Ronaldo está triste

Publicado: 4 septiembre 2012 en Uncategorized

Ronaldo está triste: ¿Qué tendrá la princesa? La gente se inquieta cuando conoce que al banquero Fulano (Goirigolzarri Rato…) le jubilan con tres millones de euros de pensión o así. Y tienen razón. Es una indecencia siempre, pero más en una época en que hay 6 millones de parados, le quitan a los desempleados el subsidio, les recortan un 5% el sueldo a los empleados públicos, despiden a miles de trabajadores, congelan las pensiones y piensan recortarlas, y se pasa literalmente hambre en cientos de miles de hogares en España. Eso moquea al personal, y con razón. Pero que sepan que Ronaldo “está triste” porque quiere negociar con Florentino Pérez elevar los 17 millones de euros anuales que gana en el Real Madrid, eso no sólo les mosquea, sino que sume a la población española en una profunda depresión. Esta sí que es depresión y no la que sufre la economía.  

También Rajoy está triste. Abrumado, dolorido y contrito anda Rajoy por haber subido el IVA como lo ha hecho. La susodicha subida no es moco de pavo: del 4% al 21% (material escolar); del 8% al 21% (espectáculos culturales, cine, teatro, circo, conciertos, exposiciones; artistas, servicios profesionales, dentistas, floristerías, funerarias, peluquerías, telefonía digital); del 8% al 10% (productos alimenticios como la carne, el pescado; transporte de viajeros, bares, restaurantes y algunos espectáculos); del 18% al 21% (electrodomésticos, ropa, calzado, alcohol, tabaco, agua, gas, electricidad, teléfono, ADSL, productos de belleza y aseo, coches y gasolina); siguen en el 4% los bienes de primera necesidad como pan, leche, huevos, frutas y verduras, libros, medicamentos o prótesis.

Él no quería, ¡oiga, noooo quería!, decían Martes y Trece. Pero ese deber patriótico, esa llamada a salvar a España, ese caballo desbocado por el haz de luz divina que le derriba cada vez que se encamina hacia Damasco, le han hecho renegar del programa con que ganó por goleada las elecciones del 20-N de 2011, y hacer justo lo contrario de lo que había prometido: que no iba a subir impuestos y ya lleva subido el IRPF, el IVA, el Impuesto de Sociedades y los impuestos especiales (hidrocarburos, tabaco, alcohol); que no iba a crear el banco malo, y lo ha creado, con harto dolor de los afligidos bolsillos de los contribuyentes que deberán pagar más para salvar a los bancos de las terribles pérdidas que el indigesto ladrillo les ha causado; que iba a garantizar el estado del bienestar, y está desmantelando -en tan corto espacio de tiempo como el que lleva gobernando- la educación pública e incluso la concertada, la sanidad universal (que se lo digan a los 700.000 inmigrantes que se han quedado sin cartilla sanitaria); que no iba a imponer el copago farmacéutico, y ahí lo tenemos, incluso para los pensionistas que van a ver lesionadas sus esqueléticas pensiones con ese 10% de las facturas de sus medicinas; y por si fuera poco, retira de la cobertura y prescripción pública más de 400 fármacos, que ahora tendrán que ser abonados íntegramente por quien los quiera adquirir; que iba a crear empleo, y el índice de paro ha ascendido al 25’3% desde el 24’1% de año pasado; que iba a respetar a los parados, y les recorta los subsidios de desempleo; que iba a propiciar el consenso con los sindicatos, y sin embargo ha impuesto por decreto una reforma laboral que facilita hasta extremos vergonzosos el despido, se cepilla la negociación y los convenios colectivos, crea o institucionaliza los minisalarios (pues en España no hay minijobs o miniempleos: lo que son minis son los sueldos, los horarios son de jornada completita y más); que iba a crear empleo para los jóvenes, y una mitad están sin curro, y la otra mitad pensando en irse a Australia, Canadá, Inglaterra o Alemania; que iba a proteger a los más débiles, y ha recortado las ayudas a la atención de las personas dependientes; etc. Pero al fin y al cabo esas víctimas de la crisis son anónimas. Quien de verdad nos contagia su tristeza es Ronaldo.

La tristeza de Rajoy es de otro tipo. Es puro sentido del deber. Su sentido patriótico es sin duda su más firme guía. Y sobre todo, esa dichosa señora Merkel que le tiene vigilado día y noche. Porque aunque le haya dejado disfrutar de sus vacaciones estivales sin apenas sobresaltos, el respiro de agosto no ha sido sino una tregua para obligarle a reemprender con más brío los recortes y demás puyazos a los españoles en septiembre. Que nos vamos a enterar.

“Polvo, sudor y hierro” proponía Churchill a sus compatriotas al declarar la guerra para emprender la resistencia contra el nazismo. Pero al final del camino les esperaba ¡la libertad!, a lo Braveheart de Iam Gibson. Rajoy nos repite una y otra vez que los sacrificios que ahora nos impone son para volver a la senda del crecimiento y la creación de empleo. No nos los pide educadamente, no: nos los impone  a sangre y fuego, porque para eso le hemos dado la mayoría absoluta, que es una especie de salvoconducto para hacer lo que le dé la gana, una especie de obligación que le hemos impuesto los españoles a él para hacer las políticas que él crea más convenientes, incluso aunque no nos gusten, incluso aunque le hagamos las manifestaciones y huelgas que queramos hacerle. Que él bien mal que lo pasa cuando tiene que mandar una carga policial contra los manifestantes. Pero recortes y represión son esas medicinas que nos curarán, aunque nosotros no queramos. Ahora no lo veis, pero tened fe en mí, que ya lo veréis… al final del túnel.

Pobre infeliz de Rajoy. ¡No le creemos, con la buena fe que pone al explicarnos sus argumentos! Y sin embargo nos vamos con el primer premio Nobel que nos diga que esa estrategia de recortar a toda costa el déficit público (y privado, con dinero público) va a ahondar más todavía nuestra crisis económica porque nos va a impedir consumir más e invertir más y mejor, en nuevas tecnologías e infraestructuras. Como si él no supiera eso… Pero el que manda, manda. O sea, Merkel. Y los demás, a obedecer.

En fin: todo esto es política, o economía, o las dos cosas. Con lo aburrido que es, que no hacen más que pelearse los políticos entre ellos. Lo importante es que se resuelva la crisis de Ronaldo. A ver si le devuelven la sonrisa a ese santo con la cara de niño enfurruñado.

Y podremos respirar todos tranquilos.

PVP120904

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