Archivos para junio, 2012

Un rescate disfrazado

Publicado: 12 junio 2012 en Uncategorized

Rajoy se ha tirado los dos últimos meses diciendo que el gobierno de España no iba a pedir rescate alguno, ni siquiera aunque pintaran bastos por el agujero que Bankia y otros bancos-cajas nos hubieran generado. Y cuando por fin se ponen de acuerdo en la UE en darle a España nada menos que 100.000 millones de euros para tapar esos agujeros financieros, Rajoy no sólo dice que a él no le ha presionado nadie para pedir el rescate, sino que si alguien ha presionado ha sido él. ¿En qué quedamos? Lo cierto es que Barroso le llamó la semana pasada y le convenció de que el rescate era inevitable, pues era bueno (según el primer ministro europeo) tano para España como para el euro.

   Pero ya puestos en el trágala de tener que pedir un rescate, el gobierno de la derecha ultraconservadora de Rajoy, con De Guindos a la cabeza, han emprndido una campaña de comecocos de cara a que los españoles nos traguemos una minimización del impacto que en nuestras vidas vaya a provocar el rescate, sobre la base de varias ideas:

1º) Que esto no es un rescate. Rajoy dice que no quiere entrar en un debate nominalista. Pero todo el gobierno está haciendo esfuerzos ímprobos para meternos en la cabeza que esto no es un rescate sino un crédito que se le concede a los bancos españoles que lo necesiten pidiéndoselo al FROB.

Vano esfuerzo, pues la gente no es tonta y aunque hasta hoy un 55% e haya creído el mensaje del gobierno, tarde o temprano descubrirá que un rescate no es más que eso, un préstamo que se le da a un país para que éste lo destine a cubrir las necesidades que tenga. ¿Que España piensa que sus necesidades prioritarias son sanear la banca? Pues vale, la UE se lo da para sanear la banca, pero es un rescate de igual categoría que el que se les ha concedido a otros países.

2º) Que la diferencia de nuestro rescate con lo que les ha pasado a Grecia, Irlanda y Portugal es abismal, pues la cuantía de nuestros 100.000 millones de rescate equivale al 10% del PIB, mientras que el rescate a Grecia supone un 78% de su PIB, a Irlanda un 43% y a Portugal un 31’5%.

De acuerdo. Cuantitativamente el rescate es de una cuantía menor si lo comparamos porcentualmente respecto del PIB. Ojo: la cantidad es brutal en cualquier caso, pues 100.000 millones son 16’5 billones de las antiguas pesetas.

3º) Que España no va a perder soberanía, pues las condiciones se van a limitar al sector financiero, a la banca, y no a otras magnitudes macroeconómicas. O sea, que la intervención de los hombres de negro (los cuervos que la troika de Bruselas, el BCE y el FMI mandará a España a fiscalizar nuestras cuentas) se va circunscribir en exclusiva a las cuentas de la banca, y no a otros ajustes que aprieten más aún nuestros cinturones.

Nada más falso:

– Si el rescate es sólo financiero y la intervención va a ser sólo a la banca es porque España ya ha sido intervenida previamente en otros aspectos desde mayo del 2010. Así, España ha tenido que cambiar hasta la Constitución para introducir en ella el compromiso del Pacto Fiscal que la Merkel ha impuesto en toda Europa, y está siendo supervisada constantemente por la troika (desde la desconfianza de los mercados) respecto del cumplimiento de la reducción del déficit público y las reformas estructurales que “debe” acometer. De forma que los ajustes que los otros países rescatados han venido impuestos por la troika bajo la amenaza de que si incumplían no  se les abonaba el siguiente pago, los ajustes de España (los de sus ayuntamientos y CC.AA., los de la brutal reforma del mercado de trabajo y las pensiones, los de los recortes de gastos en sanidad, educación, servicios sociales, los de las subidas de impuestos, etc.) han sido autoimposiciones auspiciadas por el miedo a que “los mercados” no se prestasen el dinero suficiente para seguir tirando, aunque fueses a precios exorbitados. Dicho en plata: España lleva intervenida de forma sutil ya dos años, y ahora la intervención va a ser menos sutil, más descarada.     

– Bruselas vincula el rescate al ajuste del déficit público. Así lo dice la letra pequeña del acuerdo. Aún no está escrito, pues sólo cuando se sepan los resultados de las auditorías se conocerá cuánto dinero en concreto necesitará la banca española para su recapitalización, y será entonces cuando se concreten las condiciones. Aunque algo ya se sabe, aunque sea a título de especulación: que los intereses podrán oscilar entre el 3 y el 4%; que la banca española tendrá 15 años para pagar; que el dinero irá viniendo al FROB a cuentagotas, en la medida en que los bancos lo vayan pidiendo…     

– La Comisión desmiente a Rajoy y avisa que el crédito se parará si se incumplen los objetivos. Porque los 100.000 millones (o lo que al final sea el rescate) son más deuda del Estado (diez puntos más), se anotan a la deuda soberana de España. El FMI ha insistido en que sean las entidades las que paguen tras la crisis. Pero está claro en el acuerdo que si España no paga, los prestamistas dejan de prestar. De forma que si los bancos prestatarios no pagan, España tendrá que pagar por ellos.

– Alemania, Holanda y Finlandia han sido los países que más pegas han puesto al cuerdo del eurogrupo. El ministro alemán de finanzas, Schäuble, ha insistido en que la troika vigilará a España de forma muy severa; y el comisario de la competencia, Joaquín Almunia, ha advertido de que existen condiciones, no sólo para la banca, sino también para el Estado. Es lógico, pues quien pide el préstamo a la UE no es la banca, sino el Estado español, de forma que si la banca no devuelve el dinero recibido en créditos con sus respectivos intereses en los plazos y formas que se fijen, deberá ser el Estado español quien pague.

– El dinero que el FROB preste se inyectará a las entidades en forma de capital, por lo que el Estado no puede aspirar a que la entidad lo devuelva, sino a que el banco se revalorice lo suficiente como para algún día poder vender la participación pública y recuperar así ese dinero. Es necesario que el plazo de vencimiento de ese crédito sea lo suficientemente amplio como para que el Estado pueda vender las participaciones de las entidades nacionalizadas sin perder el capital invertido. Si los gestores de los bancos siguen demostrando la incapacidad de la que hasta ahora han hecho gala sus predecesores, no podrán devolver esas ayudas al FROB al Estado, y entonces la crisis bancaria en convertirá crisis de deuda pública.

– ¿Qué condiciones puede pedir la troika prestamista a la banca? Seguro que impondrán recorte de dividendos, o conversión de dividendos en acciones (porque con ello se elevan los recursos propios y reflejan confianza del inversor en la entidad). También pueden perderse total o parcialmente inversiones en bonos o deuda subordinada.  Y se deberán aplicar las rebajas de salarios establecidas: 600.000 euros como máximo si se reciben ayudas públicas y 300.000 euros de sueldo cuando la entidad esté controlada por el Estado.

Pero sobre todo habrá el FMI insistirá en “profesionalizar” el sector financiero español. Lo que equivale a decir que la banca tendrá que realizar severos ajustes en sueldos y oficinas. Dicen “los expertos” que sobran unas 8.000 oficinas (26% del total) y unos 35.000 trabajadores (15%) en el sector bancario español. De experiencias de los ajustes habidos en la banca europea podemos deducir que se intentará vender unidades de negocio, participaciones industriales, filiales bancarias o de seguros. En España las medidas de reforma financiera impuestas a la banca tendrán de todo un poco, siempre sobre la base de reducir plantillas y oficinas. Porque la reforma no se trata de salvar sólo a Bankia y sus 23.500 millones, más los 10.000 millones más para recapitalizar CaixaCatalunya, Banco de Valencia y Novagalizia. Habrá otras entidades que pidan dinero al FROB. Y en todas ellas las condiciones serán drásticas en cuanto a reducción de costes en infraestructuras y personal se refiere. Los sindicatos alertan de su “alto coste” social. Toxo dice que los cierres de miles de oficinas y los despidos de 35.000 empleos serían intolerables.

            4º) De Guindos ha presentado el rescate como una operación de saneamiento necesaria para que la banca vuelva a dar créditos a las empresas y las familias. Pero Cándido Méndez (UGT) considera que el préstamo de la UE endurecerá las condiciones del crédito a las familias. Porque una de las formas de control de las entidades que acudan al crédito podrá ser el control de las ofertas comerciales. El ejemplo lo tenemos en Portugal, donde se ha limitado a los bancos a que no concedan créditos que superen en un 20% el volumen de depósitos.

5º) Que este rescate va a ser la solución al acoso que España está teniendo por parte de los especuladores. Mentira. Los mercados lo han desmentido a la primera oportunidad que han tenido: la apertura de las bolsas ayer lunes. Si el acuerdo del eurogrupo se producía el sábado por la tarde, las bolsas del lunes reaccionaban de nuevo con recelos respecto a la deuda  soberana (la prima de riesgo vuelve a 520 puntos pese al rescate a la banca), el tipo del bono a 10 años subía hasta el 6,473%, y el Ibex no repuntaba tampoco.

Las razones que alegan los defensores del acuerdo es que las dudas de los mercados se deben a la falta de concreción del acuerdo (se disiparán cuando las auditorías emitan sus resultados y se suscriba el memorándum de compromisos), y sobre todo a la incertidumbre que generan las elecciones griegas del 17 de junio. Pero motivos de este tipo siempre van a existir, y condiciones tan favorables para que se despejen las dudas de los inversores como una inyección de 100.000 millones de euros, no se van a producir todos los días. Y sin embargo no se ha producido ese vuelco que los responsables europeos esperaban.

Todo ello sobre la base de que los términos conocidos hasta ahora se confirmen. Porque si algún dato es relevante de toda esta operación de rescate es la opacidad. Nadie está explicando con transparencia lo pactado. Es la marca de la casa del gobierno de Rajoy: el presidente no comparece a explica nada, el ministro De Guindos responde con grandilocuencia que lo hecho es un buen negocio, pero nadie aclara lo hablado con los líderes europeos. Lo que es seguro es que los términos del acuerdo han amarrado corto al gobierno español, aunque éste no lo quiera reconocer.

¿No será ya hora de poner luz y taquígrafos a este rescate disfrazado? ¿No será hora de que Merkel, Barroso, Oli Rehn, Van Rompuy, Draghi, Monti, Rajoy y los demás se den cuenta de que la estrategia del ajuste es la verdadera causa de la desconfianza de los mercados, en la medida en que dejan a economías como la de España con más deudas y sin posibilidades de relanzar el desarrollo (o crecimiento, como gusten)? ¿No será hora de dejar de mirar a los mercados y mirar de cara a los ciudadanos, sus necesidades y potencialidades de crear empleo y riqueza si se les dan oportunidades de financiar empresas y creación de puestos de trabajo?

El hecho de disfrazar el rescate de mero préstamo a la banca refleja por sí mismo un estrepitoso fracaso del gobierno español a la hora de defender la soberanía española y los intereses de los ciudadanos.

 

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España al borde del rescate

Publicado: 5 junio 2012 en Uncategorized

Es un hecho. La UE le está pidiendo a España que se decida a pedir el rescate. ¿Cómo va a conseguir si no los 250.000 millones que necesita para financiarse este año? El cálculo es de Joaquin Maudos, catedrático de la Universidad de Valencia, pues según él, esto es lo que suman los vencimientos de la deuda, el déficit público tanto del Estado como de las CC.AA., y la inyección de capital en Bankia. Y conseguir esa cantidad en los mercados es imposible por lo prohibitivos que están los préstamos, con una prima de riesgo a máximos históricos, en torno a 540 puntos, y que algunos piensan que podría llegar a los 650 si no se resuelve con claridad la crisis bancaria. Y si España no puede conseguir el dinero que necesita ni acudiendo a la declaración de quiebra de los bancos que lo estén (pues el gobierno opta por el rescate de los bancos antes que por dejarlos caer como lo hizo EE.UU. con Lehman Brothers), ni en los mercados, ni con la compra masiva de bonos de deuda por parte del BCE (a la que Draghi se opone, al menos hasta la fecha), pues tendrá que acudir a solicitar el rescate. Y la UE así lo entiende.

Las cosas no suceden porque sí. Mucho ha tenido que ver en esta situación la mala gestión de la política económica que ha realizado el gobierno de Mariano Rajoy, con su flamante ministro De Guindos al timón. En concreto, la gestión de la crisis de Bankia. Resulta que si en abril tanto Rato como el Banco de España querían salvar la entidad con una inyección de 6.500 millones de euros (siempre del erario público, por supuesto), el nuevo presidente de la entidad, Goirigolzarri, anunció el 25 de mayo que Bankia necesitaba ayudas públicas por valor de 19.000 millones de euros. ¿Para qué esa “brutal” cantidad, como la ha calificado Rodrigo Rato? Para cubrir las tres partidas que componen el agujero:

– 3.000 millones para provisionar supuestas pérdidas por desgravaciones fiscales que no se van a poder llevar a cabo.

 

– 13.000 millones que supone el riesgo de sus créditos hipotecarios y activos inmobiliarios.

 

– 3.000 millones por la minusvaloración de sus participaciones accionariales en distintas empresas.

Rato ha contraatacado, con el beneplácito de la alcaldesa de Madrid, Ana Botella, pues el PP se ha vuelto de dividir entre los defensores y los detractores de Rato, como cuando la sustitución de Blesa al frente de Cajamadrid. Precisamente será desde esta caja desde donde piensa Rato dar la batalla de explicación de su gestión. Y como adelanto, algún consejero de Cajamadrid ha comentado que no entiende cómo el gobierno ha podido aprobar esta operación perpetrada por De Guindos y Goirigolzarri. En esto Rato y compañía tienen razón, pues la nefasta gestión gubernamental de la crisis de Bankia ha puesto en solfa a todo el sistema financiero español.

Desconocemos si iba en ese sentido el comentario de Draghi de que peor no se podían haber hecho las cosas en el sistema financiero por parte del gobierno español (no lo mencionó expresamente, pero todo el mundo entendió que se refería al gobierno de España), pero lo cierto es que desde que Rajoy es presidente del gobierno la prima de riesgo ha subido 200 puntos. Estamos financieramente mucho peor que antes, que ya es decir. De hecho, hay países que con una prima de riesgo que no llegaba a los 400 puntos fueron obligados a pedir el rescate. El tipo de interés del bono español a diez años ha llegado al 6,57% en algún momento, muy cerca del nivel del 7%, que fue el que desencadenó los rescates de Irlanda, Portugal y Grecia, ya que a ese precio no hay país que pueda pagar su deuda.

  La situación más crítica no puede ser. Y lo que se le ha ocurrido a Rajoy es mandar a sus ministros a predicar urbi et orbe, es decir, por todo el mundo, las excelencias de la economía española y lo injustos que son los mercados con ella. Por eso De Guindos se ha ido a Berlín a hablar con Schäuble, su homólogo alemán, y la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría a Washington, a entrevistarse con el secretario del Tesoro, Timothy Geithner. ¿El resultado? Buenas palabras del yanqui, pero sin comprometerse a nada, y un consejo del alemán: que el gobierno español pida el rescate a la UE y al FMI cuanto antes. Por supuesto que De Guindos ha negado que se haya producido dicha presión por parte del ministro de finanzas germano, pero los hechos cantan: es Alemania quien más se opone a que el BCE vuelva a inyectar dinero masivo para salvar a la banca española. Y si lo hace, que sea el gobierno el que pida el rescate para aplicárselo al agujero que más le duela, en este caso, el de la banca.

Intervenidos, lo que se dice intervenidos, ya estamos. Lo ha dicho Cayo Lara. Un país que necesita que para evaluar el estado financiero de sus bancos vengan de fuera varias agencias supuestamente independientes para hacerlo, es que no se fía ni de su gobierno, ni del Banco de España como regulador, ni de los propios bancos que son los que en principio deberían tener sus contabilidades saneadas. España no se fía ni de su sombra. La crisis de desconfianza con la que los bancos de fuera están tratando a los bancos españoles, y la desconfianza que deja traslucir el interbancario que ya no funciona, impide la circulación del dinero, y eso es lo que tiene ahogada a la economía española.

En efecto, en todo sistema financiero su principal base es el mercado interbancario, esto es, los préstamos que los bancos se hacen unos a otros para el corto plazo de días o semanas como mucho. Los datos del último boletín del Banco de España detectan que las entidades financieras españolas se prestaron en mayo 54.446 millones de euros en total, la mitad que en mayo de 2011, y un tercio que en mayo de 2009. Y para qué hablar de la banca europea: los bancos europeos hace mucho que han dejado de prestarse dinero. Precisamente ha sido este cierre del mercado interbancario el que ha propiciado que sea el BCE el que ha tenido que realizar las subastas masivas de diciembre y febrero, según Claudio Ortea, director de inversiones de Lombard Odier en España.

Estamos intervenidos no sólo porque tengan que venir desde fuera a decirnos si la banca española rezuma ladrillo podrido por todas partes, sino porque desde la UE y “los mercados” globalizados nos han impuesto las reformas que desde el 2010 hasta la fecha están haciendo los gobiernos de Zapatero primero y ahora el de Rajoy. 

Pero más allá de esta intervención soterrada, lo que ahora se nos viene encima es el rescate, es decir, que a cambio de algunas decenas de miles de millones de euros, sean las autoridades alemanas y el FMI las que nos dicten, supervisen y corrijan nuestros presupuestos en el momento de ser elaborados, en su ejecución mes a mes, y en el balance final de cada ejercicio. Y esto es mucho más grave, desde todos los puntos de vista, político (cesión absoluta de soberanía), económica (imposición de las decisiones de una especie de gobierno exterior que funciona en la sombra) y social (más recortes, más graves que los que hasta ahora hemos tenido que sufrir, y agudización de una gravísima crisis social, parecida a la que ya estamos viendo en Grecia).

¿Es posible este rescate? No olvidemos que la economía española es la cuarta de la eurozona, y que viene a representar cuantitativamente el doble que las economías de los tres países intervenidos juntos, Irlanda, Grecia y Portugal. El segundo factor que hace inviable el rescate como salida a la crisis bancaria española es que si el sistema bancario español está mal, los de otros países de la UE están mejor que digamos. Dicho de otro modo: si España cae y deja de ser el objeto del deseo especulativo de los mercados, estos inmediatamente la tomarán con el riesgo de Italia, y después de Italia con Francia y con Bélgica. Caerían las demás piezas del dominó de la eurozona. Al menos, ese es el argumento de De Guindos para intentar convencer a sus homólogos europeos para que inyecten el dinero que Bankia necesita (23.500 millones) y más allá de Bankia, el resto de los bancos españoles (algunos dicen que hasta unos 90.000 millones; otros son más sobrios, por ejemplo Botín, que dice que con 40.000 bastaría).

Ya sólo el rumor de un posible rescate de España está teniendo nefastas consecuencias para nuestra situación financiera, pues sólo en el último trimestre nuestro país ha sufrido una fuga de capitales por valor de 97.000 millones de euros, además del incremento de la prima de riesgo hasta los 547 puntos, que no es poco. Si se confirmase el rescate, el Tesoro español vería cerrado su acceso a los mercados. Lo mismo que les ha pasado a los demás países intervenidos, pues sólo los intereses de la deuda sería brutal. Tendríamos que vivir de las cantidades que nos prestasen el FMI y la UE, a cambio de brutales recortes en bienestar, consumo, salarios e inversión, pues el ajuste presupuestario para pagar los intereses de la deuda sería mucho peor que lo que hasta ahora están haciendo con nosotros.  

En este contexto algunos observadores apuestan por la desintegración del euro. Mike Riddel, gestor de renta fija de M&G Investments, lo ha escrito así en una carta a sus clientes. Esta opinión es minoritaria entre los analistas. Porque la desaparición del euro no le interesa a nadie. Y menos a Alemania, que es la que más achucha para que el BCE no tenga que cambiar de rol convirtiéndose en financiador de última instancia, o simplemente tenga que volver a inyectar remesas masivas de dinero para salvar a los países con deuda soberana o a los bancos con deuda incomprable por los mercados.

No. Ni se va a producir un rescate a España tal y como hemos conocido los rescates de Irlanda, Grecia y Portugal, ni se va a producir una desaparición del euro. Pero sí se van a producir mutaciones en el euro y en la soberanía financiera de España. De hecho ya se empiezan a mover las posiciones en la UE, aunque muy lentamente, como siempre. En primer lugar, es posible que Grecia abandone el euro a corto plazo, justo después del 17 de junio, cuando Grecia celebre su segundo intento de elecciones generales. Y eso va a implicar un reajuste duro en la asignación de las porciones de agujero a asumir por cada estado prestamista. Alemania (la banca alemana, que es lo mismo) perderá la que más. Pero Francia vendrá después. Y hasta España tendrá que anotar como incobrable su parte alícuota de la deuda griega, aunque no sea muy grande.  Pérdidas todas ellas manejables. Pero el problema es el contagio que vendrá después, según subraya un informe del Deutsche Bank. Por eso ya que se empieza a hablar en la eurozona de soluciones más estructurales: unión bancaria, unión fiscal y unión política definitiva. 

Pero estas soluciones de medio-largo plazo pueden llegar tarde para el actual y urgentísimo problema de la deuda bancaria española. Como no se le dé una rápida solución, podría dispararse el pánico de los inversionistas y hasta el de los pequeños impositores, que harían colas delante de los bancos para retirar sus ahorros, como sucedió en la quiebra del Northern Rock. ¿Va a provocar esta urgencia el rescate de España? El premio Nobel de Economía 2010, Christopher Pissarides cree que eso no depende del gobierno español. En efecto, a simple vista se le nota a Rajoy, De Guindos y cía el desfondamiento y la actitud mendicante que tienen en Europa. Y será Merkel quien finalmente decida (esta vez mediatizada un poquito tan solo por Hollande) lo que el BCE hace con España y su banca. Se verá.

Mientras, me quedo con dos buenos consejos que nos dan dos expertos:

– El primero es el irlandés Kevin O’Rourke, profesor de Economía del Trinity College, que nos recuerda que “los españoles tenéis que aprender varias lecciones. No garantizar todas las deudas de sus bancos. Que los inversores pierdan su dinero, asegurando los depósitos hasta una cantidad razonable. Estad preparados para afrontar la presión del BCE si es necesario: no están de vuestro lado”. Y termina con una advertencia: “Si sois lo suficientemente estúpidos como para repetir los errores de Irlanda, os mereceréis todo lo que os va a pasar”. Magnífica lección de un experto irlandés que ya ha sufrido en las carnes de su país lo que es caer en las garras del rescate (sea declarado o encubierto, como van a intentar que sea el de España).

– El segundo es de Pissarides, que va al grano de la cuestión, y considera que lo que España está necesitando son medidas para relanzar el crecimiento económico (en nuestro lenguaje desarrollo sostenible), relajando las estrictas medidas de ajuste que se lo impiden. Si no hay crecimiento la deuda bancaria empeorará, por más dinero del rescate que se le insufle, pues sin que fluya el dinero, aumentará la morosidad y los bancos no saldrán del hoyo.

En fin. Así están las cosas por ahora. Mañana pueden estar de otra forma.

 

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