Archivos para enero, 2014

IU tras la liebre de trapo

Publicado: 14 enero 2014 en Uncategorized

En política el tiempo lo es todo. Si IU quiere romper la estrategia del bipartidismo y hacer de las elecciones europeas el punto de inflexión en el que se confirma la erradicación de la hegemonía del bipartidismo electoral en España, no debe de caer en la trampa de la centralidad del debate nacionalista.

            Me quedaré solo, lo sé, porque el calendario fijado por los máximos responsables de IU establecen que el día 8 de febrero se celebren unas jornadas para fijar nuestro modelo de Estado. Y creo que, a 3’5 meses de las elecciones europeas, eso es un error. Debería haberse acabado 2013 con ese deber hecho. Tiempo ha habido. Nos hubiera permitido dar de lado la centralidad de ese debate, y pasar a lo que realmente es políticamente prioritario en este primer semestre de 2014, Es un error:

            1º Porque no hay que ser un lince para prever que la posición de IU que salga de esas jornadas será que apostamos por un Estado Federal Republicano (Solidario o no, con proceso constituyente o no), y que ese “federalismo” consistirá en pactar o acordar consensuadamente reglas de convivencia entre los distintos sujetos territoriales (se llamarán federaciones, estados, o como se quiera), en las que el resto del Estado transija ante las reivindicaciones económico-fiscales (y algunas competenciales más) de las comunidades que aspiran a ejercer el “derecho a decidir”, las que están iniciando sus propios procesos soberanistas: Cataluña frontalmente, y colateralmente Euskadi. Las conclusiones de las jornadas de IU no van a satisfacer a nadie, pues van a definir una posición necesariamente indeterminada, sin respuesta a la demanda que se juega en este debate, teniendo en cuenta que los términos en que el debate de los nacionalistas españolistas y los nacionalistas catalanes, vascos o los que sean, se plantean de forma terminante: o se facilita la ruptura de la cohesión territorial (y entonces puede ser que los catalanes se conformen con un triunfo en el ámbito de recuperar lo que pierden según los cálculos que ellos hacen de las “balanzas fiscales”), o se separan del Estado. La demanda del debate es una disyuntiva, no caben salidas toreras sin que causen frustración hacia ambos lados del cuadrilátero.

            IU, como el PCE antes y ahora, ha tenido siempre ese problema: desde Lertxundi hasta Madrazo, pasando por el pacto de Lizarra y el proyecto Ibarretxe; desde la congelación del PSUC por ICV, la recomposición del PSUC añadiéndole lo de “viu” con el paralelo nacimiento de EUiA, y la posterior recomposición de una unidad “dialéctica”, donde la hegemonía se la lleva el referente verde de ICV, que se caracteriza por dejar la definición sobre el soberanismo a que cada adscrito vote lo que quiera, pero que define Cataluña no ya como una nación, sino como “la República catalana”; pasando por esos procesos, digo, tanto el PCE como IU “no han tenido más remedio” que dejar un cierto margen a las posiciones diletantes, a la componenda como salida torera, comprimidos como hemos estado (y seguiremos estando siempre) por el principio político del derecho a decidir (autodeterminación).

            Difícilmente nuestra posición  será satisfactoria para quien demande respuestas redondas cuando la pregunta es cuadrada y estrecha. Salvo los fueros internos de IU, que aceptarán como “muy centrada” cualquier salida que deje un amplio margen de interpretación para defender la personal o grupal posición sobre el asunto. Y sobre todo salvo a los altos cargos internos de IU, que tienen la obligación de “hacer síntesis” incluso aunque ésta no satisfaga a nadie.

            He escrito (por encargo) cincuenta y tantas páginas sobre el modelo de Estado. Pero como comprenderá el lector, desde el pesimismo que me invade sobre los discutibles resultados que preveo arrojen esas jornadas, renuncio a acudir a ellas. (Presunción la mía, pues por otra parte, nadie me ha invitado a acudir, dicho sea de paso, aunque sea de invitado).     

            2º El tiempo elegido para definir la posición de IU sobre el modelo de Estado es un error además porque el tiempo en que nos entretengamos en explicar esta inaprehensible o inexplicable síntesis política  lo restamos del tiempo necesario para explicar que nuestra prioridad política está en hacer que la correlación de fuerzas en la Unión Europea cambie, para que la política europea cambie: que en vez de favorecer los intereses de los banqueros, las empresas multinacionales y los más ricos, primando el ajuste fiscal y el pago de la deuda de los países con una estructura económica más débil, se dedique a promover el desarrollo ética. social y ecológicamente sostenible, que avance la democracia económica, y se dedique la riqueza creada entre los 28 países que componen la UE a resolver los problemas del paro, de la pobreza, de la creciente esclavitud laboral de los precarios, de los excluidos y marginados de los barrios, de los desahuciados de sus casas, de los inmigrantes expulsados, de los que sufren los retrocesos:

– en derechos civiles (las mujeres que pierden el derecho al aborto, los pobres que pierden la gratuidad de la justicia, los manifestantes multados, apaleados o enchironados por la policía, etc.),

– en derechos sociales (mediante recortes y privatizaciones en la sanidad, el repago de los medicamentos o los servicios sanitarios, el encarecimiento de las tasas universitarias, la privatización de la educación, la reducción de los servicios y prestaciones sociales, incluida la atención a la dependencia o la ayuda a domicilio de las personas discapacitadas o mayores, de las mujeres maltratadas, etc.),

– en derechos laborales (reducción de los salarios y de las vacaciones, extensión de la jornada laboral, castigo de las situaciones de enfermedad laboral, reducción de la cuantía de las pensiones y del retraso de la edad de jubilación, restricción de la huelga mediante los servicios mínimos o lo que quiera plantear el Gobierno en la anunciada ley de huelga, etc).

            La política es medir el tiempo: hay un tiempo para sembrar (debatir los proyectos, definir las posiciones políticas sobre los grandes temas de Estado o sobre las pequeñas cosas, con coherencia -a ser posible sin indeterminaciones-); pero cuando llega el tiempo de las elecciones, no es tiempo de siembra, sino de cosecha. Y hay que cosechar los frutos que uno se quiere comer, no los que otros te pongan en el menú. La derecha -españolista o nacionalista- nos ha lanzado la liebre de trapo: el debate soberanista, el conflicto de los expresos etarras (lo mismo, soberanismo subliminal). Y nosotros estamos cayendo como pardillos.

            No se trata de ponerse de perfil respecto del tema del modelo de Estado. IU no debe ponerse de perfil, pero tampoco debe ponerse de frente y en primera fila para que las tortas nos caigan a nosotros, y por todos los lados. Tenemos nuestro modelo de Estado. Vale Ya está. Pasemos, pues, a hablar de lo que importa. ¡Pero no justo a tres meses y medio de las elecciones europeas, en plena precampaña!

            Cuando el enemigo (los partidos del bipartidismo, los partidos nacionalistas, los medios de comunicación) insiste tanto en la pregunta sobre algo que ahora no es lo que se debe discutir, se puede contestar “ahora no toca”, ¿o no? Y sobre todo el silencio es lo más oportuno cuando nadie te pregunta. Porque ¿quién de “los nuestros” se pregunta por el modelo de Estado, o sobre si Cataluña debe ser Estado separado o junto a España? Los nuestros pueden -como nosotros- ser embaucados por la vorágine soberanista; nuestra responsabilidad es decir “ahora no toca” y orientar a los trabajadores-aliados-débiles a que se movilicen (en la calle, en las instituciones y en las elecciones) por la construcción de la alternativa al sistema; pero en general es la propia gente la que te dice que qué proponemos para resolver sus problemas, y que nos dejemos de “hacer política”. ¿O no es verdad que la causa del alejamiento de la gente respecto de la política es que los políticos son una casta cada día más alejada de sus problemas? No, no es ponerse de perfil elegir nuestro terreno de juego, definir nuestras prioridades. Entre otras cosas, porque eso “que importa” es justo lo que interesa a los ciudadanos y lo que más nos interesa a una IU que tiene en esta coyuntura una ocasión de oro para subir, romper el bipartidismo y determinar cambios de rumbo en las políticas del futuro.

            Lenin (por cierto, Trostky estaba plenamente de acuerdo con él) ganó una revolución negando la legitimidad y las nefastas consecuencias para la clase obrera de una guerra imperialista-nacionalista, poniéndose del lado de los problemas de la gente, teorizando para ello el internacionalismo de los trabajadores (cuya causa no tiene fronteras). Pero Lenin, -ya se sabe-, no era un político profesional, políticamente correcto. Era un revolucionario, un visionario. ¡Qué anticuado!

            Y fin de la cita.             

PVP140114

La ministra Báñez ha adoptado otra iniciativa. ¡Cuerpo a tierra! Como quiera que está harta de ver que las cifras de la Seguridad Social no le cuadran, ha tirado por el camino de en medio y va a subir las cotizaciones sociales. En efecto: dicen las noticias que el Gobierno recaudará 102.839 millones de euros de cotizaciones en 2014, correspondientes a una masa salarial de 290.000 millones. Lo cual no deja de sorprender por dos razones:

            1º) Porque subir las cotizaciones sociales es la salida fácil para arreglar el problema de déficit que actualmente padece la Tesorería del sistema público de pensiones y otras prestaciones, ya que el camino difícil -pero correcto- sería dar empleo a los seis millones de parados y paradas que tiene este país; pero eso no entra entre los planes del Gobierno, enfrascado como está en una estratégica de política económica que va justo en el sentido contrario: el de destruir empleo fijo y digno y sustituirlo por empleo basura, pobreza y exclusión social.

            2º) Porque la contabilidad nacional dice que la masa salarial global son 500.000 millones de euros; Y uno se pregunta ¿dónde están los otros 210.000 millones que no controla la Seguridad Social de la ministra Báñez? Son economía sumergida, informal, o como se quiera llamar. Y frente a este fenómeno de irregularidades defraudatorias, la ministra va a elevar un poco las cotizaciones sociales, pero de una forma un tanto peculiar. Veamos. Publicado el decreto el 21 de diciembre de 2013, y con vigor desde el 22 de diciembre, ha dispuesto que suban las cotizaciones de:

            – autónomos con más de 10 empleados.

            – aumenta un 5% la cotización máxima (hasta ahora sólo se cotizaba hasta un máximo de 3.957 euros al mes). Esta medida ya ha venido adoptándose últimamente, pero resulta insuficiente, pues en principio los trabajadores deberían cotizar en función de todo su salario. Lo que no está reñido con que exista un tope máximo en las prestaciones, que eso sí me parece más razonable.

            – también aumentan o se crean las cotizaciones de algunas percepciones en especie, tales como: los pluses de transporte y distancia si exceden 20% del IPREM (ahora íntegro), las mejoras de las prestaciones de la Seguridad Social (salvo las de Incapacidad Temporal) y aportaciones a planes de pensiones (ahora íntegro, antes exento), el exceso de 9 de euros al día de pluses de comida (ahora íntegro, tanto si son servicios prestados directamente como si son a través de los cheques de restaurante), el exceso de 500 euros al año por cada persona incluida en seguros de salud por enfermedad común (ahora íntegro), y primas de seguros por responsabilidad civil del trabajador (antes exento), la entrega gratuita o a precio inferior al del mercado de acciones o participaciones de la empresa (antes exento, ahora íntegro), servicio de guarderías para hijos de empleados y/o prestación del servicio de educación preescolar, primaria, secundaria, obligatoria, bachillerato o FP, con carácter gratuito o por precio inferior al normal del mercado (antes exento, ahora íntegro); las donaciones promocionales, en dinero o en especie, para que el empleado las pudieran revender, pasarán a cotizar íntegramente (antes solo lo hacían desde los 1.065 euros al mes).

            Siguen exentos: las mejoras de prestaciones cundo el trabajador esté de baja laboral, los pluses de locomoción cuando se justifica el uso de transporte público o las dietas de manutención en viajes (siempre que no excedan de 26’67 e/día en España y 91’35 en el extranjero).

            Dispone además el Ministerio de Empleo que las empresas regularicen estas cotizaciones hasta el 31 de marzo, con la obligación de declarar todos los conceptos retributivos, para evitar la “ingeniería retributiva”, según la cual bastantes trabajadores cobran más en especie o con estos conceptos colaterales, que con la norma propiamente dicha. ¿Repercusión? Un incremento del 30% para el empresario, y un 6% para el trabajador.

            Los sindicatos y la patronal ya han protestado por estas medidas. Asevco (Asociación de Emisores de Vales de Comida) ha advertido del peligro para su empleo, y dice que provocará lo contrario a lo que el ministerio pretende. Y puede tener razón, pues si se produce el fraude y la ingeniería retributiva antedicha no es porque sí, alguna razón habrá. No es que lo justifique, ni mucho menos. Lo que quiero decir es que para erradicar el problema hay que ir más a fondo, a atajar las causas, y no andarse por las ramas, haciendo lo más fácil del mundo: subir la recaudación de los pocos que trabajen para tener más dinero para el gasto social. Así se honda el problema, pues sobre todo la pequeña y mediana empresa, y los autónomos, que son los que de verdad crean el empleo de este país, tendrán más dificultades económicas; y en consecuencia se sentirán tentados a despedir o restringir esos complementos salariales.

            Las verdaderas soluciones pasan por un cambio a fondo del modelo productivo. Pero no es necesario hacerlo todo de la noche a la mañana. Bastará simplemente con adoptar algunas líneas de trabajo:

1. Como afirman V.Castelló y M.Sanchís en su artículo “El paro juvenil, un problema político” (El País, 10/1/2014) hace falta invertir en políticas activas, en vez de dejar al parado esperando el subsidio. Hasta ahora el Estado se ha dedicado a ir reduciendo las prestaciones por desempleo para poder financiar el creciente montante que significa un incremento de los cuatro millones de parados más que nos ha aportado la crisis. Pero el parado sigue sin contribuir al crecimiento de la riqueza, que ese es el problema. En Alemania, por ejemplo, las cosas se hacen de otro modo: las empresas financian la formación dual del trabajador, creando así una forma de ir reciclando la mano de obra para adaptarla a las nuevas condiciones de la competitividad de los mercados. (No es que en Alemania se hagan todas las cosas bien, pues también se está reduciendo la cuantía del salario, etc. Pero al menos, en este aspecto, sí hay que imitarlos).

2. Hay que separar definitivamente las fuentes de financiación de la Seguridad Social, como repetidas veces se ha acordado en  función de la recomendación del Pacto de Toledo.

3. Hay que dotar a nuestro sistema económico de una fiscalidad más justa, pues mientras Amancio Ortega gana 6.000 millones de euros en 2013, hay cada vez más pobres y más cabreo entre la gente (aunque no estalle en revueltas ni grandes movilizaciones, el cabreo va por dentro del cuerpo social). Y la fiscalidad legalmente establecida sigue posibilitando a los ricos tributar un 1% con las sicav, o evadir sus cuentas en Suiza, etc., mientras los pringaos de siempre (los trabajadores son nómina) son los que mantienen el sistema público de pensiones y los demás gastos públicos. Si la fiscalidad fuese más justa recaudaría más, y se podrían financiar algunas prestaciones que hoy corre a cargo de la Seguridad Social, tales como la viudedad y la orfandad.

4.Los bancos han salido de sus aprietos económicos, pero siguen sin dedicarse a dar facilidades crediticias adecuadas a las microempresas que pululan en nuestro tejido productivo.

5.Hay que dotar a la Seguridad Social y a la Inspección de Trabajo de este país de más efectivos para perseguir el fraude de los grandes. Frente a esto, al parecer la ministra Báñez y su Secretario de Estado de la Seguridad Social, Tomás Burgos, ya han decidido externalizar un estudio para saber qué se debe hacer para corregir ese fraude. Claro: reducen la tasa de reposición de empleados públicos al 10% por falta de dinero, y luego les faltan técnicos (los viejos tienen la manía de jubilarse o de morirse) para realizar esos trabajos sin necesidad de acudir a las “consultoras” o “compañías auditoras”. Se trata de ir privatizando por parcelas el sistema público de la Seguridad Social.

 

            Esta privatización parcial del trabajo de persecución del fraude en la Seguridad Social no está siendo denunciada ni por los partidos políticos ni por los sindicatos, ni en la opinión pública. ¿Será que no nos estamos enterando de lo que hacen nuestros gestores? Pues que no nos distraigan con Bárcenas, los exetarras o los anhelos identitarios de don Artur Mas, que eso distrae mucho en los programas informativos y en las tertulias, pero no son los problemas más gordos que padece nuestra gente, los trabajadores, la gente de abajo. El sistema público de la Seguridad Social es nuestro, y no vamos a servírselo en bandeja de JP Morgan, al bufete de Garrigues, o a cualquier listillo que venga a decirnos lo que tenemos que hacer.

 

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