Archivos para febrero, 2015

Pablo Iglesias se ha pasado cuatro pueblos… andaluces

Cuando Rajoy habla de la herencia del PSOE como causa de la ruina económica de España, me recuerda aquella frase de Goucho Marx que afirma que “partiendo de la nada hemos alcanzado las más altas cotas de miseria. Ni el ingenio de la frase es mía, ni el recuerdo de lo apropiado de citar de Marx (Groucho, por supuesto) lo he puesto yo en la actualidad informativa; quien ha dado pie a ello ha sido Pablo Iglesias, a quién Cayo Lara acusaba de utilizar otra frase del mismo cómico, la muy conocida “estos son mis principios; si no le gustan tengo otros“.

Algunos dirán que Cayo Lara debería haber tenido la “elegancia” de no meterse con el líder de Podemos, que si se quiere converger antes, después ó en medio, hay que ser prudentes y evitar choques dialécticos con los posibles aliados. Pero es que Pablo Iglesias se ha pasado: liberado de la azarosa y ambigua situación de tener a su compañera Tania Sánchez como candidata de IU a presidenta de la comunidad de Madrid, justo al día siguiente de haberse ido de la IU que la ha mimado, que le ha proporcionado la experiencia municipalista que hoy patrimonializa para venderla allá donde quiera incorporar su acervo político, encumbrada a la fama por ser la portavoz y comunicadora en La Sexta (“La Quinta Columna”) y otros medios nacionales de comunicación, justo cuando todas encuestas le dan palo a IU y zanahoria a Podemos, al segundo Pablo Iglesias que la historia de España le da al progresismo español se le ocurre arremeter contra IU con dos argumentos:

1º) “Se vive muy cómodo en el 12% siendo un partido bisagra del PSOE”.

2º) “Siendo fiel a tus principios sabiendo que vas a ser minoritario”.

Pablo Iglesias se equivoca en las dos afirmaciones.

Primero es muy injusto y se equivoca, en su doble vertiente: cuando dice que es cómodo ser bisagra del PSOE; no me puedo creer que don Pablo se crea que el PSOE-A nos pone a IU LV-CA cómoda la situación en un gobierno donde IU ha tenido que pelear su coherencia hasta tener que negociar en un fin de semana la restitución en su cargo a una consejera que defendía contra la banca unos desahucios que dejaban a los vecinos de La Corrala (Sevilla) en la calle, literalmente; un socio que ha sido desleal hasta dejarnos sin los suficientes datos para conocer a fondo el Sector Público, pese a haber constituido una comisión bipartita para llegar a acordar una propuesta consensuada al Parlamento, como estaba previsto en el Pacto por Andalucía; a IU no le ha sabido a caramelo tener que exigir día a día la aceleración de los procedimientos  parlamentarios para llegar a tiempo y cumplir el compromiso de hacer 28 leyes necesarias para los andaluces y andaluzas, que es lo que nos interesa. Las pataditas en las espinillas del socio mayoritario las conocemos en Andalucía, provincia a provincia, pueblo a pueblo, o de una a otra decisión parlamentaria o del consejo de gobierno.

Ni puedo creerme que Pablo Iglesias se crea que IU se ha conformado alguna vez en su historia con tener el 12% en alguna votación. Algunos nos hemos dejado la salud y otros la vida misma por ganar las elecciones y acabar con este sistema político y socioeconómico que la oligarquía político-financiera nos impone. Negarlo no sólo es injusto, sino una auténtica memez. ¿Por qué no nos señalas, apreciado Pablo, cuáles han sido nuestros fallos para que los electores no nos voten en número suficiente como para gobernar? La existencia misma de Podemos, el prestigio del mismo Pablo Iglesias, su perspectiva electoral, nos están indicando a IU que algo hemos debido hacer mal para merecernos esto (o tal vez estamos tan acertados que prefieren ignorarnos… habrá que hablar más a fondo sobre eso algún día).

¿Cree Pablo que IU LV-CA no ha tomado nota de ello? Podremos equivocarnos de nuevo, pero decir que hemos estado cómodos en nuestros errores, no es propio de alguien de quién se espera que sea el líder de un proyecto común de todos los que quieren un cambio a fondo del sistema. Al revés: la gente de izquierdas como yo, que se mira al espejo para afeitarse todos los días, reconoce la veracidad de esa imagen que Pablo utiliza en su libro-conversación con Jacobo Rivero  para describir a “la casta”: “Es la imagen de la muerte, la imagen de los zombis, la imagen del pasado. Un montón de ancianos, cuyos rostros muchas veces reflejan incluso la decrepitud de nuestro sistema político, diciendo: ‘La democracia se ejemplifica en un cadáver y en la unidad de todos nosotros, la casta frente a la gente'”. Si, Pablo, tienes razón en esa decrepitud de los que tenemos más de 65 años (incluidos tus admirados Anguita y Beiras, ¿o no?). Mal que nos pese, hay una nueva generación, la tuya, que exige paso y es un error descomunal no dárselo. Es una de las condiciones subjetivas que los pensadores dialécticos debemos cuidar tanto como las objetivas del cambio revolucionario. No haber reflexionado dialécticamente sobre las características del cambio que se anunciaba en el 15-M, o en los candidatos que presentábamos, debe ser uno de los errores de IU en las elecciones europeas. Y lo estamos pagando.

Pero tu acierto (la otra cara de la misma moneda) no te da derecho a imputarnos la intención de ser perdedores eternos para vivir cómodamente como secundones en la “vieja política”: ni todo es cuestión de cambiar caras viejas por caras jóvenes, ni debemos olvidar que IU Y el PCA hemos sido heroicos resistentes, tanto en la calle (donde hemos llevado la iniciativa incluso cuando convocábamos en solitario todos los 28-F, como cuando convocaban otros) como en las instituciones. Si, no sólo incomodidad, sino heroicidad en algunos o algunas militantes, y coherencia y radicalidad colectiva, tanto en IU estatal como en IU LV-CA.

¿O es que no han sido IU (y el PCE) la primera fuerza política que ha criticado la Transición, ha denunciado el incumplimiento y reforma unilateral de la Constitución, y la necesidad de un nuevo proceso constituyente? La Conferencia sobre Un Nuevo País de IU (diciembre 2013) diseña un proceso constituyente mucho antes de las elecciones europeas y de que existiera Podemos. Y en ese debate estuvo IU-Andalucía, que contribuyó y mucho: Diego Valderas fue el ponente y Alberto Garzón el protagonista.

La segunda razón de que la arremetida de don Pablo contra IU más que ofendernos nos decepciona profundamente, porque nos propone a un líder que nos echa en cara ser inamovibles en nuestros principios. ¡Qué contradicción, don Pablo! Primero nos habéis negado la posibilidad de ir juntos a las elecciones andaluzas, en una Unidad Popular Andaluza, que contaría con muchas adhesiones entre los que se inclinan en apoyar a Podemos, a IU, a Equo, a Clias, a Primavera Andaluza, a las asociaciones, etc. Habéis preferido priorizar los intereses partidistas de Podemos a nivel estatal, ver cuantos pueden sacar de Andalucía. Es legítimo. Pero ¿no debemos los andaluces valorar la actitud de Podemos respecto a Andalucía?

Y por otra parte, es contradictorio descalificar la fidelidad de IU a sus principios, cuando se puede prever que cuanto más riesgo tienes de adoptar medidas que sean incoherentes con tu discurso, más mano tienes que echar a tus principios. Y no sé a nivel estatal (veremos si las encuestas son veraces o son una trampa que te han tendido para que te crezcas más de la cuenta y digas lo que decía aquel torero al que le dio el toro un gran revolcón: “¡dejadme solo…!”). Asesora bien a tu candidata Teresa Rodríguez, pues le acabas de meter en un lío.

Verás: para ser coherentes con las promesas electorales, hay que apostar, se acierte o no, como hizo IU LV-CA en mayo de 2012; según el número de diputados que cada fuerza saque para el Parlamento de Andalucía el próximo 22 de marzo (faltan 39 días), podría darse la circunstancia de que el virtual ganador según las encuestas, el PSOE-A, necesite apoyo no sólo en la investidura de doña Susana, como ya ha comprometido la compañera Teresa, sino para ir desbrozando día a día la gobernabilidad de una Andalucía cuya ciudadanía necesita medidas concretas para resolver problemas, y no megáfonos con líderes carismáticos (o no tanto) apretando el acelerador de la demagogia. Eso de la “gobernabilidad” o la “estabilidad” no es una consigna de la derecha (que lo es y será, según se use contra la resistencia frente al austericidio o la movilización contra el bipartidismo); en Andalucía hay un 33% de paro y un millón de hogares con dificultades para pagar luz, agua, vivienda, etc, cada mes; y lo peor es que el bipartidismo es un concepto que en la Universidad de Madrid es evidente, pero aquí, para los pueblos (780) de Andalucía quien gobierna Andalucía es el PSOE (que casi 3 millones siguen creyendo que son de izquierdas, “los suyos”), y hay una derecha (el PP) en la oposición. Y no es pensable que Podemos sea alternativa en Andalucía: el “lapsus” de Luis Alegre decía la verdad. Inoportuna, antielectoral, pero verdad. Y también es verdad lo que Maíllo anunciaba: IU LV-CA sale a ganar (y la gente va a valorar el trabajo y la seriedad demostrada por IU LV-CA el próximo 22-M, por mucho que los medios de comunicación se empeñen en ignorarla o minimizarla).

Se puede ensayar que IU y Podemos estemos en la oposición en Andalucía, y dejar gobernar al PSOE-A o al PP-A acompañados de los minoritarios UPyD o Ciudadanos, si logran entrar en el Parlamento de Andalucía. Pero en todo caso, la responsabilidad respecto a la ciudadanía andaluza nos exigirá ser leales con nuestro programa y nuestro discurso. Tanto en uno como en otro, aparecen los principios de la fuerza política (supongo que en Podemos también hay principios) y su necesidad de flexibilizar las actitudes y las propuestas que concluyan en las medidas necesarias para los trabajadores/as y los ciudadanos/as de Andalucía.

Podemos e IU LV-A se necesitan. Pero sobre todo es la ciudadanía andaluza quien nos necesita unidos y comprometidos con sus intereses. Podemos, lo mismo que IU LV-CA, no depende sólo de sus dirigentes. Afortunadamente hay militantes, afiliados, simpatizantes, opinión pública en general, que vigilarán esa correspondencia entre intereses partidistas e intereses ciudadanos. Y ello, os lo aseguro, implicará que Podemos tendrá que apostar por la “comodidad” de ser fiel a vuestros principios, y ser “algo flexibles” para interpretar y reinterpretar la coyuntura social y electoral para no caer en otro apriorismo que puede parecer a los andaluces necesitados un “principio inamovible” de Podemos: acabar con el bipartidismo, dejando caer al PSOE-A, aunque ello implique que por primera vez en la democracia gobierne lo que la ciudadanía andaluza entiende por “derecha”.

Y que con ello lleguen más recortes sociales, las privatizaciones de la sanidad, el reforzamiento de la educación concertada, el fin de la gratuidad de los libros de texto, del transporte escolar público, la llegada de los copagos en distintos sectores del gasto social, el complemento financiero de la comunidad para mantener (pese al recorte de la partida presupuestaria de Montoro) de la atención a la dependencia… ¿Sigo? Un gobierno andaluz escorado a “la derecha” acabará con las perspectivas que había creado un gobierno como el que ha sido disuelto por Susana Díaz, los compromisos del Pacto por Andalucía.

A él os remito. No quiero cansaros. Pero si os recuerdo un viejo dicho: más vale lo malo conocido que lo malo por conocer. Aunque todos, prefiramos lo bueno. Faltaría más…

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Como esto que sigue es continuación de una primera entrega titulada “La ‘operación Susana’ ya ha empezado”, creo que es necesario resumir lo dicho allí. Ahí va.
El cántaro de la lechera Susana está lleno de cálculos trufados de sueños propios, estudios de expertos y asesores peloteros, y aunque la leche que contiene no es de fiar (sus estadísticos se lo habrán dicho, pues los más audaces dicen corre el riesgo de quedarse todo lo más en un 33%), Susana acepta el riesgo de venderlo como si toda Andalucía fuera “la leche”. ¿Por qué se ha decidido a jugar una partida tan arriesgada? Porque dejar de hacerlo lo es más todavía. El juego es al todo o nada. Puesto su horizonte en ser líder nacional del PSOE (Operación Susana), le queda menos de un año para conseguirlo, los tiempos están contados: tiene dos meses para dejar en pelotas a los partidos rivales y sobre todo si suerte electoral le viene de cara (ganar la mayoría absoluta o simple) ayudar al PSOE nacional en cualquier caso, porque deja a Podemos en expectativas más bajas y porque le quita a IU su mayor plataforma para seguir creciendo; en abril y mayo hacer un buen papel en las elecciones municipales de Andalucía (aunque las ganara el PP, -cosa que es improbable en Andalucía- ayudarían al PSOE nacional y andaluz a salir de la imagen de perdedor que ahora tiene, pues mejoraría su cuota de alcaldías y concejales); y Susana gana tiempo (pues a Pedro Sánchez, su definitivo rival político, liquidadas las legislaturas nacional y andaluza se le pone el reloj en marcha para la precampaña y campaña de las generales); y cuando Pedro Sánchez pierda las generales, ¿quién en el PSOE y en la sociedad pro-bipartidista van a dudar de que Susana es la solución?
1º) Resumido el artículo anterior, desde IU LV-CA deberíamos reflexionar críticamente sobre varias cuestiones que nos suscita el adelanto electoral en Andalucía:
1. La “Operación Susana” parte de la hipótesis de que hay una conspiración dentro del PSOE contra Pedro Sánchez en la que Susana juega a realizar su sueño. Yo me apunto a esta hipótesis. Otros piensan que no hay conspiración, sino una estrategia compartida entre Pedro Sánchez y Susana Díaz para defender su papel en el bipartidismo, y el propio sistema bipartidista, dejando a Podemos e IU pillados por los tiempos electorales. Así Pedro Sánchez y Susana convienen la necesidad de adelantar las elecciones andaluzas para demostrar que a Podemos se le puede derrotar electoralmente, y desinflar en algo la imagen del expectariado centrada cada vez más en el bipartidismo PP-Podemos.
Esta polémica no hace al caso, pues a los efectos de saber si los demás partidos van a verse pillados por la estrategia del PSOE, lo mismo es de la hipótesis “Operación Susana” que de la “Operación Susana-Pedro Sánchez”. Simplemente, habrá una sola fase en la ”Operación Susana”; es decir, tras el fracaso total o parcial de Pedro Sánchez en las elecciones generales, seguirá en la secretaría general, pero Susana no optará a sustituirlo. Salvo que Susana ignore la lección de su autor preferido, Maquiavelo: “Cuando se hace daño es menester hacerlo de tal modo que sea imposible la venganza”. Pero esos serán otros problemas, los suyos. A mí no me interesan.
2. Que el Estatuto de Andalucía no debería haber dado a la presidenta (o presidente) de Andalucía una competencia tan importante. Andalucía se convierte así en un régimen presidencialista, de naturaleza democráticamente cuestionable, al menos en este punto (aunque la palabra “democracia” lo aguanta todo). Error que cometimos todos los que allí votamos. Algunos –IU LV-CA me refiero- a regañadientes en algunos puntos, por ejemplo, en éste. Pero votamos en colectivo, porque un Estatuto debe servir para todos, incluidos los partidos del bipartidismo. ¿Debía haberse resistido IU? Con lo vivido después del 15-M y sobre todo después de las elecciones europeas, seguro que hubiéramos tenido un revulsivo para no proponer las cosas así. Valga ahora mi personal autocrítica por no haber olido el clima que ya entonces (2006-2007) se estaba gestando en España y en Andalucía. Pero en mi descargo valga decir que la sociedad en su conjunto era bastante conformista, y los planteamientos de IU era marginales. Votábamos lo que nos marcaba la sociedad. Más o menos.
3. Se discuten los argumentos a favor y en contra. Unos piensan que es verdad lo que dice Susana: que Andalucía ahora mismo es ingobernable o lo va a ser después del referéndum interno de IU de quedarse o no en el Gobierno andaluz. Pero ante eso se contraargumenta (con razón) que:
2º) No era cierta la inestabilidad del cogobierno, nadie se lo ha tragado (excepto el presentador de los Desayunos de Canal Sur (al parecer), sino la inestabilidad que viene: Imposible que sea cierto que un referéndum interno como el propuesto por la Asamblea de Balance de IU LV-CA le haya hecho adelantar las elecciones porque “ya se ha roto la confianza” entre los socios; en IU LV-CA se le han dado todas las garantías del mundo, pero sobre todo le han pasado la pelota a su tejado: si la gente de IU ve que se va cumpliendo el Pacto por Andalucía, votará a favor de seguir en el cogobierno. Porque hay otras intenciones “de mayor peso” para la decisión de Susana Díaz. El adelanto electoral no es un acto de amor de Susana Díaz a Andalucía. Prefiero creer a Bertrand Russel: “Mucho de lo que pasa por idealismo es odio o amor al poder enmascarado”.
1. No cumplir el Pacto por Andalucía. Recordemos que sólo 2 de las 28 leyes comprometidas en dicho pacto están vigentes. Y amenazan con estarlo una muy importante y peligrosa para la banca: la de creación del Ente de Crédito Andaluz (ECA), y sabemos a estas alturas que existe una entente entre la banca que capitanea la oligarquía político-empresarial española, y Susana (véanse las visitas institucionales de los dos Botines del Santander, padre e hija, González del BBVA, Fainé de La Caixa, etc.; y la Ley de Renta Básica, o la del Banco de Tierras (reforma agraria, en castellano antiguo, que a veces se entienden mejor las cosas). Esas cosas son políticas de izquierdas, y Susana no lo es, es social-liberal.
2. Intentar gobernar en solitario incluso con mayoría simple en Andalucía. Eso implica romper las expectativas de crecimiento o mantenimiento del número de diputados de IU LV-CA. Susana está molesta con IU LV-CA porque la Operación Susana es real, quiere encabezar el PSOE a partir de la derrota electoral del PSOE de Pedro Sánchez. Finge que su estrategia es la misma que la , que es disputarle la izquierda al PP, cuando ella sabe que su enemigo en Andalucía no es el PP, sino la entente IU-Podemos, y su punto fuerte es ganarse el andalucismo derechoso del PP-A descompuesto y del antiguo PA. Para poner varios ejemplos que todo el mundo va a entender: A Susana Díaz le quema la reivindicación del derribo del hotel Algarrobicos y no poder congraciarse con la población de Carboneras; o el no poder decir que sí al establecimiento en la base militar de Morón del buque-insignia de EE.UU.; o el tener que soportar a una consejera de Fomento que no hace más que poner sanciones a los bancos; o tener que defender a okupas como los de La Corrala (todavía le escuece el culetazo que se dio con el asunto); o la posición de IU de plantear una comisión de investigación sobre toda la corrupción, tanto del tiempo de Chaves como del de Griñán, tanto de los ERE, como de las ayudas, la formación, etc. Con lo fácil (pensará doña Susana) que sería proponer en el Parlamento iniciativas “de izquierdas” para que los aprueben IU y Podemos, y propuestas para que las apruebe la derecha, el PP-A y UPyD si logra entrar. La inestabilidad que argumenta Susana está en su deseo de gobernar cómodamente. Y con IU LV-CA no puede. Ha comprobado que ¡eran rojos de verdad, y no de boquilla como el PSOE!
3. Que Susana quiere encabezar las primarias a Presidente del Gobierno español, después de haber recuperado para el PSOE la mayoría (sea absoluta o simple). Entiéndase bien: la operación ya está en marcha, aunque lo niegue Felipe González (que una de las cosas que se le dan bien, lo ha demostrado); pero está diseñado en dos fases: en la primera, -las primarias-, los barones y la baronesa conspirantes van a dejar pasar al jugador Pedro Sánchez, para que se estrelle, y pueda surgir desde las bases que lo pusieron la segunda fase, que es su sustitución por Susana. Si le sale bien la jugada, en Andalucía tendremos que esperar casi cinco años para librarnos de ella, aunque durante esos años la inexistente inestabilidad del gobierno andaluz se creará y se trasladará al Parlamento, salvo que otra correlación de fuerzas electoral e institucional no lo remedie (a continuación hablamos de ello).
4. Que Susana huye de las consecuencias electorales de la corrupción del PSOE. Quiere distanciarse 4 años de la inminencia del juicio de los ERE. Por si las moscas, lo primero que ha hecho con el adelanto electoral es blindar a los exconsejeros que tenían el riesgo de perder el aforamiento, y quizá alguno tirar de la manta, si es que existe.
3º) Que al PP-A le pilla en pelotas es una obviedad. Pero el adelanto no es el culpable, sino el dedazo de Rajoy al poner en Andalucía a un líder político como Moreno Bonilla que ni él se lo cree. Esa debilidad del PP-A juega objetivamente a favor de la Operación Susana.
4º) El adelanto electoral a quien de verdad puede pillarle en pelotas (digámoslo fino: perjudicarle) es al propio PSOE-A, pues su tiro (Operación Susana) le puede salir por la culata. ¿Y si el cántaro se rompe? Se discute si es posible que el PSOE desaparezca del gobierno andaluz. La Cadena Ser (pro PSOE de toda la vida) hizo en enero una encuesta, uno de cuyos datos les puso los pelos de punta: el 33% de los encuestados andaluces preferían un gobierno Podemos-IULVCA-Equo en Andalucía. Y punto. El PSOE-A, ¡a la puta oposición, con el PP-A! Un 33%… Empate a la baja con los cálculos que le dan al PSOE sus mejores encuestas. Susana está dispuesta a gobernar en solitario incluso si con un 33% tiene que pactar con la derecha las iniciativas más neoliberales, y con algunos o varios partidos de izquierdas, las más sociales o social-liberales.
5º) Se especula con que IU puede desaparecer absorbida por Podemos, o aplastada en el sándwich PSOE-Podemos: No; al menos en Andalucía, no es verdad.
1. Este diagnóstico coincide con el de los que critican a IU LV-CA por mantener pactos con el PSOE-A, que es una de las patas del bipartidismo. Ojala esa debilidad del PSOE-A fuese real. Yo creo que por parte de Podemos esto es una excusa para decirle a IU que no quiere converger; pero la gente sabe que sigue siendo necesaria la estabilidad para poder gobernar a favor de los andaluces más pobres y para incentivar la economía (mejor desarrollo sostenible que crecimiento irracional, mejor I+D que relanzamiento de la construcción), pero mejor resistencia desde el gobierno de IU con el PSOE-A a las políticas neoliberales del Gobierno de Rajoy, que resistencia desde la calle y las políticas de privatización y expolio (PP-A) o consentimiento “cómodo” de esas políticas (PSOE-A a lo Susana).
2. Si IU LV-CA hubiera abandonado el gobierno andaluz por iniciativa propia hubiera realizado un ejercicio de “coherencia” y hasta de “heroísmo”, pero también de desnaturalización del proyecto, pues IU es una fuerza política de lucha y de gobierno. La coherencia de IU no está en no abandonar la barricada y mantenerse como un movimiento social más mientras no gane las elecciones por mayoría absoluta (corolario de esa maximalista posición antipactos), sino en predicar y “dar trigo”; eso es lo que nos ha faltado siempre: demostrar que sabemos gobernar, “dar trigo” desde el granero de Andalucía. Y la gente no vería nuestra “heroicidad”, sino nuestra “inutilidad”: la misma gente que ahora nos reclama que por qué no nos fuimos antes del cogobierno andaluz, nos reclamaría ahora que hiciéramos algo por ella; pero salvo protestar en la calle y proponer sin éxito en el Parlamento, ¿qué podría hacer IU LV-CA? Amarrarse a la pancarta, y a seguir dejando pasar la pelota.
3. A IU LV-CA la gente le puede hacer reproches. Está en su derecho y a veces son justos e incluso necesarios. Pero no le puede negar que ha aprovechado el cogobierno para trasladar las reivindicaciones de la calle al gobierno andaluz; no ya al Parlamento, sino al Gobierno también. Es un avance respecto a lo que la gente (no IU LV-CA que es pura herramienta) tenía antes. Lo ha intentado, aunque muchas veces no haya conseguido convencer a su socio de gobierno, pues la cabra tira al monte.
4. IU LV-CA no va a perder fuerza, pues está más arraigada en Andalucía que en el resto de España. ¿Qué diferenciales son esos? Mientras en Madrid Tania Sánchez y la gente de Ángel Pérez se enfrentan, y Cayo Lara tiene que hacer de árbitro para que IU no se rompa en esa comunidad autónoma tan importante,
5. IU Andalucía no se rompe, mantiene su cohesión y disciplina; Diego Valderas e Ignacio García, después de un magnífico trabajo de gobierno el uno y de parlamentario el otro, ambos dimiten y siguen a disposición de IU. Como debe ser. Pero además,
6. IU en Andalucía tiene una estructura local, comarcal y provincial más fuerte, en lo orgánico, en lo social y lo institucional, con más experiencia de gobierno en los ayuntamientos y varias de las diputaciones, mancomunidades, etc.;
– IU LV-CA está más ligada con los movimientos sociales, antiguos y modernos, casta y no casta.
– IU LV-CA ha madurado con su experiencia en el gobierno andaluz; no se ha moderado, sino que ha madurado, como distingue Maíllo, su coordinador.
Algunos tertulianos dan por desaparecida a IU. Otros la reducen al PCE. Se equivocan, y sobre todo en Andalucía. Las grandes cadenas televisivas y los grandes periódicos miran las cosas desde Madrid. Por eso se equivocan. IU LV-CA va a aguantar el tipo, e incluso puede crecer en Andalucía, gracias a que el Podemos de Andalucía no da la talla.
6º) Donde no se equivoca Susana es en que el adelanto electoral puede romper el ascenso de Podemos. Ya hemos dicho que Podemos es más débil en Andalucía que en otros sitios. Ojo: dentro de que su “debilidad” es comparándola con el Podemos del resto del Estado, es decir estadísticamente, el “expectariado” puede contentarse con un 12% todo lo más en Andalucía (a la par que una IU LV-CA que se mantiene o crece un poco) mientras que Podemos España no puede bajar de un 20% si quiere mantener la expectativa creada hasta la fecha.
1. Arriesgarse a frenar la credibilidad de Podemos. También en eso se equivoca Susana, pero a medias. Podemos “no es de este mundo”: se basa en que la gente (el “expectariado”) quiere cambiar y ni se fija en el programa. Simplemente quiere acabar con “el régimen”. Y el régimen es el PSOE. Aquí, en Andalucía, es el PSOE-A, además del PP.
a) Daniel Innerarity, filósofo, dio el 23 de noviembre de 2011 una conferencia titulada “la política después de la indignación. Reflexiones en torno al 15-M, la desconfianza ciudadana y la transformación de la democracia”, donde explicaba que el movimiento de los indignados en España (15-M) no es revolucionario, sino una especie de catalizador, de revulsivo, que tan solo pretende estimular a la opinión pública; es un “movimiento expresivo”, esto es, que envía un mensaje que hay que saber escuchar y traducir a la política.
b) Tenemos una situación en Andalucía de certidumbres e incertidumbres pre-electorales:
– es cierto el rechazo político claro al PP-A por los recortes en financiación que Rajoy y Montoro le han hecho a Andalucía y a la ciudadanía andaluza (en sanidad, en educación, en dependencia, en transporte o movilidad, en políticas sociales, en políticas de empleo, etc. (con inhibición y desprecio al PP-A);
– tenemos una reducción del aprecio al “régimen” (el PSOE-A) cuyo nivel está por ver;
– tenemos un claro ascenso de ese “movimiento expresivo” (Podemos, UPyD, Ciudadanos) cuyo nivel y dispersión de votos pertenece al expectariado puro y duro; pero en ese aglomerado de “nuevos” partidos, UPyD y Ciudadanos atraen más el voto de pierde el PP-A, el de la derecha ideológica o el centro clientelar; en cambio Podemos se lleva el que pierde el PSOE-A o el que pierde IU; pero IU LV-CA gana parte del que pierde el PSOE-A.
– y por ese trasvase de voto, tenemos una sospechosa esperanza de que IU LV-CA va a verse valorada como la única fuerza política seria y de izquierdas que existe en Andalucía: que dice lo que es, no le avergüenza decir que es de izquierdas, que cuando la gente le pone en condiciones de dar la cara por ella, la da, gobernando incluso con el diablo, y no se aferra al sillón, sino que antepone los intereses generales de Andalucía a los particulares de “los políticos”.
c) El fracaso del objetivo de la “Operación Susana” de frenar la credibilidad de Podemos se despliega en dos fases: pre-electoralmente, caben más posibilidades de que metan la pata, pues su cúpula está más preparada para mitinear o hablar, que para callar. Y en esta fase, cuanto más callado esté Podemos, mejor para Podemos. Y en la segunda fase, el 23-M, cuando el mapa parlamentario esté ya definido, Susana no puede contar con el voto de Podemos-Andalucía. Y muchos andaluces aplaudirán, aunque ello favorezca al PP en diputaciones o en el Gobierno de la Junta.
– Que la sociedad sea más exigente no significa una sociedad democrática más madura, pues lo más probable es prefiera protestar contra los políticos, pero a la hora de concretar el “programa-programa-programa” apueste por algo que sea menos concreto e identificable. La preferencia de la antipolítica frente a la política (clásica, pragmática, posibilista, casta, la llaman) se asienta sobre la imagen de rutina y paralización que traslucen la institucionalización de los cambios requeridos. Desde lo “emocionante” de la acción en “la calle” hasta “la solución del BOE o el BOJA”, hay una distancia no sólo de urgencia o plazos, sino de burocratización de la política: “Ya no es un lugar donde se configura el cambio; ahora es un espacio donde se administra el estancamiento”, dice Innerarity. O donde se engendra la decepción, pues en política nunca se consigue el todo o nada que se pretende; hay que negociar, transigir, consensuar. La casta negocia. Los que no son casta no negocian, ni con los suyos: ahí tenemos la asamblea de Podemos: Etxenique se ha quedado fuera de la ejecutiva de Podemos, etc.
– Por eso Monedero (Podemos) apuesta por un discurso, un relato. Esto satisface sobre todo a aquellos que provienen de una clase media superviviente, o provienen de un segmento de los explotados que, desahuciados del sindicalismo, encuentran en el “cambio político de pancarta”, un sucedáneo en el que confiar. Será un error, pero es así: está cambiando el concepto de democracia. Las élites han logrado manipular el antipoliticismo, de forma que “el gran problema actual no es el distanciamiento de las élites frente a la sociedad, sino la excesiva cercanía de los políticos, que son vulnerables a las presiones de cada momento y a corto plazo”.
– Objetivamente, la Unidad Popular de Andalucía (coalición entre Podemos-IULVCA-Equo) sería lo mejor para la ciudadanía andaluza, “los andaluces podemos, sí, pero juntos”). Pero por las razones antedichas, sabemos que subjetivamente no hay condiciones para que salga adelante esa Unidad Popular de Andalucía: IU LV-CA ha madurado en la misma medida en que ni Podemos-A ni ese segmento de votantes que hubiera trasvasado su voto de PSOE-A a IU LV-CA lo va a hacer a Podemos-A. Sólo un segmento, ojo. Lo suficiente para que Susana lo considere un triunfo.
A Susana le importa un pito Andalucía y los andaluces. Es la casta andaluza. Y Podemos-A no está a la altura de la gran posibilidad que Susana le acaba de abrir a la ciudadanía, con fecha y todo: el 22-M sería un gran momento histórico de la ciudadanía andaluza (la clase obrera, la ciudadanía andaluza, los de abajo; programa, discurso o relato… el nombre es lo de menos). Pero Podemos no puede. Que no, que no puede superar sus propios prejuicios y pactar con los suyos.
Teresa Rodríguez y Antonio Maíllo deben sentarse urgentemente, y con el apadrinamiento de Pablo Iglesias y Alberto Garzón-Cayo Lara, deben presentarnos unos carteles electorales y el 22-M unas papeletas de voto que digan “Unidad Popular de Andalucía (IULVCA-Podemos-Equo-Clias-…)”.
¿No tiene Susana Díaz un cántaro de leche? Pues yo también tengo la mía. Pero si la mía de rompe, no se derramará leche alguna, pues en este caso no soy optimista, sino todo lo contrario. Por tanto, que IU no pierda ni un minuto más en llamara a la puerta de Podemos. No hay nadie en la casa. Y menos para dialogar con IU LV-CA. ¡Qué vamos a hacer!

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