Pablo Iglesias se ha pasado cuatro pueblos… andaluces

Publicado: 11 febrero 2015 en Uncategorized

Pablo Iglesias se ha pasado cuatro pueblos… andaluces

Cuando Rajoy habla de la herencia del PSOE como causa de la ruina económica de España, me recuerda aquella frase de Goucho Marx que afirma que “partiendo de la nada hemos alcanzado las más altas cotas de miseria. Ni el ingenio de la frase es mía, ni el recuerdo de lo apropiado de citar de Marx (Groucho, por supuesto) lo he puesto yo en la actualidad informativa; quien ha dado pie a ello ha sido Pablo Iglesias, a quién Cayo Lara acusaba de utilizar otra frase del mismo cómico, la muy conocida “estos son mis principios; si no le gustan tengo otros“.

Algunos dirán que Cayo Lara debería haber tenido la “elegancia” de no meterse con el líder de Podemos, que si se quiere converger antes, después ó en medio, hay que ser prudentes y evitar choques dialécticos con los posibles aliados. Pero es que Pablo Iglesias se ha pasado: liberado de la azarosa y ambigua situación de tener a su compañera Tania Sánchez como candidata de IU a presidenta de la comunidad de Madrid, justo al día siguiente de haberse ido de la IU que la ha mimado, que le ha proporcionado la experiencia municipalista que hoy patrimonializa para venderla allá donde quiera incorporar su acervo político, encumbrada a la fama por ser la portavoz y comunicadora en La Sexta (“La Quinta Columna”) y otros medios nacionales de comunicación, justo cuando todas encuestas le dan palo a IU y zanahoria a Podemos, al segundo Pablo Iglesias que la historia de España le da al progresismo español se le ocurre arremeter contra IU con dos argumentos:

1º) “Se vive muy cómodo en el 12% siendo un partido bisagra del PSOE”.

2º) “Siendo fiel a tus principios sabiendo que vas a ser minoritario”.

Pablo Iglesias se equivoca en las dos afirmaciones.

Primero es muy injusto y se equivoca, en su doble vertiente: cuando dice que es cómodo ser bisagra del PSOE; no me puedo creer que don Pablo se crea que el PSOE-A nos pone a IU LV-CA cómoda la situación en un gobierno donde IU ha tenido que pelear su coherencia hasta tener que negociar en un fin de semana la restitución en su cargo a una consejera que defendía contra la banca unos desahucios que dejaban a los vecinos de La Corrala (Sevilla) en la calle, literalmente; un socio que ha sido desleal hasta dejarnos sin los suficientes datos para conocer a fondo el Sector Público, pese a haber constituido una comisión bipartita para llegar a acordar una propuesta consensuada al Parlamento, como estaba previsto en el Pacto por Andalucía; a IU no le ha sabido a caramelo tener que exigir día a día la aceleración de los procedimientos  parlamentarios para llegar a tiempo y cumplir el compromiso de hacer 28 leyes necesarias para los andaluces y andaluzas, que es lo que nos interesa. Las pataditas en las espinillas del socio mayoritario las conocemos en Andalucía, provincia a provincia, pueblo a pueblo, o de una a otra decisión parlamentaria o del consejo de gobierno.

Ni puedo creerme que Pablo Iglesias se crea que IU se ha conformado alguna vez en su historia con tener el 12% en alguna votación. Algunos nos hemos dejado la salud y otros la vida misma por ganar las elecciones y acabar con este sistema político y socioeconómico que la oligarquía político-financiera nos impone. Negarlo no sólo es injusto, sino una auténtica memez. ¿Por qué no nos señalas, apreciado Pablo, cuáles han sido nuestros fallos para que los electores no nos voten en número suficiente como para gobernar? La existencia misma de Podemos, el prestigio del mismo Pablo Iglesias, su perspectiva electoral, nos están indicando a IU que algo hemos debido hacer mal para merecernos esto (o tal vez estamos tan acertados que prefieren ignorarnos… habrá que hablar más a fondo sobre eso algún día).

¿Cree Pablo que IU LV-CA no ha tomado nota de ello? Podremos equivocarnos de nuevo, pero decir que hemos estado cómodos en nuestros errores, no es propio de alguien de quién se espera que sea el líder de un proyecto común de todos los que quieren un cambio a fondo del sistema. Al revés: la gente de izquierdas como yo, que se mira al espejo para afeitarse todos los días, reconoce la veracidad de esa imagen que Pablo utiliza en su libro-conversación con Jacobo Rivero  para describir a “la casta”: “Es la imagen de la muerte, la imagen de los zombis, la imagen del pasado. Un montón de ancianos, cuyos rostros muchas veces reflejan incluso la decrepitud de nuestro sistema político, diciendo: ‘La democracia se ejemplifica en un cadáver y en la unidad de todos nosotros, la casta frente a la gente'”. Si, Pablo, tienes razón en esa decrepitud de los que tenemos más de 65 años (incluidos tus admirados Anguita y Beiras, ¿o no?). Mal que nos pese, hay una nueva generación, la tuya, que exige paso y es un error descomunal no dárselo. Es una de las condiciones subjetivas que los pensadores dialécticos debemos cuidar tanto como las objetivas del cambio revolucionario. No haber reflexionado dialécticamente sobre las características del cambio que se anunciaba en el 15-M, o en los candidatos que presentábamos, debe ser uno de los errores de IU en las elecciones europeas. Y lo estamos pagando.

Pero tu acierto (la otra cara de la misma moneda) no te da derecho a imputarnos la intención de ser perdedores eternos para vivir cómodamente como secundones en la “vieja política”: ni todo es cuestión de cambiar caras viejas por caras jóvenes, ni debemos olvidar que IU Y el PCA hemos sido heroicos resistentes, tanto en la calle (donde hemos llevado la iniciativa incluso cuando convocábamos en solitario todos los 28-F, como cuando convocaban otros) como en las instituciones. Si, no sólo incomodidad, sino heroicidad en algunos o algunas militantes, y coherencia y radicalidad colectiva, tanto en IU estatal como en IU LV-CA.

¿O es que no han sido IU (y el PCE) la primera fuerza política que ha criticado la Transición, ha denunciado el incumplimiento y reforma unilateral de la Constitución, y la necesidad de un nuevo proceso constituyente? La Conferencia sobre Un Nuevo País de IU (diciembre 2013) diseña un proceso constituyente mucho antes de las elecciones europeas y de que existiera Podemos. Y en ese debate estuvo IU-Andalucía, que contribuyó y mucho: Diego Valderas fue el ponente y Alberto Garzón el protagonista.

La segunda razón de que la arremetida de don Pablo contra IU más que ofendernos nos decepciona profundamente, porque nos propone a un líder que nos echa en cara ser inamovibles en nuestros principios. ¡Qué contradicción, don Pablo! Primero nos habéis negado la posibilidad de ir juntos a las elecciones andaluzas, en una Unidad Popular Andaluza, que contaría con muchas adhesiones entre los que se inclinan en apoyar a Podemos, a IU, a Equo, a Clias, a Primavera Andaluza, a las asociaciones, etc. Habéis preferido priorizar los intereses partidistas de Podemos a nivel estatal, ver cuantos pueden sacar de Andalucía. Es legítimo. Pero ¿no debemos los andaluces valorar la actitud de Podemos respecto a Andalucía?

Y por otra parte, es contradictorio descalificar la fidelidad de IU a sus principios, cuando se puede prever que cuanto más riesgo tienes de adoptar medidas que sean incoherentes con tu discurso, más mano tienes que echar a tus principios. Y no sé a nivel estatal (veremos si las encuestas son veraces o son una trampa que te han tendido para que te crezcas más de la cuenta y digas lo que decía aquel torero al que le dio el toro un gran revolcón: “¡dejadme solo…!”). Asesora bien a tu candidata Teresa Rodríguez, pues le acabas de meter en un lío.

Verás: para ser coherentes con las promesas electorales, hay que apostar, se acierte o no, como hizo IU LV-CA en mayo de 2012; según el número de diputados que cada fuerza saque para el Parlamento de Andalucía el próximo 22 de marzo (faltan 39 días), podría darse la circunstancia de que el virtual ganador según las encuestas, el PSOE-A, necesite apoyo no sólo en la investidura de doña Susana, como ya ha comprometido la compañera Teresa, sino para ir desbrozando día a día la gobernabilidad de una Andalucía cuya ciudadanía necesita medidas concretas para resolver problemas, y no megáfonos con líderes carismáticos (o no tanto) apretando el acelerador de la demagogia. Eso de la “gobernabilidad” o la “estabilidad” no es una consigna de la derecha (que lo es y será, según se use contra la resistencia frente al austericidio o la movilización contra el bipartidismo); en Andalucía hay un 33% de paro y un millón de hogares con dificultades para pagar luz, agua, vivienda, etc, cada mes; y lo peor es que el bipartidismo es un concepto que en la Universidad de Madrid es evidente, pero aquí, para los pueblos (780) de Andalucía quien gobierna Andalucía es el PSOE (que casi 3 millones siguen creyendo que son de izquierdas, “los suyos”), y hay una derecha (el PP) en la oposición. Y no es pensable que Podemos sea alternativa en Andalucía: el “lapsus” de Luis Alegre decía la verdad. Inoportuna, antielectoral, pero verdad. Y también es verdad lo que Maíllo anunciaba: IU LV-CA sale a ganar (y la gente va a valorar el trabajo y la seriedad demostrada por IU LV-CA el próximo 22-M, por mucho que los medios de comunicación se empeñen en ignorarla o minimizarla).

Se puede ensayar que IU y Podemos estemos en la oposición en Andalucía, y dejar gobernar al PSOE-A o al PP-A acompañados de los minoritarios UPyD o Ciudadanos, si logran entrar en el Parlamento de Andalucía. Pero en todo caso, la responsabilidad respecto a la ciudadanía andaluza nos exigirá ser leales con nuestro programa y nuestro discurso. Tanto en uno como en otro, aparecen los principios de la fuerza política (supongo que en Podemos también hay principios) y su necesidad de flexibilizar las actitudes y las propuestas que concluyan en las medidas necesarias para los trabajadores/as y los ciudadanos/as de Andalucía.

Podemos e IU LV-A se necesitan. Pero sobre todo es la ciudadanía andaluza quien nos necesita unidos y comprometidos con sus intereses. Podemos, lo mismo que IU LV-CA, no depende sólo de sus dirigentes. Afortunadamente hay militantes, afiliados, simpatizantes, opinión pública en general, que vigilarán esa correspondencia entre intereses partidistas e intereses ciudadanos. Y ello, os lo aseguro, implicará que Podemos tendrá que apostar por la “comodidad” de ser fiel a vuestros principios, y ser “algo flexibles” para interpretar y reinterpretar la coyuntura social y electoral para no caer en otro apriorismo que puede parecer a los andaluces necesitados un “principio inamovible” de Podemos: acabar con el bipartidismo, dejando caer al PSOE-A, aunque ello implique que por primera vez en la democracia gobierne lo que la ciudadanía andaluza entiende por “derecha”.

Y que con ello lleguen más recortes sociales, las privatizaciones de la sanidad, el reforzamiento de la educación concertada, el fin de la gratuidad de los libros de texto, del transporte escolar público, la llegada de los copagos en distintos sectores del gasto social, el complemento financiero de la comunidad para mantener (pese al recorte de la partida presupuestaria de Montoro) de la atención a la dependencia… ¿Sigo? Un gobierno andaluz escorado a “la derecha” acabará con las perspectivas que había creado un gobierno como el que ha sido disuelto por Susana Díaz, los compromisos del Pacto por Andalucía.

A él os remito. No quiero cansaros. Pero si os recuerdo un viejo dicho: más vale lo malo conocido que lo malo por conocer. Aunque todos, prefiramos lo bueno. Faltaría más…

PVP150211

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