El final de los jornaleros

Publicado: 9 diciembre 2011 en Uncategorized

Hasta el 1 de enero de 2012 la situación de los trabajadores del campo o jornaleros, como se les ha llamado en Andalucía desde tiempo inmemorial, es que perciben la mitad de prestaciones sociales que el resto de los trabajadores del Régimen Genral, a pesar de cotizar más que el resto a la Seguridad Social. Pero el Régimen Especial Agrario de la Seguridad Social ha llegado a su fin, gracias al acuerdo de pensiones que se produjo en febrero de 2011. Este es uno de los aspectos que los sindicatos califican de positivos de entre los que tiene el citado acuerdo, donde no todo es oro lo que reluce, pues el plato más gordo es el retraso de la edad de jubilación de 65 a 67 años.
Sin embargo, esta integración de los jornaleros en el Régimen General de la Seguridad Social culmina una larga lucha de dos décadas, caracterizadas por un retraso innecesario del acuerdo, que debía haberse producido hace mucho tiempo, pero que por presiones de la patronal del campo, no se ha producido hasta este pacto de pensiones, precisamente como una “compensación” de otros aspectos menos positivos. A partir del 1 de enero los jornaleros obtendrán las mismas prestaciones que el resto de empleados por cuenta ajena, con derechos a la jubilación anticipada o al permiso por maternidad. Para acceder a la jubilación anticipada el trabajador deberá acreditar seis periodos de actividad en los últimos 10 años, y la prestación por incapacidad temporal dependerá del salario real, mientras que antes era un 50% inferior a la del Régimen General. 482.000 trabajadores jornaleros andaluces se beneficiarán de esta nueva situación, alrededor de un 59% de todos los de España.
La integración es universal para todos los trabajadores del campo, pero los eventuales del campo que estén cobrando el subsidio o la renta agraria podrán seguir haciéndolo hasta que finalice la prestación. Para los que se integren en el régimen de todos los trabajadores por cuenta ajena, el Régimen General, las ayudas de los eventuales se vuelven incompatibles con las generales del régimen común.
Otro de los aspectos de homologación o integración es que los jornaleros cotizarán por jornadas reales trabajadas. ¿Qué pasará con los grandes períodos de inactividad en una actividad que sobre todo en zonas como Andalucía el trabajo es estacional? Pues que si se trabaja menos de 23 días al mes, los jornaleros seguirán pagando su sello mensual, asumiendo asumiendo así su cotización, un 11’50% de la cotización. Por el contrario, en los periodos de actividad, es el empresario el responsable del ingreso de las cotizaciones, como el resto de los empresarios del Régimen General, tanto de las llamadas cuota obrera como la llamada cuota empresarial. La cuota obrera le será descontada al jornalero de su nómina mensual.
Al hilo de este cambio histórico, los sindicatos han abierto el debate de la introducción de los fijos-discontinuos como contrato de referencia. Lo suyo es que si se prevé que en este tipo de trabajos estacionales toda una serie de trabajadores intercalen sus trabajos de temporada con un empresario con períodos de inactividad, que se deba contratar como fijo-discontinuo a esos trabajadores. Se trata de dar una cierta estabilidad al sector, y por tanto de seguridad jurídico-laboral a estos trabajadores, que redunda en beneficios también para el empresario, aunque a veces las arraigadas costumbres del medio rural no les permitan verlo así a cierto tipo de empresarios agrarios.
Por eso los empresarios se resisten a esta figura más racional. Por ejemplo, en la negociación del convenio de la campaña de la fresa de Huelva, los patronos condicionan a un mayor rendimiento de los jornaleros los contratos fijos-discontinuos. Y en el principal convenio agrario de la región, el de Jaén, que afecta a unos 100.000 trabajadores, el empresariado está utilizando el trasvase o integración de los jornaleros en el Régimen General como arma de negociación.
Se quejan los empresarios de que la patronal va a tener que soportar un sobrecoste del 3% en las cotizaciones. Así que quieren compensar este sobrecoste con una subida en el salario-convenio que no sea acorde al IPC, como piden justamente los sindicatos, sino inferior. Perianes, secretario de la Federación Agroalimentaria de CC OO. Desmiente ese sobrecoste económico que esgrime la patronal. “Lo que ocurre es que van a tener que sacar a la luz más economía irregular”, afirma el sindicalista. Para él, los empresarios agrarios son los únicos que han vivido muy a gusto con la incentivación del contrato por un día que ha existido en nuestra tierra. Además, recuerda el sindicalista de CC.OO. que la cotización empresarial permanecerá congelada en el 15%, frente al 23% que rige para el resto, hasta el año 2031.
En este tráfico de informaciones y contrainformaciones entre los sindicatos mayoritarios y la patronal sobre la integración de los trabajadores del campo en el Régimen General, destaca también una opinión contraria a la integración. Es la del S.O.C. (Sindicatos de Obreros del Campo) integrado en el S.A.T. (Sindicato Andaluz de Trabajadores). Para este sindicato esta integración entraña “grandes desventajas”, pues se pone en peligro de extinción el subsidio agrario, ya que el cobro del subsidio y la renta agraria será incompatible.
Frente a esta opinión, CC OO. Y UGT califican el acuerdo de hito histórico, pues si hasta ahora el trabajo en el campo estaba muy devaluado, dificultando el relevo generacional, a partir de ahora, con más dignidad del oficio de trabajador agrario, roto pues el mito del sufriente jornalero, se va a producir una mayor posibilidad de incorporación de los jóvenes a las tares agrícolas. También esto se va a producir con motivo de la crisis, que está desplazando a una parte de aquellos que antes se dedicaban a la construcción o a los servicios (la hostelería), de nuevo hacia el campo.
La patronal agraria quiere que exista un reglamento de aplicación de esta integración, pues se teme que exista un cierto grado de inseguridad jurídica en toda esta operación, que estará vigente justo en plena campaña de la aceituna.
Estamos entrando en una nueva fase de las relaciones laborales en todos los ámbitos. Este aspecto de la integración de los jornaleros no es sólo una equiparación de los trabajadores del campo, sino el final de un mito, el de los jornaleros, que ha cumplido una función sociológica muy importante en la Andalucía rural de casi todo el siglo pasado, además de ser un reclamo de autoidentificación como clase de un segmento de la clase obrera. No es que la realidad material de las relaciones laborales haya cambiado mucho durante todo este período, que sí lo ha hecho, pese a todo. Sino que este tipo de cambios legislativos puede y debe cambiar esa realidad. La prueba de ello es que es la patronal quien más se opone a este cambio. Y tampoco resulta extraño que sea un sindicato que ha hecho del mito del jornalero el centro de su propia existencia, el que se rebele contra esta realidad.
A los que siempre nos ha parecido importante que las prestaciones sociales de la Seguridad Social sean acordes y se correspondan a un sistema de cotizaciones o salario indirecto pagado en nombre de los trabajadores por la patronal, mes a mes, nos parece un avance esta integración del REASS en el RG. Estaba previsto en el Pacto de Toledo ir hacia la unificación de los regímenes de la Seguridad Social, hasta establecerse sólo dos, uno por cuenta propia y otro por cuenta ajena. Así que, en general, bajo mi punto de vista, estamos ante un avance histórico. No porque lo digan CC.OO. y UGT, sino porque lo es objetivamente.
Otra cosa es que se habilite un período transitorio en que los jornaleros y, sobre todo, las jornaleras de Andalucía (quizá también las de Extremadura) no pierdan sus derechos. Pero, ojo, derechos, no situaciones equívocas; pues las prestaciones contributivas deben responder a una contribución real, fruto del trabajo real en el campo. Y los subsidios para situaciones de exclusión social o subsidios o prestaciones no contributivas, deben ser eso, y no mezclarse como ha venido pasando en el pasado.
A veces los mitos entrañan situaciones que enquistan aparentes ventajas sociales que a la larga no lo son. Y en la lucha por los derechos sociales de los trabajadores, hay que discernir los mitos de las realidades.

PVP111209

Anuncios
comentarios
  1. marco dice:

    que ganan los jornaleros

    • www.pedrovaquero.wordpress.com dice:

      Eso espero, que ganen, y no que pierdan con esta integración en el Régimen General de la Seguridad Social. No obstante, estoy de acuerdo con lo que sugieres, y deduzco: que la lucha continúa y que la ganaremos. De acuerdo, en ese sentido. Saludos. Pedro

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s