Archivos para febrero, 2013

Piensan algunos que IU LV-CA tiene una contradicción insalvable: no es posible, -dicen- compatibilizar el carácter alternativo, anticapitalista, de IU con el ejercicio de la política en un gobierno como el andaluz que está obligado a pasar por el aro de los recortes y las brutales reformas que nos imponen desde Bruselas y Madrid los gobiernos europeo y español. Y lo piensan y dicen fundamentalmente desde dentro de la militancia de IU LV-CA. Pero como fue la propia militancia mayoritariamente la que dispuso que se entrara a cogobernar en Andalucía, algunos no quieren aparecer contrariando a esa mayoría militante. Maestros en pertenecer a la mayoría incluso estando en desacuerdo con su política, intentan configurar un estado de opinión interna en la que prevalezca una cierta sospecha de que Valderas, sus consejeros y demás cargos institucionales incorporados en el gobierno andaluz, ejercen su tarea institucional con excesiva blandura hacia sus socios del PSOE-A.

            Aunque no lo ignoren, ocultan que fue la ciudadanía andaluza la que puso en el compromiso de optar entre dejar gobernar a la derecha del señorito Arenas o apoyar (desde dentro o desde fuera, que para el caso de la quemazón hubiera sido lo mismo) un gobierno presidido por Griñán. Había que frenar a la derecha en Despeñaperros sí o sí. Y se consiguió con el voto de investidura al candidato del PSOE-A. ¿Podría IU LV-CA haberse quedado fuera del gobierno? Claro, así lo ha hecho en Asturias. Pero ello no hubiera privado a la fuerza plural de la izquierda andaluza de arrostrar la contradicción de tener que apoyar al gobierno, incluso en los presupuestos de los recortes impuestos por Montoro y cía. Y sí le hubiera privado de dos cosas: a) De enterarse desde dentro de lo que se cuece realmente en la política andaluza (lo que IU LV-CA está aprendiendo de “hacer política concreta” no tiene precio); b) De influir en las decisiones desde dentro, impulsando políticas de izquierdas.

            Tampoco ignoran que antes de entrar a gobernar se suscribió un acuerdo de 250 puntos, algunos de los cuales ya se han cumplido, otros están en vías de cumplirse, y otros aún no se han iniciado. Ojo: estamos haciendo balance a los ocho meses de cogobierno. Sería excesivamente pretencioso que se hubiera cumplido todo el acuerdo a estas alturas. 

            Y puestos a hacer balance, el izquierdismo pone el telescopio en ver la pajita de lo incumplido o incluso de lo que se hace “por imperativo legal”, exigiendo que el gobierno andaluz se salte a la torera los límites financieros que impone la política de reducción del déficit que impone Madrid. Podría el gobierno andaluz haber previsto quedarnos en un déficit de más del 2%, frente al 1’5% que se nos ha exigido para 2012 a todas las comunidades autónomas. Con ese medio punto se habrían salvado los interinos cuyos contratos no han sido renovados, sobre todo en la enseñanza o en la sanidad. Perfecto. Pero ¿quién financia ese 0’5% de exceso del gasto? ¿De dónde sacamos ese dinero? En teoría caben varias soluciones:

            – Aplicar una política fiscal que saquee los bolsillos de los ricos para engrosar suficientemente el erario público andaluz. Esa política de incremento de los ingresos ya se está haciendo por parte del gobierno andaluz, pero el margen financiero es muy residual, pues los grandes impuestos los normativiza y gestiona fundamentalmente el gobierno central. Además, en un contexto de hegemonía ultraliberal, los inversores huirían (aún más) y se produciría un dumping fiscal entre comunidades autónomas contrario a los intereses de Andalucía, que saldría perdiendo si las demás CC.AA. no hacen lo mismo o parecido.  

            – Hasta hace un año o algo más podría haberse realizado una operación de endeudamiento acudiendo a las entidades financieras más proclives a defender las inversiones en Andalucía. Pero hoy por hoy no existe una sola entidad financiera afincada en nuestra tierra que sea capaz de dar créditos al gobierno andaluz, contradiciendo las políticas ultraliberales que la troika y el gobierno central han definido. Y el sueño de la caja única como soporte de una entidad financiera de carácter andaluz se lo ha llevado la corriente de la reforma financiera impulsada por Zapatero primero y por Rajoy después.

            – ¿Y el gobierno central no acabaría financiando un exceso de gasto andaluz como seguro que acabará haciendo con Cataluña si nos ponemos muy reivindicativos los andaluces? En 2011 el déficit catalán subió al 3,3% del PIB, unos 6.687 millones de euros, frente al 2,66% previsto por el gobierno de Artur Mas. ¿Quién pagará los 1.300 millones de euros desviados? La Diada de 2012 ha supuesto una acumulación de fuerzas del pueblo catalán de tal envergadura que Rajoy tendrá que pactar con Mas un sistema de financiación que satisfaga las “necesidades” financieras de Catalunya, si no quiere enfrentarse en inferioridad de condiciones a la hora de afrontar la determinación independentista esgrimida por el actual gobierno catalán de CiU y ERC. Dicho de otro modo: Mas tiene todo un pueblo detrás para presionar al gobierno central.

            ¿Y Andalucía? Andalucía tiene que superar su debilidad como pueblo, su resignación y pasotismo. La idea inicial del “pacto por Andalucía” ha sido impulsada desde IU LV-CA, que ha basado su estrategia incluso electoral en una Convocatoria Social, a la que han respondido muchas organizaciones sociales, que son precisamente las que luego han requerido de IU LV-CA la coherencia de entrar a cogobernar Andalucía. Estas organizaciones sociales encabezadas por los sindicatos de clase se han constituido en plataforma, tomando la iniciativa de movilizar al pueblo andaluz el 28-F próximo con el lema del Pacto por Andalucía. A él se ha sumado IU LV-CA, por supuesto, y también el PSOE-A. Por tanto el gobierno andaluz en pleno retoma el carácter reivindicativo que requiere la fecha del 28-F, justo en una coyuntura tan difícil como la actual, en la que se reduce el dinero estatal a repartir y los catalanes tiran de la manta. Obviamente la presencia de IU en el gobierno andaluz no es ajena a este cambio en el carácter reivindicativo que cobra este año el 28-F.

            El Pacto por Andalucía no se puede agotar en las manifestaciones del 28-F, pues de lo que se trata es de constituir una mayoría social capaz de torcerle la mano al gobierno central para que haga otra política económica. Se trata de conseguir una acumulación de fuerzas equivalente a la conseguida en 1980 para alcanzar la autonomía en el más alto grado posible.

            Y sin embargo hay quienes dentro de la izquierda alternativa piensan que el Pacto por Andalucía es una especie de pacto por la paz social. Ojo clínico que tienen los izquierdistas más extremos. Extraña que sean fuerzas que han luchado por el nacionalismo andaluz las que menos entiendan el sentido profundo de esta intención movilizadora, o que le pongan reparos a que el gobierno andaluz o fuerzas como el PSOE-A participen de esta movilización. Lo deseable sería que incluso la derecha andaluza, política y social, participara de esta “marea blanquiverde”, pues se trata de defender los intereses de Andalucía como pueblo. Si finalmente el PP-A participa de la movilización reivindicativa del 28-F, la contradicción será suya, no de la izquierda, pues frente a quien se moviliza el pueblo andaluz es el gobierno central y sus políticas neoliberales. Porque hace falta esa especie de “marea blanquiverde” donde todo el pueblo andaluz se eche de nuevo a la calle, no contra su gobierno, que no es el enemigo, sino contra los gobiernos central y europeo, que son los que nos tienen asfixiados social y económicamente.

            La actual IU LV-CA no sólo tiene un programa alternativo maravilloso, como oras épocas, ciertamente gloriosas; sino que además hace política concreta e incluso tiene una estrategia política que se abre paso en función de la debilidad de los demás partidos del bipartidismo. La prueba más palpable es que mientras PP-A y PSOE-A siguen bajando en las encuestas (PP-a más que el PSOE-A), sólo IU LV-CA sigue subiendo. Hoy está en un 14’5%, justo el doble que hace un año, y 3 puntos más que cuando entró en el gobierno central. ¡Y todavía hay quien analiza estos resultados como un fracaso de IU LVCA porque no logra romper el bipartidismo! Qué rápido quieren ir algunos. No han entendido que el incremento del voto de IU LV-CA se debe a la mezcla entre acción reivindicativa en la calle y la acción coherente en el gobierno de la Junta.

            Pero dicho esto, hay que añadir a renglón seguido que un 14’5% no garantiza la existencia de esa mayoría social necesaria para la transformación social. Y lo tenemos a huevo para dar un salto mucho mayor. La corrupción que ha saltado a la triste actualidad de la política estatal es un manto que cubre al PP, pero también al PSOE, a CiU y otros. Y aunque la gente diga que “todos son iguales”, no mete en el saco a IU. Desgraciadamente es que simplemente ni nos considera, porque no se cree que seamos capaces de gobernar. Pero aquí, en Andalucía, estamos gobernando. Y deberíamos aprovechar la credibilidad que nos otorga el compromiso con la política del día a día para dar ese salto que se requiere. El objetivo debe ser transformar la mayoría social en un sujeto político transformador, en una mayoría política, en torno a IU y su proyecto de III República Federal y Solidaria.

            Hay que seguir movilizando al personal. Pero también hay que levantar una Izquierda Plural en Andalucía. Hay mucha gente de izquierdas en Andalucía que desearía hacer un frente común con IU LV-CA tanto en la calle como en las instituciones. En la calle la convergencia social está garantizada, pues las ideas que defendemos unos y otros frente a las prácticas neoliberales son esencialmente las mismas. Pero la convergencia política es más difícil. Estos amigos de la izquierda no se van a meter en IU LV-CA por muy abierta y “generosa” que esta sea. Quieren preservar su propia identidad, andalucista, ecologista, cristiana o simplemente personal… Y sobre todo quieren que las cúpulas de las fuerzas de izquierdas se pongan de acuerdo, no quieren militar en una jaula de grillos. Muchos de ellos vienen de escisiones de la propia IU. Han experimentado la orfandad que se experimenta fuera de una organización. Pero no quieren volver a pasar por el suplicio de las asambleas de bronca, las listas confrontas, la hegemonía cuantitativa de un solo partido en el seno de lo que tendría que ser una formación política “de nuevo cuño”. Otros quieren dejar de seguir experimentando la derrota electoral permanentemente repetida, pese a seguir creyendo en la corrección de sus postulados y propuestas. Y algunos quieren que se les valore lo que aportan cualitativamente, sus conocimientos, su experiencia sectorial o general, su ascendiente en determinados sectores u organizaciones sociales. Lo que es legítimo, pese a que ello pueda aparecer inicialmente un tanto elitista, o incluso oportunista.

            Si queremos pasar del 14’5% (que ya de por sí es un triunfo) al 30% hay que superar prejuicios. Y abrir las puertas de la imaginación y de la convocatoria a la constitución de una Izquierda Plural de Andalucía que sea capaz de dar la alternativa al bipartidismo declinante. En el Congreso de los Diputados existe ya la Izquierda Plural. ¿Por qué no en Andalucía?

            En términos clásicos, diríamos que las condiciones objetivas están dadas, pero las subjetivas hay que trabajárselas dejando de mirarnos el ombligo. El Pacto por Andalucía debe ser el motor de arranque de esa marea blanquiverde.

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