No es el déficit, sino el desequilibrio en los ingresos:

Publicado: 29 agosto 2011 en Uncategorized

No es el déficit, sino el desequilibrio en los ingresos:
Los ricos pagan menos y los trabajadores y precarios sostienen el gasto público

Que los ricos en España pagan cada vez menos viene demostrado por varios datos que revela hoy el diario Público:
1º) El tipo efectivo del IRPF de las rentas más altas se redujo 18 puntos en 15 años;
2º) Las grandes empresas tributan menos de un 10% sobre sus beneficios);
3º) El marginal máximo del IRPF ha bajado del 65% al 45% en 20 años (Suecia tiene el 65’3%, Holanda el 52%; Reino Unido 50%; Francia 46’7%; Portugal 46’5%; Italia 45’6%)
4º) La estructura de reparto del IRPF es la siguiente: las rentas del Trabajo aportan el 78’8%; la recaudación proveniente de actividades económicas es el 6’9%; la recaudación de capital mobiliario aporta el 6’3%; ganancias y pérdidas patrimoniales aportan el 4’1%; un 2% pr5ovinie del capital inmobiliario; y el 1’9% del resto.
5º) Las rentas medias declaradas se distribuyen así: los trabajadores y pensionistas han incrementado un +65’38% desde el 1993 al 2009 (de 11.674 millones a 19.359); los microempresarios han incrementado un +17’7% (de 9.201 a 10.832 en el mismo periodo); los pequeños empresari0os y profesionales incrementaron su aportación a la Hacienda un +7’6% (de 10.260 a 11.036).

6º) El Impuesto de Sociedades, sin embargo, bajó del 24’3% en 2007 al 16’4 en 2010 si atendemos a la base imponible del impuesto, y del 20’4% al 9’9% si atendemos a los beneficios.
7º) Lo que se dejó de recaudar en España por beneficios fiscales (descuentos, exenciones, etc.) en los impuestos en 2010 es lo siguiente: en el IRPF 23.313 millones de euros, en el IVA 17.013, en el Impuesto de Sociedades 3.640, en Impuestos Especiales 2.107, y en el Impuestos sobre la Renta de no residentes, 863 millones de euros. Un total de 46.936 millones perdonados por Hacienda para “incentivar” la inversión y el consumo.
Si observamos desapasionadamente estos datos, las conclusiones saltan a la vista:
a) La estrategia de reducir el déficit público es parcial, engañosa, y esconde el objetivo ideológico neoliberal de recortar el gasto social a toda costa, y de evitar que el coste que el bienestar de todos impide la acumulación de capital de unos pocos. Es parcial porque la estabilidad financiera que nos predica la oligarquía político-financiera depende de dos factores (gastos y su forma de financiación, deudas sí o no, e ingresos) no sólo de una (gastos y deudas). Los neoliberales se “olvidan” de analizar los ingresos y sus desequilibrios.
b) No dudamos de la capacidad pedagógico-demagógica de Rubalcaba de decir verdades a medias: “¿Quién ha dicho que endeudarse es de izquierdas?” La pregunta es gratuita y tan evasiva como la estrategia neoliberal de ocultar que la clave está en los ingresos y no en los gastos. Endeudarse es necesario para acometer obras y servicios del bienestar que avancen siglos de progreso social y sirvan a las generaciones posteriores. Es solidaridad intergeneracional.
c) Pero puestos a analizar lo de los gastos, tampoco Rubalcaba descubre el Mediterráneo. Ha añadido “Nada hipoteca más a un país que una deuda que no puede pagar”. Claro que hay que ponderar si se pueden pagar los intereses y el capital. Pero cuando en base al endeudamiento se ha invertido con acierto en el relanzamiento de la economía, el futuro del incremento de los ingresos garantiza el pago de esas deudas contraídas hoy. Como no se resuelve el problema es entrando en el círculo vicioso de reducir el dinero público cuando éste y sólo éste es la garantía del relanzamiento de la economía, el consumo y los nuevos ingresos. Dinero llama a dinero. Miseria llama a miseria. ¡Que esto tenga que explicárselo un comunista aun socialdemócrata, manda huevos! Viçens Navarrro analiza cuantitativamente este argumento. A él me remito.

d) Centrados en los ingresos, está claro que hace falta una reforma fiscal progresista como un piano de cola. Hay que invertir la tenencia: los ricos deben pagar más, y los pobres menos (fiscalidad progresiva y sostenible o verde):
– Hay que reintroducir el Impuestos sobre el Patrimonio, y el de las Grandes Fortunas. Si el dueño de El Corte Inglés es sensato será el primero de los ricos que pida un incremento de sus impuestos, como han hecho los franceses y Warren Buffet, dado que al parecer (ver resumen de prensa) la crisis del consumo también le está afectando.
– Pero hay que profundizar en la Inspección tributaria, pues no es de recibo que paguen tan poco los profesionales y las microempresas. Reducir el estado tiene ese inconveniente, y es que no hay personal suficiente para evitar esa fuga de unos 90.000 millones de euros que según la asociación de inspectores de Hacienda GESTHA dejan de recaudarse en España anualmente por falta de un auténtico plan de lucha contra el fraude fiscal, el blanqueo de capitales y la economía sumergida.
– Y por supuesto hay que reformar el Impuesto de Sociedades para que las grandes empresas paguen no el 10%, sino el 27% de verdad, al menos. Pero es en este impuesto donde más agujeros se crean para hacer rebajitas electoreras a los empresarios, y a los que se creen empresarios siendo meros eslabones de la cadena en la que ni son trabajadores ni empresarios propiamente capitalistas.
-Además habrá que introducir la fiscalidad verde, es decir para introducir los costes medioambientales de los procesos productivos, que se olvidan, al igual que los costes de la reproducción social llevada a cabo por el trabajo invisible del circuito reproductivo, del cuidado del hogar, de la atención a las personas dependientes (que excede a las ayudas dadas en base a la Ley de la Dependencia), etc.
– ¿Sólo subir impuestos? No. Como dijo Zapatero “bajar impuestos también es de izquierdas”, pero -¡qué lástima!- se le olvidó añadir que es bajar impuestos a los trabajadores y a los débiles económicamente. Hay que reducir carga fiscal a los trabajadores y a las familias, para que vuelva a florecer el consumo de bienes esenciales para la vida cotidiana y el bienestar de la gente. Luego ha que revisar a la baja el IVA de estos bienes y servicios básicos.
Si España se homologase a los países más avanzados, por ejemplo Suecia, se recaudarían 400.000 millones de euros más. Con ellos se podría ser autosuficientes energéticamente (revolución pendiente de las energías renovables y sus industrias subyacentes), y dejar de pagar la astronómica factura que pagamos en crudo importado, por ejemplo. Lo que además nos quitaría motivaciones para hacer la contribución ofensivo-militar en Irak, Libia, Afganistán, etc., que hacemos en la OTAN, que son guerras para garantizar el suministro del petróleo y su mayor abaratamiento posible. ¿Austeridad? Esa sí sería la austeridad de izquierdas.
PVP110829

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