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Raíces profundas

Publicado: 27 septiembre 2014 en Uncategorized

 

            Rajoy está que se sale. ¿O será que no le llega la camisa al cuello? Lo cierto es que para él y su gobierno en pleno la economía no sólo va bien, sino que la crisis se ha superado gracias a las políticas del PP, pues los nuevos datos no aportan “brotes verdes”, sino “raíces profundas”. Por cierto, que “Raíces profundas”  es una película de cowboys dirigida en 1953 por George Stevens, con Alan Ladd y Jean Arthur como protagonistas. ¿Se referirá a ella don Mariano, cuando compara su valoración de la situación económica de España con una ficción cinematográfica?

Porque los datos para la euforia exultante de los voceros del Gobierno son macroeconómicos. Dicho de otro modo, el PP nos intenta engañar con las siguientes afirmaciones: 1. La “herencia recibida” del gobierno de Zapatero, la recesión y la crisis, han sido superadas gracias a las políticas de ajuste aplicadas por el gobierno de Rajoy; 2. Rajoy ha logrado que la UE no imponga un rescate a España, y que flexibilice los plazos de reducción a cero del déficit; 3. Que este Gobierno ha logrado sanear el sistema financiero, es decir, la desastrosa situación de la banca; 4. La UE está superando la crisis, y el euro es una moneda sólida, con reconocimiento global, y por eso España está sólidamente afianzado entre los países desarrollados; 5. Que el BCE ha cambiado de estrategia y ahora la eurozona camina hacia la corrección de la exclusividad de la política de austericidio o de ajuste del déficit, complementándola con una política de incentivación de la demanda y de la inversión, como había pedido el Gobierno de España; 6. Que  España es el segundo país de la UE que más crece actualmente, (aunque con la boca chica reconocen que “todavía” poco, un 0’5%); 7. Que por primera vez desde 2007 se incrementa la cifra neta de creación de empleo gracias a su reforma laboral (y de su precedente, el gobierno de Zapatero, añado); 8. Que gracias a sus dolorosas políticas se está salvando el modelo de bienestar social (afirman con cínico rubor, pues no dicen que el dolor es sólo para los de abajo, y no para los que no se han hecho más ricos con sus políticas durante la crisis) y de derechos civiles; 9. Que están impulsando el cambio del modelo productivo, luchando por la sostenibilidad, el bienestar y progreso social; 10. Que esta es la única política económica posible, y que otras políticas, las de izquierdas, serían una vuelta a la recesión y la crisis.

Decálogo de 10 mentiras, 10. De hecho, más allá del Gobierno y sus voceros de la “dictadura del opinariado” (Manuel Jabois, “Intelectuales a golpe de tuit y pantallazo”, TintaLibre, núm.17), la gente en la calle no reconoce –por ahora- esos logros económicos que el Gobierno de Rajoy se atribuye. Desde las elecciones europeas se está consolidando la brecha entre los gobernantes y la calle. No cuelan esas 10 mentiras. ¿Por qué? Veamos:

  1. Es mentira que haya superado la crisis económica.- La “herencia recibida” fue desastrosa, es verdad, pero no se debió solo al gobierno de Zapatero, sino que a ella contribuyeron tanto PSOE como PP, pues siguieron el dictado de la política de austeridad decretada por la troika (Merkel o UE, Trichet/Draghi o BCE, Lagarde o FMI): despreciando el consenso constitucional de 1978 cambiaron juntos el art.135 de la Constitución Española para priorizar el pago de la deuda sobre cualquier otro gasto, social o de otro tipo (Trichet desde el BCE conminó por carta a Zapatero a darle garantías de que el gobierno español iba a realizar ese viraje en la política económica, y tanto PSOE como PP aceptaron el chantaje. Nos lo impusieron. Si el PP tiene el cinismo de echarle la culpa en exclusiva a Zapatero no es porque no estuviera de acuerdo en hacer como él ese giro hacia los recortes de salarios, derechos, instituciones del bienestar social, y privatización de la banca social (bancarización de las cajas de ahorro) y otros instrumentos públicos (centros sanitarios, educativos, etc.). No. Simplemente creen que lo hizo tarde. Por eso ellos se vanaglorian de haber tenido “la audacia” (“osadía” más bien) de llevar el austericidio hasta las últimas consecuencias.

Es una verdad a medias que se haya superado la etapa de recesión económica, pues ahora está creciendo el PIB español. Pero ello no quiere decir que España haya superado la crisis económica, ni mucho menos.

El déficit de la AGE se modera un 13% y se sitúa en 3’08% del PIB (3’6% en 2013); se reduce hasta 32.050 millones por la mayor recaudación impositiva, pero sigue sin margen para el objetivo del 3’5% fijado por la UE, y se hace aún más difícil cumplir el 5’5% de todo el Estado. Santiago Niño Becerra, en La Carta de la Bolsa (140605) se pregunta: “¿Llegará España al 0,5% de déficit en el 2020?” Y se contesta: “No lo duden, del mismo modo que no duden de que seguirá pagando los intereses que genere su deuda pública, claro que, pienso, lo hará, fundamentalmente, recortando gasto público ya que no habrá otras vías. La ciudadanía ansía, necesita, oír cosas bonitas, pero pienso que, dejando al margen propagandas varias, va a tener que pasar mucho, mucho tiempo hasta que sean reales las cosas bonitas que oiga”.

– El PIB está subiendo, pero menos de lo que prevé el Gobierno para los electoralistas PGE de 2015: 1’3% en 2014 y 2% en 2015. Carmelo Tajadura que esto es “metafísicamente imposible”. No es razonable pensar que con un contexto mundial (la OMC reduce el 4’6% previsto en 2014 a 3’1%, y el 5’3% al 4%) y europeo estancado o en recesión, España aspire a no ser afectada. Ontiveros (Afi) piensa que Guindos tiene la intención de elaborar unos PGE con la previsión de mayores ingresos para tocar lo menos posible los gastos, por ser año electoral. Jorge Fabra, presidente de Economistas Frente a la Crisis, cree que todo apunta a una situación a la japonesa, con deflación y estancamiento. Ángel Laborda (Funcas) explica que “el crecimiento de la economía española se está ralentizando, tras alcanzar un ritmo del 2,3% anualizado en el segundo trimestre” porque la eurozona esté estancada y porque la demanda de consumo de los hogares e inversión de las empresas ya no crecerá a los ritmos relativamente elevados de los trimestres anteriores.

Pese al parón en los recortes que quiere aparentar el Gobierno, la política de devaluación interna vía reducción de salarios, prosigue; y eso, pese a haber fracasado en su objetivo de favorecer la salida de la crisis-estafa por la vía del incremento de las exportaciones. Las CC.AA. tienen que reducir su déficit. Andalucía, por ejemplo, tiene que reducir 420 millones de euros en su presupuesto de 2015 porque tiene que reducir un 0’3% su gasto, pasando del 1% en 2014 que le permitía Montoro, al 0’7% que le permite ahora para el año que viene. Y para llegar al déficit cero, aún tendrá Andalucía que reducir 1.400 millones más su gasto.

– La deuda pública se prevé que esté a final de año en el 99’5% del PIB, y supera ya el billón de euros. No para de crecer. Lo que demuestra (Juan Torres, “Rajoy vuela con Peter Pan”, El País, 140922) que seguimos siendo incapaces de generar ingresos suficientes y los indicadores financieros siguen empeorando. La deuda pública andaluza ha sido 26.548 millones de euros, un 19’20% del PIB en el segundo trimestre de 2014, mientras que en 2013 llegó al 17’30%.

– Se ha producido un brusco frenazo en el interés despertado por el incremento de las exportaciones como salida a la recesión y motor del crecimiento, pues al crecer la capacidad inversora de las grandes empresas potenciadas por el aparente saneamiento de los bancos (a ellas sí les facilitan crédito) se produce un mayor déficit de balanza comercial (-9.000M en el primer semestre de 2014), por el incremento de las importaciones, sólo compensado en parte por el incremento del consumo, el turismo y los servicios. Jorg Bibow (“Un euro más débil, ¿y entonces, qué?”, El País, 140904) piensa, con razón, que la zona euro es demasiado grande para basar su prosperidad en las exportaciones netas. Y España demasiado débil en industria y tecnología para ello.

– El IPC ha deflactado en agosto por segunda vez en lo que va de año, por la caída del precio del petróleo (dicen los de la industria de la energía que es porque el fracking ha demostrado que el petróleo no se va a acabar). La visualización de las falsas mejoras se debe precisamente a la deflación, además de los datos del turismo, claro.

– Hasta la OCDE ha alertado de que bajar más los salarios dañará la economía, por la disminución de la capacidad de consumo de la mayoría de los ciudadanos, y en consecuencia, de la creación del circuito virtuoso que se debe producir entre la producción, la demanda interna (consumo e inversión), la distribución del excedente en formación bruta de capital y la reinversión hacia la reproducción social, la producción y comercialización de los bienes y servicios producidos.

El problema es la crisis del capitalismo y del modelo implementado por su versión neoliberal. Incluso sin cambiar el capitalismo como sistema, haría falta cambiar muchas cosas en el modelo económico actual, el que sigue el presidente Rajoy. Joseph Stiglitz (“La democracia en el s.XXI, El País, 140914) resume muy bien la teoría de Thomas Piketti (un economista que, sin haberse traducido y editado aún su libro en España, ya es conocido y reconocido por los defensores más lúcidos del capitalismo). Éste  señala a las desigualdades como causa de la crisis económica y peligro real del sistema capitalista. Pero algo más: frente a la neoclásica tesis de que la fase de auge del capitalismo de entreguerras dependió de un gran incremento de la ratio riqueza/producción (por el incremento de los beneficios y la caída de los salarios), documenta que ahora crecen beneficios, bajan los salarios, pero no se incrementa la producción de capital, y sí la disminución del bienestar. Puede que lo que aparece como incremento del capital no lo sea: la burbuja inmobiliaria desde antes del 2008; los trasvases entre monopolistas que se desplazan unos a otros (riqueza no medida); y los mejora de los métodos bancarios para explotar a los consumidores, aparecen como mayores ganancias, pero cuando las ganancias se capitalizan, se muestran como un aumento de la riqueza financiera. Lo cierto es que caen bienestar social y eficiencia económica (incluso en el aumento oficial de la riqueza medida): no tomamos en cuenta la disminución de la riqueza de los trabajadores. Si los bancos tienen influencia en los poderes políticos, se socializan las pérdidas, el sector financiero aumenta, y las cuentas las pagan los impuestos o los recursos públicos a precios inferiores al mercado. Aumentan las desigualdades, incluso aumentando la riqueza. En estas condiciones, el capitalismo no funciona bien, es “capitalismo sucedáneo”, dice Stiglitz. El sistema político ha diseñado reglas para los mercados distorsionados, donde las corporaciones y los ricos pueden ser competitivos y eficaces en política, y los pobres no. Stiglitz aboga por tener reglas de juego correctas para aumentar el crecimiento económico rápido y compartido. En la interpretación de Stiglitz y de Piketti, la interrogante hoy no es sobre el capitalismo en el siglo XXI, sino sobre la democracia del siglo XXI.

Rajoy, Guindos y los banqueros de este país no quieren ni oir hablar de este tipo de capitalismo. Prefieren el cortoplacismo, la corrupción, la subordinación al reparto de dividendos y la configuración de un fuerte polo oligárquico político-financiero, incluso a costa de recortar la democracia y cavar su propia fosa.

  1. Es mentira que Rajoy haya logrado que la UE no imponga un rescate a España.- ¿Qué es si no el rescate bancario y el memorando de entendimiento (ME) que el Gobierno español ha tenido que suscribir el 20 de julio de 2012. Véase el texto introductorio: “En relación con el Acuerdo Marco de la Facilidad Europea de Estabilización Financiera (FEEF), en particular su artículo 2 (1), el presente Memorando de Entendimiento sobre condiciones de política sectorial financiera (ME) detalla las condiciones en materia de políticas plasmadas en la Decisión del Consejo […] de 20 de julio de 2012 sobre medidas concretas para reforzar la estabilidad financiera en España. Dada la naturaleza del apoyo financiero prestado a España, la condicionalidad se centrará en el sector financiero y comprenderá tanto la relativa a la banca, en consonancia con las normas sobre ayuda estatal, como la de carácter horizontal. De forma paralela, España deberá cumplir plenamente sus compromisos y obligaciones derivados del Procedimiento de Déficit Excesivo (PDE), así como las recomendaciones para corregir los desequilibrios macroeconómicos en el marco del Semestre Europeo. Los avances en el cumplimiento de estas obligaciones de conformidad con los procedimientos aplicables de la UE serán objeto de estrecha supervisión e irán en paralelo con las revisiones periódicas de la aplicación del programa. Durante el período de prestación de asistencia financiera por la FEEF, las autoridades españolas adoptarán todas las medidas necesarias para garantizar la adecuada aplicación del programa. Se comprometen asimismo a consultar ex ante con la Comisión Europea y el Banco Central Europeo (BCE) sobre la adopción de toda política relativa al sector financiero que, no estando incluida en este ME, pueda incidir sensiblemente en la consecución de los objetivos del programa (se solicitará igualmente el dictamen técnico del Fondo Monetario Internacional – FMI). Facilitarán también a la Comisión Europea, al BCE y al FMI toda la información necesaria para supervisar los avances realizados en la aplicación del programa y hacer un seguimiento de la situación financiera. El Anexo 1 contiene una lista provisional de los datos que deberán presentarse.”

Los beneficiarios serán los bancos, pero el responsable en pagar y someterse a las reglas del ME es el Gobierno español del PP. Si esto no es una bajada de pantalones en toda regla, que venga Lenin y lo vea. Si no se entiende que esto es un rescate a la deuda soberana española, es que no se entiende la identidad que mantiene la derecha entre intereses de la oligarquía financiera y su expresión política, el bipartidismo.

  1. Es mentira que este Gobierno haya logrado salvar a la banca.- Sí ha realizado una drástica reforma del sistema financiero consistente en:

– conseguir del BCE una línea de crédito de 100.000 millones de euros, de los cuales la banca española ha logrado sanear el sistema financiero, es decir, la desastrosa situación de la banca por sus inversiones inmobiliarias y de compra de activos tóxicos (¿cuándo nos enteraremos en qué medida, a quiénes –Lehmann Brothers, con el Guindos presidente entonces de la entidad en España y Portugal, quizás- y qué queda de ellos?).

– poner del erario público, entre préstamos reembolsables que luego no se reembolsan más que una pequeña parte, en avales, etc., hasta unos 220.000 millones de euros a disposición de esos bancos para que fueran saneando sus finanzas, pagándolo la Tesorería de la Hacienda Pública (nuestro bolsillos de contribuyentes).

– bancarizar las cajas de ahorro, cargándose el único instrumento financiero que teníamos en España con finalidad social y de inversiones pegadas a los intereses y proyectos territoriales. Alemania obliga a España a acabar con sus cajas de ahorros, pero ella mantiene una excelente red de cajas regionales y locales.

– concentrar la banca en cinco bancos grandes, y en consecuencia, su capacidad de poder político.

– llenar los periódicos de ejemplos de corrupción y nepotismo realizados por los Serra, Blesa, Rato, etc. que habían sido considerado unos magníficos banqueros, pero que en realidad eran piratas al asalto de los pequeños ahorradores, embaucándoles para desvalijar sus cuentas y sus pensiones privadas a través de las preferentes y de otros “chollos” parecidos; y repartiéndose –eso sí- parte de la tarta prestada en sobresueldos, comisiones, pensiones millonarias… la vida padre a costa de los demás. Pero “¿quién compensa a los clientes por el daño causado por los monopolios y los cartelistas?”, se pregunta Amadeo Petitbó (“Cárteles, sanciones y clientes” en El Economista, 140908).

– volver a repartir dividendos, pese a que la OCDE no da por zanjada la crisis bancaria en España. En sus últimas recomendaciones, sigue insistiendo en más Capital para la banca, pues señala que existen grandes debilidades en la banca española, y les anima a seguir captando capital y limitar dividendos.

– demasiado tarde: la CNMV acaba de clasificar los productos financieros con cinco colores en función de su riesgo para proteger al pequeño inversor, advirtiéndole además sobre los niveles de liquidez y complejidad de los instrumentos: A (verde) señala la obligación de devolución del capital en 3 años o menos; el B (verde claro) permite una devolución de hasta 10 años; el C (amarillo) indica un rating mínimo y la obligación de devolución en 10 años o del 90% del capital a 3 o menos años; el D (naranja) señala el resto de instrumentos financieros, salvo el E; E (rojo) detecta los demás derivados. Además establece una obligación del consentimiento manuscrito.

Pese a todo esto, ¿ha salvado el Gobierno a la banca española? Pese al desmantelamiento del sector financiero público y del más cercano a los intereses populares, no lo ha logrado. Sigue existiendo un temor de que todavía tenga que seguir la operación limpieza. El test de stress que las autoridades europeas van a realizar en el último trimestre de este mismo año puede que afecte más a la banca alemana u otras hasta ahora intocables. Pero los expertos no descartan que también den recomendaciones a algunos bancos españoles. Y no sólo por las razones que plantea Santiago Carbó (“Confusión sobre la liquidez, El País, 140923): que no basta con la liquidez que aporta el BCE, pues la liquidez es gasolina, pero la banca precisa nuevos motores, pues no fluye el crédito porque escasea la demanda solvente; y la banca necesita una revolución tecnológica y comercial, reestructuración profunda que permita una explotación más adecuada de la información, la adaptación de los procesos tecnológicos, nuevas capacidades de evaluación de riesgos, más flexibles y orientadas a las pymes. También es porque simplemente todavía existe demasiada opacidad sobre la suficiencia del core capital para garantizar la solvencia de algunas entidades que mantienen una trastienda demasiado grande de activos tóxicos, suelo sobrevalorado, inmuebles invendibles, e impagados de dudoso cobro que figuran como activos.

 

  1. Es mentira que la UE está superando la crisis, y el euro es una moneda sólida, con reconocimiento global, y por eso España está sólidamente afianzado entre los países desarrollados.- La lógica del Gobierno es que si la estructura económica española es deficitaria en industria y otras ventajas comparativas, al menos se beneficia de estar dentro del club de los ricos, de los países desarrollados. En él Rajoy y la derecha económica y política de este país pretende obtener no solo ayudas directas (menguantes en una UE de 28 países, y con un ridículo presupuesto del 1% del PIB europeo), sino estabilidad para las exportaciones en base a la fortaleza del euro, y estabilidad para el régimen político formalmente “democrático” (paz social y territorial: Cataluña y Euskadi, sujetas dentro del Estado español con la avenencia de las autoridades europeas), y un status de país aliado a los intereses geo-político-económicos de Occidente, de cara a penetrar en el entramado de los países en transición o emergentes, donde intentan expandirse las grandes corporaciones españolas, ya que en casa no logran sus objetivos.

Pero ni el Occidente es una piña, ni el euro es tan fuerte, ni España deja por ello de tener un papel periférico dentro de la periferia que empieza a ser la propia eurozona en el contexto mundial. Daniel Gros (“La brecha del crecimiento entre ambos lados del Atlántico”, El Economista, 140809) señala que EE.UU. ha recobrado el pulso económico antes que la UE porque tiene una legislación más ágil para declarar y que asuman los bancos la declaración de bancarrota personal. Así los capitalistas yanquis garantizan que los ciudadanos yanquis consuman de nuevo. Reproduce mejor ese circuito virtuoso del que antes hablábamos. Los intereses de EE.UU. no pasan por cederle terreno a la UE ni al euro, sino más bien sujetarla como socio frente a otras regiones del mundo que están organizándose para repartir mejor el pastel de la riqueza mundial, una vez que la globalización ha sido superada (fase histórica del imperialismo yanqui, ahora en decadencia). La UE está en una encrucijada: contagiada de la crisis USA en 2008, se ve impelida a a imponer recetas neoliberales que han provocado un progresivo desencuentro de la ciudadanía europea, a practicar políticas de secuestro de la democracia y las vías de participación ciudadana, incubando un creciente neofascismo populista, y como mal menor la repetición de coaliciones entre liberales y socialdemócratas, a la espera de que se consolide un proyecto de izquierdas. Alemania es la columna vertebral de este nuevo régimen autoritario-neoliberal, pero es débil para caminar sola, y se crean agravios en países del Sur. La UE se debate entre la impotencia y la crisis: el euro no une, sino que divide a los europeos.

En la entrevista que Enric Llopis realiza al ex ministro francés Jean-Pierre Chevènement (El Viejo Topo, núms.318.319, pág.13-15) éste mantiene la tesis de que Europa está fuera de la Historia, convertida en un protectorado USA (segunda globalización en declive, -añado yo-, porque hay un modificación de la jerarquía de las potencias, los emergentes, y entre ellos China). No fueron las naciones quienes decidieron la I Guerra Mundial, sino un reducido número de personas (guerra del Imperio británico frente a la Alemania imperial): primera mundialización. Con el fin de la II Guerra Mundial, se asienta la globalización como máxima expresión del triunfo del imperialismo estadounidense; segunda mundialización. La Gran Recesión surgida en 2007 ha exteriorizado el declive del imperialismo de los EE.UU. y la llamada globalización. ¿Cómo responder al reto de esta nueva fase por parte de Europa? Habrá que convenir con De Gaulle (dice Chevênement), que hay que mantener el rumbo de la unidad europea, pero volviendo a definir el proyecto sobre nuevas bases, “una Europa europea”, pues el euro no une sino que divide a Europa. A cambio del euro unitario, el político francés propone que caminemos hacia una moneda común (devaluable para competir con el dólar y el yuan), con persistencia de las monedas nacionales, con valores flotantes, como antes de 1999, para que sobre todo los países del sur puedan volver a ser competitivos sin tener que sacrificar el porvenir de las jóvenes generaciones. El BCE algo ha hecho, pero el MEDE es insignificante. Hay que convencer a Alemania y Francia.

Es una posición interesante, aunque polémica. No es el momento de entrar en ella. Pero el debate está abierto. IU lo ha abierto en su seno y en el de la sociedad. No se trata de euroescepticismo ni antieuropeismo, sino todo lo contrario: de asentar unas bases más sólidas a una Europa unida.

Volviendo a España, la OCDE no se corta a la hora de desmentir que la economía española está ya saneada y fuera de peligro. Una desequilibrada estructura institucional, fiscal, productiva, económica y social de la UE y la eurozona, perjudican a España. La solución está en otra Europa, sí. Pero mientras llega, la OCDE, el FMI, la CE y el BCE recetan las soluciones a las que España se obligó en el ME. En concreto, la OCDE receta subir IVA y recortar cotizaciones sociales, hacer una reforma fiscal más audaz que la de Montoro, eliminar la deducción por compra de vivienda a todos los contribuyentes. Y lo que es más significativo: alerta de la débil rentabilidad y la dependencia de la financiación del BCE. Las recomendaciones se las puede ahorrar, como dice Toxo. Pero en el fondo lo que la OCDE dice es que el Gobierno español se espabile, sin estar expectante a las políticas y ayudas que vengan desde fuera.

Luis de Guindos lo ha reconocido expresamente: España puede verse “contagiada” por la deriva de estancamiento económico que padece hoy la economía europea. Draghi ha dicho que la eurozona está “en punto muerto”. Y Guindos hace una interpretación electoralista del fracaso, echando las culpas a Europa. Pero no cuela, pues lo que queda es que la economía española no tiene “raíces profundas”, sino que está tocadísima del ala.

  1. Es mentira que el BCE y la UE hayan cambiado de estrategia.- Rajoy come pimientos del padrón con Merkel en León, mientras que Guindos se alinea más con las políticas de Renzi (y las que hasta ahora esgrimía Hollande hasta que puso de primer ministro a Manuel Valls), para intentar que la UE gire hacia una estrategia económica menos rígida, y que ahora la eurozona camine hacia la corrección de la exclusividad de la política de austericidio o de ajuste del déficit, complementándola con una política de incentivación de la demanda y de la inversión, como había pedido el Gobierno de España. Nada de eso se va a producir, pese a que el BCE ha vuelto a sorprender e incomodar a la ortodoxia económica del Bundesbank, rebajando el precio del dinero a un 0’05%.

Pero esta inyección de liquidez no ha sido secundada de forma convincente por los bancos presuntamente beneficiarios de la medida. La primera subasta del BCE para animar el crédito queda a medio gas”, dice la prensa. Colocó 82.600 millones de euros a un total de 255 entidades de la zona euro, cuando la mayor parte de analistas consideraba que se harían con más de 100.000 millones. En la subasta prevista para el 11 de diciembre, el BCE pondrá en a disposición la suma de unos 398.000 millones de euros baratos para el sector. Los bancos españoles sólo han solicitado unos 15.000 millones de euros, un 40% de lo que en teoría podían disponer. Juan Ignacio Crespo (Desinflación versus inflación”, El País, 140904) cree que lo más probable es que los bancos vayan a seguir sin prestar a menos que el BCE les garantice hacerse cargo de una parte de las pérdidas si los préstamos resultan fallidos.

Pero más allá de lo que hagan los bancos, no está claro que las medidas del BCE sirvan para romper la espiral depresiva en la que se ha sumergido Europa, piensa Krugman (“El comité de la deflación”, El País, 140904). Y es que si el plan de Draghi no es secundado por un acuerdo de los gobiernos europeos para invertir en el cambio de modelo productivo que la UE necesita, sigue anclada en la ortodoxia del ajuste fiscal y permite que el dinero no llegue a las empresas que crean empleo y relanzar la demandan interna, de nada servirá el abaratamiento del precio del dinero. Joaquín Estefanía (“En Europa manda un banco”, El País, 140904)  establece una diferencia entre el comportamiento de EE.UU. y de la UE, del que deduce el dato de que desde 2011 la economía eurozona cae un 0’4%, mientras que EEUU ha crecido un 5’2%. Y Xavier Vidal-Folch: (La gran batalla del euro”, El País, 140904) se pregunta que qué va antes en el plan Draghi, si la ortodoxia y las reformas o la demanda y la inversión pública. La respuesta, en la nueva Comisión Europea dirigida por Juncker, que es más ortodoxa que la de Durao Barroso.

Y para más inri, Alemania y Francia se han negado a presentar las garantías estatales que les pedía Draghi como parte del programa de compra de activos. De eurobonos, nada; pero ni siquiera un pequeño esfuerzo para apoyar un plan del BCE. Esta UE está gripada, el motor no arranca, y los escasísimos esfuerzos de algunas instituciones chocan con la insolidaridad de los países centrales, que son los que más se están beneficiando de la unión monetaria.

O sea, que no hay que esperar ningún cambio en la estrategia económica de la UE ni del BCE.

  1. Es mentira que España sea el segundo país de la UE que más crece.- Aunque con la boca chica reconocen que “todavía” poco (un 0’3% en el último trimestre de 2013), el Gobierno del PP dice que España es el país que más crece, o al menos el segundo que más crece de la UE. Pero ese dato es el actual, después de haber decrecido (-3’6% en 2009, -0’1% en 2010, +0’7% en 2011, -1’6% en 2012, -1’2% en 2013; ojo, con la nueva contabilidad utilizada por el Banco de España, resulta que hay que revisar estas cifras, sobre todo desde 2012 hacia atrás) durante el período de recesión en un total de -5’8% en los últimos cinco años. Es cierto que el dato macroeconómico del PIB de los próximos dos años puede ser positivo, sin llegar a más del 1’5% al año, en las previsiones más optimistas (pues resulta increíble ese 2% de crecimiento que Guindos ha pintorrejeado en las previsiones presupuestarias para el 2015).

En Andalucía pasa otro tanto, aunque con cifras más negativas en general: en 2013, el PIB ha caído un -1’3% (138’1 millones de euros); en 2012, -2’1%; en 2011, +0’2%; en 2010, -1’7%; en 2009, -3’7%; en 2008, +0’5%, cuando en 2007 había crecido un 3’4% y en 2006 un 4’2%. Las previsiones del PIB para 2014 son positivas: desde un 0’7% que creció en el primer trimestre de 2014 según el IECA, a un 1’1% que prevén los analistas de Unicaja que crecerá a finales de año.

El estancamiento de la eurozona va a enfriar el optimismo de estas previsiones. Según el Gobierno son las reformas las que han propiciado este cambio de tendencia. Pero es que los otros datos macroeconómicos (renta per cápita, empleo, inversión y consumo) demuestran que España (que somos todos, no solo los banqueros o los patrimonios de los ricos) no sólo no ha crecido, sino que ha decrecido.

“The Economist” caricaturizaba a varios líderes europeos: Hollande es el inspector Clousseau, montado en su barquito de papel; Draghi, esperando el momento de montar y disparar su bazuka (ya hemos visto que el primer tiro le ha salido fallido en parte, pues los zambombazos de liquidez si no van acompañados del cambio de modelo productivo y reproductivo, no sirven para mucho); y Rajoy es el tuerto en el reino de los ciegos. En efecto, aunque Rajoy ya era bizco antes de ser presidente, durante su presidencia se ha quedado tuerto. Pero a los de abajo ¡nos ha dejado ciegos!

  1. Es mentira que por primera vez desde 2007 se incrementa la cifra neta de creación de empleo.- Rajoy cifra su triunfo económico en que gracias a su reforma laboral (y de su precedente, el gobierno de Zapatero, añado), los ocupados suben en más de 400.000 en el segundo trimestre de 2014 y crecen en un año por primera vez desde el verano de 2008. La tasa de desempleo baja hasta el 24,47%, en un año 424.500 personas paradas menos, y queda en 5.622.900, el dato más bajo desde el cuarto trimestre de 2011. Respecto a los hogares con todos sus miembros en paro, se reducen un 7,3% en el mismo período, siendo ahora 1,83 millones de familias (13’71%). Y apurando más el espectro de datos negativos para los trabajadores, había 740.500 hogares en los que no entra ningún tipo de ingresos, un 3’6% menos en este período.

En Andalucía la tasa de paro es el 34’7% en el segundo trimestre de 2014, y las personas de edad entre 20 y 24 años un 59’9% está en paro. El 21,50 por ciento de los hogares andaluces tiene a todos sus  miembros en paro durante el segundo trimestre del  año 2014, lo que supone un incremento de 0’20% respecto al segundo trimestre de 2013.

Pero en general, si la OCDE recomienda a España que se aplique a crear empleo sostenible es por algo; lo cierto es que el empleo en España se ha deteriorado hasta extremos insoportables: los salarios en las grandes empresas han caído un -0’3% en los primeros siete meses de 2014 (lo que afecta a 4’4 millones de trabajadores); los salarios en los convenios arrojan un balance de +0’5%, pero ello afecta sólo a 3’5 millones de trabajadores de los 17’3 existentes en estos momentos, lo que deja fuera a todos los de las pymes. La OCDE dice que entre 2009-2013, los salarios reales/hora han caído -1’8% al año, pese a que sindicatos y patronal pactaron la moderación de los salarios (también de las rentas empresariales y los impuestos) hasta 2014, con un incremento salarial de referencia del 0,6% anual; organismos como el Banco de España han advertido que esa variación salarial está influida porque la destrucción de empleo se ha concentrado en los trabajadores peor pagados, lo que llevó a un incremento estadístico del coste laboral en el arranque de la crisis.

El milagro de Rajoy en la creación de empleo se llama precariedad: devaluación salarial, reducción de los costes de despido traídos con la reforma laboral, incremento exponencial del empleo parcial (son ya un 32%) y repunte de la temporalidad (de 10.200.600 contratos indefinidos se ha pasado a 9.300.000 en lo que va de legislatura, 900.000 menos), son los elementos del abaratamiento del trabajo e, incluso, en un reparto injusto del trabajo. La mentira de la creación de empleo se demuestra con el siguiente dato: el número de horas semanales trabajadas durante el segundo semestre de este año (577,8 millones de horas) ha bajado respecto al mismo periodo del año anterior (581,6 millones). Luego hay menos trabajo pero se está repartiendo entre más gentes.

La evolución de los datos de parados según la EPA es la siguiente: en 2007, 1.927.600 (8,60%); en 2008, 3.207.900 (13,91%); en 2009, 4.326.500 (18,83%); en 2010, 4.696.600 (20,33%); en 2011, 5.273.600 (22,85%); en 2012, 5.965.400 (26,02%); en 2013, 5.896.300 (26,03%); sólo en el segundo trimestre de 2014 bajan a 5.622’9. Lo cierto es que cuando en noviembre de 2011 Rajoy entró como presidente del Gobierno de España el número de parados era 5’27 millones de personas, mientras que en julio de 2014 son 5’6 millones; para que Rajoy pueda decir que ha frenado el crecimiento del paro aún le queda reducir el paro en 335.000 parados menos; para lo que tiene que crear 800.000 empleos, de los contratos-basura que ahora se crean.

  1. Es mentira que se esté salvando el bienestar social.- Afirman sin rubor que gracias a sus dolorosas políticas se está salvando el modelo de bienestar social y de derechos civiles. No dicen la verdad: que el dolor es sólo para los de abajo, y no para los que no se han hecho más ricos con sus políticas durante la crisis:
  2. a) Mariano Guindal (Familias pudientes”, 140503) estudia con detalla cómo una élite enraizada en el franquismo ha venido apoyando la política de recortes para asegurar sus beneficios. “Tenían mil millones hace 30 años y ahora tienen también mil, pero de euros” asegura el periodista y escritor.

Otro dato reflejado en la prensa (El País, 140909) es que “443 personas declaran un patrimonio neto de más de 30 millones en 2012”. Según esto, el censo de multimillonarios supera los registros previos a la crisis pese a la recesión. Cataluña y Madrid concentran más de la mitad de la riqueza bruta reflejada en el Impuesto de Patrimonio, cuya recaudación aumenta un 25% hasta los 929 millones. La política de Montoro de otorgar a los evasores fiscales la amnistía fiscal es uno de los factores que inciden en el repunte:

  1. b) Pero del otro lado, del lado de las víctimas de la crisis-estafa, se ven las cosas con más claridad: el bienestar no se está salvando, sino que se está deteriorando a marchas forzadas, gracias a las políticas de ajuste del “consecuente” gobierno del PP:

– Las desigualdades sociales van en aumento creciente. En Andalucía, según EAPN (Red Andaluza de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión) la brecha entre el 20% de la población más rica y el 20% de la más pobre se ha multiplicado por siete desde el inicio de la crisis. Lo que implica que más de 3,5 millones de personas se encuentren en el umbral de la pobreza. Y España es el país de la OCDE donde más han aumentado las desigualdades sociales: el 10% de la población más pobre ha perdido un tercio de sus ingresos, según Gonzalo Fanjul, que a su vez señala que “Hay una emergencia nacional relacionada con la pobreza infantil”: más de dos millones de niños y niñas viven bajo el umbral de la pobreza en España, un 27% de la infancia. Las ayudas para la compra de libros de texto han descendido un 38% entre 2013 y 2014.

La renta disponible bruta familiar está  estancada y cayendo, con una inflación acumulada durante en lo que va de crisis-estafa del 13%

– La pobreza y la exclusión no es nada nuevo en España, pero la crisis los ha puesto al descubierto y agrandado: 700 000 familias no tienen ingresos mensuales y otras muchas viven con menos de 600 euros al mes. Al menos una de cada cinco.

– Ana Lima destaca que “se está reduciendo la intervención social a una ayuda puntual y paliativa“. Quienes más recurren a servicios sociales son mujeres de 36 a 50 años, casadas, con hijos y una renta en el hogar que oscila entre los 300 y 500 euros.

– El 45% de los españoles no se puede permitir ir de vacaciones ni una semana al año.

– El 16,9% de los hogares españoles tiene muchas dificultades para llegar a fin de mes, y el 41% no tiene capacidad para afrontar gastos imprevistos.

– La tasa de desempleo juvenil, de entre los jóvenes menores de 25 años, alcanza el 53,8%. Es un escándalo en la UE, pues es la más alta de la zona euro.

– España es el cuarto país donde más se han reducido los salarios durante la etapa de recesión económica, como consecuencia de las reformas laborales, un 1’8% anual. Solo Grecia, Portugal e Irlanda los han recortado más que nuestro país.

¿Qué está haciendo el Gobierno del PP para resolver esta situación? Parches, cuidados paliativos para el enfermo. En estas condiciones, es lógico que el número de beneficiarios de las prestaciones sociales y la cuantía absoluta de las prestaciones sociales aumente. Pero no ha pasado así. Veamos: el número de beneficiarios de prestaciones sociales fue en 2007, el 71’38%; en 2008, el 73’59%; en 2009, el 75’48%; en 2010, el 78’44%; hasta ahora ha subido más o menos adecuadamente; pero en 2011 se quiebra esta tendencia, pues baja al 70’67%; en 2012, al 65’81%; en 2013, al 62’26%; y en lo que va de 2014, al 59’40%. En esto influye que al principio el nivel contributivo de esas prestaciones era mayor que el asistencial, mientras que desde 2010 ambas fuentes de financiación –contributiva de la Seguridad Social y asistencial de lo PGE o de Hacienda- se igualan, y desde 201 el nivel asistencial es mayor que el contributivo.

No todos los necesitados reciben la misma prestación social. Depende de donde les toque vivir, y del desigual reparto que el sistema de financiación autonómica determine, y la orientación de las políticas sociales de las distintas CC.AA. Así, el gasto en rentas mínimas de inserción: en Andalucía, 397’67 euros; en Aragón, 441; en Asturias, 442’96; en Illes Balears, 417’3; en Canarias, 472’16; en Cantabria, 426’01; en Castilla La Mancha, 371’76; en Castilla-León, 426; en Cataluña, 423,7; en Ceuta, 300; en Extremadura, 399’38; en Galicia, 399’38; en Madrid, 375’55; en Melilla, 384’84; en Murcia, 300; en Navarra, 641’4; en Euskadi, 612’41; en La Rioja, 372’76; en Comunidad Valenciana, 385’18; la media en España es 420’55. El total invertido en España son 854’75 millones, y en Andalucía, 69’34 millones.

Luis García Montero, (La impunidad, Infolibre, 140823) afirma que “la democracia española necesita pasar del igual da a la igualdad. Para eso es conveniente atemorizar a las élites, no hay otra salida. Las élites deben asustarse de las consecuencias de sus comportamientos avariciosos”. Tiene razón. Se trata de pasar desde la resignación a la indignación, y de la indignación a crear poder popular. Eso es lo que intenta hacer el PCE e IU desde hace decenios, y el 15-M y Podemos parece como si hubieran descubierto la pólvora.

  1. Es mentira que el Gobierno esté impulsando el cambio del modelo productivo.- Dicen que están cambiando el modelo productivo hacia la innovación, la sostenibilidad, el bienestar y el progreso social. Pura palabrería:
  2. a) La OCDE recomienda toda una serie de medidas para fortalecer el sistema productivo español: 1. Reforma de la ley concursal; 2.incrementar los incentivos para que las pymes recurran a procedimientos judiciales y extrajudiciales; 3. un nuevo régimen, negociado y extrajudicial, de insolvencia personal; 4. Más ayudas a las empresas, ampliando la base impositiva del Impuesto de Sociedades, reduciendo el tipo y eliminando los regímenes especiales de las pymes; 5. mejorar el crédito: diversificación de las fuentes de financiación de las empresas, reformar el sistema de licencias y permisos, y reducir la fragmentación regulatoria aplicando la ley de unidad de mercado; 6. Impulsar la innovación.
  3. b) También tiene la OCDE recetas para cualificar el empleo en España: fortalecer las políticas activas de empleo, mejorar la formación profesional, dotar de mayor eficacia a los SSPPEE y coordinar las múltiples administraciones. Según la prensa, el Gobierno quiere reformar las políticas de empleo y de formación por ineficaces: se trata de repartir más dinero (270’82 millones para Andalucía de 1.251’92 millones en total). A cambio, la subida salarial se acompasará a la recuperación del empleo.
  4. c) Respecto a la sostenibilidad ecológica, la OCDE le recomienda al Gobierno español que fomente la energía limpia, homogeneizando los precios de las emisiones de gases de efecto invernadero y promoviendo así desarrollo de la industria y del empleo en sectores respetuosos con el medio ambiente.

Salvador López Arnal, (“Un ecosuicidio anunciado”, El Viejo Topo, núms.318-319, pág.66) denuncia con razón que no han servido de nada los avisos que desde hace décadas los científicos vienen formulando: el cambio climático ha llegado y sus efectos son ya inevitables. De lo que se trata ahora es de evitar que esos efectos alcancen la categoría de catastróficos. Pone un ejemplo: Miami ya no será ciudad cuando finalice el siglo XXI; será una ruina hundida en el Atlántico como consecuencia del paulatino ascenso de las mareas. Si no actuamos con urgencia el poder de las corporaciones convertirá los desastres climáticos en catástrofes humanas.

Krugman (Errores y emisiones”, El País 140921) nos ilustra sobre la posible solución del cambio climático debido a la contaminación de carbono. Dice el Nobel que “salvar el planeta sería barato, e incluso podría salirnos gratis”, según deduce de la lectura de dos informes, uno del Nuevo Proyecto sobre Economía Climática, y otro del FMI; la idea de que el crecimiento es incompatible con las medidas climáticas es errónea (contra la derecha de Koch y los intereses de la industria energética, y la izquierda que defienden la teoría del “decrecimiento”). La sustitución de las energías sucias por energías renovables resulta ya factible, pues sus costes se han reducido a la mitad desde 2010.

¿Qué ha hecho el Gobierno del PP en materia de Energía?

–  España estará en el 2020 a la cola en capacidad de intercambio de energía”: esa es la noticia el 140908. La escasez de interconexiones eléctricas reduce la competencia de precios, seguridad de suministro y eficiencia energética. Y el gas, a la espera del Midcat que unirá Cataluña y Francia.

– Ha desincentivado la producción de energías renovables.

– Está permitiendo la exploración de ínfimas posibilidades de extracción de petróleo y gas en base a la peligrosa técnica del fracking, con harto cabreo por parte de las poblaciones de las Islas Baleares y de Canarias, así de los vecinos de la costa levantina que ya han visto peligrar sus vidas, viviendas y entorno por esa  práctica extractiva.

  1. d) De la sostenibilidad y progresividad del sistema fiscal depende que la salida a la crisis-estafa sea favorable a la eficiencia económica y social del modelo. Si con él el Gobierno sigue fomentando las desigualdades y la contracción de la demanda interna, no habrá solución adecuada.

La situación de donde se parte es la siguiente: la economía sumergida es el 24,6% del PIB (- 253.000 millones de euros en 2012). El 72% del fraude fiscal viene originado por las grandes empresas y fortunas. Hacienda sólo cobra 1 de cada 6 euros de fraude descubiertos; pero el fraude es mayor, pues estos datos no tienen en cuenta la elusión fiscal (con la utilización de SICAV o los paraísos fiscales, por ejemplo), o la utilización de los mecanismos de ingeniería financiera no ilegales. Según el CIS, el 87% de los ciudadanos piensa que el sistema fiscal es injusto. ¿Qué ha hecho hasta ahora el Gobierno del PP para corregir esta situación?

– en febrero de 2012 sube el IRPF, en julio de ese mismo año sube el IVA y 30 impuestos más.

– Montoro ha perdonado miles de millones de euros a los evasores fiscales con su iniciativa de la amnistía fiscal. La declaración bienes en el exterior ha aflorado 20.449 millones más este año (de 31.824 contribuyentes que destapan su patrimonio en el extranjero, sobre todo en valores y acciones); la Agenda Tributaria ha destapado unos 100.000 millones desde 2012. Pero los millones de la familia Pujol, de Bárcenas, etc. se les han resistido.

– en enero de 2015 bajará tramos del IRPF, pero mantiene la subida anterior del IVA y los otros 30 impuestos, incluyendo el Impuesto de Patrimonio en el IRPF, y rebaja el tipo nominal del IP, además de dotar de más recursos contra fraude. Esta reforma significa la pérdida de 9.000 millones en 2 años para la Hacienda Pública, y es electoralista. Montoro ha recurrido a la ideología para defender la reforma tributaria. De la Rocha y Saura (PSOE) han calificado la reforma prevista de “incompleta, injusta e ineficaz”, reflejo de distintos modelos de sociedad, y han recalcado que España precisa una reforma tributaria profunda e impulsar el civismo fiscal.

Por su parte IU cree que la reforma fiscal del PP parte de varios conceptos falsos: 1) Que la contribución fiscal en España es elevada; nada más falso: la presión fiscal en España es el 32’5% del PIB, seis puntos y medio por debajo de la media europea, y comparado con Italia o Francia, más de once puntos por debajo. La presión fiscal de 2012 y la de 2002 ha subido más en España, pero es al revés: en todos los países europeos de la zona euro esa presión fiscal ha subido, menos en España, donde es un punto y medio más baja que hace diez años. Solo los países bálticos (pequeños, con modelos neoliberales y con un sistema tributario aún muy incompleto) y algunos de los países del Este (con grandes bolsas de economía sumergida y agencias tributarias rudimentarias) presentan cifras inferiores, además de dos países rescatados: un pseudoparaíso fiscal (Irlanda) y Portugal. Los países nórdicos, Italia y Francia tienen presiones fiscales en el entorno del 45%; Alemania y Holanda, en torno al 40%. 2) Bajar los impuestos, aumenta el consumo: pero esto es muy discutible y nunca ha sido comprobado, pues para quienes la disminución sea significativa, su consumo es alto y la bajada de impuestos podrá representar sobre todo un incremento de su ahorro.

Además de electoralista (favorece al electorado del PP), la reforma no responde a las verdades necesidades fiscales y presupuestarias españolas. Con un déficit del 7%, una deuda pública en el 100%, un compromiso con la UE de nuevos recortes (50.000 millones hasta el 2017), y exigencias de la troika, etc.:

– es regresiva, pues se bajan los impuestos más a los más ricos, se reduce la progresividad en el IRPF (reducción de 7 a 5 tramos y disminución del tipo más elevado por debajo del 50%, y la reducción del impuesto sobre el capital; las rentas del capital seguirán tributando menos que las del trabajo. Practica una reforma de progresividad al revés: el sistema de tramos y tipos para las rentas del capital se reforman de forma que todos los tramos tributarán, cuando ahora no lo hacían los más bajos, y se reducen los tipos de los tramos más altos; crea un nuevo fondo de ahorro a largo plazo que dará más ventajas a las rentas del capital.

– va contra la calidad de la sanidad, pues sube el IVA de los aparatos médicos, por imperativo de los compromisos con la UE.

– favorece sobre todo a las grandes empresas, pues les baja el impuesto de Sociedades del 30% al 25% y mantiene la deducción por I+D+i y por reinversión, pero no para las pequeñas  empresas que seguirán en el 25%.

– no favorece la creación de empleo, pues no contempla ninguna deducción para ello.

– crea fondos de capitalización y de nivelación para las empresas, que permitirán exonerar el 10% de la base imponible.

– los de ingresos superiores a 300.000 euros/año bajarán su tributación en 7 puntos en el nuevo último tramo (a partir de 60.000 euros de ingresos).

– los 11,5 millones de trabajadores y pensionistas que ganan menos de 11.200 euros anuales no se verán afectados por la rebaja fiscal propuesta, ya que actualmente no tributan, explican.

– los casi 9 millones de ciudadanos que cobran entre 12.450 y 33.000 euros verán aumentados sus tipos entre 0,25 y 1 punto sobre la tarifa vigente.

– el trato a los autónomos es insatisfactoria: sólo se rebaja la retención a autónomos cuando se trata de rentas inferiores a 12.000 euros anuales, y no resuelve sus problemas de liquidez al hacer su liquidación anual.

– a los despedidos se perjudica, pues tributarán las indemnizaciones por despido, a partir de 2.000 euros por año trabajado.

– las pymes no salen muy favorecidas ni satisfechas, pues seguirán con el sistema de módulos salvo las empresas cuyos clientes sean usuarios finales

  1. e) Del ámbito de los sectores Los bancos siguen preocupados con el sector inmobiliario, siguen embargando más activos de los que logran vender. El ladrillo gana peso en la banca sana (“La banca aumenta 6.100M más su cartera en inmuebles y suelo”, El País 140908). Los activos adjudicados por impago, más el crédito a la construcción y promoción dudoso o subestándar, son según el BdE exposición inmobiliaria potencialmente problemática: esos activos tóxicos solo se han reducido en 300 millones en el primer semestre de 2014, hasta los 159.300 millones; sobre todo porque se han reclasificado créditos dudosos como fallidos o de imposible cobro. Las provisiones para hacer frente a esos activos problemáticos se ha reducido en unos 1.300 millones (de 77.500 a 76.200 millones); con lo que el volumen de activos tóxicos del ladrillo que sigue vivo en los balances ha aumentado en el primer semestre. El único consuelo es que el volumen total de exposición a crédito promotor (crédito dudoso y subestándar más crédito sano) se ha reducido de 101.872 a 92.685 millones. El crédito sano al ladrillo se ha reducido de 26.300 a 23.600 millones. Eso quiere decir que, aunque el riesgo se va acotando, la pesada digestión continúa.

Y como la banca está preocupada por su digestión del ladrillo, el resto de los sectores productivos pasan a un segundo plano. Sólo los créditos a grandes empresas se dinamizan en alguna medida. En consecuencia, la evolución y el peso relativo en la estructura productiva del resto de los sectores demuestran que seguimos sin fijar un nuevo rumbo económico. El sector primario es el 2’6% del VAB en España, (en la UE el 1’7, y en Andalucía el 5’2%); el sector industrial es el 17’5% (en la UE el 19%, y en Andalucía el 12’1%); el sector de la construcción es 7’8% (en la UE el 5’7, y en Andalucía el 8’5%); el sector servicios es 72’1% (en la UE el 73’6, y en Andalucía el 74’2%). En resumen, en España pesan demasiado la construcción y la agricultura, y falla estrepitosamente la industria. Y en Andalucía, más. Y no se hace nada por cambiarlo. Estamos maniatados por el dogma del déficit cero.

  1. Es mentira que esta es la única política económica posible y que otras políticas, las de izquierdas, serían una vuelta a la recesión y la crisis.- Para la derecha económica y política el neoliberalismo se ha convertido en un dogma, que en la práctica lo defiende con mayor o menor rigor. Fuera de ese dogma económico no hay política económica posible ni teoría científica que la sostenga, dicen. Los políticos deben dejar la economía de meter sus manos en la economía, y dejar esa tarea a los tecnócratas. Y aunque estén viendo delante de sus narices el fracaso de sus políticas, las desgracias sociales y la inestabilidad que acarrean, no dan su brazo a torcer. Y es que, como dice Juan Esteban Yupanqui Villalobos (“El dogmatismo neoliberal”, 090723), el dogmatismo se sustenta en una tautología, cada afirmación se sostiene a sí misma. Y luego quieren hacer pasar como científicos los apriorismos que sustentan en base a revestimientos estadísticos y matemáticos. Pero desde la Escuela de Chicago, pasando por Reagan y Thatcher y el Consenso de Washington (término acuñado en 1989 por el economista John Williamson) hasta nuestros días, el dogma neoliberal tiene objetivos claros y precisos: mercantilizar la vida y el trabajo, incluso las patentes y el futuro, como dice Javier Méndez-Vigo, y en especial los segmentos de la riqueza producida que la lucha obrera y ciudadana le ha ido arrebatando durante los dos últimos siglos a los propietarios del capital para socializarlos mediante las instituciones públicas del bienestar, de los instrumentos adecuados para realizar el interés común que las sociedades democráticamente avanzadas dicen defender, incluso como principio y guía de sus textos constitucionales. Devolverle al mercado esas plusvalías, reducir esos costes productivos y reproductivos, e instaurar el darwinismo social, volviendo a épocas parecidas a la esclavitud. Globalización, desregulación, privatización y liberalización de los mercados, esas son sus consignas.

Más político que económico, el dogma neoliberalismo ha supuesto cambios importantes en diversos ámbitos de la vida. En el plano económico se ha travestido en un keynesianismo invertido, pues desde las originarias trabas que le imponía al capital se ha transformado en un ágil instrumento para socializar sus pérdidas, como dice Ignacio Ramonet; y ha provocado la financiarización de la economía. En lo social ha provocado un cambio de valores, arrumbando los principios del comunitarismo, de la identificación con la clase social y del interés general, y apostando por el individualismo y la codicia, convirtiendo a los obreros en consumidores del capitalismo popular, o en emprendedores aspirantes de capitalistas. Y en lo político ha creado el surgimiento del organismos al margen de la ONU, tales como el G7, el FMI, el BM, la OMC, el BCE, que crean a su vez ordenamientos jurídicos de obligado cumplimiento para los estados del mundo, sustituyendo las soberanías populares por regímenes formalmente democráticos, pero realmente esclavos del capital.

Las multinacionales y estos agentes financieros y políticos del capital no se han detenido ante nada con tal de conseguir su objetivo, de imponer sus consignas: asalto a los estados de bienestar, explotación máxima de los trabajadores (domesticando a los sindicatos de clase y partidos socialdemócratas mediante el chantaje, la simple cooptación ideológica y política, o la mera corrupción) y conquistas de nuevos mercado aun a costa de hacer desaparecer formaciones sociales, económicas y políticas como la URSS, y de imponer la barbarie y la limpieza étnica de estados multinacionales mediante guerras, golpes militares o “revoluciones” ciudadanas formalmente democráticas (desmembramiento de Yugoslavia, primaveras árabes y sus retornos al caos o a nuevas dictaduras, Ucrania), con tal de conseguir la materias primas, el petróleo y sus derivados, o las materias agroalimentarias.

El economista Michel Husson sintetiza los dogmas neoliberales de la siguiente forma: a) la creación de empleos dependen de la moderación salarial; b) el salario mínimo es un obstáculo para el contrato de trabajadores no cualificados; c) las “cargas” sociales penalizan a la competitividad y por tanto al empleo; d) la igualdad es factor de ineficacia y debe ser reemplazada por la noción de equidad; e) el paro es en gran parte “elegido”, es necesario fuertes incitaciones para la recuperación del empleo; f) el código del trabajo es fuente de rigideces que desaniman el contrato; g) los gastos públicos son improductivos y deben ser reducidos; h) los servicios públicos son ineficaces por naturaleza y es necesario privatizarlos; i) la protección social pública cuesta demasiado caro y debe borrarse delante de los seguros privados; j) toda reglamentación es una distorsión que aleja de la asignación óptima de los recursos.

La UE está siguiendo esas consignas hasta sus últimas consecuencias. En realidad se montó para imponerlas mediante el euro y derrotar las resistencias que se le presentaban en un espacio regional de la globalización donde la II Guerra Mundial había acabado con un pacto interclasista que otorgaba a los trabajadores un poder sindical e institucional y unos derechos laborales, civiles y políticos insoportables para la nueva fase de acumulación que estaban llevando a cabo.

El caballo de Troya ha sido el euro (y sus precedentes, Maastricht,el Pacto de Estabilidad, etc.), y la batalla final se ha desatado con la explosión de la crisis-estafa, que ha introducido como nuevo dogma neoliberal la reducción a cero del déficit público. Porque, como dice Michael R. Krätke, los déficits públicos son tan viejos como el capitalismo, y después de que en el siglo XVII se descubriera el déficit público permanente, los mercados financieros han convivido con ese déficit, e incluso han hecho de él su negocio. Pero si hay otro objetivo como el ya dicho de romper el pactointerclasista e ir a una nueva fase de acumulación salvaje del capital, entonces los agentes del capital se ponen en funcionamiento: las agencias de rating crean la alarma y la desconfianza de los mercados financieros, arruinan países como Irlanda, Grecia, Portugal, España, Italia e incluso Francia, para hacerlos entrar por el aro. Y señalan soluciones absurdas: que relancen sus economías y sus deteriorados mercados de trabajo incrementando las exportaciones, mediante la reducción de los salarios y otros costes laborales y sociales. Krugman (“Deflación competitiva: liquidad a Grecia, liquidad a España, erradicad la podredumbre”) ya lo predijo: es imposible que toda la Eurozona recorte los salarios para aumentar los ingresos procedentes de las exportaciones; y además la deflación que con ello se provoca incrementa tanto el valor de la deuda denominada en euros como las tasas reales de interés. Un chapuz, del que ahora mismo ya es consciente Draghi, e incluso si me apuras hasta Guindos.

Es mentira que las políticas de izquierda vayan a significar un retroceso hacia las políticas de ruina económica, miseria, etc. Al revés. Por dos motivos: Porque los principios en los que basan las políticas económicas de la izquierda ya han funcionado en el pasado, y han creado riqueza, empleo y bienestar para todos (o casi); y porque los agentes que van a crear esas políticas son serán tecnócratas al servicio del capital, sino los trabajadores y los ciudadanos, las fuerzas del trabajo y de la cultura, unidos en la democracia participativa, frente a la casta de la pasta (aviso: la antipolítica como el desprecio de “la casta”, así, en genérico, sin referir el término a la subordinación antidemocrática de los políticos a los poderes financieros y corporativos, es un retroceso histórico, un descarrilamiento del pensamiento transformador, pues esta imprecisión lingüística acabará con el devenir de la historia en que una casta supuestamente más honesta, preparada y joven sustituirá a la actual; y mientras, habrá creado un falso poder popular, maleable o cooptable por los poderosos; todo lo cual generará una nueva frustración generacional, de la que nos costará salir decenios. Ójala me equivoque).

Es verdad que estamos en una nueva fase de la historia de la humanidad, y que hay que adaptar muchas cosas a las nuevas circunstancias. Fracasada la globalización como herramienta del imperialismo estadounidense, nace un nuevo proceso de mundialización sostenible y solidaria. Sobre todo se trata de no dejar atrás en el desarrollo sostenible a dos tercios de la población mundial, y de evitar modelos productivos que provoquen la destrucción ecológica del planeta. El nivel de organización de los países emergentes y el progreso de la conciencia ecológica se están encargando de despertarnos del sueño insolidario del despilfarro. De acuerdo. Pero que si hay que cambiar cosas, no es en la dirección que propone la oligarquía político-financiera que propone la derecha fracasada, sino todo lo contrario.

Resumiendo: Rajoy se ha montado su película “Raíces profundas”, pero no ha colado. Está anticuada y es eso, una película.

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El Blog de Pedro Vaquero

El País le ha publicado el pasado 25 de agosto de 2014 al doctorando en Economía Política en la London School of Economics Antonio Roldán, el artículo de opinión titulado “¿Es Podemos una alternativa para la izquierda?”. Después de leer su contenido, he llegado a varias conclusiones:

1º) Que al ilustre doctorando firmante del artículo no le va a costar nada que le den el título de doctor en neoliberalismo por la citada School: méritos tiene sobrados, ideas al respecto no le faltan; incluso este artículo puede exhibirlo perfectamente en su currículum.

2º) Que El País, que no suele hacer las cosas porque sí, se ha decidido a secundar la batalla mediática desatada por los dos partidos del bipartidismo contra Podemos para intentar cortar su previsible ascenso orgánico y electoral.

3º) Que al argumentar en contra del programa económico de Podemos, Antonio Roldán lo está haciendo…

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El País le ha publicado el pasado 25 de agosto de 2014 al doctorando en Economía Política en la London School of Economics Antonio Roldán, el artículo de opinión titulado “¿Es Podemos una alternativa para la izquierda?”. Después de leer su contenido, he llegado a varias conclusiones:

1º) Que al ilustre doctorando firmante del artículo no le va a costar nada que le den el título de doctor en neoliberalismo por la citada School: méritos tiene sobrados, ideas al respecto no le faltan; incluso este artículo puede exhibirlo perfectamente en su currículum.

2º) Que El País, que no suele hacer las cosas porque sí, se ha decidido a secundar la batalla mediática desatada por los dos partidos del bipartidismo contra Podemos para intentar cortar su previsible ascenso orgánico y electoral.

3º) Que al argumentar en contra del programa económico de Podemos, Antonio Roldán lo está haciendo a la par respecto del programa económico de IU, pues al menos en los cinco puntos que trata, ambas formaciones -IU y Podemos-, coinciden plenamente. La única diferencia es que IU lleva tres décadas diciéndolo. (Hay más diferencias, en las que no me entretendré, pues ni es la ocasión, ni creo que políticamente interese ir a la búsqueda de las cosas que nos diferencian; justo al contrario, habrá que buscar las cosas que nos unen… ¿o no?).

4º) Que la contundencia y simpleza con que argumenta el autor es propia del dogmatismo con que nos tienen acostumbrados los neoliberales. Uno se pregunta cómo es posible que ante los horrores sociales que sus recetas económicas están produciendo en el mundo y en nuestra propia casa no les quepa la menor duda respecto de sus ideas. ¿No dudan nunca? Es asombroso: se atreven a dar consejos a los demás, cuando a ellos no les cabe en su cabecita ni la menor duda.

5º) Que como la intención del autor es orientar a “la izquierda”, me doy por aludido: yo no soy “gobernante de la izquierda”, pero soy “de izquierdas” y creo que si la izquierda se deja llevar por las ideas del doctorando, acabará reeditando el fracaso y la frustración que supuso la esperanza suscitada en su día por Felipe González primero, y por la ceja arqueada de ZP después. Mandíbula griega de Pedro Sánchez, en versión 2015.  

Para el autor comentado no es bueno ni responsable para un gobernante de izquierdas:

  1. a) Prohibir los despidos en las empresas con beneficios. En este sentido se aproxima mucho a las reformas laborales que han realizado tanto Zapatero primero, como después Rajoy. Piensa que es mejor ajustarse al ciclo económico, dejar que los empresarios prevean momentos en que puedan bajar sus beneficios, y así compitan con otros empresarios listillos que –lejos de la ética que a los más bondadosos les pudiera impeler a mantener el empleo- despedirán anticipándose al momento de bajón, e incluso subiéndose sus propios emolumentos privados. Es decir, que la competitividad debe prever la falta de ética, y la ley debe dejar a los empresarios despedir sin obstáculos, incluso si sus empresas cosechan beneficios, ahorrándose además la Administración pública una pasta en inspectores.

Sólo así se creará empleo y riqueza, dice Roldán. La protección de los trabajadores, el Derecho del Trabajo tuitivo es para este autor contraproducente, fuente de ruina económica, y en consecuencia, malo para los pobres, los parados y las pequeñas y medianas empresas; y para los propios trabajadores que al final pagarán esas políticas con despidos masivos, el cierre de sus empresas y la pérdida de sus derechos (si es que les quedaba alguno, ¿no?). Ese otro tipo de política social que propugna la izquierda de IU y Podemos debería ser sustituido por inversiones en un programa público de fuerte apoyo y formación para los trabajadores que pierdan el empleo. Lo propone como alternativo, cuando no lo es en absoluto:

Yo me pregunto: ¿cómo obtenían beneficios los empresarios de antes, esos que, dentro del sistema capitalista pero con leyes protectoras de los trabajadores, eran disuadidos de despedir mediante indemnizaciones de hasta ¡60 días por año trabajado!? Que yo he vivido eso, oiga. Y después 45; y después 33, y ahora 20 ó más bien nada. Ahora el trabajador fijo es un privilegiado (¡qué cinismo!), y la precariedad reina por doquier, es –dicen- saludable. Eran otros tiempos. Pero ¿no es posible otro modelo económico más humano? El autor olvida que el despido crea inseguridad (“motivación” lo llama él), y que la inseguridad en la sociedad actual es insalubre, crea neurosis, pandemias, cáncer por stress, etc. Lo contrario a la felicidad del ser humano como objetivo de la economía que debería enseñar la London School of  Economics.

Roldán apuesta por plegarse al chantaje neoliberal, olvidando la sentencia del poeta Andrés Neuman (“El equilibrista”) que dice que “conformarse es irreversible”. Y es que hacer una política de oferta pura y dura como la que nos propone el neoliberalismo es simplemente ahondar más en el agujero de la crisis-estafa. Como nos recuerda Roberto Sansón Mizrahi (“La crisis acrecienta desigualdad y la desigualdad genera crisis”)“en un crecimiento orgánico, el nivel y la estructura de la demanda efectiva acompañan y absorben lo que un vibrante aparato productivo es capaz de producir. En cambio, lo que predomina en muchos países es un crecimiento concentrador que genera un fuerte rezago en los ingresos de los sectores medios y bajos. En ese contexto la demanda efectiva se segmenta entre un estrato de consumo afluente y grandes mayorías de consumidores que no mejoran sus ingresos sino que, para mantener su nivel de vida, se endeudan con lo que, tarde o temprano, caen en sobre-endeudamiento. Nacen y se inflan peligrosas burbujas financieras, hasta que un día estallan y arrastran consigo al sistema financiero que las posibilitó (y lucró con ellas) y luego, por efecto dominó, al resto del sistema económico. Es la política de oferta la que crea la desigualdad, y ésta la que crea la crisis, y no al revés: las peores condiciones de salarios y de empleo contraen la demanda interna en general y el consumo de los hogares en particular, las empresas venden menos, obtienen menos ingresos y se ven “obligadas” a despedir, independientemente del coste del despido, empeorándose aún más la demanda. Nada tiene que ver la moralidad y pillería del empresario. Es el modelo económico de un capitalismo a la deseperada. Como dice Stavrakaki “la deuda opera en la intersección del poder, la moralidad y la economía”; lo mismo piensa Lazzarato: “la producción económica y la producción de subjetividad, trabajo y ética, son indisolubles” (“El síndrome griego”, Ed.Errata Naturae, nov2013).

Baste recordar que el capitalismo del siglo XXI ha superado el homo económicus y ensaya el hombre endeudado (PVP “El hombre endeudado”, 140424). La incompatibilidad de este capitalismo a la defensiva con la democracia y las libertades es cada día más evidente. Y añado: el capitalismo es incompatible con la ética, pues como dijo Marcos Roitman (“Democracia, dinero y corrupción” Público, 110709) “los corruptos se han adueñado del espacio social. La democracia no puede fructificar. Bajo su escudo protector se amparan guerras, se justifican torturas, asesinatos. Una economía de mercado es incompatible con la democracia”.

Pero la oligarquia lo presenta como le interesa, pues juega a la avaricia cortoplacista: en la UE, privado el Estado de la política monetaria y fiscal, sólo le queda el recorte de salarios y la reducción del gasto público para poder mantener el incremento incesante de la tasa de beneficios de los ricos. Por eso se ha dejado a seis millones de trabajadores sin empleo: para que ante la angustia del paro, trabajen por menos dinero. Durante el gobierno de Rajoy, de 10.200.600 contratos indefinidos se ha pasado a 9.300.000, esto es, 900.000 menos. Dato que refleja la verdadera consecuencia de la reforma laboral: las empresas con beneficios se aprovechan y despiden para contratar más barato y más precario. Menos sueldo, peores condiciones laborales, peores horarios”, como afirma Desiderio Cansino (“Contraargumentos”). ¿Creación de empleo? Mentira: reparto desigual e injusto del trabajo.

Ante una previsible caída de los ingresos futuros, ¿no puede el empresario ensayar otro tipo de politicas para garantizarse la superviencia del negocio? Claro que sí: puede buscar y encontrar nuevas líneas de negocio o nichos de mercado, evitando así la inexorable “obligación” de despedir a sus trabajadores. El neoliberalismo del PP les ha buscado la vía más rápida y facilona. Y también la más insolidaria y cruel… para la mayoría social, para los trabajadores.

  1. b) Dejar de pagar la deuda pública (sigue Roldán), pues España no podía pagar sus servicios públicos básicos ni los salarios de los empleados públicos, pues le fallaría la financiación de “los mercados” financieros, que son los que compran deuda pública. España quedaría aislada de la financiación durante años si deja de pagar su deuda soberana. Sería mejor realizar la PADRE o Politically acceptable debt restructurig in the Eurozone, aunque para llevarla adelante con éxito se requeriría más Europa y no menos; apuesta por la unión bancaria europea, y porque los inversores y accionistas paguen las quiebras, etc.

Verdades a medias: el Estado necesita financiación, pero debe sacarla de varias fuentes: 1º) Una reforma fiscal progresiva, que grave un 80% la riqueza, como dice Piketty (que no pretende cargar el capitalismo, sino hacerlo viable), además de la lucha contra el fraude, la evasión, los paraísos fiscales, los emolumentos exorbitantes de los ejecutivos financieros y empresariales, las puertas giratorias, etc. ; 2º) De las transferencias de capital de la UE, que debería ser más equitativa con los países europeos periféricos, para ir igualándolos con los centrale, que son los que se están lucrando de tener más clientes en la eurozona; 3º) De las emisiones de deuda a interés cero del BCE, que debe financiar directamente a los estados de la UE, no a través de los bancos privados para que estos se enriquezcan con intereses abusivos, ilegítimos (por eso hace falta una auditoría de la deuda, para no pagar la deuda injusta, ilegítima o usuraria, dejando al Estado sin dinero para atender las necesidades más perentorias de la poblaión, laspensiones, la vivienda, la sanidad, la educación); 4º) De otros créditos con entidades financieras, en último extremo, pero con una legislacion restrictiva respecto del margen de beneficios y de los instrumentos e ingeniería financiera que estos puedan hacer para evitar el expolio del dinero de todos; hace falta una reforma del sistema financiero que oriente la estructura y la actividad bancaria hacia el servicio de la economía productiva, hacia otro modelo ética y ecológicamente sostenible. Por eso hemos denunciado eldesmantelamiento de las cajas de ahorro, la concentración bancaria y el pago con dinero público de los pufos de los bancos.

Hay una política de austeridad de derechas, que es la que está comandando Merkel y sus mastines Zapatero y Rajoy, que constitucionalizaron la prioridad del pago de la deuda sobre cualquier otro gasto social (art.135 CE). Esa es la primera enmienda constitucional que hay que hacer. Contra ella claman incluso premios Nobel de economía como Krugman: “Algún líder europeo tiene que oponerse de forma decidida a las políticas de austeridad” (El País, 140831, “La caída de Francia”). Pero también hay una política de austeridad de izquierdas, más antigua, desde la época de Berlinguer (¡ay, el llorado PCI!): es la de la eficiencia del dinero público, sí, pero también la de poner el patrimonio y el beneficio privado al servicio del interés general, embridando al mercado, poniendo coto a los excesos de la ambición. Como ha dicho Luis García Montero (Infolibre, 140823) “la democracia española necesita pasar del igual da a la igualdad. Para eso es conveniente atemorizar a las élites, no hay otra salida. Las élites deben asustarse de las consecuencias de sus comportamientos avariciosos”.  

Por eso no hay que tener miedo a que los inversores nos den la espalda, -y menos atender a sus chantajes-, como no se la han dado a Ecuador, o a otros países que han puesto las cosas en su sitio a su debido tiempo. “Si el gobierno de España demuestra que es solvente y las condiciones y obligaciones con los acreedores son justas, el sistema va a seguir prestándonos dinero. Si el sistema detecta que nos negamos a pagar toda la deuda por sus condiciones leoninas, ya veréis como prefiere renegociarlas antes que dejar de cobrarlas”, dice con acierto Desi en su contraargumentario. Son ellos los que deben temernos a nosotros. Ellos nos necesitan más que nosotros a ellos, pues se nutren como los vampiros de nuestra sangre.

  1. c) Derogar la reforma de las pensiones (tercera perla de Roldán), pues el sistema de pensiones tal y como estaba antes era insostenible, ya que la economía española no tiene margen suficiente para ofrecer derechos sociales plenos debido a su endeudamiento, desempleo y pobres perspectivas de crecimiento. Para el autor mejor es complementar la actual reforma de las pensiones con una reforma fiscal de calado para mejorar la recaudación pública, redistribuir carga fiscal, combatir el fraude, y ampliar las bases imponibles y aumentar la imposición sobre el consumo, mediante un incremento del IVA.

            Desde que en los años 90 del siglo pasado se desató la polémica sobre la sostenibilidad del sistema de pensiones, se ha escrito mucho sobre ello. José Luis Monereo Pérez, Alberto Garzón, Juan Torres y Vicenç Navarro, con enorme acierto. Y hasta yo mismo me atreví a resumir las eneñanzas de Jesús Albarracín y las experiencias de mi paso por la Subcomisión del Pacto de Toledo del Congreso de los Diputados, en el libro “Mejorar las pensiones. Más allá del Pacto de Toledo” (Ed.El Viejo Topo, 2000).

Siempre ha sido una polémica interesada y renuente, pues el sistema público de pensiones es un negocio muy apetecible para la banca, las aseguradoras y los fondos buitre. Tratan de meter miedo a los trabajadores para que aquellos que puedan permitírselo (cada vez menos, la verdad) en vez de consumir prevean su anciano futuro suscribiendo un plan de pensiones. Martínez Noval (que fue ministro de Felipe González) y yo mismo decíamos en esa subcomisión del Congreso (1996.2000) que por qué no podia la Seguridad Social pública hacer esa labor de ofrecer planes de pensiones complementarias, y no que tuvieran que ser sólo las compañías privados quienes convirtieran en negocio ese servicio social destinados a determinados segmentos de los trabajadores.

Jesús Albarracín y Pedro Montes, integrados en el sector crítico de CC.OO., acertaron en su diagnóstico: si el problema era la insuficiencia de cotizantes para financiar las pensiones por el sistema de reparto, el problema estaba en la capacidad del mercado de trabajo, y la solución la iban a traer los inmigrantes. Efectivamente así fue. Es un hecho histórico. La hecatombe que se preveía para la Seguridad Social en 2004 no sucedió. Y el fondo de reserva previsto en la recomendación número 2 del Pacto de Toledo todavía está hoy, en 2014 y por varios años más, supliendo los déficcits que viene generando esta Gran Recesión que padecemos desde 2007. Hoy igual que ayer la solución está en otro modelo económico que impida prescrindir del trabajo de seis millones de personas. Y además, caben otras vías de financiación, también previstas en la ley que desarrolló en 1997 el Pacto de Toledo más mal que bien.  Lo importante es no dar ni un paso atrás en la defensa del sistema público de pensiones, pues es el principal bastión de la cohesión social y de lucha contra la pobreza.

La reforma de las pensiones de Rajoy ha aumentado la edad de jubilación hasta los 67 años. Ello va a crear más infelicidad, menos productividad y más desempleo, pues al retrasarse la edad de jubilación de los activos actuales, se retarda el factor sustitución intergeneracional. Salvo que, como luego veremos, este factor se realice con despidos masivos y sustitución de contratos indefinidos por contratos a iempo parcial y precarios con menos salario. En cuyo caso, además se produce un deterioro de la calidad del empleo y de la capacidad de consumo y de cotización de los actuales trabajadores, poniendo en peligro la suficiencia de financiación del sistema público de pensiones, así como la cuantía de las pensiones futuras, que serán muy cercanas a mínimos de subsistencia.

Además se produce un nuevo desequilibrio entre las condiciones de vida y trabajo de los trabajadores de los países de la UE rica y de la UE pobre. En España la edad de jubilación será de 67 años, mientras que en Francia será a los 60, en Italia a los 66, aunque es verdad que la tendencia impuesta por la troika es a elevar dicha edad de jubilación: en Gran Bretaña a 68, en Alemania a 67, en Grecia a 68, lo mismo que en Irlanda. Siempre progresivamente, de aquí al 2029 (en Alemania) o al 2027 (en España).

Estoy de acuerdo con la necesidad de una reforma fiscal para aumentar la progresividad, la justicia y la solidaridad, de la lucha contra el fraude, y no de aumentar la recaudación a través del IVA propuestas por el autor comentado. Pero no puedo estar de acuerdo en que esto sea alternativo a evitar reformar las pensiones como lo ha hecho Rajoy. Para empezar, porque yo creo –como los sindicatos de clase- que no habría que mezclar los circuitos financieros de la Seguridad Social y de Hacienda: una cosa son las cotizaciones sociales, que son salario diferido de los trabajadores y no impuestos a los empresarios como pretenden hacernos creer, y otra los impuestos, que deben pagar los servicios públicos en general, incluidas las prestaciones sociales de aquellas personas (trabajadoras o no) que se encuentren en situaciones de necesidad. Sólo en caso de insuficiencia manifiesta de los fondos de la Tesorería General de la Seguridad Social debería echarse mano del presupuesto del Estado para pagar las pensiones. Así se previó en el art.86.2 de la Ley que reformó la Ley General de la Seguridad Social en 1997.

Hay una cierta tendencia por parte de los partidos de izquierda a caer en esa trampa. Incluso los sindicatos están tentados a ceder en este tema, contemporizando con la idea de que las prestaciones de viudedad y orfandad pasen a ser financiadas con cargo a los PGE, y dejen por tanto de ser consideradas como prestaciones del sistema público de pensiones de la Seguridad Social. Se empieza por ahí (por el cortoplacismo de “garantizar la suficiencia financiera” del sistema), y se acaba desnaturaliando el sistema público (el término es de José Luis Monereo), pues cuando sólo queden las pensiones de jubilación y éstas sólo cubran a un pequeño segmento de trabajadores fijos (“privilegiados”, les llamarán, ya les llaman), entonces ¿por qué no dejarles la gestión a las compañías de seguros privadas? Al fin y al cabo serán una especie de “seguros de vida”, ¿no? Y para cubrir los mínimos a los “necesitados”, ya lo financia el Estado con los PGE. Ojo. Los trabajadores y los ciudadanos en general nos estamos jugando mucho en este debate. No es una broma. Porque la diferencia es que mientras las pensiones son un derecho no sujeto a los avatares de la capacidad presupuestaria, los complemnetos a mínimos, las prestaciones no contributivas, los salarios sociales, etc. sí dependen de las posibilidades (menguantes) de los PGE, y por tanto de los gobiernos de turno.  

  1. d) Derogar las reformas laborales e imponer la jornada de 35 horas (y van cuatro negativas del docorando al programa de la izquierda). De nuevo incide en las condiciones del mercado laboral, pero esta vez con un cinismo inaudito: afirma Roldán que el mercado laboral español era injusto, porque protegía a algunos privilegiados con contrato fijo (ya lo anticipaba indirectamente) y dejaba a los demás trabajadores, especialmente a los jóvenes, en una situación de gran fragilidad. Y añade que reducir las horas de un ingeniero o un profesor no serviría para crear empleo porque la inmensa mayoría de los trabajadores no tiene esa formación. Cree que la reforma Báñez no es tampoco la idónea porque se queda corta, ya que podría haber apostado por el capital humano. Aunque, por supuesto, lo que proponemos desde la izquierda (él debe estar en la órbita del social-liberalismo tipo PSOE), es volver al pasado y lo único que conseguiría sería más paro y perpetuar las injusticias. Como alternativa propone mejorar las políticas activas de empleo, además de una reforma integral de nuestro sistema educativo.

Pero lo injusto no es que haya trabajadores con una jornda de ocho horas y unos derechos consolidados. Lo injusto es lo contrario: la precariedad, el contrato a tiempo parcial no deseado, el desempleo, el paro prolongado, la exclusión social y la pobreza que generan un mercado de trabajo del que se excluyen a seis millones de personas. Estos neoliberales nos quieren hacer comulgar con ruedas de molino. El mundo al revés. Lo que hay que cambiar el modelo productivo.   

Se escandaliza Roldán de nuestra propuesta de reparto de las horas de trabajo para crear empleo, de la jornada de 35 horas que proponemos. Pero en realidad lo que está él defendiendo es una forma (injusta) de reparto del trabajo: a seis millones de trabajadores se les impone una jornada de cero horas de trabajo (eso es el paro), mientras que otros hacen hasta dos jornadas seguidas para poder sacar un salario medio digno y dejar de ser workers poor (trabajadores pobres, definidos como aquellos que pese a tener un empleo, no pueden sobrevivir dignamente con su salario: o no tienen vivienda, o no llegan a final de mes, o deben buscar la comida, el lavado de ropa, el descanso en establecimientos de beneficencia, etc.); y a 900.000 trabajadores Rajoy les ha quitado la jornada completa (40 horas a la semana) y les ha pasado a trabajar  una jornada de 20 horas a la semana, eso sí, cobrando menos de la mitad (en vez de 1.200 euros/mes a uno, 500 euros/mes a cada uno de los dos nuevos), para que trabajen dos por menos salario (y algunas horillas más de propina para el empresario, no remuneradas, claro; ¿y quién protesta?).

Dejando la ética a un lado, ¿es esto positivo para nuestra economía? ¿Cuánto tiempo podremos seguir tirando con esta situación de injusticia y de inseguridad? Sólo con empleos de calidad, estables, y bien remunerados se garantizará una buena formación de los trabajadores, una especialización polivalente, un incremento de la productividad, incorporando “el alma” de los trabajadores al producto y a la vida de la empresa, como dice el keiretsu o modelo de negocio inventado por los japoneses, o a la causa común del negocio cooperativo, a la empresa familiar de desarrollo sostenible, endógeno o local, etc.

La reforma laboral que queremos derogar es injusta, crea desigualdad, pobreza e inestabilidad social. Pero a su vez es contraproducente para nuestra economía. Es un obstáculo para el cambio que hay que hacer. Porque mientras el gobierno permite a los empresarios explotar de este modo a los trabajadores, aquellos mantienen el tran-trán del beneficio cortoplacista y no buscan la innovacion, la formación de los trabajadores, etc. Hace falta cambiar el modelo productivo, y uno de los ejes (no el único) es volver a una eficacia productiva basada en la calidad de nuestros bienes y servicios, y no en la reducción de los costes laborales.

La derecha siempre “resuelve” los problemas económicos por la vía fácil: Aznar haciendo construíble todo el suelo y creando la burbuja inmobiliaria; Rajoy, reduciendo los costes laborales y sociales, echando al paro, a la precariedad y la pobreza a la mayoría de la población, y recortando-privatizando los servicios públicos. “¡Brotes verdes no, raíces profundas!”, se han ufanado Rajoy. Pero las raíces están podridas, profundamente podridas.

  1. e) Tomar el control político del BCE (quinta perla) para imprimir dinero, poniéndolo al servicio de otro modelo económico. Para Roldán esto no es recomendable, pues ello generaría inflación, y en consecuencia se vulperizarían los ahorros de los trabajadores. Además, si tomamos el camino inverso al de la UE nos quedaríamos sin financiación para servicios básicos (de nuevo el chantaje), nuestra economía sería más improductiva, cerrarían empresas, aumentaría el paro y las desigualdades, -dice-. Lo que tiene que hacer un gobernante de izquierdas es despolitizar más el BCE; aunque hace una concesión a la galería: si es necesario, cambiarle el mandato para incluir el pleno empleo, como hace la Reserva Federal en EE.UU.

De todos es conocido que el BCE no tiene más competencia estatutaria que vigilar e impedir la inflación en la eurozona. Pero de hecho los gobiernos que integran dicho espacio monetario y las instituciones de la UE en las que se integra el BCE de forma “independiente”, han permitido que imprima billetes e inyecte ingentes cantidades de dinero para evitar el colapso del sistema financiero europeo. Es decir, que para salvar a la banca del desastre, lo que haga falta (España pudos disponer de hasta 100.000 millones, que en teoria no se utilizaron todos). Pero incluso el dinero que ha ido a parar a financiar la deuda soberana, la de los estados (Irlanda, Grrecia, Portugal, sobre todo), ha ido directamente a los bancos, pues el BCE no puede dar dinero directamente a los países miembro de la UE. El dinero no llega a la economía real, sino a la banca, que especula con él, se lucra de márgenes sustanciosos en los intereses a los que presta respecto del que le pone el BCE al prestárselo.

El tiempo está demostrando que el BCE necesita una seria reforma. Lo mínimo que se debe hacer es lo que propone Roldán: cambiarle el mandato para incluir el pleno empleo, como hace la Reserva Federal en EE.UU. Pero eso se queda muy corto. Lo que hay que hacer es ponerlo a financir las políticas que pongan la economíaal servicio de las personas, los países, las regiones y la economía productiva, hacia un modelo de desarrollo ética y ecológicamente sostenible. Por tanto, en vez de mantenerlo en una falsa independencia o incluso incrementar ésta como quiere Roldán, hay que politizarlo y dejarse de pamplinas. Pues su independencia es un truco para mantenerlo bien amarrado por la oligarquía politico-financiera al servicio de los lobbyes que mandan en la UE, garantizándoles su financiación.

    ¿Mantener la inflación en el umbral del 2%? Ese no debe ser el objetivo, pues actualmente la eurozona está en riesgo de deflación. Nuestros problemas son el paro, la insolidaridad intereuropea y la desigualdad, así como los mecanismos de cierre automático que el euro crea en torno a las políticas económicas que los países periféricos tendrían que practicar para concurrir en igualdad de condiciones con los países del centro europeo: política monetaria autónoma (total o semi), política fiscal (lo mismo), política financiera (banca cooperativa, banca pública, cajas de ahorro…).

Por eso necesitamos un BCE más democrático, y al servicio de políticas públicas con nuevos valores, que transfiera dinero de los ahorradores a las administraciones necesitadas de financiación, incluso el que se deriva de una endeudamiento susceptible de ser razonablemente financiado por el desarrollo, la demanda y el ahorro. Las pymes, la economía cooperativa y los autónomos necesitan liquidez para seguir generando empleo y riqueza. Pero los ciudadanos y ciudadanas europeas no mandamos en el BCE. Nos endeudan por encima de lo razonable para especular con nuestros ahorros, y luego nos culpabilizan por derrochones, sometiéndonos a una estricta dieta de adelgazamiento de lo público, mientras ellos engordan mediante las privatizaciones, el expolio de los servicios públicos tan duramente conquistados durante siglos y la explotación de los trabajadores en las empresas y de los ciudadanos en el consumo, los créditos y el “capitalismo popular”.

Lo que de verdad hace falta es un debate sobre la idoneidad del euro como mecanismo unitario de los países de la UE. Nos quedaremos de momento en la reforma del BCE. Pero desde Maastricht (1992) las condiciones en que se basó la construcción de la unión monetaria no podían sino generar una deriva insolidaria y de desigualdad creciente entre unos países y otros. El euro se está convirtiendo en un elemento divisor de la UE. Justo lo contrario para lo que se concibió. Pero para que se pueda crear una UE de verdad, no hay reforma que valga. Hay que partir de cero, creando una unidad política que hoy por hoy no está… ni se le espera.

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