Archivos para marzo, 2013

Un portavoz del PP-A, don Jaime Reynaud, ha expresado su duda sobre si el presidente Griñán acabaría vistiendo el chándar bolivariano en el Parlamento de Andalucía. A lo que el portavoz de IU LV-CA José Antonio Castro le ha replicado que “IU prefiere mil veces el chándal de los trabajadores que los puños y corbatas manchadas de corrupción”. Aparentemente la discusión sobre si el chándar es más propio de los trabajadores y la corbata uno de los distintivos de los corruptos, no tiene ni pies ni cabeza.

            Es evidente que a Bárcenas le gusta ir siempre con corbata y el pelo engominado, pero también le hemos visto de chándar en Vancouver (Canadá) antes de que el juez Ruz le retirase el pasaporte. Y así como Hugo Chávez ha puesto de moda el chándar bolivariano, también Capriles se ha vestido con chándar, y nadie le ha confundido con un peligroso revolucionario.

            A mí, que siempre me he considerado un obrero estuviera donde estuviese trabajando (en la empresa privada durante mi juventud, en la Seguridad Social más tarde como funcionario, y en el Congreso de los Diputados y el Parlamento de Andalucía como representante de IU por Granada en los últimos 15 años de mi vida laboral), me ha gustado siempre la corbata como prenda de vestir. Tal vez porque siempre he considerado que en unas instituciones como esas había que “confundirse con el terreno”, como me ha gustado explicarme para justificar mi formalista atuendo laboral. El traje y la corbata han sido mi “mono” de trabajo durante al menos doce años de mi vida. O quizás sea porque la corbata me ayudaba a cubrir disimulando la prominente barriga con que la vida sedentaria me ha castigado.

            Y respeto todas las opiniones al respecto. Por ejemplo, al amigo Castro le gustan las camisas sin cuello sin remeter su faldón por dentro de los pantalones. Reconozco que es una estética más juvenil. Me parece estupendo, él que puede exhibir todavía juventud. Pero en todo caso creo que la forma de vestir es lo de menos. Lenin usaba levita en muchos casos, y nadie duda de su ideología, carácter e historia revolucionarios. La categoría moral e ideológica de las personas debe medirse no por su atuendo sino sobre todo por sus hechos y algo también por su discurso, por sus palabras. Aunque las palabras engañan más que los hechos. Por eso considero a Castro un ejemplo de honestidad y valía como diputado de izquierdas, y a Reynaud un claro exponente de la rancia derecha andaluza. No por su forma de vestir ciertamente.   

            ¿Por qué entonces esas disquisiciones bizantinas en sede parlamentaria? Todo ello venía a cuento de que el PSOE-A, por boca del presidente de la Junta ha admitido el pasado jueves 15 de marzo de 2013 la propuesta de IU de legislar el desarrollo de los artículos 30, 78 y 117 del Estatuto andaluz, siendo éste último el que faculta al presidente de la Junta a consultar a los andaluces sobre cuestiones de interés general de la comunidad. El portavoz de la derecha presume que el que el presidente Griñán secunde una iniciativa de IU LV-CA de hacer una ley donde se regule las consultas que el gobierno o el mismo presidente pueda hacer   pueblo andaluz, no es sino una muestra de que Griñán está “secuestrado” por el rojerío andaluz de IU. Ójala fuera verdad lo que dice el señor Reynaud. Justo en el sentido contrario es lo que opinan algunos en el seno de la coalición de izquierdas, sobre todo la CUT, la dirección del PCA de Sevilla y algunos ilustres rojos de toda la vida, que no han digerido aún eso de ser partido de lucha y de gobierno. Lo han pregonado siempre, pero a la hora de la verdad, demuestran que era de boquilla. : que Valderas no es lo suficientemente duro con Griñán, y que IU LV-CA va a pagar en las urnas su pase por un gobierno al que le ha tocado recortar presupuesto y por tanto derechos públicos de los andaluces.

            Poco importan para estos compañeros que los recortes que el gobierno andaluz vengan propiciados “por imperativo legal”, es decir, por la aplicación de los reales decretos-ley que el gobierno central de Rajoy le está imponiendo a Andalucía. Las explicaciones de que a pesar de los recortes que Montoro le está haciendo a las finanzas andaluzas (unos 6.000 millones de euros van ya),  aun así el gobierno andaluz está teniendo el mérito de mantener el modelo de sanidad, educación y TV públicas sin despedir a nadie (aunque sin contratar a todos los interinos que se contrataban en ejercicios anteriores, eso es verdad), no hace mella en el ardor combativo con que algunos piden un referéndum a las bases para que IU se salga del gobierno andaluz. Esa eventual salida de IU LV-CA del gobierno andaluz nunca es descartable, pero hay que pensársela dos veces:

– primero, porque no es cierto que IU LV-CA vaya a pagar los platos rotos de los ajustes presupuestarios, ya que las encuestas afirman lo contrario. Y además la gente no es tonta y los andaluces saben que si desde el gobierno andaluz se están haciendo con la sanidad y la educción cosas diferentes a otras CC.AA, es porque IU LV-CA está en el gobierno andaluz. En ese sentido tiene parte de razón Reynaud.

– segundo porque de salirse IU del gobierno andaluz, se produciría un escenario de inestabilidad resoluble por tres vías:

            a) bien porque hubiera una moción de censura del PP-A para entronizar a Zoido como presidente, con la abstención de IU LV-CA (sería una incoherencia de IU LV-CA que dejaría gobernar a la derecha contra la decisión de sus bases e incluso de la propia dirección federal) .

            b) bien porque Griñán adelantase las elecciones autonómicas como hizo Chaves en 1994, dejando a IU LV-CA con el culo al aire (entonces sí que pagaría IU los platos rotos por la irresponsabilidad de dejar a Andalucía en la inestabilidad de un gobierno en minoría; como ya tenemos experiencia por la famosa época de “la pinza”, que, fuera o no verdad, lo cierto es que hizo polvo a IU LV-CA).

            c) bien porque Griñán aceptase el reto de gobernar con el PSOE-A en solitario, con apoyos puntuales en una IU LV-CA que no tendría más remedio que apoyar desde el Parlamento las iniciativas del gobierno andaluz, si no quiere que el PSOE-A pactase con el PP-A cuestiones aún más lesivas para el modelo que la izquierda defiende y que los andaluces demandan. Para IU LV-CA esta situación tendría el mismo coste electoral que estando dentro del gobierno andaluz, y ninguna de las ventajas que ello comporta.

            Las presiones y críticas que otros, más ladinamente ejercen sobre la dirección andaluza de IU LV-CA tiene su clave en el intento de cambio de correlación de fuerzas interna, de cara a la asamblea congresual que se celebrará a mediados de junio. Y dentro de la mayoría que significa la hegemonía del PCA, tiran la piedra y esconden la mano: no piden a Valderas que se salga del gobierno andaluz por respeto al pronunciamiento en referéndum de las bases que inequívocamente se decantaron por gobernar con el programa acordado entre IU LV-CA y PSOE-A, sino que le piden que sea más duro, que consiga más dinero para políticas sociales que ya existen, como el programa de empleo y el de asistencia a los más afectados por la crisis, pero para los que reclaman una mayor financiación.

            No ignoran quienes le reclaman a Valderas que se plante ante sus socios de gobierno para imponer el incremento de esas partidas en orden a unos 1.500 millones de euros más, que piden un imposible. Primero, porque incluso en el hipotético caso de acceder a ello el gobierno andaluz en pleno, eso se haría con un mayor endeudamiento del que ya de por sí ha contraído la comunidad autónoma, que se ha pasado en medio punto de la obligación impuesta por el gobierno central para el 2012 (del 1’5% al 2%). Y asciende a la friolera de 18.950 millones de euros, que tarde o temprano hay que pagar. Y segundo, porque ¿quién le daría el dinero a la Junta de Andalucía? El problema para las CC.AA. de la reforma financiera no es solo que el gobierno central les haya impuesto un límite de déficit, sino que Montoro ha arbitrado un FLA (fondo de liquidez autonómica) para exonerar-impedir a los bancos de la tarea de atender a las necesidades financieras de las comunidades, de forma que: por un lado las entidades financieras tienen la excusa perfecta para no financiar directamente a las CC.AA. (no sólo porque no se fíen de la capacidad de devolverles el dinero prestado, sino porque ya tienen éstas un mecanismo estatal para financiarse); y por otro, el gobierno central ejerce un control discriminatorio mediante un reparto desigual del FLA, que repercute en que Andalucía se vea imposibilitada de disponer de más dinero del que dispone. De tal forma que esos 1.500 millones de más para empleo y asistencia social tendrían que venir de mayores recortes, bien en personal de la llamada “administración paralela” o entidades públicas dependientes de las consejerías (con los consiguientes despidos masivos en el empleo público, empezando por Canal Sur), bien en gastos educativos o sanitarios, que se llevan hasta un 75% del presupuesto.

            Pese a esta reflexión hecha en voz alta, que nadie dude de que al autor de estas líneas (yo mismo) también le asaltan las dudas sobre la idoneidad de estar o no en el gobierno andaluz en estas circunstancias. Porque objetivamente la papeleta no es fácil de resolver. La prudencia parece apuntar a que hay que seguir hasta el final en el gobierno andaluz, destacando los rasgos propios de la izquierda alternativa que somos, y haciendo lucir ante la opinión pública nuestros logros (qu no son pocos), y la permanencia de nuestros principios y de nuestro propio programa; pero eso, dentro de un gobierno andaluz en el que hay que ser conscientes de que somos minoría; dentro, salvo que de repente se den circunstancias imprevistas como el de un pacto andaluz PSOE-PP, o algo así.  Pero el problema es que mucho me temo que este no es momento de objetividades, cuando se mueven tantas intenciones subjetivas.

            Así que, con la ingenuidad que a uno le da el estar ya jubilado, lo único que pido a la dirección andaluza de IU es lo que piden los afiliados de base y sus electores: unidad, por favor, nada de peleas estériles, que estamos en un buen momento de crecimiento de expectativas, y podemos estropearlo nosotros mismos. Y eso sí que lo castigan los andaluces en la confianza hacia nosotros en general y en las urnas en particular.

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Francisco para los amigos

Publicado: 15 marzo 2013 en Uncategorized

Ahora que desde anteayer habemus papam nuevo, Francisco, y después de tener que tragarnos como sufridos telespectadores durante todos estos días (y los que aún nos quedan) el show bussiness del Cónclave y su resultado, me viene a la memoria el congreso de teólogos celebrado en la sede de CC.OO. de Madrid durante los días 6 al 8 de septiembre de 2012.

Mateo 6,24-34: “En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Nadie puede servir a dos señores; porque aborrecerá a uno y amará al otro; o bien se entregará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y al dinero”. Eso dice el evangelio de San Mateo. Y eso mismo ha dicho el sacerdote vasco José Antonio Pagola en dicho congreso de teólogos celebrado en la sede de CC.OO. de Madrid, organizado por la Asociación de Teólogos y Teólogas Juan XXIII.

El destinatario de este recordatorio es la Conferencia Episcopal española. Pero viene que ni al pelo para el nuevo papa Francisco, pues lo que todo el mundo se pregunta ante el nuevo papado es si ese “papa venido de lejos” como profetizó Nostradamus, va a reformar la Iglesia o todo va a seguir como estaba. No olvidemos que a la elección del papa Francisco le ha precedido el insólito gesto de renuncia al papado de un Benedicto XVI cansado no sólo por su avanzada edad, sino por los problemas de pederastia y corrupción en la Iglesia y por las conspiraciones vaticanas que componen el fenómeno conocido como Vatileaks. “¡Hay os quedáis, que ya estoy harto de putaditas!”, parece haber dicho el anciano teólogo alemán que será recordado en la historia por haberle quitado al belén el buey y la mula, y por haber descubierto que los reyes magos venían de Huelva. Todo lo cual no es un balance como para tirar cohetes. Retirado a la vida contemplativa y cuidado por unas monjitas y su secretario particular, el papa emérito Benedicto XVI no va a necesitar el servicio a domicilio de los demás ancianos romanos, así que nada debe temer de los recortes que la crisis económica hayan producido en ese servicio municipal. Estará atendido a cuerpo de rey. Y el peso de los problemas eclesiales descansarán ahora sobre el primer papa jesuita en la historia, el cardenal argentino Bergoglio, Francisco para los amigos a partir del cónclave.     

Según el conferenciante Pagola y el sentir general de los teólogos/as y cristianos/as reunidos a rebosar en el salón de actos sindical de la calle Lope de Vega que tiene capacidad para 900 asistentes sentados, la jerarquía eclesiástica española guarda un silencio cómplice ante el sufrimiento de los millones de personas que están siendo crucificados por esta crisis y las medidas que el gobierno está adoptando para evitarla. Pagola no se ha inventado las palabras que ensalzan el compromiso con los más débiles en contra del compromiso con los poderosos, con el dinero. Son palabras del Evangelio.

Lo “escandaloso” de esas palabras es que por sí solas afean la actitud cómplice del silencio de los Rouco Varela, Camino, Cañizares, etc. El auditorio del congreso de teólogos/as aplaudió lo que todos los curas católicos leen en todas las misas en todos los lugares del mundo: el evangelio, su compromiso con los pobres, con los marginados. Así lo entendió Pagola, que asumió tanto y tan prolongado aplauso porque los entendía dirigidos a quien en definitiva fue hace veintiún siglos el autor de esas palabras: “Si son para Jesús…”. Las cosas de los curas, aunque sean progres.

De casta le viene al galgo. Pagola fue vicario general de la diócesis de San Sebastián durante 22 años (entre 1979 a 2001), pero destaca ahora porque su penúltimo libro, “Jesús. Una aproximación histórica” (editorial PPC. 2007) está siendo investigado por la Inquisición romana a petición de la Conferencia Episcopal Española. Es un libro clandestino, pues el editor en España lo ha retirado del mercado por orden episcopal sin agotarse la novena edición, y sin embargo lleva vendidos 140.000 ejemplares. No todos en España, por supuesto: en Brasil, Italia, Estado Unidos, Gran Bretaña y toda Hispanoamérica. Y pronto se editará en Francia, Rusia, Japón y Croacia. “No podéis servir a Dios y al dinero. Una lectura profética de la crisis”, tituló Pagola su conferencia de septiembre en Madrid.

               El acto del paraninfo de CCOO rebosó oyentes por los pasillos y algunos que no cabían en el exterior. No era gratis la entrada. La matrícula costaba 25 euros, más lo que se recaudó en la misa, unos 12.640 euros. Todo ello se destinaba a repartir entre varias ONG. ¿Qué es lo que ha promovido ese éxito de asistencia a un congreso de este tipo? Ha sido un congreso de multitudes, pese a la crisis de la Iglesia, precisamente porque existía el morbo de la tradicional atracción del hereje. No es que Pagola haya sido ya condenado por la Iglesia como tal. No. Su libro se ha publicado con el preceptivo ‘Nihil obstat et imprimatur’ (“Nada impide que se imprima”) otorgado por el prelado de su diócesis, Juan María Uriarte. Sin embargo, varios obispos llevan años buscándole las cosquillas en la Inquisición. Pagola recordó que el fundador del chiringuito cristiano recorrió Galilea hace dos mil años rodeado de pobres pescadores, de marginados sociales y de mujeres que no todas eran unas santas precisamente.

            “Ahora, la jerarquía católica no lidera, nunca lo ha hecho, los movimientos de conversión al Evangelio”, reprocha Pagola. Y añadió: “El Gobierno está cambiando el país con medidas que arrojan a cientos de miles de personas a la exclusión, y la Iglesia no ve ninguna revolución. Desde Jesús no podemos quedarnos ni mudos ni conformes. Desde la Iglesia hemos de denunciar esa falta de compasión. Los que sufren no esperan doctrinas sociales ni justificaciones económicas, tan mentirosas e inmorales. Piden que les defendamos. La jerarquía ha de hablar en nombre de los que sufren, pero para ello los tiene que llevar en el corazón. Ahora se nota dónde están nuestros corazones. El Gobierno es despótico, antisocial y anticristiano, y la jerarquía de la Iglesia no dice nada, o habla sin audacia evangélica. La voz de los sin voz no se está oyendo. Adoramos al Crucificado, pero olvidamos a los crucificados de hoy. Jesús se atrevió a insultar a los ricos de su tiempo. Los llamó necios y ridículos, y denunció su iniquidad e injusticia”.

            El congreso aprobó más tarde un manifiesto en el que se valoran positivamente los gestos de solidaridad de algunos miembros del clero y de la jerarquía eclesiástica, pero expresa al mismo tiempo el “malestar e indignación” ante el silencio de la Conferencia Episcopal, es decir, de la Iglesia oficial, cuyo silencio lo considera como una escandalosa complicidad con quienes han provocado la crisis. “Nosotros lo consideramos insensibilidad ante la injusticia, alejamiento del mensaje liberador del Evangelio y falta de compasión con las víctimas. Tal actitud se debe a la cómoda instalación de la Iglesia institucional en sus privilegios”.

            ¿Será capaz el jesuita-papa Francisco de alinearse con Pagola y compañía, acabando con los privilegios y el alineamiento con las oligarquías que han caracterizado a la Iglesia desde Diocleciano? Porque ese giro es el que necesita la Iglesia. O mejor dicho, ese giro de la Iglesia es el que necesitamos los ciudadanos de abajo, las víctimas de la crisis. No sólo los creyentes, sino los ciudadanos en general, dado el peso específico que tiene la Iglesia en el mundo, y en especial en países como España e Italia, a los que se nos están aplicando las recetas neoliberales para salir de esta crisis que han creado los inversores especuladores con la complicidad de las oligarquías financieras y políticas. La globalización neoliberal se está cargando la Europa social impunemente, está creciendo el paro, la inseguridad y precariedad en el empleo, la pobreza y la desigualdad. Y la Iglesia oficial sin decir ni pío. Francisco tiene tajo si quiere mostrar su sensibilidad social. Para cambiar cuatro tradiciones de la curia, o para meter en cintura a los pederastas y sus encubridores, para eso mejor un papa tan pacato como Benedicto XVI. Al menos engañaba menos al personal, pues nadie esperaba nada de él.

            Seguro que mientras el laicismo no sea una realidad en nuestra sociedad, tendremos que seguir hablando de todo esto. Será en una próxima ocasión.

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