Susana Díaz, presidenta: ¡qué ilusión!

Publicado: 7 septiembre 2013 en Uncategorized

Ayer en el Parlamento se escenificó la elección de Susana Díaz Pacheco como presidenta de la Junta de Andalucía. Por 58 votos (PSOE-A e IULVCA) frente a 48 (PP-A) el Pleno aprobó la propuesta de investidura. Los del PSOE-A estaban que se salían de júbilo. Excuso decir las mujeres: Amparo Rubiales repartía entre ellas una pegatina que decía “todas somos presidentas”. También IU LV-CA (menos Gordillo) reflejaba su satisfacción en la imagen de un Valderas-vicepresidente siempre sonriente y aplaudidor, y un abrazo efusivo del portavoz Castro que se convertía en frote de espalda en la efusión del momento. Y, como es lógico, con un PP-A de fondo que apretaba los dientes y acataba por cortesía, después de haber largado por esa boquita su envenenado discurso, tapizado de Eres por todas partes.

            Todo muy cinematográfico, muy “Corazón, corazón”. ¡Qué ilusión! Los andaluces/¡zas! tenemos nuevo presidente, y mejor aún, novísima presidenta, porque es mujer, la primera que preside la Junta en Andalucía. Algunos lo llaman “cambio histórico”. Pero la historia hace tiempo que dejó de ser aquello de la lista de los reyes godos, la semblanza de sus protagonistas correlativos en el devenir, incluso en los colegios. Ahora la historia escarba más en las condiciones socioeconómicas de la realidad de cada momento, porque la historia es de los pueblos, no de sus reyes o reinas, ni de sus presidentes o presidentas. Ni Blas Infante (que antes de llegar a ser presidente fue fusilado por Franco, pero sí fue fundador), ni Fernández-Viagas, ni Escuredo, ni Borbolla, ni Chaves, ni Griñan: Susana Díaz es la que va a resolver los problemas de Andalucía de una vez por todas. ¿O no?  Pues va a ser que no: que ni porque se acabe el periodo de interinidad creado por la espantá de Griñán, ni porque quien se haya puesto al frente del gobierno andaluz sea una mujer, se van a resolver los problemas de Andalucía. Y aunque ambas cosas sean motivo de celebración, la cosa va por otro lado.

            Quiero decir con todo esto que: 1. Es bueno que el PSOE-A haya resuelto su crisis de imagen y se cabe el período de impasse de la Junta; 2. Es bueno que el feminismo haya avanzado un palmo más al poner a una mujer como presidenta de la Junta; 3. Nunca es bueno el presidencialismo. 4. En los tiempos que corren de descrédito de los políticos, no es bueno que los escenarios de la política sigan mostrando tanta alegría por un hecho tan absolutamente irrelevante ante la gravedad de los problemas que sufre la gente de abajo, como es cambiar a un presidente por otro, por muy “otra” que sea.

            Vayamos al grano. Vayamos a lo que han sido los discursos políticos de los tres grupos de la Cámara donde se expresa el sentir del pueblo andaluz.

            Hagamos caso omiso al desnortado discurso de Zoido, portavoz por ahora del PP-A. La derecha andaluza no sólo no tiene candidato, es obvio. Pero es que tampoco tiene discurso:

–        pide elecciones anticipadas porque dice que la elección de Susana sin pasar por las urnas no la legitima como presidenta, cuando ellos lo han hecho en otros ayuntamientos, diputaciones y comunidades autónomas cuando les ha venido en gana, porque así lo permite un sistema democrático que no es presidencialista (aunque los medios de comunicación se empeñen en mostrarnos día a día lo contrario).

 

–        le achacan a Susana haber estado en el tema de los EREs porque ha estado en la dirección de su partido y en el último gobierno de Griñán como si eso le hiciera responsable directo o indirecto de algo. En este asunto de los EREs hay que reconocer que –aparte de la pericia periodística en averiguar los trapos sucios- ha sido el último gobierno andaluz el que ha enviado a los juzgados la denuncia, ha destituido a los responsables directos (incluidos los consejeros Fernández y Vallejo), ha puesto a un grupo de funcionarios a averiguar y ordenar los papeles que iban descubriendo intrusos, manejos de los intermediarios y conseguidores, ratificando así lo que la prensa y la Cámara de Cuentas habían ido adelantando. Pero Susana Díaz no ha tenido nada que ver en el asunto, ni por acción ni por omisión. Y sin embargo el PP-A, a falta de argumentos más sólidos, quiere sacarle punta al lápiz. Síntoma de su decadencia intelectual y política.     

            Vayamos al discurso de investidura, a lo que se ha comprometido la nueva presidenta de Andalucía. En resumen, lo más destacable sería lo siguiente:

1. Lucha a muerte contra la corrupción. “Me avergüenza la corrupción, rechazo tanto la complicidad como la tibieza hacia ella y me propongo combatirla con todas mis fuerzas desde la Presidencia, en todos los frentes”, la candidata y hoy presidenta dixit. Y ha propuesto en concreto: ampliar las competencias de la Cámara de Cuentas para mejorar su capacidad de control y fiscalización de los partidos; incorporar a la ley de este organismo la posibilidad de imposición de multas coercitivas a los responsables públicos que no rindan cuentas; obligar a que los entes fiscalizados remitan informes sobre la implantación de las recomendaciones de la Cámara de Cuentas;  impulsar un acuerdo político que comprometa (aunque no obligue) a que los cónyuges o parejas de todos los cargos públicos presenten también sus declaraciones de renta, bienes y actividades en el momento de su nombramiento y en el del cese; y una reforma legal para prohibir las donaciones privadas a los partidos políticos; y proponer una iniciativa legislativa similar en el Congreso de los Diputados.

            Bien, todo muy bonito. Pero en este aspecto, y después de la experiencia de la Comisión de Investigación de los EREs, yo me quedo con el diagnóstico que hizo Castro, el portavoz de IU LV-CA: preferimos los hechos más que las palabras. O con lo que exigió públicamente Maíllo de que no quedara en el gobierno andaluz nadie que pudiera tener alguna referencia aunque fuera indirecta con el tema de los EREs. Lo siento de veras por Carmen M.Aguayo y Antonio Ávila, que son gente honrada y valiosa.

2. Impulso de la participación. Susana Díaz se compromete a: meter en el Parlamento el proyecto de Ley de Participación antes del final de año y promover la colaboración ciudadana en todos los ámbitos, -incluidos el legislativo y el ejecutivo-, las distintas administraciones, la sociedad civil y las empresas; hacer público el orden del día de los Consejos de Gobierno y los expedientes de lo tratado en ellos; comparecer semestralmente para debatir sobre la situación política; introducir indicadores de evaluación en todas las normas y procedimientos para que todos los ciudadanos puedan conocer el nivel de cumplimiento de los objetivos conseguidos por dicha norma o procedimiento.

            Cortito. Podría haber avanzado en asumir la experiencia de los presupuestos participativos, y del urbanismo participativo, por ejemplo. La democracia debe ser participativa. Y la economía, también,  o no será democrática.

3. Críticas a las reformas del Gobierno del PP: laboral, judicial, sanitaria, de la administración local, etc. No es baladí destacar que la nueva presidenta se mantenga en la línea de clara confrontación con las políticas de la derecha española, cuando de todos es sabido que existe en su partido, el PSOE, un sector que vería con buenos ojos un acercamiento al gobierno del PP, para reforzar el bipartidismo. La tibieza de la oposición practicada por Rubalcaba está mediatizada por este influyente sector del PSOE. El antídoto a la derechización del discurso de Susana Díaz se llama cogobierno con IU LV-CA.

4. Permanencia del Pacto de Gobierno con IU LV-CA. Eso es crucial. No solo por la estabilidad que proporciona al gobierno andaluz, sino porque eso garantiza el sesgo de izquierdas de la política andaluza. No somos pocos los que confiamos más en IU que en cualquier otra cosa, a la hora de garantizar que los aspectos más sociales y progresivos del acuerdo se vayan a cumplir. Esto se observa no solo en los votantes de IU, sino incluso en los mismos votantes del PSOE-A (tienen motivos para recelar de la fiabilidad de sus dirigentes en este aspecto) e incluso entre los periodistas y comentaristas políticos.

            El hecho de que Susana Díaz leyera la contestación dada a Castro (la traía escrita y se le notó) tiene dos aspectos, uno bueno y otro malo: el bueno es que el discurso y su puesta en escena estaba pactado con IU, lo que denota una sintonía y compromiso político entre ambas formaciones que da confianza al pueblo andaluz; la mala es que a Susana Díaz hay cosas que no le salen del corazón ni de la cabeza, sino del texto de un acuerdo. La economía no es su fuerte, y se le nota muchísimo. Además, se le nota el pelo de la dehesa social-liberal que durante años ha estado mamando en el PSOE, su partido. ¿O no es Susana Díaz la que ha buscado la foto con Felipe González, el gran liberalizador del partido socialdemócrata español? ¿O no es Susana Díaz del mismo partido que Rubalcaba, su jefe de filas en el ámbito estatal, que pactó con el PP la constitucionalización de la prioridad de la política contra el déficit? ¿O no es Susana Díaz la que ha echado agua en el vino de algunas propuestas fuertes de IU? Veámoslo.    

5. Renovar la economía. Aquí es donde naufraga más el discurso de la nueva presidenta, a mi leal y modesto entender. Da un recetario de cuestiones (todas encomiables), pero sin un hilo conductor que lo integre en un proyecto de nuevo modelo económico para Andalucía. Eso es precisamente lo que necesita Andalucía: un nuevo modelo económico. Pero nada de eso aparece en el horizonte de compromiso de Susana Díaz. Para ser más justos, digamos que aparecen dos polos contradictorios: por un lado un tufo a continuismo del modelo económico más rancio y neoliberal, al reivindicar todo lo conseguido por los anteriores gobiernos de la Andalucía gobernada por el PSOE-A (sobraba este autobombo del PSOE-A); y al mismo tiempo el compromiso de impulsar a medio plazo un acuerdo político y social para “renovar la economía”. ¿Eso qué es? Vaya usté a saber…; agua en el vino.

            No introdujo la prioridad que debe tener la planificación económica pendiente, pues la ECA 2007-2013 cumple su vigencia ya mismo. Da prioridad al trabajo de confeccionar el presupuesto de la Junta, como es lógico, pero no lo enmarca en el contexto de una necesaria revisión de la Estrategia para la Competitividad de Andalucía. ¿Competitividad? Si no cambiamos la filosofía económica pasando de la “competencia” a la “cooperación”, de la “rentabilidad” a la “sostenibilidad”, del “crecimiento” al “desarrollo (sostenible, claro)”, no hay cambio que valga. Susana de estas cosas no entiende mucho o no quiere entender. Lo suyo es más “la política”, la correlación de fuerzas interna, la refriega frente al PP, etc. El giro del modelo económico no se vislumbra con la nueva presidenta. La ecología política deberá esperar tiempos mejores. Esperemos que lleguen pronto, pues –lo valiente no quita lo cortés – capacidad no le falta al pueblo andaluz, ni voluntad a la coalición de gobierno, ni inteligencia a la nueva presidenta.

            Eso sí: se mantiene el pulso con la corriente más ultraliberal de la UE y la troika, pues se apuesta por el impulso hacia la economía productiva y desde los emprendedores y la economía social. Lo que no es poca cosa, ya que al menos se tenderá a poner freno a la prioridad del déficit. Las propuestas de Susana Díaz más destacables en lo económico son:

–        Ayudar a las empresas a crecer, innovar, internacionalizarse, invertir y crear empleo, pasando “de la subvención al incentivo” (matiz importante, que debe implicar un cambio sustancial en la forma de gestionar por parte de la Administración andaluza, que hasta ahora se limitaba a repartir el botín, y no pedir cuentas a ningún subvencionado ni evaluar la eficiencia del dinero público repartido) y mediante el acuerdo de agentes sociales, asociaciones, universidades y entidades de investigación.

–        Crear un instituto público de crédito andaluz sobre el que se trabaja en el Parlamento para facilitar la financiación a proyectos empresariales. Hubiera preferido que se hablase directamente de “banca pública”, pero al menos hay una referencia al grupo de trabajo parlamentario que trata de diseñar un instrumento público para facilitar el crédito a la depauperada economía andaluza, tanto la corporativa como la doméstica, la de la inversión y la del consumo.

–        Reducir de forma progresiva a la mitad las cargas administrativas para la creación de empresas.

–        Sustituir licencias y autorizaciones por el procedimiento de declaración responsable.

–        Extender la validez a todo el territorio nacional de decisiones, autorizaciones, permisos o licencias adoptadas por una Administración.

–        Garantizar el acceso rápido y ágil por cualquier Administración de los datos administrativos de personas y empresas, previa autorización del interesado, independientemente de donde están depositados.

–        Crear un marco normativo único, común a todas las administraciones públicas, en aquellos ámbitos de especial interés para la actuación empresarial.

–        Estimular la economía social y las fórmulas de trabajo cooperativo, favoreciendo la empleabilidad de colectivos en riesgo de exclusión social con la incorporación de cláusulas sociales a los pliegos de contratación pública.

–        Incorporar un programa específico para que las entidades científicas y tecnológicas capten financiación privada.

–        A la propuesta de Banco de Tierras de IU, le da un recorte y propone crear un Observatorio de Tierras que analice y diagnostique la situación actual y la proyección de futuro de las fincas públicas para promover con ellas el desarrollo local sostenible y la creación de empleo.

–        Respecto a movilidad, apostar por el transporte público y culminar los metros de Málaga y Granada y el tranvía de la Bahía de Cádiz.

–        En cuanto a política fiscal, modificar, pero no elevar, la presión fiscal para hacer el sistema tributario más eficiente y equitativo. Sinceramente, me parece mejor –más prudente- la formulación del compromiso hecho por la presidenta que la reivindicación hecha por IULVCA que los medios de comunicación destacan, que según ellos consiste en elevar los impuestos. Una de dos: o no nos explicamos bien, o simplificamos el discurso de IULVCA, que siempre ha consistido en elevar la carga fiscal de los ricos, pero a cambio rebajársela a los menos pudientes. O se explicita muy claramente que queremos “bajar impuestos” a las economías más débiles, o nadie apostará un duro por la izquierda ni en Andalucía ni en ningún sitio. Ojo al dato, que en este punto la sensibilidad de las clases medias está a flor de piel.

–        Mantener y profundizar la lucha contra el fraude fiscal a través del control en tres áreas: los impuestos personales y progresivos, los beneficios fiscales y el fraude en la fase de recaudación. Incluyó también el control de las subvenciones sociales, ya anunciado por Griñán.

–        Prolongar las medidas del plan extraordinario de acción social para personas sin recursos, en situación de desempleo y para cubrir necesidades básicas. Incluso aceptó en el debate la propuesta de IULVCA de ayudar al pago de la luz y el agua de los hogares con necesidad.

6. Prioridad del estado del bienestar. Compromiso general de mantener todo lo que se pueda, si Rajoy-Montoro y la troika lo permiten. Y en concreto:

–        Educación. Facilitar la incorporación a pequeñas y medianas empresas andaluzas de personas ya doctoradas o que estén realizando su doctorado.

–        Incluir indicadores de desigualdad para orientar las políticas económicas.

–        Defensa a ultranza del modelo de gestión pública del estado bienestar.

7. Reforma de las Administraciones. Con varios epígrafes:

Reformar el modelo territorial que corrija ineficiencias, clarifique el reparto competencial, garantice la autonomía efectiva y la financiación de los servicios públicos, facilite la cooperación institucional y sea fruto de un consenso tan amplio como el de la Constitución de 1978.

Responder jurídica y políticamente a la reforma local que promueve Rajoy, sin descartar el recurso de inconstitucionalidad.

– Fijar un programa de visitas y reuniones institucionales con los principales ayuntamientos.

– Convocar en una comisión de expertos para analizar el Sector público, para que proponga medidas para hacerlo más eficiente, elaborando un informe antes del fin de 2014. “No estamos ante un exceso de democracia sino ante un exceso de burocracia”, ha comentado en frase feliz la presidenta. Pero le ha echado más agua al vino en el tema de la reforma del Sector Público reclamada por IU y una buena parte de los movimientos sociales y sindicatos de Andalucía. Ya se sabe: si quieres empantanar una cuestión, monta una comisión.

– Luchar por una reforma del sistema de financiación que tenga en cuenta la distribución del déficit en función de las competencias que ejercen las comunidades autónomas y la población.

“Tengo la seguridad de que todas las personas que participamos de la vida política trabajamos” para salir de la crisis

8. Combatir el pesimismo. Destaco a posta esta aspiración de Susana Díaz a combatir no solo la corrupción, sino también el pesimismo. “A lo que aspiro (…) es a una Andalucía que ahuyente el pesimismo y que le dé esperanza a sus ciudadanos”. Es un síntoma de vitalidad, empuje y juventud. Andalucía necesita ese optimismo y ese baño de juventud. Sí, Susana Díaz no es una líder completa ni acabada en la actualidad, pero sí una líder en potencia y más, un animal político que se va a ir creciendo día a día. No será de mi ideología, pero hay que reconocer las cosas como son: que IU LV-CA no se duerma en los laureles, pues Susana Díaz es capaz de quitarle el copy right de la izquierda desde un populismo ascendente, muy fresco y natural. Quizá demasiado sevillano, demasiado andaluz-occidental, para el gusto de la otra media Andalucía; y algo declamadora en su oratoria, pero con una gran capacidad comunicativa. Su imagen es rotunda, redonda, transmite seguridad. 

            Susana Díaz será la mujer con mayor poder en España al gobernar a ocho millones de andaluces, dice el diario Sur. Y si los andaluces/¡zas! Le damos los cien días de cortesía, ella va a saber ganarse otros cien. Seguro.

            Y IU LV-CA, ¿qué? El mayor peligro para la izquierda-izquierda de Andalucía es limitarse a “chupar rueda” de la sprintadora Susana. Tiene que jugar su papel, como ha sabido hacerlo en la etapa de Griñán. IU tiene un inconveniente: el doble liderazgo Valderas-Maíllo no da una imagen inteligible de nuestra fuerza política (sí, como de IU: ¿se me nota?). En teoría cabe la doble función de que uno se dedique al gobierno y otro al fortalecimiento orgánico de IU. Pero el campo de batalla de “la política” son los medios de comunicación, la prensa, la TV, Internet; y por tanto la práctica política impone sus reglas simplificadoras: una fuerza política, una cara; dos son confusión, tres multitud, cuatro un enjambre (Carrillo lo llamaba pipirrana).

            Hasta aquí la debilidad de IU LV-CA. Pero también tiene fortalezas: son la ligazón con el pueblo andaluz, con la sociedad andaluza articulada en asociaciones que representan intereses de clase, de ciudadanos-consumidores, ciudadanos-emprendedores, ciudadanos-sujetos de derechos (feminícense los términos). Está en el ADN de IU LV-CA la convocatoria por Andalucía. Ahora también desde la acción de gobierno. La “radicalidad democrática” que Castro le reconocía al discurso de Susana Díaz debe ser el marchamo de la nueva etapa de IU LV-CA. Dicho de otro modo: IU debe hacer que a Susana Díaz no se le vaya la fuerza por la boca, que sus palabras se trasladen a los hechos de la política cotidiana. ¿Cómo? Mediante la capacidad de propuestas. Pocas, pero muy visibles y asimilables por la conciencia del pueblo andaluz.   

            Castro ha desarrollado su discurso inteligente y muy certero:

–        Ha ratificado el compromiso insobornable de IU LV-CA con la nueva etapa: “Señora Díaz, su discurso nos vincula y creemos que ha sabido recoger el trabajo colectivo trazado a lo largo del último año, un año en el que IULV-CA ha sabido aportar la estabilidad a este momento de especiales dificultades”. Estabilidad que Castro reflejaba con una frase muy gráfica: “IU aprieta pero no ahoga” (refiriéndose a la elaboración de unos presupuestos condicionados siempre por los recortes del PP de Rajoy-Montoro). Esta frase habrá hecho removerse en sus asientos a algunos de IU más proclives a tirarse al monte; pero a la inmensa mayoría del pueblo andaluz le crea una imagen de IU madura y sensata. Imagen que puede desconcertar a propios, pero que sin duda acerca a extraños. Que faltica le está haciendo a IU proporcionar a los ciudadanos y ciudadanas que la observan con temor, un baño de champú anti-prejuicios.

–        Ha reivindicado medidas de regeneración democrática tales como la reforma de la Ley Electoral de Andalucía, con el objetivo de avanzar hacia una normativa “más justa, que garantice que cada persona es un voto”; las leyes de Participación, de Transparencia, del Defensor del Pueblo, o la modificación del Reglamento del Parlamento: sonpolíticas que no cuestan dinero.

–        Ha dimensionado el pacto de gobierno al calificarlo de “oportunidad histórica” de hacer visible la alternativa, la “otra política posible”, convirtiendo a Andalucía en la “punta de lanza” que abra una brecha hacia otro futuro

–        Ha saludado que Díaz haya recogido en su discurso “reivindicaciones históricas” de IULV-CA como la reforma de las competencias de la Cámara de Cuentas, la necesidad de más transparencia y participación democrática en las instituciones, el compromiso de desarrollar las conclusiones del grupo de trabajo sobre la banca pública o la necesidad de que se vaya avanzando para poner en valor la función social de la tierra en Andalucía.

–        Ha denunciado los “grandes ausentes” del discurso de investidura de la candidata: la memoria democrática, la vivienda o la Ley de Productos Hipotecarios; y ha señalado como grandes prioridades la reforma fiscal y la reordenación del sector público (“no podemos pararnos en hacer una auditoría si ésta no va acompañada desde ya con medidas concretas que garanticen la optimización del sector público”, ha añadido con la razón que le da la reiteración permanente y constructiva de IU en este aspecto), el deber de ahondar en su compromiso contra la exclusión social con una ley integral de inclusión social, y la importancia de plantear “la batalla” contra la reforma de la administración local y por el “blindaje” constitucional.

–        Castro ha utilizado la expresión “pueblo andaluz” para destacar el papel colectivo y unitario del protagonismo político del conjunto de la sociedad, a la vez que ha destacado el papel del gobierno andaluz a la hora de dar “poder a la ciudadanía porque sólo el pueblo puede salvar al pueblo”. Así concibe IU LV-CA su participación en el gobierno andaluz: “Todo lo que ocurre nos concierne y no creemos que un gobierno pueda ser neutral ante la crisis, sino que tiene que tomar partido hasta mancharse”, como decía Gabriel Celaya.

            Una imagen vale más que mil palabras. Castro llevaba una pegatina en la solapa del “No a la guerra”. En unos momentos en que hasta el Papa Francisco está llamando a 71 embajadores para predicarles su “No a la guerra”, mientras que el católico gobierno de España apoya a EE.UU. en sus amenazas de uso de la fuerza contra el pueblo sirio, IU LV-CA vuelve a recordar a tiempo que la violencia solo engendra violencia.

            En eso –como en otras cosas- IU le ha sacado dos cuerpos a la sprintadora Susana Díaz. Cada uno en su sitio. Nunca lo olvidemos.

 

PVP130907

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