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Nostalgia del futuro

Publicado: 12 febrero 2014 en Uncategorized

El XI Congreso del PCA de Granada celebrado el pasado 9 de enero de 2014 ha rendido homenaje a la Ejecutiva de la Unión Provincial de CC.OO. de Granada surgida del I Congreso del sindicato en Granada.

            1. Encomiable iniciativa, por oportuna. Vivimos un momento político en que la derecha de España y Europa se han propuesto desmantelar los derechos de los trabajadores para recomponer los beneficios del capital en un mercado global en que lo que les interesa a los inversores es ganar más y más en el mercado financiero, (eso que Ignacio Ramonet llama “casino financiero”) y dejar que el circuito productivo, la producción, la hagan los trabajadores de los países “emergentes” o explotados, y residualmente los trabajadores de los países “desarrollados”, eso sí, haciendo caer sus salarios y los derechos sociales de la Europa Social o los estados del bienestar). Esta crisis-estafa está sirviendo a sus propósitos:

–      El crecimiento del paro hasta extremos insoportables (en Granada, 102.000, en Andalucía 1.400.000, en España 5.890.000 según el Paro Registrado); precarización del empleo, contratos de jornada parcial.

–      La exclusión y la pobreza de las familias y de las personas, sobre todo jóvenes, mujeres y mayores, mientras se incrementan las desigualdades sociales entre ricos que cada día ganan más y los pobres, que viven situaciones dramáticas, incluso hasta el suicidio.

–      Pérdida de los derechos laborales, reformas laborales para despedir barato y en masa incluso aunque las empresas tengan beneficios; reducciones a la mitad de salarios.

–      La pérdida de derechos sociales: privatización de la sanidad pública, que ya no será ni universal ni gratuita (copagos varios); perdía de calidad de la educación igualitaria y pública, e incremento de la enseñanza privada, de nuevo en manos de la Iglesia nacionalcatolicista, con contenidos carcas); reducción de las prestaciones por desempleo y subsidios a la baja; atención a la dependencia congelada; justicia para ricos e injusticia para pobres; desahucios de las viviendas; etc.

–      Represión de los derechos políticos, leyes y actuaciones policiales represivas contra los inmigrantes, contra el derecho de huelga y de manifestación.

–      Pérdida de derechos civiles como la monopolización de los servicios de información y comunicación en manos de grupos privados, mientras se recortan las RTVs públicas; el derecho de las mujeres al aborto libre, a la igualdad salarial y al acceso al empleo y a los puestos directivos de las empresas. 

            2. Para llevar a cabo todo esto, estorban los sindicatos de clase:

–      Porque ellos han sido el motor de la transición democrática: después de luchar heroicamente por conseguir las libertades democráticas, la democracia, frente al franquismo (con 3 obreros de la construcción muertos en la Huelga de 1970 en Granada), contribuyeron a consolidar la democracia y ampliar los derechos sociales y civiles de los trabajadores y de la ciudadanía en general (Estatuto de los Trabajadores, mejora de las pensiones y del sistema público de la Seguridad Social, pensiones no contributivas, universalización de la sanidad, creación de una red pública de colegios, institutos y universidades para garantizar la educación de calidad para todos/as, etc.). Las huelgas generales, empezando por la del 14-Diciembre-1989, frente tanto a gobiernos del PSOE como del PP, han servido para defender la democracia y ampliar los derechos de todos, trabajadores y ciudadanos en general.

–      Porque ellos siguen siendo la garantía de una salida alternativa a esta estafa que es la crisis, oponiéndose a los recortes y priorización del déficit para que los estados paguen una deuda ilegítimamente impuesta por la oligarquía político-financiera, y participando como uno de sus principales ejes en la constitución de un bloque político y social que impulse la necesaria movilización para confrontar con la decidida deriva autoritaria y anti democrática de los gobiernos de España y de la UE.

–      Porque los demócratas, los trabajadores y la ciudadanía en general necesita recomponer el poder de los sindicatos frente a la campaña de desprestigio de los sindicatos que el sistema ha desatado.

            3. El PCA de Granada ha querido refrescar la memoria de sus militantes, de los trabajadores y de los demócratas, recordando aquel I Congreso de CC.OO. de Granada y de los hombres y mujeres que hicieron posible que un movimiento sindical como fueron las CC.OO. surgidas en la clandestinidad en la lucha interna del Sindicato Vertical de Franco, evolucionara hasta convertirse en un sindicato de clase, sujeto sociopolítico:

– con el poder conquistado en el seno de las empresas mediante la afiliación y el voto democrático a los órganos unitarios de los trabajadores (delegados y comités de empresa),

– y con poder institucional como sujeto de la concertación social y miembro de organismos como el Consejo Económico y Social (CES), el Consejo Social de la Universidad, la representación en las cajas de ahorros, etc.

            La apuesta del PCA por un sindicato de clase como CC.OO. ha sido constante (todos los congresos lo han aprobado así), y constructivamente crítica (para defender los valores originarios del sindicalismo sociopolítico de las primeras CC.OO., expresados como nadie en sindicalistas como Marcelino Camacho o como Pepe Cid).

            Este ejercicio de memoria histórica, -como todos los del movimiento memorialista-, no es pura nostalgia del pasado (al que algunos tenemos ya incluso derecho, ¿por qué no?), no es nostalgia de aquellos momentos en que en cuantos héroes lograron aglutinar en torno a sí todo un movimiento obrero, universitario y ciudadano de carácter progresista; de aquellos años en que se iban conquistando derechos, peldaño a peldaño, que parecía que la escalera era solo de subida, nunca de bajada. Eso creíamos, ingenuos héroes antifascistas, de cuyo sueño ahora nos estamos despertando. No. No es nostalgia de ese pasado heroico de las primeras CC.OO., de aquel PCE que era “el partido” de la mayoría de los demócratas. Es nostalgia del futuro:

–     Porque aquellas CC.OO., aquellos demócratas antifranquistas no luchábamos sólo por avanzar en libertades y derechos, que por supuesto lo hacíamos unánimemente, y que ahora hay que volver a reconquistar.

–     Ni luchábamos por conquistar sólo una democracia formal, la entrada en Europa, unas libertades genéricas, que a la postre se han convertido en la justificación orgánica para que todas las libertades se resuman, -como los mandamientos de la ley de Dios-, en uno: libertad de mercado, justo para que hasta el erario público, el dinero de todos destinado al bien común y al servicio de los menos afortunados, se ponga al servicio de los intereses de la propiedad y usura de unos pocos, convirtiendo la democracia en la dictadura de la oligarquía político-financiera, del bipartidismo, la banca y las multinacionales. No luchábamos por una democracia formal, sino por una democracia auténtica, participativa, donde el pueblo sea de verdad soberano, y las decisiones no las tomen las multinacionales y los bancos, y los gobiernos votados por el pueblo sean simplemente la correa de transmisión de esas oligarquías financieras. Nostalgia de una política verdaderamente democrática, que hay que volver a conquistar en el futuro

–     Pero es que luchábamos no solo por la democracia a secas, sino que también luchábamos por el socialismo. El socialismo, ahí es ná: ese mantra que aún figura retóricamente en nuestros documentos congresuales y estatutos, los de CC.OO., incluso los del PSOE (que ya es decir, visto lo visto). Por supuesto en los del PCE y los de IU.

            Nostalgia del futuro porque luchábamos por el socialismo, que tarde o temprano, vendrá. No un “socialismo en libertad” (para explotar, para recortar los derechos y las libertades, según convenga a los especuladores y los arribistas), sino al “socialismo que es libertad”, la libertad de la democracia económica, esa que el derecho a la propiedad y al mercado neoliberal niegan en la práctica y hasta en la teoría neoliberal más atrevida y consecuente del Tea Party. 

            Vendrá. No sin lucha, no sin nuevos héroes que recojan aquella antorcha, y a pesar de tanto villano, luchen por el socialismo de la nostalgia del futuro. Vendrá, el socialismo vendrá, tal y como lo soñamos, tal y como lo vayamos construyendo. Porque el futuro es nuestro.

PVP140212