¿Recortará Rajoy las pensiones?

Publicado: 20 septiembre 2012 en Uncategorized

Recortar las pensiones puede hacerse de varios modos: recortar las rentas de los pensionistas, es decir la cuantía mensual o anual de las pensiones, limitando la pensión máxima o la mínima, bien para todos los pensionistas actuales, con derechos ya reconocidos, o bien futuros, es decir, de aquellos a os que se les reconozca el derecho a partir de ahora. Esto se puede realizar modificando el período de cómputo de cotizaciones para el cálculo de la base reguladora de la pensión, extendiéndolo de los actuales 15 ó los 20 que entrarán en vigor a principios de 2013 en base al último acuerdo de pensiones que suscribieron los sindicatos con el gobierno Zapatero, contemplando ahora toda la vida laboral. Ello podría significar un nuevo mordisco a la cuantía de las pensiones de entre un 7% y un 20%, según los casos, sobre todo para aquellos que hayan tenido una vida laboral estable, con contratación indefinida o temporal, pero prolongada a lo largo de su carrera profesional.

Pero también se puede hacer reduciendo su capacidad de poder adquisitivo. La cuantía actual no se toca, ni para los actuales ni para los futuros pensionistas. Pero se incumple o modifica la Ley General de la Seguridad Social para erradicar de ella la obligación de actualización anual de las pensiones. Es decir, se congelan las pensiones (como hizo Zapatero en 2009), o no se compensa en una paguilla a principios de año la diferencia entre  la previsión de inflación y la inflación real.

Rajoy ha dicho que “es lo último que haré”. Pero si Rajoy pide finalmente un segundo rescate, el recorte de las pensiones será un hecho, pues se lo impondrá la troika. Lo ha hecho en otros países rescatados (Grecia, Portugal…) y todo depende de cómo se prevea el déficit de las cuentas de la Seguridad Social. Con un paro creciente (estaremos ya mismo en los 6 millones de parados), una afiliación menguante o estable, y una perspectiva de reducción de dos puntos en la cuota empresarial de las cotizaciones comprometido por el gobierno en su último paquete de reformas, el fondo de reserva de la Tesorería del sistema público de pensiones previsto en el Pacto de Toledo no será suficiente como para evitar un recorte de la cuantía de las pensiones. No olvidemos que todavía los pensionistas que entran en su jubilación lo hacen con mejores bases de cotización que lo harán los actuales trabajadores en activo cuando les toque jubilarse.

Obviamente todo esto podría evitarse si hubiera otro tipo de política económica, pues ese supuesto “déficit” de la Seguridad Social no es tal, ya que nadie ha dicho que el gasto del sistema público de pensiones tenga que ser por narices autofinanciado por él mismo. Al revés, la ley prevé que cuando suceda lo que está descrito en el párrafo anterior, el Estado deberá poner lo que corresponda para cubrir el total de la nómina de los pensionistas. Pero en la prioridad neoliberal de que lo primero a pagar por el presupuesto estatal son las deudas (recordemos que se ha constitucionalizado esta barbaridad en el Pacto de Estabilidad PP-PSOE del 2011), no parece que quepa cumplir este precepto contemplado en el art.86.1 de la Ley General de la Seguridad Social.   

Así pues, que Rajoy recorte o no las pensiones depende de él, por supuesto; pero, dada la subordinación y vasallaje que Rajoy rinde a la oligarquía político-financiera global (FMI) y europea (CE y BCE), todo depende de si Rajoy pide o no un segundo rescate. El primero ha sido presuntamente para resolver la deuda financiera de la banca española. El segundo sería para evitarla el lastre de los elevados tipos de interés que España tiene que pagar a aquellos que le compran deuda soberana, esto es, para eludir a los mercados por la vía de acudir al Fondo de Rescate (MEDE) abierto por la UE en paralelo a la disponibilidad del BCE a comprar deuda, pero siempre que sea vía bancaria. 

Hoy Rajoy goza de un impasse en cuanto a la valoración de la deuda soberana española por parte de los mercados. Nadie sabe cuánto durará, pues un quiebro en la situación de Grecia, una rebaja de la calificación de la deuda soberana por parte de alguna agencia de rating, o el recrudecimiento de la situación política interna de enfrentamiento entre las autonomías y el Estado (Cataluña tirando de la manta), etc., podrían dar al traste con el escaso margen de confianza que la nueva política del BCE y el MEDE le están dando a España en los mercados. Este margen se ha plasmado en la última subasta de deuda pública, donde el Tesoro acaba de colocar 4.800 millones, 300 más que el objetivo máximo fijado para la emisión, si bien es verdad que los inversores se han inclinado por la deuda a tres años, cuya rentabilidad se mantiene frente a agosto, mientras que 859 millones son a 10 años, lo que ha permitido rebajar su interés del 6,7% al 5,7%. Intereses no obstante muy altos, pero lejanos del 7’5% que se ha llegado a pagar estos últimos meses.

Rajoy no debería pedir un segundo rescate. Mario Draghi, presidente del BCE, lanzó en agosto una propuesta de compra de deuda, que solo se pondrá en marcha cuando los países que quieran beneficiarse soliciten el rescate. La pelota queda, pues, en el tejado de los socios de la eurozona. En consecuencia, si España o Italia quieren acudir al marguerazo pecuniario del BCE, deben antes solicitar ayuda y aceptar las condiciones que acarrea. Pero esas condiciones van a ser de aúpa. Ya se lo han advertido los “socios” europeos. El ministro alemán de economía Wolfgang Schäuble se lo ha dicho bien clarito: si España no necesita más dinero “sería estúpido que lo pidiera”. Y Jean Claude Juncker, presidente del eurogrupo, más claro aún: el memorándum de condiciones del segundo rescate sería durísimo para España. De Guindos recomienda no hacer mucho caso a Juncker. Pero a quien no hay que hacer mucho caso es a De Guindos, ya lo sabemos por experiencia.

A decir verdad, Rajoy se está resistiendo a pedir el segundo rescate. ¿Por qué? ¿Por qué está preocupado por el bienestar de los pensionistas? No. Porque está preocupado por el bienestar del PP y de él mismo. En efecto, algunos plantean que por razones electorales. El retrasa de la solicitud a Europa del segundo rescate puede deberse a motivos partidistas. Presentarse a las elecciones gallegas y vascas como un Gobierno humillado y derrotado, indigno de credibilidad, podría proporcionarle al PP y a Rajoy un serio revés en las urnas autonómicas.

Pero incluso si logra retrasarlo para después de las elecciones gallegas y vascas, el deterioro electoral del PP derivado de los enormes sacrificios que se derivarán de los recortes y reformas impuestos por el segundo rescate, el objeto de preocupación para Rajoy. Por eso, para evitar la previsible caída electoral del PP, Rajoy está estudiando cómo evitar el segundo rescate, o al menos cómo disfrazarlo como un mero retoque del primero. Y están intentando echar cuentas para ver si pueden disponer del dinero sobrante del rescate bancario, que como sabemos son unos 100.000 millones, de los cuales puede que la banca no necesite más que unos 40.000 ó 45.000; De Guindos se relame de gusto al prever que podría tener unos 60.000 millones de margen para burlar el segundo rescate. Haciendo encaje de bolillos podría “contentar al BCE, a los mercados, a los socios más duros y a una ciudadanía muy fatigada por la sobredosis de recortes”, dice El País.

Y si al final tiene que pedir el segundo rescate, intentará venderlo como un paraguas financiera que afecta a varios países, no sólo a España. Así las vergüenzas se reparten entre varios, y tocamos a menos, pensará Rajoy. E intentará que el memorándum no añada ningún compromiso sustantivo distinto a los ya realizados o adelantados por el gobierno de Rajoy, o todo más que sirva para precisar un calendario de ejecución de los recortes y reformas que exigen los socios. Y en cualquier caso, siempre cabe la posibilidad de que el gobierno se adelante a las exigencias de la troika, para salvar al menos el tipo no teniéndose que plegar ante una imposición. Mejor que aparente una autoimposición.

Pero la política ficción no suele funcionar. Así que hay que ponerse en lo peor: la deriva independentista de Catalunya promocionada por un Mas que echado mal sus cuentas; la rebaja de la valoración de Moody’s que prevé calificar de cuasi bonos basura los bonos españoles; el lío en el que se encuentra Grecia; el firme propósito de Monti por separar a Italia del descrédito de España ante los mercados; el serio mosqueo que tienen los países más duros del eurogrupo; la correlación de fuerzas interna en el gobierno de Rajoy favorable a los más claros representantes de los intereses bancarios… Todos estos elementos nos hacen presumir que lo que menos va a importarle finalmente a Rajoy va a ser tener que contrariar los intereses de los pensionistas.

            Será lo último que quiera hacer, pero de un modo u otro, Rajoy lo hará.

PVP120920

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s