Ádiós a la lideresa del Carajillo Party. ¿O hasta luego?

Publicado: 18 septiembre 2012 en Uncategorized

Nunca creí que pudiera escribir sobre este asunto, la verdad. Pero como quiera que todo en la vida es efímero (vanitas vanitatis) por fin una incuestionable figura de la derecha española deja la primera línea de la política española. La anterior fue don Manuel Fraga, pero porque le quedaba un escasísimo aliento de vida: se fue para morir en paz, aunque resistió tambaleándose de izquierda a derecha del escenario, vaya si resistió. La Aguirre se ha ido “por motivos personales”, dijo ella ayer mismo en una rueda de prensa-espectáculo como las que suele montar, que para eso ella se ls pinta sola. Y alude a que en los 30 años que lleva intensamente dedicados a la política no ha podido disfrutar de su vida personal y familiar, de su madre, de sus hijos, de sus nietos. Y puede tener razón. Sé por experiencia propia que esa dedicación full time a la política es, contada en horas, días y años, un robo al tiempo que uno debe dedicar a la propia familia. Tal vez por eso los grandes revolucionarios han ido tan alérgicos a la familia, empezando por Engels, que lo teorizó en “El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado”, y siguiendo por Felipe Alcaraz, que lo plasma muy bien en su penúltima novela cuando describe la relación entre el personaje principal y su pareja.

Hay quien especula que se va porque ese cáncer que ella declara “presuntamente” curado no lo está del todo. Pero algún mal pensado podría imaginarse que lo de la alusión a su superada enfermedad de hace un año, es un elemento disuasorio para quienes pudieran incurrir en hacer leña el árbol caído, pues ya se sabe que cuando a un personaje público le ocurre una desgracia personal tan grande, es de mal gusto recordar sus defectos, la mala leche que gastó, lo cruel que pudo incluso llegar a ser en el decurso de su actividad pública. “No os metáis conmigo, que he tenido cáncer, o incluso podría seguir teniéndolo, quién sbe”, parece decir la lideresa del Carajillo Party en su despedida. Y se cura en salud.

Amigos de lo utópico como somos, hemos de esforzarnos en contemplar a una Esperanza Aguirre autora de esos deslices periodísticos (cuando, por ejemplo, se quejaba de que con 6.000 euros al mes no podía vivir), de esos chascarrillos (como cuando manifestó en púbico creer que Saramago era un mago que se llama Sara, o cuando en 2006 preguntó a la familia de Dulce Chacón, muerta hacía entonces tres años, que si la escritora se encontraba en Cuba en esos momentos), de esos “hijosputas” dichos a micrófono quitao… No vamos a recordar aquí cosas desagradables: que llegó a ser presidenta de la comunidad de Madrid gracias al voto comprado de dos tránsfugas del PSOE, ni que propuso acabar con esas “mamandurrias” de las subvenciones y los subsidios, o que contribuyó al fiasco de Caja Madrid al peleare con Rajoy para que la presidencia de esa entidad fuera para su fiel amigo Ignacio González, frente a la candidatura de Rato, dando lugar entre todos al escandaloso actual estado de Bankia. Ni vamos a decir en su despedida que deja en la comunidad de Madrid una herencia de desmantelamiento de la sanidad pública, de enfrentamiento con los sindicatos de clase a los que ha calumniado impunemente para justificar su feroz liberalismo del siglo XIX. Nos deja una triste herencia de privatizaciones y de favorecimiento de los intereses de los especuladores y los gángters financieros, incluido el de Eurovegas, ese presunto inversor del proyectado emporio del juego y el blanqueo de dinero…

El Carajillo Party pierde a su musa, a su mascarón de proa. Se enfrentó con Rajoy, y ahora periódicos exponentes del más rancio derechismo hispano como El Mundo, La Razón y otros ilustres baluartes de la carcundia patria querían volver a enfrentarla con él, promocionando su candidatura para sustituirle. Porque la derechona española no está contenta con Rajoy, al que consideran ya un perdedor, un político blando ante Bruselas, ante la Merkel y ante la creciente influencia de Hollande en la UE, débil frente a ETA (lo de la excarcelación del etarra Bolinaga no se lo van a perdonar), e incluso traidor claudicante ante los devaneos independentistas de CiU. Por eso habían iniciado una campaña contra el liderazgo de Rajoy, confiados en que la incombustible Aguirre iba a encabezar esa nueva ola de liberalismo consecuente. Pobre Pedro Jota, que carita de pena se le ha tenido que quedar ante la sorprendente noticia de la dimisión de su lideresa.

Los periodistas de la derecha se lamentan del revés que esta dimisión supone. Los Jiménez Losantos, o el mismísimo Fernando Sánchez Dragó la han calificado como la mejor, el exponente más claro del liberalismo español, el látigo que más daño ha hecho a la izquierda. Por eso algunos prevén que los de izquierda de este país se van a alegrar. Pero yo no me alegro, pues la crudeza y zafiedad populista de la Aguirre y sus meteduras de pata, ese radicalismo de derechas, convierten a la larga a la Aguirre en un lastre para la derecha, en una altísima contribución para el avance de la izquierda. Hasta ahora, en su comunidad no ha sido así (aunque habría que evaluar los pros y los contras de su chulería y desfachatez en el conjunto de los votantes de toda España), pero están llegando tiempos de declive de las políticas neoliberales, de hacer balance político de los estragos que los recortes y reformas estructurales anticrisis están haciendo en el bienestar de los ciudadanos en general y de los trabajadores en particular. La Aguirre se va antes de ver la curva descendente y la debacle final del PP. Es la primera rata que abandona el barco.

Pero la Thatcher madrileña no deja la política. Va a seguir, amenaza. Y el gusanillo de la política es muy fuerte. ¿Será un irse hoy para volver mañana? Si esto es así, bienvenida, doña Esperanza, pues eres para la derecha española lo que Gordillo para la izquierda: la garantía de la radicalidad y el integrismo de los valores en abstracto frente al pagmatismo de la política en busca de las soluciones posibles del cada día. ¡Qué aburrida normalidad será la política sin ti! Sin ti, hasta Rajoy es capaz de mantenerse en el poder. Sin ti el inesperado meapilismo de Ruiz Gallardón es capaz de enmarañar el debate político entre quién del gobierno favorece más los desmanes que Rouco y el Opus proponen. Porque sabemos que el Carajillo Party subsistirá sin ti, pero lo hará sin el glamour de la liturgia chulapona de tus tacos y exabruptos. Será patético.

Vuelve, Aguirre, vuelve.

PVP120919

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