2015, la impúdica “bajada” del paro de Rajoy

Publicado: 6 enero 2015 en Uncategorized

En 2014 ha bajado el paro por primera vez en 7 años, pero es que antes había subido hasta 6 millones. Sí, la afiliación a la Seguridad Social crece en 417.574 cotizantes frente al año 2013, hasta los 16,7 millones (apenas un 2’37%, según Joaquín Estefanía). En consecuencia, el paro registrado cae en 253.627 personas en su mejor dato desde 1998. Y la contratación indefinida crece un 20% respecto a diciembre de 2013, aunque su porcentaje sobre la contratación total es tan un 8%, dos puntos menos que antes de la crisis, cuando era un 10% o más, y nos parecía a todos un auténtico escándalo.

Y a pesar de que con esos datos Rajoy puede sacar pecho, vana es su gloria, pues España sigue siendo líder de Europa en desigualdad por el paro crónico y la precariedad del empleo juvenil. Algunos datos tan reales como los que exhibe impúdicamente la ministra Báñez:

– en 2007 llegamos a tener casi 19 millones de afiliados al sistema público de Seguridad Social (así que hemos bajado más de dos millones de afiliados, y en cuanto a recaudación, al bajar los salarios y las jornadas de trabajo por el incremento de la temporalidad y el contrato a tiempo parcial propiciados por la reforma laboral, se recauda menos); según la EPA hay más parados que en 2011 (5.273.000 en el cuarto trimestre de 2011).

– hay menos colchón para hacer frente al pago de pensiones (66.815 millones en 2011 y 49.598 en 2014). Más excusas para ir privatizando el sistema público de la Seguridad Social.

– una de las claves del “milagro Rajoy” es que el insufrible crecimiento de la desigualdad en España. Es el país desarrollado donde más ha crecido la desigualdad durante la crisis; el “Informe Mundial sobre Salarios” de la OIT cifra el distanciamiento entre ricos y pobres entre un 40% y un 50%. Ya sólo EE.UU. nos supera en desigualdad. ¿Cómo se ha producido esto?

– el IEE (Instituto de Estudio Económicos) de la CEOE afirma que el número de parados de larga duración españoles (los que llevan más de un año sin encontrar trabajo) crece al doble de velocidad que el de europeos; la EPA dice que los PLD son el 62% de los desempleados, unos 3,5 millones de PLD llevan más de un año en el paro, y 2,34 millones, más de dos años.

– las prestaciones por desempleo han disminuido, habiendo caído en 400.000 en los dos últimos años la cifra de parados que no cobran la prestación contributiva, y más de dos millones en total la de quienes no reciben ayuda alguna del Estado. Y eso, pese a que el número de años en que sufrimos esta crisis-estafa es cada vez mayor. En general, la tasa de cobertura ha bajado al 57,88% en noviembre. ¿Cómo se explica esto?  Primero, por los recortes practicados por el Gobierno en el acceso y las cantidades de las prestaciones; segundo, por la caída de los salarios que son su base reguladora; tercero, porque la ley marca un período corto de percepción entre prestación y subsidio, que luego los sucesivos acuerdos Gobierno-sindicatos prolongan con la mísera cantidad de 426 euros/mes para los que no perciben ayuda y tienen determinadas cargas familiares; cuarto, a pesar de ello, cada vez son más las personas que no perciben ningún tipo de ayuda pública; quinto, porque la desigual distribución de la renta ya empezó a crecer a partir desde los años 80 por los problemas estructurales de nuestra economía que la crisis-estafa ha puesto de manifiesto (paro estructural mayor que la media europea, baja productividad, un mercado laboral muy segmentado entre contratos temporales e indefinidos, el peso desmedido de la construcción), y a partir de 2005 no ha hecho más que crecer, según capas sociales (los inmigrantes ya estaban cobrando antes los salarios más bajos) o la comunidad autónoma a la que se pertenezca;

– la cifra de jóvenes que no trabajan se disparó en España un 200% durante la crisis, mientras en Europa aumentó un 34%; el 92,3% de los menores de 30 años tiene contratos temporales; según Eurostat, el paro español de larga duración entre los menores de 29 años era del 17,8% en 2013, más del doble que el de la zona euro, y ocho veces el registrado en 2008 (el Italia, un 15,9%, se duplicó en 5 años; en Francia, 6%). Esta es la razón de que, mientras en Europa la media es del 48%, la media de  españoles menores de 30 años sigan viviendo en casa de sus padres es el 78%, un 53,8% de los jóvenes en paro. “Juventud” y “contrato temporal” son sinónimos. Ya se sabe: trabajo sin derechos de jornada, vacaciones, horario, sindicalización, etc, salarios basura, más inseguridad laboral,  menos productividad…, y en consecuencia, más conflicto social latente (y electoralmente ya en ciernes) y una falsa “salida de la crisis”.

– el fracaso de las políticas activas de empleo.

– la deficiencia de la formación profesional dual, pese a los continuos requerimientos de la UE al Gobierno español. Se denuncia desde la OCDE la brecha educativa existente entre España y otros países de la UE: el doble de universitarios que Italia pero menos formación profesional o con bachillerato como titulación; y al mismo tiempo, según el Informe Pisa, “la proporción de trabajadores con el nivel más alto de competencia roza la mitad de la media de la OCDE”. Y el porcentaje de repetidores entre los menores de 15 años duplica la media de la OCDE, mientras el de la tasa de abandono escolar dobla la media de la UE. La “sobrecualificación” de España se muestra en que la UE se acerca al 20%, mientras en España llega al 35%. Hay un 55% de jóvenes que trabajan en empleos por debajo de su cualificación, y “les quitan” el puesto de trabajo a los de menor cualificación profesional; hecho que se adecua a un modelo productivo dependiente del sector servicios, del turismo, la hostelería y el comercio, ofrece sobre todo empleos pocos cualificados.            

Con estos datos, la interpretación realizada por este Gobierno es simplemente impúdica. El cinismo llegó al máximo con las declaraciones del ministro de Economía, de Guindos: “en España se ha perdido el miedo a perder el puesto de trabajo”; hasta la habitualmente imprudente Báñez tuvo que matizarle diciendo que la mayoría de la sociedad española tiene confianza en encontrar un empleo en los próximos meses”. Pero la EPA desmiente incluso esto, pues demuestra que los parados que buscan empleo siguen con el mismo “efecto desánimo”, como demuestra el dato de la salida de inmigrantes (casi un millón de personas, entre autóctonos e inmigrantes que han regresado a su país de origen o han salido de España hacia otros países menos periféricos, con auténtica capacidad de creación de empleo).

El gabinete técnico de CC OO tiene otra versión menos gloriosa de los mismos datos: “Después de la reforma laboral, que facilitó el despido, en la contratación indefinida hay mucha más rotación, o sea, que las horas trabajadas no crecen, sino que se reparten entre más personas,, y cada una de ellas cobran menos, ahorrándose el empresario despedidor una pasta al sustituir a un trabajador con empleo digno por dos con empleo basura. Lógico. La reforma laboral de Rajoy ha incrementado los incentivos temporales para que el contrato-tipo facilite el empleo indefinido, pero incluyéndolo en el primer año a prueba, sin coste de despido.

Y para colmo, ni siquiera el optimismo exhibido por Rajoy y su ministro De Guindos sobre la recuperación económica es verosímil:

– El PIB ha caído nueve puntos (90.000 millones de euros).

– España debe 3,2 billones de euros en total. La deuda pública ha superado el billón de euros, el 100% del PIB. Es el dato oficial al inicio de 2015, cuando en el tercer trimestre de 2014 se situaba en el 96,8% del PIB, y sólo llegaba al 70,5% del PIB en 2011. Pero la deuda privada sigue siendo más preocupante que la pública: son otros dos billones de euros. Entre la deuda que mantienen los hogares y las empresas. Producimos la tercera parte de lo que nos gastamos en un año. Pero lo más preocupante es que la deuda externa neta (activos españoles en el exterior menos préstamos financiados desde fuera), supera también los 1,1 billones de euros, por encima del 100% del PIB. En términos relativos al volumen de nuestro peso económico, España es el país desarrollado con más deuda neta.

Imposible devolver esta deuda, salvo que se reestructure, como queremos IU y Podemos, y el Grupo de la Izquierda Europea. Analistas como Walter Múnchau, columnista en el Financial Times, confirman que somos los únicos que tenemos un planteamiento realista, que debería extenderse a toda la eurozona.             

La UE desconfianza de un modelo productivo que basa sus éxitos en la leve recuperación de los servicios (turismo) y construcción (de nuevo). Bruselas recela del ‘niño modelo’ de Europa y exige a España nuevos ajustes para garantizar que cumple con los objetivos de déficit (4,2% en 2015 y menos del 3% en 2016), y una nueva vuelta de tuerca al mercado laboral. Exigencia que se hace más perentoria en la medida en que el Gobierno ha aprobado la reforma fiscal que prevé una rebaja en la recaudación de impuestos.

La UE se pone nerviosa por el posible triunfo electoral de Syriza en Grecia, y que esta perspectiva se repita en España (Grecia es el 2% del PIB europeo, pero España es la cuarta economía europea) si Podemos madura de aquí a entonces, y fragua la unidad popular que la izquierda y mucha más gente en España quiere, y por la que apuesta la izquierda europea, Tsipras entre otros.

2015 puede ser el año del inicio de la recuperación europea, si a una inflación baja, una deflación controlada (de momento) y una caída del precio del petróleo como la actual, se une el cambio de rumbo de la estrategia económica europea. Tsipras puede ayudar mucho a esto,  ganando el próximo 25 de enero en las elecciones griegas; y la unidad popular IU-Podemos-etc. si gana en España las elecciones generales en noviembre. Pero puede también ser un año de gran inestabilidad política y social: Grecia va a ser el banco de pruebas de la recuperación económica española, que está en cuidados paliativos permanentes, pues su enfermedad económica es crónica, y su profilaxis, pura cosmética.

La inestabilidad puede haber comenzado ya: en los tres meses de julio a septiembre se han producido salida de capitales en España que han afectado a la fluctuación de las Bolsas española y europeas, y al flujo de capitales en la economía de los países del sur de Europa, los periféricos de la germanizada UE.

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