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Unos presupuestos de guerra… de clases

Publicado: 29 septiembre 2012 en Uncategorized

Unos presupuestos de guerra… de clases

Estos PGE 2013 traerán más paro, más pobreza, más injusticia y más recesión en España.

Septiembre se despide revelándonos que estamos en plena estanflación, esto es, en un dramático estancamiento económico (recesión incluso), unido a una grave inflación, que en septiembre ha llegado al 3’5%. ¿Por qué la inflación en septiembre? Porque a principios de mes está en vigor la subida del IVA (en general se elevó del 18% al 21% y el tipo reducido del 8% al 10%), y porque además han subido los precios de los carburantes y el gobierno con su política de recortes ha provocado un alza de los precios de la incorporación al curso escolar, y en concreto de las tasas universitarias. Sólo la subida del IVA puede tener una repercusión de dos puntos en el incremento medio de los precios al consumo, aunque puede que sean menor si algunos empresarios no lo repercuten en sus márgenes. Se verá al final si eso es así o no, aunque la subida del IPC de septiembre ha sorprendido a todos los centros de estudio por su elevada cuantía. Total: una inflación anual del 3,5%, ocho décimas más que en agosto, el mayor nivel desde hace 16 meses.

Además de las cifras, los PGE 2013 se presentan con la ambición de mezclar las medidas contables con las reformas estructurales pendientes. Para ello la literatura presupuestaria prevé la adopción de 43 medidas, entre las que la prensa destaca las siguientes:

–        Contrato de Formación Profesional para fomentar el empleo juvenil mediante el establecimiento de un sistema de formación dual, colaborando el sistema educativo con las empresas.

–        Reforma del calendario laboral.

–        Desarrollo e internacionalización de los proyectos empresariales, sobre todo de los emprendedores.

–        Mejora de la fiscalidad para emprendedores,

–        Creación de la figura del emprendedor de responsabilidad limitada y una mejora de los procesos de financiación.

–        Reforma y calendario a aplicar en el sistema financiero.

–        Creación de una autoridad fiscal encargada de supervisar mensualmente las cuentas públicas del conjunto de administraciones para evitar posibles desviaciones presupuestarias.

–        Las comunidades autónomas deberán reducir el gasto corriente en unos 9.500 millones de fundaciones públicas.

–        Ley de Racionalización y Sostenibilidad de la Administración Local para delimitar las competencias municipales y suprimir estructuras redundantes.

–        Reducción del número de concejales mediante la reforma de la Ley Orgánica de Régimen Electoral y homologación del sueldo de los alcaldes.

–        Ley Orgánica para la mejora de la calidad educativa

–        En el primer trimestre de 2013 el Gobierno aprobará el Estatuto del Profesorado no Universitario, que fijará el marco de acceso y desarrollo de la carrera profesional y los derechos y obligaciones de estos docentes.

–        Programa de Unidad de Mercado para mercancías y servicios que establecerá un marco regulatorio similar para todos los niveles de la Administración, y así poder facilitar que “cualquier empresario español pueda prestar su servicio en cualquier parte del país”, según De Guindos.

–        Creación de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, como único regulador, y para  levantar las “barreras injustificadas a profesiones altamente reguladas”.

–        Creación de la Agencia Estatal para la Investigación.

–        Nueva planificación de las políticas públicas de I+D+i para 2013-2020.

–        El 1 de enero entrarán en vigor las medidas para corregir el desequilibrio del sector eléctrico aprobadas recientemente por el Gobierno, entre las que se incluye un impuesto a la generación eléctrica del 6%.

–        Reforma de la Ley del Sector Eléctrico para profundizar en la liberalización de ese sector. Limitando el número de beneficiarios de la tarifa regulada, y asegurar la sostenibilidad financiera del sistema.

–        Reforma de la regulación de las Cámaras Oficiales de Comercio, Industria y Navegación,

–        Mejora de la supervisión de los seguros privados, adaptando su regulación al marco jurídico y económico de la UE.

–        Programa de fidelización de los mercados turísticos británico y francés.

–        Plan Nacional e Integral del Turismo, y otras iniciativas de promoción turística nuevas.

–        Creación de la Agencia de Internacionalización aprovechar las sinergias de los distintos instrumentos públicos para facilitar las exportaciones españolas y la captación de inversión extranjera productiva. Lo regulará el Instituto Español de Comercio Exterior (Icex).

–        Nueva Ley General de Telecomunicaciones y elaboración de la Agenda Digital para España, para facilitar la conectividad y desarrollar la economía digital para el crecimiento.

–        Apertura del mercado de transporte ferroviario de viajeros.

–        Nuevo marco regulatorio para mejorar la competitividad de Aena.

–        Ley de medidas de flexibilización y fomento del mercado de alquiler de viviendas.

–        Nueva Ley de Rehabilitación, Regeneración y Renovaciones Urbanas que dinamice el sector de la construcción.

–        Integración de las cooperativas agrarias y mejorar la internacionalización del sector.

–        Ley de Parques Nacionales, revisión de la normativa sobre montes y sobre patrimonio natural y reforma de la normativa de gestión del litoral.

–        Revisión de tasas judiciales.

–        Nueva Ley del Registro Civil.

–        Refuerzo de las garantías en la asistencia jurídica gratuita.

Gracias a esto, la UE por boca de Oli Rehn ha encomiado lo ambicioso de este presupuesto de España, que excede incluso lo que Bruselas les había demandado: “Incluye medidas concretas, ambiciosas y bien enfocadas y establece plazos claros en numerosos ámbitos”. Y hace hincapié en la creación de un Consejo Fiscal independiente, que es una vieja aspiración de la CE y que pretende liberalizar más si cabe los servicios profesionales y reducir la fragmentación del mercado interior de España. Por otro lado, considera importante el comisario de Economía la reforma del sistema de formación profesional.

La más recurrente crítica que se le van a hacer a estos PGE 2013 es lo ilusorio y excesivamente optimistas que son las previsiones macroeconómicas sobre las que se asienta, y en especial la previsión del 0’5% de recesión del PIB y cuasi mantenimiento del 2’3% del paro (ahora en el 24’6%).

Respecto a la caída del PIB, la previsión del gobierno del 0’5% es incluso superior a la de la CE respecto de España, pero muy alejada de la del FMI (1’2%) o de agencias como Standard & Poor (1’4%). En general los expertos o centros de estudio estiman que la actual recesión en la que se encuentra la economía de España se verá agudizada en 2013, llegando incluso a duplicar o a triplicar la estimación del gobierno. Sin embargo De Guindos y Montoro presentan estos presupuestos como los que van a acabar con la recesión, a la que califican de “recesión suave”. Mienten como Pinocho.

Lo malo es que si se prevé de forma optimista la cifra del PIB, se fallará en los ingresos fiscales a incorporar en los PGE 2013, pues  la intensidad de la recesión determina cuántos impuestos se recaudarán, y en consecuencia se estará en condiciones de fallar también en la adecuada cobertura de los gastos previstos. 

De otro lado, el paro previsto para 2013 es importante para prever el gasto del Estado en las prestaciones desempleo (según crezca o disminuya el número de parados), y cuál vayan a ser los ingresos por cotizaciones de la Seguridad Social (en función de cuántos puestos de trabajo se destruirán). El gobierno afirma que la tasa de paro se quedará en 2013 en el 24,3%, y que la destrucción de empleo será mínima (cifrada en un -0,2% anual). Sin embargo los expertos creen que la recesión conllevará un incremento de la tasa de paro de más del 26%, y que habrá un 3% menos de puestos de trabajo. No es de extrañar este vaticinio de destrucción de empleo, pues a los efectos devastadores de la reforma laboral hay que unir los ajustes que el gobierno propicia en el capítulo 1, despidiendo personal de las administraciones públicas, al recortar los gastos de todos los ministerios.

Así pues, desde la izquierda vamos a coincidir con la derecha más recalcitrante (el diario El Mundo y otros ya lo ponen de manifiesto hoy mismo) en lo inverosímil de estas cifras presupuestarias. Pero ojo: mientras que la crítica de la derecha persigue presionar al gobierno en que ahonde en los recortes de la sanidad, la educción, etc., la izquierda debe pretender poner de manifiesto que la estrategia de la austeridad y los recortes no son la más adecuada, pues no hará más que ahondar la recesión.

En síntesis, el ajuste contenido en los PGE 2013 se produce en un 58% del lado del gasto (con nuevas medidas de ahorro para 2013 que suponen unos 7.700 millones), y en un 42% del lado de los ingresos (con un incremento de unos 5.600 millones).

Para hacer más verosímil las cifras de los ingresos, Hacienda ha previsto un paquete de medidas fiscales en los PGE 2013 por importe de 4.375 millones:

– Limitar al 70% la libertad de amortizaciones de las grandes empresas, con lo que Hacienda recaudará 2.371 millones de euros hasta 2014.

– En 2013 se suprime la deducción por compra de vivienda.

– Se establece un nuevo gravamen sobre los premios de loterías.

– Se modifica el impuesto sobre plusvalías.

– Se prorroga el impuesto sobre Patrimonio.

– Se permitirá una actualización de los balances de las empresas.

– Con efecto retroactivo desde el 1 de enero de 2012, las cantidades que se pierdan en el juego (excepto en sorteos como la lotería) se podrán aprovechar para compensar las cantidades ganadas y así pagar menos al fisco. Por tanto no se tributará por la cantidad obtenida de lo ganado en las apuestas, sino por el saldo a final de año entre lo ganado y lo perdido. El inversor de Eurovegas estará contento.

Veamos ahora el gasto previsto.

            Uno de los mayores lastres de los PGE 2013 es el gasto destinado a pagar la deuda pública, que será la segunda partida de gastos, por detrás de las pensiones. El Estado debe destinar un total de 38.600 millones a pagar los gastos por su deuda. Los intereses de la deuda aumentarán en 9.742 millones, un 33,8% más que en 2012. Esto es consecuencia del incremento de la prima de riesgo, que se traduce en un mayor coste del dinero prestado, en función de la desconfianza de los mercados hacía España. ¿No iban a confiar los mercados más en Rajoy que en Zapatero? No es así. Lo cierto es que “el coste medio de financiación de este año es similar al de 2011”, ha explicado el ministro de Economía. En 2007, a principios de la crisis, la deuda pública española era de solo el 35,5% del PIB. En 2012 la deuda ha llegado al 75,9%, y el ministro de Hacienda prevé que en 2013 la deuda española superará el 80% del PIB.

Lo cierto es que todo el esfuerzo ahorrador que supondrán los recortes de las distintas partidas presupuestarias de los ministerios (3.883 millones, un descenso del 8,9%, con lo que se quedarán en 39.722 millones) solo permitirá cubrir menos de la mitad del aumento de la carga de intereses. Montoro se ha propuesto que el déficit de 2013 en la administración central incluida la Seguridad Social no supere el 3’8% del PIB, rebajando en 0’7% lo gastado en 2012. Esto supone un ajuste de 13.400 millones de euros. Para que las cifras cuadren, prevé unos ingresos de 124.044 millones de euros (un 4% más que en 2012), frente a 169.775 millones de gasto. Así que en teoría estos presupuestos son expansivos, pues el gasto aumenta en un 5’6%. 

Por mucho que lo intente, el Gobierno no puede disfrazar el carácter regresivo y antisocial de estos PGE 2013. Pese a que diga que el gasto social se incrementa hasta un 63’5%, lo cierto es que esto es debido a que el conjunto del gasto no financiero disminuye, y los gastos en promoción del crecimiento económico disminuye. Hay recortes, muchos recortes, y eso las cifras no lo pueden disimular. Pero lo intentan: el optimismo en la previsión de ingresos puede dar lugar a episodios como el que sucedió en abril, cuando el gobierno de Rajoy se vio presionado por los mercados a presentar otro recorte drástico de 10.000 millones de euros en sanidad y educación; y después en julio subió los impuestos y recortó el sueldo de los funcionarios. Al fin y al cabo, las cifras presupuestarias son eso, guarismos en un papel.

¿Cómo se reparten los recortes? En general, hay que tener en cuenta que además de los recortes en los ministerios, el Gobierno aplicará en estos PGE 2013 las medidas del decreto de julio que contenía un ajuste de 65.000 millones.

–        En Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente se recortará un 24,4%. 

–        En Industria, Energía y Turismo se recortará un 21,3%.

–        En Educación, Cultura y Deporte, un 17,2%.

–        En transferencias a las comunidades autónomas se produce un recorte de 1.175 millones.

–        Reducción del gasto del personal en un 3’9%, mediante la limitación del número de días libres de los funcionarios o el empeoramiento de las condiciones económicas en casos de incapacidad temporal y la congelación de la oferta de empleo público. Con esto, el coste para pagar nóminas cae un 3,9% en 2013.

–        El Gobierno congelará por tercer año consecutivo el sueldo a los empleados públicos. Pero se apea de la práctica de 2012 de suprimir la paga de Navidad, y en 2013 respetará ambas pagas extras.

–        Recorte del 20% de las subvenciones a sindicatos y organizaciones empresariales, y recorte del 42% de las subvenciones a los partidos políticos.

–        Disminución en Seguridad ciudadana del 5,4%, hasta 7.903 millones.

–        Justicia disminuirá un 4,3%, hasta los 1.543 millones.

Una de las coartadas de Rajoy para presentar unos PGE que van a recortar una media del 8’8% los gastos de todos los ministerios, es que las pensiones van a subir un 1%, y el gasto en pensiones crecerá un 4,9% hasta 121.557 millones. Pero:

1º) De continuarse en 2013 el ritmo de incremento de la inflación, una subida del 1% equivale a perder 2’5% en el poder adquisitivo de las rentas exiguas de los pensionistas;

2º) ¿Qué hará el gobierno con la obligación que tiene de revisar en noviembre la subida de las pensiones aprobada para 2012 en un 1%? ¿Compensará este desfase? Eso implica un sobrecoste de unos 5.000 millones de euros para la Seguridad Social. Suponiendo que el IPC e mantiene en el 3’5%, y no sube unas décimas más de aquí a noviembre.

3º) El gobierno no ha dicho si esta subida del 1% es de la masa global de la partida destinada a pensiones, o si es lo que va a subir todas y cada una de las pensiones. No olvidemos que por primera vez el gobierno va a pagar desde Hacienda las pensiones no contributivas y los complementos a mínimos, como es su obligación derivada por la aplicación del Pacto de Toledo, lo que hará aumentar los gastos del Estado en 6.662 millones. El coste de esta medida hace aún más difícil revalorizar las pensiones en noviembre y subirlas en 2013.

4º) Esta ambigüedad en la subida de las pensiones de 2013 es calculada: Rajoy se juega mucho en las elecciones gallegas (más incluso que en las elecciones vascas o catalanas), y esta comunidad tiene una población con muchos pensionistas. Y Rajoy no está dispuesto a congelarlas como hizo Zapatero, o incluso a reducirlas como han hecho otros países intervenidos como lo es España.

5º) Si no se produce esta revalorización, los pensionistas habrán perdido 2’5% en su poder adquisitivo, además de lo que éste ha sido dañado por la subida de impuestos y el copago del 10% de los medicamentos.

En resumen, los pensionistas pueden haber perdido un 5% en su poder adquisitivo, entre unas cosas y otras. 

No todo es recorte. El gobierno  reedita un PIVE (Programa de Incentivos al Vehículo Eficiente) que estará en vigor desde el lunes próximo hasta el 31 de marzo de 2013 (o cuando se agoten los fondos, de 75 millones) en ayuda del sector del automóvil. Los propietarios de un turismo de más de 12 años (10 años en el caso de los vehículos comerciales ligeros) que lo cambien por otro nuevo de bajo consumo y emisiones, y de precio no superior a 2.000 euros (salvo si se trata de un eléctrico o un híbrido enchufable), recibirán 2.000 euros de ayuda. La Administración se hará cargo de 1.000 euros de esa ayuda, mientras el fabricante o importador financiará otro tanto.

Pese a estar hechos con un ojo puesto en “los mercados”, estos no han respondido como el gobierno se esperaba, pues los inversores han vuelto a hacer subir la prima de riesgo hoy por encima de los 450 puntos, volviendo a superarse el 6% exigido como interés para la compra de bonos españoles. 

¿Cómo quedará Andalucía en el reparto de la miseria que son estos Presupuestos de guerra? Aún e desconoce el cuadrante del reparto entre comunidades autónomas. Pero es de prever que le toque otro recorte de las transferencias: si éste es para todas ellas de una cuantía de 1.175 millones, a Andalucía se tocará soportar unos 200 de esos millones de menos. Otra vuelta de tuerca al estado del bienestar y a la capacidad del tejido productivo andaluz, que en buena parte depende de los estímulos que vienen del dinero público. Presupuestos de guerra… de clases, pues mientras las oligarquías financieras se frotan las manos pensando en el rescate de 100.000 millones que les va a llover del cielo (a lo mejor “solo” necesitan 60.000), lo cierto es que son los trabajadores y la clase media los que están sufriendo las consecuencias de esta nefasta estrategia económica de salida de la crisis llamada “austeridad”.

Pero la situación de las finanzas andaluzas no puede ser más angustiosa. La Junta le debe 750 millones a las universidades, y miles de proveedores siguen a la espera de que les paguen sus servicios para seguir subsistiendo. Por otro lado, Andalucía deberá pagar el próximo 4 de octubre 600 millones en concepto de vencimiento de la deuda.

La consejera de Hacienda de la Junta ha solicitado una aportación de 4.906’8 millones de euros de los 18.000 dispuestos por el gobierno central en el FLA (Fondo de Liquidez Autonómico). Esta cantidad le permitiría a la Junta, pagar la deuda contraída hasta la fecha y desde años con los proveedores, e incluso servicios sociales de los ayuntamientos y a las universidades, como lo permite el reglamento del FLA; e incluso sobraría para realizar políticas propias.

Sabe Griñán que no le caerá todo ese dinero a Andalucía, pues cubrir tan sólo las cinco solicitudes las CC.AA. que lo han requerido hasta la fecha se llevaría del FLA unos 15.000 millones. Prevé Griñán que a Catalunya se le dará porcentualmente más que a los demás, y espera que al menos 3.700 millones de euros sí puedan aplicarse a las maltrechas arcas andaluzas finalmente. Pero ni eso, pues si el criterio de reparto fuera el de la población, el 17’8% que le correspondería a Andalucía serían 3.200 millones.

Y sabe que ya en el primer presupuesto de la era Rajoy, el de 2012, Montoro no ha cumplido el mandato estatutario de la DAT (Disposición Adicional Tercera) del Estatuto de Andalucía, que obliga legalmente al gobierno central a transferir para inversiones regionalizadas el porcentaje equivalente al peso poblacional de Andalucía respecto del conjunto del Estado, es decir, el 17’8%. Tan sólo transfirió el 14’6%, un 3’2% menos de lo que le corresponde a Andalucía legalmente. De hecho el consejero de economía de la Junta, Antonio Ávila, le ha reclamado por carta a su homólogo estatal 1.504,54 millones de euros (762,3 millones correspondientes a 2008 y 742,15 del 2009), de las inversiones no ejecutadas, como constan en el oficio firmado por el secretario de Estado de Hacienda y Presupuesto y remitido a la Junta el 14 de octubre de 2011.

Pero es que en 2010 y 2011 se han dejado de abonar por parte del Estado a Andalucía otros 1.500 millones, y en el 2012 unos 400. En total, la deuda del Estado con Andalucía asciende a 3.400 millones. Todos estos cálculos cuentan con que realmente e hayan realizado las inversiones teóricas que prevén los presupuestos, pues de la letra a la realidad puede mediar una gran diferencia. Por eso Ávila reclama también que se le informe detalladamente de estas inversiones, como se había comprometido el gobierno central para el 30 de junio. Fecha y compromiso incumplidos.

Y para colmo del descaro en el estrangulamiento que el gobierno de la derecha está haciendo con Andalucía, la ministra de empleo Fátima Báñez ha otorgado a Andalucía solo el 8,8% de los fondos de procedentes del Fondo Social Europeo para políticas activas de empleo, unos 213’8 millones, en lugar de los 302 millonesque se le reclamaron el pasado julio por parte del consejero de Economía, Innovación, Ciencia y Empleo. Por toda contestación a esa solicitud formal, la ministra ha publicado en el BOE una orden por la que se distribuyen territorialmente las partidas presupuestarias para estas políticas. Por el BOE Andalucía se entera de que solo recibirá el 8,8% del total de 966,5 millones de los PGE. Mal estilo y mala leche con Andalucía. Partidismo por parte de Montoro y Báñez, ambos andaluces que están demostrando ser unos malos perdedores.

Desgraciadamente esta política discriminatoria del gobierno del PP con Andalucía va a recaer en los 413 promotores de empleo del SAE (Servicio Andaluz de Empleo) y en los 714 Agentes Locales de Promoción de Empleo (Alpes), cuyos contratos la Junta garantizó hasta el 30 de septiembre, pero que después de la orden de la ministra Báñez, quedarán extinguidos.

Hasta aquí el primer análisis de los PGE 2013, a la espera de conocerlos con mayor profundidad.

PVP120929

La noticia es que “el Gobierno felicita a la policía por su actuación el 25-S”, pues de las cargas policiales “solo” salieron 64 heridos (27 antidisturbios, 37 manifestantes) y 35 detenidos (todos manifestantes, ningún policía, pese a que según las fotos y vídeos de los medios de comunicación, algunos s excedieron en su celo a la hora de usar la porra). Estamos hablando de la convocatoria de manifestación pacífica titulada por sus organizadores como “Rodea el Congreso” que se fue configurando a lo largo del día de ayer, 25 de septiembre, y de los enfrentamientos que se produjeron en la tarde y noche, cuando tras unos episodios de forcejeos entre algunos manifestantes y la policía, ésta cargó en varias ocasiones. El ministro Jorge Fernández justifica la actuación policial en que la convocatoria era ilegal porque pretendía rodear el Congreso de los Diputados y presionar a los señores y señoras diputados, lo que es perturbar el orden constitucional. Casi literal se lo acabo de oir en la TVE1. Además habla de “violencia extrema” por parte de algunos manifestantes, mientras que la delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes afirma que los agentes “recibieron un ataque desproporcionado”.

Estos del gobierno del PP son unos borricos. El ministro de Interior, Jorge Fernández, lo ha demostrado ayer con creces. Antes han sido otros ministros. La reforma laboral de la ministra Báñez es una borricada. Y los recortes del seguro de desempleo, el recorte de los derechos de los pensionistas, etc., otros botones de muestra. El señor Wert, ese promotor de los taparweres en sustitución de los comedores escolares y de los préstamos del ICO para que los alumnos pobres se paguen las elevadísimas tasas universitarias, ese recortador del número de profesores contratables para primaria, secundaria y bachillerato, es el prototipo del contrarreformador por tripas. Y a ministra Pastor, recortadora de las ayudas a la dependencia de nuestros padres y abuelos, ancianos y discapacitados, privatizadora de los “médicos a palos” que todavía quedan en la sanidad pública, demuestra en su gestión la tozudez de un borrico. La reforma de la Justicia y del aborto del señor Gallardón es otra borricada, que está provocando el anuncio de una huelga general de jueces y fiscales. La reforma fiscal con una subida espectacular del IVA por parte de Montoro, otra borricada. A la que Montoro añade un pésimo talante en su trato fiscalizador de las comunidades autónomas y los ayuntamientos. La reforma de la industria eléctrica de Soria que no ha satisfecho a nadie, es otra borricada, pese a que el ministro del ramo considera que si no satisface a nadie es porque es “equilibrada”. Valiente sentido del equilibrio, que va a repercutir en nuevas subidas del recibo de la luz por parte de los consumidores, que somos todos. Los 100.000 millones de euros que el ministro de economía De Guindos está dispuesto a darles a los bancos y que luego tendremos que pagar todos, no es más que otra cosa de borricos. Y así podríamos seguir pasando por todos y cada uno de los miembros del gobierno.

E incluso algunos del PP que no son ministros han demostrado el carácter extremista de su concepción de las cosas, su escaso tacto. Por ejemplo, la secretaria general del PP, la señora Cospedal, cuando comparaba la iniciativa “Rodea el Congreso” con el golpe de estado del 23-F, olvidando que quienes asaltaron el recinto de la soberanía popular ese 23-F de 1981 eran guardias civiles y militares armados con metralletas, y conectados con capitanes generales como Milans del Bosch, que lanzó sus tanques a la calle. Los golpes de estado que promueve la derecha no son nada comparables con una manifestación pacífica como la de ayer, convocada por algunas gentes que podrán ser de izquierda, sí, pero sobre todo por ciudadanos anónimos que están hartos de sufrir las consecuencias de las políticas equivocadas que los gobiernos están aplicando contra la crisis. La Cospedal se ha pasado veinte pueblos. Con ella abriendo la boquita no vamos a echar de menos a la Aguirre.

Estos del gobierno habían previsto una auténtica barrera de 3.000 policías, cercando ellos mismos el Congreso. Así que el lema de la acción ciudadana de protesta “Rodea el Congreso” se ha cumplido. Pero quienes han rodeado el Congreso en primera fila ha sido una marabunta de 1.300 policías armados hasta las cejas con pelotas de goma, escudos, cascos, chalecos antibalas, rodilleras, hombreras, botas de tacos, porras, etc. Y en segunda fila, los 6.000 manifestantes que dice el gobierno que había.  

El objetivo último de la convocatoria no era rodear el Congreso o interrumpir las sesiones de sus señorías, sino manifestar una vez más lo que ya dicen las encuestas: el alejamiento que tienen los ciudadanos de la política oficial, el hastío de los políticos, que son uno de los problemas detectados por los encuestados, y no la solución como deberían ser. Habrá que hacer balance de esta acción. Porque no siempre las movilizaciones consiguen sus objetivos. A veces consiguen justo lo contrario, dándole armas al enemigo. Las acciones minoritarias, escasamente organizadas, con objetivos difusos o incluso inasumibles por la mayoría de las organizaciones que normalmente apoyan el 15-M, pueden consolidar la imagen de un gobierno fuerte, que está decidido a defender la democracia (formal) frente a grupúsculos de radicales que buscan el follón callejero. Y eso hace desinflar un movimiento como el 15-M al que muchos ciudadanos han reconocido sus valores precisamente por su carácter no radical.

Porque a lo que se ve tanto en la concentración del 15-S (multitudinaria, sí, pero menor frente a la de la Diada de Barcelona y a las convocatorias que consigue la Iglesia en las calles de Madrid en defensa de objetivos carcas) como en la de del 25-S de “Rodea el Congreso”, la situación aún no está madura para concitar la repulsa ciudadana mayoritaria en la calle de las políticas del gobierno con motivo de la crisis económica. Estamos aún en una fase del “sálvese quien pueda”: el triunfo de la Diada refleja eso, la equivocada idea de que el soberanismo, la independencia de Catalunya respecto del resto del Estado va a permitir salvarse a una Catalunya que recaude todo lo que produce.

Ya hablaremos en otra ocasión de lo erróneo que es ese cálculo, incluso para los intereses de los catalanes, además de lo nefasto que resulta plantear en este preciso instante esa polémica identitaria para el crédito internacional de lo que ahora llaman “la marca España”. De momento quedémonos sólo con que la mayor capacidad de las reivindicaciones identitarias de obtener respuestas masivas de los ciudadanos que las reivindicaciones sociales, impulsadas por la visión “organizada” o “espontánea” de que otra política económica alternativa es posible, es un reflejo del individualismo y el miedo aún no vencido por parte de la inmensa mayoría de los ciudadanos. Porque ése es ahora el verdadero enemigo de clase: el individualismo como respuesta a la crisis económica, y el miedo en el seno de las empresas y de la sociedad.

Los sindicatos han pronosticado un otoño caliente. Pero la olla debe calentarse poco a poco. El propio sistema es quien la calienta. Las reivindicaciones en la apertura del curso escolar, a las que seguirán las de repulsa de los recortes que los PGE 2013 (presupuestos generales del estado) van a imponernos. Ocasiones no van a faltar. Y las acciones de movilización hay que medirlas bien, si quieren vencer el miedo y el individualismo de la gente, condición indispensable para construir una alternativa auténticamente respaldada por la gente.

El enemigo, la oligarquía político-financiera, puede beneficiarse no sólo de sus aciertos, sino también de nuestros errores.          

PVP120926

¿Recortará Rajoy las pensiones?

Publicado: 20 septiembre 2012 en Uncategorized

Recortar las pensiones puede hacerse de varios modos: recortar las rentas de los pensionistas, es decir la cuantía mensual o anual de las pensiones, limitando la pensión máxima o la mínima, bien para todos los pensionistas actuales, con derechos ya reconocidos, o bien futuros, es decir, de aquellos a os que se les reconozca el derecho a partir de ahora. Esto se puede realizar modificando el período de cómputo de cotizaciones para el cálculo de la base reguladora de la pensión, extendiéndolo de los actuales 15 ó los 20 que entrarán en vigor a principios de 2013 en base al último acuerdo de pensiones que suscribieron los sindicatos con el gobierno Zapatero, contemplando ahora toda la vida laboral. Ello podría significar un nuevo mordisco a la cuantía de las pensiones de entre un 7% y un 20%, según los casos, sobre todo para aquellos que hayan tenido una vida laboral estable, con contratación indefinida o temporal, pero prolongada a lo largo de su carrera profesional.

Pero también se puede hacer reduciendo su capacidad de poder adquisitivo. La cuantía actual no se toca, ni para los actuales ni para los futuros pensionistas. Pero se incumple o modifica la Ley General de la Seguridad Social para erradicar de ella la obligación de actualización anual de las pensiones. Es decir, se congelan las pensiones (como hizo Zapatero en 2009), o no se compensa en una paguilla a principios de año la diferencia entre  la previsión de inflación y la inflación real.

Rajoy ha dicho que “es lo último que haré”. Pero si Rajoy pide finalmente un segundo rescate, el recorte de las pensiones será un hecho, pues se lo impondrá la troika. Lo ha hecho en otros países rescatados (Grecia, Portugal…) y todo depende de cómo se prevea el déficit de las cuentas de la Seguridad Social. Con un paro creciente (estaremos ya mismo en los 6 millones de parados), una afiliación menguante o estable, y una perspectiva de reducción de dos puntos en la cuota empresarial de las cotizaciones comprometido por el gobierno en su último paquete de reformas, el fondo de reserva de la Tesorería del sistema público de pensiones previsto en el Pacto de Toledo no será suficiente como para evitar un recorte de la cuantía de las pensiones. No olvidemos que todavía los pensionistas que entran en su jubilación lo hacen con mejores bases de cotización que lo harán los actuales trabajadores en activo cuando les toque jubilarse.

Obviamente todo esto podría evitarse si hubiera otro tipo de política económica, pues ese supuesto “déficit” de la Seguridad Social no es tal, ya que nadie ha dicho que el gasto del sistema público de pensiones tenga que ser por narices autofinanciado por él mismo. Al revés, la ley prevé que cuando suceda lo que está descrito en el párrafo anterior, el Estado deberá poner lo que corresponda para cubrir el total de la nómina de los pensionistas. Pero en la prioridad neoliberal de que lo primero a pagar por el presupuesto estatal son las deudas (recordemos que se ha constitucionalizado esta barbaridad en el Pacto de Estabilidad PP-PSOE del 2011), no parece que quepa cumplir este precepto contemplado en el art.86.1 de la Ley General de la Seguridad Social.   

Así pues, que Rajoy recorte o no las pensiones depende de él, por supuesto; pero, dada la subordinación y vasallaje que Rajoy rinde a la oligarquía político-financiera global (FMI) y europea (CE y BCE), todo depende de si Rajoy pide o no un segundo rescate. El primero ha sido presuntamente para resolver la deuda financiera de la banca española. El segundo sería para evitarla el lastre de los elevados tipos de interés que España tiene que pagar a aquellos que le compran deuda soberana, esto es, para eludir a los mercados por la vía de acudir al Fondo de Rescate (MEDE) abierto por la UE en paralelo a la disponibilidad del BCE a comprar deuda, pero siempre que sea vía bancaria. 

Hoy Rajoy goza de un impasse en cuanto a la valoración de la deuda soberana española por parte de los mercados. Nadie sabe cuánto durará, pues un quiebro en la situación de Grecia, una rebaja de la calificación de la deuda soberana por parte de alguna agencia de rating, o el recrudecimiento de la situación política interna de enfrentamiento entre las autonomías y el Estado (Cataluña tirando de la manta), etc., podrían dar al traste con el escaso margen de confianza que la nueva política del BCE y el MEDE le están dando a España en los mercados. Este margen se ha plasmado en la última subasta de deuda pública, donde el Tesoro acaba de colocar 4.800 millones, 300 más que el objetivo máximo fijado para la emisión, si bien es verdad que los inversores se han inclinado por la deuda a tres años, cuya rentabilidad se mantiene frente a agosto, mientras que 859 millones son a 10 años, lo que ha permitido rebajar su interés del 6,7% al 5,7%. Intereses no obstante muy altos, pero lejanos del 7’5% que se ha llegado a pagar estos últimos meses.

Rajoy no debería pedir un segundo rescate. Mario Draghi, presidente del BCE, lanzó en agosto una propuesta de compra de deuda, que solo se pondrá en marcha cuando los países que quieran beneficiarse soliciten el rescate. La pelota queda, pues, en el tejado de los socios de la eurozona. En consecuencia, si España o Italia quieren acudir al marguerazo pecuniario del BCE, deben antes solicitar ayuda y aceptar las condiciones que acarrea. Pero esas condiciones van a ser de aúpa. Ya se lo han advertido los “socios” europeos. El ministro alemán de economía Wolfgang Schäuble se lo ha dicho bien clarito: si España no necesita más dinero “sería estúpido que lo pidiera”. Y Jean Claude Juncker, presidente del eurogrupo, más claro aún: el memorándum de condiciones del segundo rescate sería durísimo para España. De Guindos recomienda no hacer mucho caso a Juncker. Pero a quien no hay que hacer mucho caso es a De Guindos, ya lo sabemos por experiencia.

A decir verdad, Rajoy se está resistiendo a pedir el segundo rescate. ¿Por qué? ¿Por qué está preocupado por el bienestar de los pensionistas? No. Porque está preocupado por el bienestar del PP y de él mismo. En efecto, algunos plantean que por razones electorales. El retrasa de la solicitud a Europa del segundo rescate puede deberse a motivos partidistas. Presentarse a las elecciones gallegas y vascas como un Gobierno humillado y derrotado, indigno de credibilidad, podría proporcionarle al PP y a Rajoy un serio revés en las urnas autonómicas.

Pero incluso si logra retrasarlo para después de las elecciones gallegas y vascas, el deterioro electoral del PP derivado de los enormes sacrificios que se derivarán de los recortes y reformas impuestos por el segundo rescate, el objeto de preocupación para Rajoy. Por eso, para evitar la previsible caída electoral del PP, Rajoy está estudiando cómo evitar el segundo rescate, o al menos cómo disfrazarlo como un mero retoque del primero. Y están intentando echar cuentas para ver si pueden disponer del dinero sobrante del rescate bancario, que como sabemos son unos 100.000 millones, de los cuales puede que la banca no necesite más que unos 40.000 ó 45.000; De Guindos se relame de gusto al prever que podría tener unos 60.000 millones de margen para burlar el segundo rescate. Haciendo encaje de bolillos podría “contentar al BCE, a los mercados, a los socios más duros y a una ciudadanía muy fatigada por la sobredosis de recortes”, dice El País.

Y si al final tiene que pedir el segundo rescate, intentará venderlo como un paraguas financiera que afecta a varios países, no sólo a España. Así las vergüenzas se reparten entre varios, y tocamos a menos, pensará Rajoy. E intentará que el memorándum no añada ningún compromiso sustantivo distinto a los ya realizados o adelantados por el gobierno de Rajoy, o todo más que sirva para precisar un calendario de ejecución de los recortes y reformas que exigen los socios. Y en cualquier caso, siempre cabe la posibilidad de que el gobierno se adelante a las exigencias de la troika, para salvar al menos el tipo no teniéndose que plegar ante una imposición. Mejor que aparente una autoimposición.

Pero la política ficción no suele funcionar. Así que hay que ponerse en lo peor: la deriva independentista de Catalunya promocionada por un Mas que echado mal sus cuentas; la rebaja de la valoración de Moody’s que prevé calificar de cuasi bonos basura los bonos españoles; el lío en el que se encuentra Grecia; el firme propósito de Monti por separar a Italia del descrédito de España ante los mercados; el serio mosqueo que tienen los países más duros del eurogrupo; la correlación de fuerzas interna en el gobierno de Rajoy favorable a los más claros representantes de los intereses bancarios… Todos estos elementos nos hacen presumir que lo que menos va a importarle finalmente a Rajoy va a ser tener que contrariar los intereses de los pensionistas.

            Será lo último que quiera hacer, pero de un modo u otro, Rajoy lo hará.

PVP120920

Nunca creí que pudiera escribir sobre este asunto, la verdad. Pero como quiera que todo en la vida es efímero (vanitas vanitatis) por fin una incuestionable figura de la derecha española deja la primera línea de la política española. La anterior fue don Manuel Fraga, pero porque le quedaba un escasísimo aliento de vida: se fue para morir en paz, aunque resistió tambaleándose de izquierda a derecha del escenario, vaya si resistió. La Aguirre se ha ido “por motivos personales”, dijo ella ayer mismo en una rueda de prensa-espectáculo como las que suele montar, que para eso ella se ls pinta sola. Y alude a que en los 30 años que lleva intensamente dedicados a la política no ha podido disfrutar de su vida personal y familiar, de su madre, de sus hijos, de sus nietos. Y puede tener razón. Sé por experiencia propia que esa dedicación full time a la política es, contada en horas, días y años, un robo al tiempo que uno debe dedicar a la propia familia. Tal vez por eso los grandes revolucionarios han ido tan alérgicos a la familia, empezando por Engels, que lo teorizó en “El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado”, y siguiendo por Felipe Alcaraz, que lo plasma muy bien en su penúltima novela cuando describe la relación entre el personaje principal y su pareja.

Hay quien especula que se va porque ese cáncer que ella declara “presuntamente” curado no lo está del todo. Pero algún mal pensado podría imaginarse que lo de la alusión a su superada enfermedad de hace un año, es un elemento disuasorio para quienes pudieran incurrir en hacer leña el árbol caído, pues ya se sabe que cuando a un personaje público le ocurre una desgracia personal tan grande, es de mal gusto recordar sus defectos, la mala leche que gastó, lo cruel que pudo incluso llegar a ser en el decurso de su actividad pública. “No os metáis conmigo, que he tenido cáncer, o incluso podría seguir teniéndolo, quién sbe”, parece decir la lideresa del Carajillo Party en su despedida. Y se cura en salud.

Amigos de lo utópico como somos, hemos de esforzarnos en contemplar a una Esperanza Aguirre autora de esos deslices periodísticos (cuando, por ejemplo, se quejaba de que con 6.000 euros al mes no podía vivir), de esos chascarrillos (como cuando manifestó en púbico creer que Saramago era un mago que se llama Sara, o cuando en 2006 preguntó a la familia de Dulce Chacón, muerta hacía entonces tres años, que si la escritora se encontraba en Cuba en esos momentos), de esos “hijosputas” dichos a micrófono quitao… No vamos a recordar aquí cosas desagradables: que llegó a ser presidenta de la comunidad de Madrid gracias al voto comprado de dos tránsfugas del PSOE, ni que propuso acabar con esas “mamandurrias” de las subvenciones y los subsidios, o que contribuyó al fiasco de Caja Madrid al peleare con Rajoy para que la presidencia de esa entidad fuera para su fiel amigo Ignacio González, frente a la candidatura de Rato, dando lugar entre todos al escandaloso actual estado de Bankia. Ni vamos a decir en su despedida que deja en la comunidad de Madrid una herencia de desmantelamiento de la sanidad pública, de enfrentamiento con los sindicatos de clase a los que ha calumniado impunemente para justificar su feroz liberalismo del siglo XIX. Nos deja una triste herencia de privatizaciones y de favorecimiento de los intereses de los especuladores y los gángters financieros, incluido el de Eurovegas, ese presunto inversor del proyectado emporio del juego y el blanqueo de dinero…

El Carajillo Party pierde a su musa, a su mascarón de proa. Se enfrentó con Rajoy, y ahora periódicos exponentes del más rancio derechismo hispano como El Mundo, La Razón y otros ilustres baluartes de la carcundia patria querían volver a enfrentarla con él, promocionando su candidatura para sustituirle. Porque la derechona española no está contenta con Rajoy, al que consideran ya un perdedor, un político blando ante Bruselas, ante la Merkel y ante la creciente influencia de Hollande en la UE, débil frente a ETA (lo de la excarcelación del etarra Bolinaga no se lo van a perdonar), e incluso traidor claudicante ante los devaneos independentistas de CiU. Por eso habían iniciado una campaña contra el liderazgo de Rajoy, confiados en que la incombustible Aguirre iba a encabezar esa nueva ola de liberalismo consecuente. Pobre Pedro Jota, que carita de pena se le ha tenido que quedar ante la sorprendente noticia de la dimisión de su lideresa.

Los periodistas de la derecha se lamentan del revés que esta dimisión supone. Los Jiménez Losantos, o el mismísimo Fernando Sánchez Dragó la han calificado como la mejor, el exponente más claro del liberalismo español, el látigo que más daño ha hecho a la izquierda. Por eso algunos prevén que los de izquierda de este país se van a alegrar. Pero yo no me alegro, pues la crudeza y zafiedad populista de la Aguirre y sus meteduras de pata, ese radicalismo de derechas, convierten a la larga a la Aguirre en un lastre para la derecha, en una altísima contribución para el avance de la izquierda. Hasta ahora, en su comunidad no ha sido así (aunque habría que evaluar los pros y los contras de su chulería y desfachatez en el conjunto de los votantes de toda España), pero están llegando tiempos de declive de las políticas neoliberales, de hacer balance político de los estragos que los recortes y reformas estructurales anticrisis están haciendo en el bienestar de los ciudadanos en general y de los trabajadores en particular. La Aguirre se va antes de ver la curva descendente y la debacle final del PP. Es la primera rata que abandona el barco.

Pero la Thatcher madrileña no deja la política. Va a seguir, amenaza. Y el gusanillo de la política es muy fuerte. ¿Será un irse hoy para volver mañana? Si esto es así, bienvenida, doña Esperanza, pues eres para la derecha española lo que Gordillo para la izquierda: la garantía de la radicalidad y el integrismo de los valores en abstracto frente al pagmatismo de la política en busca de las soluciones posibles del cada día. ¡Qué aburrida normalidad será la política sin ti! Sin ti, hasta Rajoy es capaz de mantenerse en el poder. Sin ti el inesperado meapilismo de Ruiz Gallardón es capaz de enmarañar el debate político entre quién del gobierno favorece más los desmanes que Rouco y el Opus proponen. Porque sabemos que el Carajillo Party subsistirá sin ti, pero lo hará sin el glamour de la liturgia chulapona de tus tacos y exabruptos. Será patético.

Vuelve, Aguirre, vuelve.

PVP120919

Cuanto más interés paguen España o Italia por la compra de sus bonos en los mercados, más beneficios obtiene Alemania porque el interés por la compra de sus bonos es negativa, esto es, pagan los inversores por poner su dinero al buen recaudo del Tesoro alemán. Eso dice Emilio Ontiveros hoy en El País: cuanto peor para España, mejor para Alemania. Así que lo tenemos claro con el liderazgo alemán en la eurozona.

Pero esas cuentas tienen un límite: que la continua depresión de los países periféricos en espiral hacia abajo derivada de la política antidéficit a la que les fuerza el dogmatismo alemán está restando capacidad a esos países para comprarle a Alemania y sus socios (Holanda, Finlandia, etc.) sus maravillosas producciones ricas en tecnología. De hecho la cuota de exportaciones alemana a sus principales clientes, los europeos, ha empezado a bajar: …. En consecuencia, si bien al cortísimo plazo de las subastas de bonos Alemania puede lucrarse de lo mal que lo estemos pasando los españoles gracias a las políticas depresivas que Merkel nos impone, a corto, medio y plazo también a Alemania le va a ir mal con esas políticas de ajuste y recortes. No le va a servir dirigir sus excedentes exportables a otros países no europeos, pues la competitividad alemana (o la de cualquier otro país) depende no sólo del valor añadido que incorporen los productos en base a la incorporación de los avances científicos y tecnológicos o a la nueva organización del trabajo sin las ataduras sindicales y del viejo bienestar del derruido modelo social europeo, sino que depende también de la estabilidad y fortaleza del euro. Y con los mosqueos generados en los mercados por las incertidumbres de las deudas soberanas de los países periféricos, el euro es un cascarón flotando en medio de una tormenta.

El objetivo de Mariano Rajoy en la visita que hoy mismo realiza la Merkel a La Moncloa es convencerla de esto: esos cinco puntos de diferencia entre los precios de los bonos alemanes y españoles reflejan sobre todo la ausencia de crecimiento económico fruto de las políticas presupuestarias superlativamente contractivas del gasto público. Pues ni siquiera subiendo el IVA, los impuestos especiales, o el facilón recurso al incremento de la recaudación del IRPF de los trabajadores, se puede conseguir obtener que en el latillo de los ingresos haya al menos tanto como en el de los gastos, incrementado éste de forma injustificadamente exorbitada por los intereses que debemos pagar por una deuda concedida con intereses usurarios. Por eso, si Merkel quiere que España pague su deuda, tiene que aflojar la mano y dejar al sector público español que pueda invertir en reactivación de la economía productiva de nuestro país, lo que redundará en el crecimiento del consumo y de la inversión. Sólo así podrá España garantizar el pago de la deuda pasada, presente y futura.

 Porque una cosa es practicar la austeridad en el gasto, y otra bien distinta es desecar las fuentes de creación de riqueza y empleo. Que es lo que se está haciendo con esas draconianas exigencias germanocentristas de la UE. La destrucción de empresas y el aumento del paro consecuentes a las reducciones de la inversión pública y de los incrementos de los impuestos de las clases media y trabajadora conlleva más recesión e incumplimiento de los objetivos de reducción del déficit. Ya lo está comprobando el gobierno español, cuyo déficit de la administración central se ha incrementado hasta junio más del 4’5% que le correspondería para todo el año. Así que la exigencia de la UE urgida desde el Bundesbank de que España cumpla con sus objetivos de déficit, la famosa política de déficit cero en un plazo de tiempo tan reducido no es sino mero voluntarismo. O Merkel se convence de eso, o seguiremos condenados a ir poco a poco rompiendo el euro, que tarde o temprano acabará saltando por los aires. Georges Soros se muestra pesimista respecto del futuro del euro. En EE.UU. bastantes agentes financieros se preparan para un escenario de la eurozona sin Grecia. Y hay quien se pregunta si no funcionaría mejor una UE sin Alemania.

¿Será capaz Rajoy de convencer a Merkel de lo inconveniente de sus políticas para España, sí, pero para Alemania también? La Merkel que visita hoy La Moncloa tiene el rabillo del ojo puesto en las elecciones alemanas, y sus intereses de partido. Y en Alemania son abrumadora mayoría los preocupados por el incremento de la inflación, tanto los democristianos, como los socialdemócratas, y hasta los verdes. Es un resabio de las tensiones inflacionistas que sufrió Alemania en la época entreguerras. En consecuencia la Merkel trae puesto un chubasquero por donde resbalarán la frustración de las familias y las empresas españolas, que son conscientes de que ellas podrían soportar una austeridad razonable, pero no esto que nos ha venido encima.

Rajoy no será capaz. De hecho aborda la reunión a la defensiva. Su preocupación es que el rescate al que se siente abocado a pedirle a la UE no le obligue a rebajar las pensiones. ¡Él mismo les está señalando el objetivo a batir! Así que habrá rebaja de pensiones después del “rescate suave” al que hasta el mismo Draghi le impulsa.

Pero es que Rajoy no será capaz por otros motivos: 1º) Porque, como buen neoliberal, tampoco él cree en las políticas anticíclicas o keynesianas que habría que implementar en la UE, como repetidamente les recuerda Obama directamente o a través de su emisario el secretario del Tesoro yanqui Timothy Geithner; 2º) Porque en estos momentos dentro del PP y de sus medios de comunicación la derecha extremista protofascista que impulsa a Esperanza Aguirre como sustituta de Rajoy, ha desatado una durísima campaña contra el presidente y su gobierno, tildándoles como mínimo de blandos, de ineptos, cuando no de traidores; José María Izquierdo entresaca de la prensa diaria unas afirmaciones de Sostre, un mandao de Pedro Jota, que aclara sin más comentarios la crudeza de la campaña interna de la onmipresente derecha española: “Rajoy no sirve, estorba y tiene que apartarse (…) El presidente del Gobierno ha demostrado que no está a la altura de las circunstancias. Pidió una oportunidad y le fue concedida. Pero no la ha sabido aprovechar, y aunque el reto era complicado su incompetencia ha sido colosal. Menudo paquete nos legó Aznar. Podría Rajoy salvar la cara y la dignidad, si aceptara su fracaso y por el bien común dejara paso a ideas nuevas y a líderes capaces de encarnarlas. Sólo hay en España una persona lo suficientemente inteligente y lo suficientemente valiente para liderar la superación del Estado social demócrata y paternalista (…) Sólo Esperanza Aguirre tiene claro que el problema es el intervencionismo y que la solución es la libertad. Sólo ella ha sido capaz de enfrentarse a los sindicatos y a la paralizante injusticia de lo igualitario. Sólo ella tiene un sentido del honor suficientemente educado para comprometerse de verdad con las ideas que siempre y sin excepción han beneficiado a la Humanidad”. 3º) Porque, como queda dicho, también Merkel es una mandada. Así que mucho me temo que la reunión en La Moncloa va a servir para que Rajoy diga “sí bwana”, y hasta agradecido por la atención prestada.

Pero el escenario es otro: junto a la entrevista Rajoy-Merkel, se ha preparado una reunión de empresarios españoles y alemanes, a la que también están invitados los secretarios de los sindicatos, Toxo y M´nedez. Se trata de recordar cuánto dependen las finanzas de otros respecto de las de otros. Aunque la justificación formal sea dar confianza a los mercados respecto de la capacidad empresarial de España. Woody Allen lo ha dicho con más gracia: “España es un país grande. Saldrá de ésta”. De acuerdo. Pero ¿cómo? Eso es lo que está en juego: el cómo. Esto es, qué es lo que quedará de nuestra democracia social y de derecho, de los derechos de los trabajadores y del estado del ienestar, después de los ajustes neoliberales.

En paralelo a estas reuniones en España, Draghi da a conocer la decisión del BCE de comprar la deuda que sea necesaria, sobre todo de corto plazo, entre 1 y 3 años, pero no directamente, sino a través de los fondos de rescate FEEF y su sucesor el MEDE, siempre que el país pida el rescate, y a cambio de la suscripción del correspondiente memorándum de compromisos. En teoría, España e Italia están salvadas, la línea Hollande ha ganado la batalla. Pero pese a que Merkel y el Bundesbank son los aparentes perdedores, lo cierto es que ahora queda la letra pequeña: ¿a cambio de qué se le dará dinero a España?

El proyecto de fondo es recuperar la competitividad europea a cambio de desmantelar los avances sociales conquistados durante siglos por los trabajadores y los ciudadanos. Que nadie se equivoque en esto. La disyuntiva no es sólo optar entre el crecimiento (Hollande) y la austeridad (Merkel). Pues la estrategia del crecimiento si no va a acompañada del equilibrio interterritorial y la cohesión social, no conseguirá sacar a Europa de la depresión. Rubalcaba ha señalado lo contradictorio que es dar dinero a España para comprar su deuda, por un lado, y por otro recortar nuestras posibilidades de desarrollo a través de la imposición de las políticas de recorte y reducción del déficit público.

Tiene razón, ahora que está en la oposición. Podría haberlo pensado cuando estaba gobernando con Zapatero en mayo de 2010.    

 PVP120906

Ronaldo está triste

Publicado: 4 septiembre 2012 en Uncategorized

Ronaldo está triste: ¿Qué tendrá la princesa? La gente se inquieta cuando conoce que al banquero Fulano (Goirigolzarri Rato…) le jubilan con tres millones de euros de pensión o así. Y tienen razón. Es una indecencia siempre, pero más en una época en que hay 6 millones de parados, le quitan a los desempleados el subsidio, les recortan un 5% el sueldo a los empleados públicos, despiden a miles de trabajadores, congelan las pensiones y piensan recortarlas, y se pasa literalmente hambre en cientos de miles de hogares en España. Eso moquea al personal, y con razón. Pero que sepan que Ronaldo “está triste” porque quiere negociar con Florentino Pérez elevar los 17 millones de euros anuales que gana en el Real Madrid, eso no sólo les mosquea, sino que sume a la población española en una profunda depresión. Esta sí que es depresión y no la que sufre la economía.  

También Rajoy está triste. Abrumado, dolorido y contrito anda Rajoy por haber subido el IVA como lo ha hecho. La susodicha subida no es moco de pavo: del 4% al 21% (material escolar); del 8% al 21% (espectáculos culturales, cine, teatro, circo, conciertos, exposiciones; artistas, servicios profesionales, dentistas, floristerías, funerarias, peluquerías, telefonía digital); del 8% al 10% (productos alimenticios como la carne, el pescado; transporte de viajeros, bares, restaurantes y algunos espectáculos); del 18% al 21% (electrodomésticos, ropa, calzado, alcohol, tabaco, agua, gas, electricidad, teléfono, ADSL, productos de belleza y aseo, coches y gasolina); siguen en el 4% los bienes de primera necesidad como pan, leche, huevos, frutas y verduras, libros, medicamentos o prótesis.

Él no quería, ¡oiga, noooo quería!, decían Martes y Trece. Pero ese deber patriótico, esa llamada a salvar a España, ese caballo desbocado por el haz de luz divina que le derriba cada vez que se encamina hacia Damasco, le han hecho renegar del programa con que ganó por goleada las elecciones del 20-N de 2011, y hacer justo lo contrario de lo que había prometido: que no iba a subir impuestos y ya lleva subido el IRPF, el IVA, el Impuesto de Sociedades y los impuestos especiales (hidrocarburos, tabaco, alcohol); que no iba a crear el banco malo, y lo ha creado, con harto dolor de los afligidos bolsillos de los contribuyentes que deberán pagar más para salvar a los bancos de las terribles pérdidas que el indigesto ladrillo les ha causado; que iba a garantizar el estado del bienestar, y está desmantelando -en tan corto espacio de tiempo como el que lleva gobernando- la educación pública e incluso la concertada, la sanidad universal (que se lo digan a los 700.000 inmigrantes que se han quedado sin cartilla sanitaria); que no iba a imponer el copago farmacéutico, y ahí lo tenemos, incluso para los pensionistas que van a ver lesionadas sus esqueléticas pensiones con ese 10% de las facturas de sus medicinas; y por si fuera poco, retira de la cobertura y prescripción pública más de 400 fármacos, que ahora tendrán que ser abonados íntegramente por quien los quiera adquirir; que iba a crear empleo, y el índice de paro ha ascendido al 25’3% desde el 24’1% de año pasado; que iba a respetar a los parados, y les recorta los subsidios de desempleo; que iba a propiciar el consenso con los sindicatos, y sin embargo ha impuesto por decreto una reforma laboral que facilita hasta extremos vergonzosos el despido, se cepilla la negociación y los convenios colectivos, crea o institucionaliza los minisalarios (pues en España no hay minijobs o miniempleos: lo que son minis son los sueldos, los horarios son de jornada completita y más); que iba a crear empleo para los jóvenes, y una mitad están sin curro, y la otra mitad pensando en irse a Australia, Canadá, Inglaterra o Alemania; que iba a proteger a los más débiles, y ha recortado las ayudas a la atención de las personas dependientes; etc. Pero al fin y al cabo esas víctimas de la crisis son anónimas. Quien de verdad nos contagia su tristeza es Ronaldo.

La tristeza de Rajoy es de otro tipo. Es puro sentido del deber. Su sentido patriótico es sin duda su más firme guía. Y sobre todo, esa dichosa señora Merkel que le tiene vigilado día y noche. Porque aunque le haya dejado disfrutar de sus vacaciones estivales sin apenas sobresaltos, el respiro de agosto no ha sido sino una tregua para obligarle a reemprender con más brío los recortes y demás puyazos a los españoles en septiembre. Que nos vamos a enterar.

“Polvo, sudor y hierro” proponía Churchill a sus compatriotas al declarar la guerra para emprender la resistencia contra el nazismo. Pero al final del camino les esperaba ¡la libertad!, a lo Braveheart de Iam Gibson. Rajoy nos repite una y otra vez que los sacrificios que ahora nos impone son para volver a la senda del crecimiento y la creación de empleo. No nos los pide educadamente, no: nos los impone  a sangre y fuego, porque para eso le hemos dado la mayoría absoluta, que es una especie de salvoconducto para hacer lo que le dé la gana, una especie de obligación que le hemos impuesto los españoles a él para hacer las políticas que él crea más convenientes, incluso aunque no nos gusten, incluso aunque le hagamos las manifestaciones y huelgas que queramos hacerle. Que él bien mal que lo pasa cuando tiene que mandar una carga policial contra los manifestantes. Pero recortes y represión son esas medicinas que nos curarán, aunque nosotros no queramos. Ahora no lo veis, pero tened fe en mí, que ya lo veréis… al final del túnel.

Pobre infeliz de Rajoy. ¡No le creemos, con la buena fe que pone al explicarnos sus argumentos! Y sin embargo nos vamos con el primer premio Nobel que nos diga que esa estrategia de recortar a toda costa el déficit público (y privado, con dinero público) va a ahondar más todavía nuestra crisis económica porque nos va a impedir consumir más e invertir más y mejor, en nuevas tecnologías e infraestructuras. Como si él no supiera eso… Pero el que manda, manda. O sea, Merkel. Y los demás, a obedecer.

En fin: todo esto es política, o economía, o las dos cosas. Con lo aburrido que es, que no hacen más que pelearse los políticos entre ellos. Lo importante es que se resuelva la crisis de Ronaldo. A ver si le devuelven la sonrisa a ese santo con la cara de niño enfurruñado.

Y podremos respirar todos tranquilos.

PVP120904