Archivos para marzo, 2014

De los cuatro años previstos para esta legislatura en que el gobierno de Andalucía se ha compuesto al alimón entre el PSOE-A e IU LV-CA gracias a un Pacto por Andalucía para frenar a la derecha del PP-A que había ganado las elecciones andaluzas del 2012, ya han pasado dos. Justo a la mitad del camino, se impone hacer un balance. Primero, económico. Y en capítulo aparte le daremos un repaso a la política. Siempre mirando hacia el futuro de la mejor forma posible: revisando el pasado críticamente.

            2013 no ha sido un buen año económico para Andalucía. La economía andaluza ha decrecido un 1’3% el año pasado, según la Contabilidad Regional Trimestral de Andalucía del IECA, aunque en el cuarto trimestre sólo cayó un 0’2%, pese a que hubo un crecimiento intertrimestral del 0’1%. La caída de la demanda le restó 0’7% al crecimiento del PIB en el cuarto trimestre, mientras que el saldo exterior contribuyó en positivo con un +0’5%. Son las dos caras de una misma moneda, la de una estructura económica a la deriva, que no acaba de recomponerse después de la explosión de la burbuja inmobiliaria, que era el verdadero sustento de la estructura “productiva” andaluza hasta que la crisis financiera e inmobiliaria nos despertó del ensoñamiento del crecimiento ilimitado.

            Las previsiones realizadas por Analistas Económicos de Andalucía coinciden básicamente, pues apuntan a que, en el conjunto de 2013, el PIB en Andalucía habría registrado una caída del 1,3%, similar a la estimada para el conjunto español. Aunque, eso sí, destaca como dato significativamente positivo que ya hemos salido de la recesión en el tercer trimestre de 2013, pues la economía española registró el primer crecimiento intertrimestral positivo del PIB en dos años (0,1%), y por su parte, la economía andaluza, rompiendo la tendencia de nueve trimestres de caídas consecutivas, también registró un crecimiento intertrimestral del PIB del 0,1%. Y para 2014 prevé la reanudación de la senda de crecimiento de la economía andaluza, con una expansión de la actividad del 1,1%, sustentada en un avance de la industria y los servicios.

            El consumo de los hogares recuperará paulatinamente el pulso, según Analistas. De hecho ya ha ido creciendo en 2013: el gasto en consumo de los hogares ha crecido en 2013 un 0’6% (contribuyendo un 0’4% al crecimiento del PIB), mientras que la estrategia de la austeridad impuesta por la troika ha hecho descender el gasto de las administraciones públicas e instituciones sin ánimo de lucro cayendo un 2%, lo que ha hecho que el PIB caiga un 0’5% más); total, que el gasto en el consumo final andaluz cayó un 0’1% (restándole un 0’1% al PIB andaluz).

            El IPC se mantiene en febrero en Andalucía, y la tasa interanual cae un 0’2%, mientras que en España se mantuvo en el interanual en el 0%; es el nivel más bajo desde 1961, año en que se inició la serie estadística de los precios. La inflación acumulada en Andalucía es del -1’6%. ¿Por qué esta caída en el interanual? Porque han caído los precios de los carburantes y lubricantes y de los medicamentos, mientras que el año pasado subieron.

            No hay reactivación económica en Andalucía, pese a lo que digan los portavoces de la consejería de Economía. Por ejemplo, que la TEA de Andalucía (tasa de actividad emprendedora) es del 6%, 0’4% más que la media española, como se ufanaba la presidenta Susana Díaz el pasado día 17 en el I Congreso Internacional de Viveros de Empresas. Sí, es verdad que hay 140 empresas en los tres Business Innovation Centers de la CAA, que han creado más de 1.000 empleos y están entre los centros más eficientes de Europa; también es cierto que la Fundación Andalucía Emprende tiene más de 200 centros de apoyo al desarrollo empresarial en toda la CAA. Pero no es menos cierto que el 92% de las empresas andaluzas tienen 5 ó menos trabajadores. Los datos macroeconómicos no son buenos, para qué engañarnos: en enero subió un 2% el número de sociedades mercantiles constituidas en Andalucía, 1.529 empresas, con un desembolso de 94’7 millones de euros, un 64’2% menos que en 2013. La FBC (formación bruta de capital) cayó un 3’2% (es decir, que su contribución al PIB fue un 0’6% negativa).

            Sólo el dato de las exportaciones ayudan a levantar los ánimos, como en el resto del Estado: mientras las exportaciones crecieron un 1’8%, las importaciones sólo lo hicieron un 0’4%. Por eso el saldo exterior contribuyó con medio punto al crecimiento del PIB (o mejor dicho, al menor descenso del PIB andaluz).

            Agricultura, pesca y alimentación, las actividades primarias, han mejorado su actividad en un 8’5% (un 0’3% más para el PIB). Pero industria ha vuelto a caer, esta vez un 0’8% (lo que ha equivalido a una décima menos en el PIB), siendo la caída de la industria manufacturera algo menos dañina, pues solo cayó un 0’5%. La construcción ha caído un 5’1% (esto es, -0’4% al PIB). Servicios mejora 0’2% (+0’1% al PIB); y dentro de servicios, las actividades financieras y de seguros cayeron más 2’1%, mientras que las actividades profesionales crecieron un 1’6%.

            Lo más lamentable es el dato del empleo. La tasa de paro ha sido el 36’3% a finales del 2013, diez puntos más que la media española. El empleo ha caído un 1’5% en 2013, y un 2’3% el empleo asalariado (sobre todo en la industria, y en los servicios, actividades financieras y de seguros, información y comunicaciones). Analistas discrepa en la cifra, y da un dato más alarmante: el promedio anual de caída del empleo en 2013 es del 3,2%. Y para 2014, las previsiones apuntan a la creación neta de empleo en el segundo semestre del ejercicio, si bien en el conjunto del ejercicio la ocupación se vería reducida en un 0,3%. En resumen: para 2014, el diagnóstico es que pasaremos a una insignificante recuperación del crecimiento sin apenas creación de empleo.

            La siniestralidad ha aumentado en un 4% pese al descenso de la afiliación a la Seguridad Social, según CC.OO., por el “presentismo laboral”, esto es, porque los trabajadores van a trabajar incluso estando enfermos. La reforma laboral está haciendo estragos en el empleo del sector privado, y los recortes y la limitación de la tasa de reposición del empleo público, ambas medidas impuestas por el gobierno reaccionario de la derecha que gobierna España con mayoría absoluta, en las posibilidades de compensar oe paliar esta incapacidad de las empresas a través del empleo público. 

            La estrategia de reducción de costes se ha cebado en las rentas salariales. La remuneración en las rentas de los asalariados han caído un 0‘1%. Pero ello ha influido también en una caída del excedente de explotación bruto/renta mixta, que ha sufrido una caída del 1’1%. ¿Quién dice que la moderación salarial va a generar incremento de la tasa de actividad por el aliciente del beneficio empresarial? Ese es un mito que choca con la cruda realidad de que cuando el poder adquisitivo de las rentas de la mayoría social decaen, la inversión también decae, pues las empresas venden menos y los empresarios, al ganar menos, no quieren más complicaciones. Sobre todo si los bancos les han cerrado el grifo del crédito. 

            Andalucía respira por los servicios y el turismo. Es la tercera comunidad autónoma que más viajeros ha recibido entre enero y febrero, 700.000 turistas, lo que equivale a un aumento del 16’3% respecto al mismo periodo del 2013, mientras que en España hubo 3’11 millones de turistas, un 11’2% más. Sólo la superan Canarias (32’4%) y Cataluña (1’5 millones, un 13’3% más). Baleares ha descendido un 13’5% (190.153 turistas). Comparativamente, estamos mejorando incluso a niveles europeos: Francia tuvo 995.207 visitantes (un 19’6% más), Inglaterra 1’19 millones (un 10’4% más). La consejería de Turismo da muestras de una gran capacidad de dinamismo y renovación en las ideas y en los métodos, tanto en Berlín como en Rusia, y donde haga falta; y se dispone a adoptar medidas para que aflore la oferta turística clandestina; por ejemplo, obligando a exhibir el número de Registro de Turismo de Andalucía en todas las ofertas turísticas que se publiciten.

            Esta situación estructuralmente dificultosa tiene su origen en la estrategia de asfixia financiera que impone la estrategia del ajuste fiscal impuesta por la UE, el BCE y el FMI, esa diabólica hermandad comúnmente conocida como “la troika”. Las finanzas de Andalucía se resienten no sólo por el fracaso del modelo productivo, sino también porque el gobierno central se queda con la parte del león de la recaudación de los impuestos, y somete a la anorexia financiera a las comunidades autónomas. Por eso el gobierno de la Junta de Andalucía ha anunciado que  interpondrá un recurso ante el Tribunal Supremo contra el reparto del objetivo del déficit para el período 2013-2016 entre la Administración central y las CC.AA., acordado en el Consejo de Ministros de 28 de junio (para el período 2014-2016) y el 12 de julio de 2013 (para el año 2013), pues no se respeta la Ley de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera.

            ¿Cómo sobreviven las finanzas públicas de Andalucía? ¿Cómo puede el gobierno andaluz hacer frente al gasto sanitario, educativo, de la dependencia, de la RTVA pública, etc. sin privatizar ni echar gente a la calle o desatender los servicios básicos de los andaluces y andaluzas? ¿En qué consiste el “milagro andaluz del gobierno bipartito”? Sencillamente, en el incremento de la deuda. Efectivamente, pese a recibir 1.200 millones menos del gobierno central para el presupuesto de 2014, pese a seguir sin recibir ni un euro de la deuda de casi cinco mil millones que el Estado le debe a Andalucía, y pese a tener que cumplir con el déficit público, la Hacienda andaluza ha tenido la audacia de incrementar la deuda.

            Lo ha hecho con prudencia, pero lo ha hecho. La deuda pública andaluza a finales de 2013 ha alcanzado los 23.898 millones de euros, el 17’3% del PIB (2’9% por debajo de la media de las CCAA, que es un 20’2%, según datos del Banco de España: pero Cataluña tiene una deuda del 29’9% de su PIB, la Comunidad Valenciana un 32’9%, Castilla La Mancha 31’6%, Baleares un 25’6%). Pero es un incremento del 16’31% respecto del cuarto trimestre de 2012, y un 8’55% más respecto del tercer trimestre de 2013, el trimestre anterior. La misma tendencia ha experimentado la deuda española, que es actualmente un 95’9% (968.700 millones de euros). La deuda de las CC.AA. subió un 5’1% entre julio y septiembre y un 11’5% más que en el cuarto trimestre de 2012. Cataluña adeuda 57.146 millones, la Comunidad Valenciana 31.884 millones, Andalucía 23.898 millones, y Madrid 22.104 millones; entre las cuatro, son el 65’3% del total. Sólo Madrid y Navarra redujeron su deuda en el cuarto trimestre, mientras que el resto lo aumentaron.

            Andalucía ha logrado acabar 2013 cumpliendo su compromiso con la estabilidad financiera, esto es, con un déficit del 1’55% y ni siquiera del 1’58%, que era lo que la ley y Montoro le permitían.

            En resumen, a mitad de camino de la legislatura, y desde el punto de vista de la economía andaluza, el balance es muy pobre:

– Se ha perdido un tiempo precioso por culpa de los cambios de protagonistas en la presidencia de la Junta de Andalucía (de Griñán a Susana Díaz, pasando por el Congreso del PSOE-A y las vicisitudes del PSOE estatal);

– Seguimos con una estructura económica desarticulada, muy dependiente, anclada en el sector primario y cada vez más terciarizada. No se ha conseguido frenar el crecimiento del paro (insoportable a estas alturas), ni impulsar un nuevo modelo productivo, -no era ese el objetivo de este periodo, que ya se preveía de mera resistencia frente a la salida de ajuste durísimo impuesta por la troika neoliberal-, aunque sí hemos conseguido mantener los servicios básicos del Estado del Bienestar en Andalucía y el empleo público, e incluso implementar medidas paliativas de carácter social, pese a los recortes, gracias al sesgo progresista impulsado en el gobierno andaluz por la presencia en él de IU LV-CA (decreto antidesahucios, banco de alimentos, comidas en las escuelas, etc);

– Se atisba un cierto cambio de rumbo en la dinámica económica andaluza: pese a que se dice querer cambiar el modelo de concertación social hacia una integración de los sectores económicos más representativos de la microempresa, la economía social y los consumidores, sin embargo esta iniciativa no acaba de fraguar, y sin embargo la presidenta Susana Díaz sí exhibe a bombo y platillo un acercamiento a los poderes financieros y empresas multinacionales mediante reuniones con Botín (Banco de Santander), Alierta (Telefónica) y Fainé (La Caixa). Gestos de acercamiento a los responsables de la crisis que dan confianza a los mercados financieros y a los inversores, pero que mosquean a la base progresista y de izquierdas del pueblo andaluz.

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Jueza Alaya, yo confieso

Publicado: 8 marzo 2014 en Uncategorized

Sí, señoría, antes de que mis parientes, amigos y vecinos se enteren  de que he sido señalado por su dedo justiciero en el tema de los ERE, a través del vídeo de un aciago telediario, o porque La Razón exhiba esa foto en la que aparezco con la cara enfurruñada en una mueca de rojo enfurecido, -con la consiguiente zozobra que ello les acarrearía-; antes de que a mi hermana, que vive en Valladolid tan tranquila pese a sus achaques, y que tiene en un pedestal a su único hermano del alma, le dé un chungo por semejante noticia, con el debido respeto (que lo merece en cuanto miembro de la Justicia, y ya está), me adelanto a los acontecimientos, y a los efectos oportunos YO CONFIESO:

            Que he sido portavoz de IU LV-CA de la Comisión de Economía, Hacienda y Presupuestos, así como de la Comisión de Empleo desde 2004 a 2008, y que en la anterior legislatura, desde marzo de 2008 a marzo de 2012, he seguido en las mismas comisiones, aunque con nombres distintos, pues la consejería de Hacienda se fusionó con Administración Pública (antes en Presidencia) y siguió con el presupuesto como competencia, y por tanto la comisión parlamentaria que la “controlaba” tenía el nombre de Comisión de Hacienda y Administración Pública; y a su vez, seguí siendo portavoz de IU en la Comisión de Innovación, Ciencia y Empresa (o Economía a secas), a la vez que la de Empleo la asumía otro compañero. Pero ni aun así me salvo de la responsabilidad política que ahora me acecha con materializarse por su sabio designio investigador, pues pese a no ser portavoz, era suplente en la Comisión de Empleo, y asumía la portavocía cuando la ocasión lo requería (y sin haberlo preparado, me han salido dos pareados). Vamos, que no me escapo: que yo soy uno de esos 51 parlamentarios que durante 8 años (en mi caso) no se han enterado o no han querido enterarse de que los sucesivos gobiernos del PSOE de Andalucía habían urdido dos tramas corruptas convergentes, una la de los ERE y otra la de las ayudas sociolaborales a empresas; que o han fingido no enterarse o han sido los tontos del haba que desconocían que esos dineros no eran para defender a los trabajadores en riesgo de quedarse sin empleo y en la marginación  social –como ingenua o maliciosamente yo creía: su superior criterio discernirá-, o para echar una mano a las pymes que lo requiriesen, sino para crear un procedimiento ilegal que burlase la acción de la Intervención, del Parlamento, de la Cámara de Cuentas y de la Justicia, a fin de perpetuarse en el poder, ¡e impedir que el PP llegase a él, ellos que son de comunión diaria, y que al fin y al cabo son los legítimos titulares de todo poder en esta España nuestra,  tan única, católica y universal, puesto que como dijo en 1983 don Mariano Rajoy son de otra “estirpe”! ¿O me equivoco, señora jueza? Añádalo a la lista de mis maliciosas insidias, por favor.

            Que hace usía bien en solicitar al Parlamento los diarios de sesiones de esas comisiones, donde aparecerán mis comprometedoras declaraciones, sin duda. En ellas y en las de mis 50 compañeros/as parlamentarios de todos los grupos, colores e ideologías, encontrará razonables indicios de culpabilidad -por acción, omisión, preterición, olvido o simple despiste, negligente en todo caso-, de los hechos delictivos que a mí no se me alcanzan ahora mismo, pero que seguro que su docta interpretación de la ley sabrá justamente poner de relieve en la instrucción del sumario.

            Y entiendo su solicitud de ayuda al Parlamento en ese menester, pues pese a que todos los diarios de sesiones del mismo aparecen en su página web y son de universal acceso al público simplemente entrando en Internet, no se va a entretener usía en esas tareas, que bastante lata le están dando ya los cientos de corruptos empresarios, sindicalistas y presidentes, diputados o munícipes socialistas a los que ya ha pillado en su infatigable quehacer instructor, como para encima tener que leerse una a una esas tediosas sesiones. Que el Parlamento le sirva en bandeja los datos, pues fue el Parlamento también presuntamente culpable de aprobar año tras año desde 2001 (¡cuánto lamento que desde 2001 a 2004 yo no estuviera en el inicio de tamaña conspiración!) los Presupuestos donde se incluía la envenenada partida 3.1.L sobre la que caen todas sus más que justificadas sospechas de ser la noria por donde fluía el agua del molino que fabricaba la harina con la que esos corruptos socialistas usurpadores del poder amasaban su imperio andaluz.

            Confieso que cuando yo presumía de defender los ERE como una herramienta válida y urgía al consejero de Empleo de agilizar los trámites e incluso poner más dinero (ampliación presupuestaria de la 3.1.L que usía detecta como perversa maniobra para llenar más aún los bolsillos de la corrupción) destinados a cubrir casos como los despidos de Delphi, de Santana, o ayudas a Puleva, u otras empresas, en realidad estaba engordando una pérfida maquinaria ilegal. Y ni siquiera conocía (o fingía no conocer: soy político y engaño cuanto puedo, ¿no? Oye, ahora, ya jubilado, dudo de mí mismo, pues siempre he creído que el pueblo nunca se equivoca, y como “el pueblo” está convencido de que los políticos son todos unos chorizos, pues igual yo lo he sido) que ese dinero no lo daba directamente Empleo, sino que pasaba por IDEA (IFA antes), siendo al menos presunto cómplice de esa maquinaria corrupta. Puestos a buscar responsables, ¿por qué no yo mismo y mis 50 coparlamentarios investigables?

            Confieso que, a petición del comité de empresa de Mercasevilla, solicité una entrevista con el consejero de Empleo Manuel Recio para reclamarle el pago a los 38 trabajadores afectados por el ERE de 2007, continuación del de 2003; y con ellos fui a realizarla, pero ni se me ocurrió (o no quise saber: discierna, discierna, señora jueza, se lo suplico) solicitarles a los trabajadores el listado del ERE donde luego aparecieron uno o dos intrusos, el primero del que la prensa se hizo eco. Aunque a decir verdad, si hubiera recabado ese listado, tampoco me hubiera enterado de si eran o no intrusos, pues uno no puede saber el nombre, uno a uno, de los trabajadores de una empresa. ¿O sí debe saberlos para ser un “político responsable”? Ruego a usía me saque de esta duda o error, pues si como dice el señor Pérez Alférez, o conocía o debía yo conocer todo lo que afecta al cumplimiento íntegro de la ilegalidad del procedimiento, entonces mi culpa es clara y nítida; confieso que no averigüé más, y no me valen excusas: que si el grupo de IU solo tenía 6 diputados para todo el ingente trabajo de colegislar y controlar todas las parcelas de la cosa pública, que si el gobierno de a Junta no se ha caracterizado precisamente en esos años por su transparencia o transferencia de datos a los parlamentarios de la oposición, que si el trabajo de un diputado no es sólo estar en el Parlamento, sino en su provincia yendo a todos los pueblos, barrios, empresas o colectivos para recabar de ellos el aire fresco de la realidad social (eso que los superdemócratas del 15-M creen haber inventado ellos)…

            Excusas de políticos, que –ya se sabe- todos son unos vagos, oportunistas y corruptos, como bien demuestran determinada prensa, la campaña de la ultraderecha, los políticos chorizos -que haberlos haylos aunque no sean tantos como Manos Limpias quisiera-, y la lentitud y prejuiciación de los procedimientos judiciales: elementos que, todos juntos, convierten la presunción de inocencia en presunción de culpabilidad. Cuestión que no va con usía, merecedora de todo elogio, pues para acelerar cuanto esté en su mano el procedimiento ha aceptado de buen grado toda la ayuda que le ha ofrecido el Consejo General del Poder Judicial; que se ha apresurado a tomar declaración sin retraso alguno a los ciento y pico de imputados que ya tiene en cartera (le quedan casi la mitad sin llamarles a declarar, incluso los que imputó hace más de dos o  tres años, pero no es por su culpa, ¡qué va!); que ha investigado justo lo que tiene que investigar, no más (aunque la Fiscalía Anticorrupción crea que eso de requerir al Parlamento sea una pasada por su parte: total, por echarle unos cuantos meses de retraso al tema, y aunque coincidan los principales momentos procedimentales con los momentos electorales, usía tenga tranquila la conciencia, que para eso es jueza y la imparcialidad política se le supone, como el valor en la mili); y que sólo lleva cinco años con esta instrucción, pues, al fin y al cabo algunos llevan más tiempo (la Gürtel para el PSOE, los ERE para el PP: empate, ¿no, señoría?).

            Y confieso que cuando el consejero Recio nos negó al comité de empresa y a mí toda responsabilidad de la consejería de Empleo en el ERE de Mercasevilla de 2007 y su titularidad de la deuda contraída con los trabajadores, porque no asumían la firma del anterior director general Javier Guerrero pidiéndole al Banco Vitalicio que pagara una de las nóminas, le recordé el tracto sucesivo de las decisiones de unos a otros responsables de una misma consejería. ¿Le incité con ello a la prevaricación? Tal vez, pese a mi ignorancia –culposa en el mejor de los casos- de todo lo que se cocía por debajo en esos momentos. Sí me mosqueó esa falta de corresponsabilidad con el anterior director general de Empleo. Mosqueo que se disipó, cuando en la comparecencia que solicité para que explicara cuánto de verdad tenían las noticias sobre los intrusos de los ERE, el mismo consejero me explicó que había abierto una investigación interna de la gestión anterior de los ERE, y que la Junta se iba a personar como denunciante. Digo que se disipó el mosqueo, porque se convirtió en la certidumbre de que había un chanchullo monumental, que es el que usía está investigando.

            Pero confieso que yo no seguí más que a duras penas la investigación, pues la Comisión de Investigación que mi grupo solicitó no fue aprobada por la mayoría absoluta del PSOE. Y solo cuando IU ha entrado en el gobierno andaluz se ha podido realizar. ¿Podría haber hecho más? Firmé y realicé distintas iniciativas parlamentarias, pero confieso que no pagué –ni yo ni mi grupo- a un investigador privado ni a un abogado para que denunciase ante el juzgado los hechos. Seguro que no vale como justificación que la responsabilidad política no es lo mismo que la penal, y que IU no es un partido con el respaldo financiero de los bancos, constructores y mafiosos de este país, que pueden ser otros partidos políticos. Vamos, que somos pobres como las ratas, y que harto hacemos con pagar las nóminas de los escasos recursos humanos de que disponemos. Pero tampoco valdrá decir que siempre hemos apoyado la acción de la Justicia, máxime la suya, cuya imparcialidad y equilibrada práctica judicial nos consta por sus hechos: a la luz de cualquiera está. No digo más, para que usía no se ruborice.      

            Asimismo confieso que cuando Guerrero y su chófer se montaban en su cochazo pagado por el erario público para irse de fiestuqui, con coca, cubata de beefeater y putas incluido a costa de la Visa oro de director general, no me escondí en el maletero de su buga para enterarme en directo de todo, todito, lo que hacían: no solo de sus torpes intentos de acometer una lambada, o de sus citas con los alcaldes o concejales de la Sierra Norte de Sevilla, sus conversaciones con los vecinos que le solicitaban meterles fraudulentamente en un ERE, o para estar presente en el preciso momento en que Guerrero urdía chanchullos con Veira, Antonio Fernández, Vallejo y los demás jerifaltes socialistas, o cuando simplemente sacaba la chequera y le pagaba al constructor de la sede del PSOE los servicios prestados. ¿Negligencia o complicidad por mi parte? Insisto: ya ni sé.

            Y confieso que mi radical oposición a las políticas de Griñán, Chaves, Viera, Fernández, Vallejo, Aguayo, Ávila y demás, no llegó a presuponer la comisión de delitos por su parte; sí les exigí documentación y explicaciones, que en ocasiones no me daban, o que en su literatura me toreaban cual mihura en la Maestranza. Porque eso de la transparencia es un hito democrático que aun no hemos alcanzado. E incluso reclamé responsabilidades políticas, sólo eso, y no penales también; pues –torpe de mí, cómplice al fin- jamás pensé que el procedimiento de que el dinero de las ayudas sociolaborales del 3.1.L lo gestionara IDEA y no Empleo podía ser ilegal. Cosa que a su sagacidad jurídica no escapó, por más que el asunto sea discutible, polémico, y al final alguna decisión jurisdiccionalmente superior pueda contradecir, dejando sus imputaciones en agua de borrajas. Riesgos que corre todo instructor: ahí tiene a Garzón, Elpidio y Castro (su desautorización aún no se ha consumado, pero el tiempo y la Casa Real obran milagros), aunque estén feas las comparaciones.

            No sé qué más cosas confesar. Pero seguro que a usía se le ocurren más. Así que me pongo a su disposición. No sin antes advertirle que en el presente escrito utilizo un estilo literario que a usía pudiera extrañarle, dado que entre los atributos requeridos para ejercer dignamente la carrera judicial no se especifica el sentido del humor. También para responder de este ejercicio de libertad de expresión desenfadado me pongo a su disposición. Por más que dude que yo sea relevante en el macroproceso que usía prepara, pues sólo soy un mindundi, y usía va de pillar a presidentes, vicepresidentes y otros peces gordos. Como tiene que ser.

            Atentamente, un político jubilado pero seguro que culpable.

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