder de un proyecto común de todos los que quieren un cambio a fondo del sistema. Al revés: la gente de izquierdas como yo, que se mira al espejo para afeitarse todos los días, reconoce la veracidad de esa imagen que Pablo utiliza en su libro-conversación con Jacobo Rivero  para describir a “la casta”: “Es la imagen de la muerte, la imagen de los zombis, la imagen del pasado. Un montón de ancianos, cuyos rostros muchas veces reflejan incluso la decrepitud de nuestro sistema político, diciendo: ‘La democracia se ejemplifica en un cadáver y en la unidad de todos nosotros, la casta frente a la gente'”. Si, Pablo, tienes razón en esa decrepitud de los que tenemos más de 65 años (incluidos tus admirados Anguita y Beiras, ¿o no?). Mal que nos pese, hay una nueva generación, la tuya, que exige paso y es un error descomunal no dárselo. Es una de las condiciones subjetivas que los pensadores dialécticos debemos cuidar tanto como las objetivas del cambio revolucionario. No haber reflexionado dialécticamente sobre las características del cambio que se anunciaba en el 15-M, o en los candidatos que presentábamos, debe ser uno de los errores de IU en las elecciones europeas. Y lo estamos pagando.

Pero tu acierto (la otra cara de la misma moneda) no te da derecho a imputarnos la intención de ser perdedores eternos para vivir cómodamente como secundones en la “vieja política”: ni todo es cuestión de cambiar caras viejas por caras jóvenes, ni debemos olvidar que IU Y el PCA hemos sido heroicos resistentes, tanto en la calle (donde hemos llevado la iniciativa incluso cuando convocábamos en solitario todos los 28-F, como cuando convocaban otros) como en las instituciones. Si, no sólo incomodidad, sino heroicidad en algunos o algunas militantes, y coherencia y radicalidad colectiva, tanto en IU estatal como en IU LV-CA.

¿O es que no han sido IU (y el PCE) la primera fuerza política que ha criticado la Transición, ha denunciado el incumplimiento y reforma unilateral de la Constitución, y la necesidad de un nuevo proceso constituyente? La Conferencia sobre Un Nuevo País de IU (diciembre 2013) diseña un proceso constituyente mucho antes de las elecciones europeas y de que existiera Podemos. Y en ese debate estuvo IU-Andalucía, que contribuyó y mucho: Diego Valderas fue el ponente y Alberto Garzón el protagonista.

La segunda razón de que la arremetida de don Pablo contra IU más que ofendernos nos decepciona profundamente, porque nos propone a un líder que nos echa en cara ser inamovibles en nuestros principios. ¡Qué contradicción, don Pablo! Primero nos habéis negado la posibilidad de ir juntos a las elecciones andaluzas, en una Unidad Popular Andaluza, que contaría con muchas adhesiones entre los que se inclinan en apoyar a Podemos, a IU, a Equo, a Clias, a Primavera Andaluza, a las asociaciones, etc. Habéis preferido priorizar los intereses partidistas de Podemos a nivel estatal, ver cuantos pueden sacar de Andalucía. Es legítimo. Pero ¿no debemos los andaluces valorar la actitud de Podemos respecto a Andalucía?

Y por otra parte, es contradictorio descalificar la fidelidad de IU a sus principios, cuando se puede prever que cuanto más riesgo tienes de adoptar medidas que sean incoherentes con tu discurso, más mano tienes que echar a tus principios. Y no sé a nivel estatal (veremos si las encuestas son veraces o son una trampa que te han tendido para que te crezcas más de la cuenta y digas lo que decía aquel torero al que le dio el toro un gran revolcón: “¡dejadme solo…!”). Asesora bien a tu candidata Teresa Rodríguez, pues le acabas de meter en un lío.

Verás: para ser coherentes con las promesas electorales, hay que apostar, se acierte o no, como hizo IU LV-CA en mayo de 2012; según el número de diputados que cada fuerza saque para el Parlamento de Andalucía el próximo 22 de marzo (faltan 39 días), podría darse la circunstancia de que el virtual ganador según las encuestas, el PSOE-A, necesite apoyo no sólo en la investidura de doña Susana, como ya ha comprometido la compañera Teresa, sino para ir desbrozando día a día la gobernabilidad de una Andalucía cuya ciudadanía necesita medidas concretas para resolver problemas, y no megáfonos con líderes carismáticos (o no tanto) apretando el acelerador de la demagogia. Eso de la “gobernabilidad” o la “estabilidad” no es una consigna de la derecha (que lo es y será, según se use contra la resistencia frente al austericidio o la movilización contra el bipartidismo); en Andalucía hay un 33% de paro y un millón de hogares con dificultades para pagar luz, agua, vivienda, etc, cada mes; y lo peor es que el bipartidismo es un concepto que en la Universidad de Madrid es evidente, pero aquí, para los pueblos (780) de Andalucía quien gobierna Andalucía es el PSOE (que casi 3 millones siguen creyendo que son de izquierdas, “los suyos”), y hay una derecha (el PP) en la oposición. Y no es pensable que Podemos sea alternativa en Andalucía: el “lapsus” de Luis Alegre decía la verdad. Inoportuna, antielectoral, pero verdad. Y también es verdad lo que Maíllo anunciaba: IU LV-CA sale a ganar (y la gente va a valorar el trabajo y la seriedad demostrada por IU LV-CA el próximo 22-M, por mucho que los medios de comunicación se empeñen en ignorarla o minimizarla).

Se puede ensayar que IU y Podemos estemos en la oposición en Andalucía, y dejar gobernar al PSOE-A o al PP-A acompañados de los minoritarios UPyD o Ciudadanos, si logran entrar en el Parlamento de Andalucía. Pero en todo caso, la responsabilidad respecto a la ciudadanía andaluza nos exigirá ser leales con nuestro programa y nuestro discurso. Tanto en uno como en otro, aparecen los principios de la fuerza política (supongo que en Podemos también hay principios) y su necesidad de flexibilizar las actitudes y las propuestas que concluyan en las medidas necesarias para los trabajadores/as y los ciudadanos/as de Andalucía.

Podemos e IU LV-A se necesitan. Pero sobre todo es la ciudadanía andaluza quien nos necesita unidos y comprometidos con sus intereses. Podemos, lo mismo que IU LV-CA, no depende sólo de sus dirigentes. Afortunadamente hay militantes, afiliados, simpatizantes, opinión pública en general, que vigilarán esa correspondencia entre intereses partidistas e intereses ciudadanos. Y ello, os lo aseguro, implicará que Podemos tendrá que apostar por la “comodidad” de ser fiel a vuestros principios, y ser “algo flexibles” para interpretar y reinterpretar la coyuntura social y electoral para no caer en otro apriorismo que puede parecer a los andaluces necesitados un “principio inamovible” de Podemos: acabar con el bipartidismo, dejando caer al PSOE-A, aunque ello implique que por primera vez en la democracia gobierne lo que la ciudadanía andaluza entiende por “derecha”.

Y que con ello lleguen más recortes sociales, las privatizaciones de la sanidad, el reforzamiento de la educación concertada, el fin de la gratuidad de los libros de texto, del transporte escolar público, la llegada de los copagos en distintos sectores del gasto social, el complemento financiero de la comunidad para mantener (pese al recorte de la partida presupuestaria de Montoro) de la atención a la dependencia… ¿Sigo? Un gobierno andaluz escorado a “la derecha” acabará con las perspectivas que había creado un gobierno como el que ha sido disuelto por Susana Díaz, los compromisos del Pacto por Andalucía.

A él os remito. No quiero cansaros. Pero si os recuerdo un viejo dicho: más vale lo malo conocido que lo malo por conocer. Aunque todos, prefiramos lo bueno. Faltaría más…

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